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¡Nos casamos! siglas y abreviaturas 9 presentación 11 Tema 1: Por qué nos preparamos para el
matrimonio
17 Primera parte: «Hombre y mujer los
creó» (Gn 1, 27) Tema 2: «No es bueno que el
hombre esté solo» {Gn 2, 18): llamados al amor. 37 Tema 3: «... y serán una sola carne» (Gn
2, 24): el matrimonio, respuesta de los esposos a la vocación al amor 55 Tema 4: «El esposo
está con ellos» (Mt 9, 15): el matrimonio en el Señor 79 Segunda parte: «... no
pueden apagar el amor» (Ct 8F 7) Tema 5: «Como Cristo amó a la
Iglesia» (Ef 5,26): el amor conyugal, signo del amor de Dios 103 Tema 6: «Creced y
multiplicaos» (Gn 1, 28): al servicio de la vida 125 Tema 7: «A mí me lo hicisteis»
(Mt 25, 40): el amor, principio y norma de la la
educación de los hijos 151 Tercera parte: «... para que
tengan vida» (Jn 10,10) Tema 8: «Lo que Dios unió no lo
separe el hombre» (Mt 19, 6): la fidelidad matrimonial
177 Tema 9: «... reavivéis la
gracia de Dios» (2 Tm 1, 6): para custodiar la fidelidad 205 Tema 10: La liturgia de la celebración
del matrimonio 229 Anexos I. Métodos naturales en el conocimiento de la
fertilidad 247 II.La recepción de los
sacramentos en algunas situaciones especiales 251
III.
El diálogo conyugal (la
comunicación en la pareja) 259
IV.
Para recibir bien el sacramento de la Reconciliación 269 Siglas y abreviaturas Sagrada Escritura Ct Cantar de los Cantares iCo Primera carta a los Corintios Ef Efesios Ex Éxodo Flp Filipenses Gn Génesis Jn Juan Me Marcos Mt Mateo Rm Romanos 2 Tm Segunda carta a Timoteo Documentos de la Iglesia CA Encíclica Centessimus
annus. CC Encíclica Casfi
connubii. DPF Directorio de la Pastoral Familiar en España. DVÍ Instrucción Donum
vitae. DS Denzinger — Schónmetzer, Enchiridíon Syrnbolorum. CFL Exhortación Apostólica Chistifideles
laici. GE Declaración Gravissimum
educationis. GrS Carta Gratissimam
sane. GS Constitución Pastoral Gaudium
et spes. FC Exhortación Apostólica Familiaris
consorcio. HV Encíclica Humanae
vitae. LF Documento «La familia santuario de la vida y
fundamento de la sociedad». LG Constitución Dogmática Lumen gentium. MD Carta Mulieris
dignitatem. OBp Ritual del Bautismo Ordo
Bautismi parvulorum. OcM Ritual del Matrimonio Ordo
celebrandi Matrimonium. PH Declaración Persona humana. RH Encíclica Redemptor
hominis. SC Constitución Sacrosanctum
Concilium. VdM Vademécum para los confesores sobre algunos temas
de moral conyugal. Otras siglas y abreviaturas CCEO Corpus Canonum Ecclesiarum
Orientalium. CDC Código de Derecho Canónico. CDF Congregación
para la Doctrina de la Fe. CEC Catecismo de la Iglesia Católica. CEE Conferencia
Episcopal Española. Presentación
¡Nos casamos! Palabras antiguas (como la existencia del hombre y de la mujer sobre
la tierra) y siempre
actuales. Repetidas tantas veces y, sin embargo, para el hombre y la mujer que así se comprometen conservan la
novedad de la primera vez. Palabras que expresan la realidad de un gozo compartido y que se
adivina además como tarea.
(El amor es un tesoro que necesita ser defendido y protegido cada día). Palabras que anuncian la decisión de un momento y, a la vez, se
proyectan en el futuro. Palabras que anuncian la convicción de que esa decisión conlleva una manera nueva de afrontar la
vida en los diferentes ámbitos en los que el hombre y la mujer casados han de desarrollar su
existencia: no es lo mismo estar casados que no estarlo. Palabras que señalan uno de los pasos más importantes en la vida del hombre y de la mujer. Como sujetos de su propia realización personal (y santificación en el
caso de los
bautizados), el hombre y la mujer que se casan son -y
así han de ser reconocidos
siempre— los protagonistas de su matrimonio. Y es evidente que cuanto más y mejor conozcan el
sentido y la finalidad del matrimonio —qué es y qué comporta vivir la vocación matrimonial—
mayor será la posibilidad que tendrán de llevar a cabo con eficacia y autenticidad las exigencias
propias de su vocación
matrimonial. Profundizar en el significado, en las disposiciones para la
celebración de ese acontecimiento
que ha de marcar tanto sus vidas... es lo que intentamos con la exposición de estos ternas. Se busca, sobre todo, ofrecer un material que sirva tanto a los que ayudan (a
los que son agentes de la preparación al matrimonio) como a los mismos destinatarios de esa
preparación, y también a los que, una vez celebrado su matrimonio, deseen «reavivar» la maravilla
del don (su matrimonio)
recibido y celebrado. El contenido de estas páginas está concebido como sigue. Tras la
presentación (Tema 1), se considera lo que constituye el núcleo del curso, que
se desarrolla en tres
partes: qué es casarse (Temas 2, 3 y 4), a qué se comprometen los que se casan
(Temas 5, 6 y 7) y qué medios se deben poner para vivir el compromiso matrimonial (Temas
8 y 9). El temario se cierra con una sesión dedicada a la celebración del matrimonio
(Tema 10). Como imagen de Dios, que es Amor, la persona humana está llamada al amor. Esa es su vocación
fundamental e innata. De tal manera que sólo se realiza en la medida que ama. El matrimonio es
uno de los modos de responder a la vocación al amor (este es el núcleo de la Primera parte). Pero
sólo es respuesta de la vocación de la persona al amor aquél discurrir
existencial del matrimonio
que se puede describir como comunidad de vida y amor: únicamente así contribuye
al bien de los esposos, al estar al servicio y humanización de la vida (Segunda parte). Como
respuesta a su vocación, la fidelidad a los compromisos matrimoniales está confiada a la
libertad de los esposos y esta ha de ejercitarse a través de unos medios
determinados (Tercera parte). Se incluyen también unos Anexos en los que se abordan algunas
cuestiones, cuya adecuada
comprensión servirá de gran ayuda para vivir con rectitud las conductas
coherentes con la celebración del matrimonio y el estado matrimonial. Para obtener un mayor aprovechamiento de estas páginas y, en su caso, del Curso de preparación al
Matrimonio, se recomienda la lectura detenida de este apartado. Se indican aquí la estructura y
los objetivos generales del curso y también las características y el modo de
usar los guiones en el desarrollo de los temas. Objetivos
•
El objetivo primero del curso es ofrecer unos
guiones para los responsables de la pastoral prematrimonial en esos «últimos meses
y semanas que preceden a las nupcias» (FC, n. 66). Sus
destinatarios directos son los que tienen esa responsabilidad en las
familias, en las parroquias o en los diversos centros y
movimientos; y los indirectos, «los que están comprometidos a contraer matrimonio en un futuro inmediato» (DPF, n. 112).
•
Con estos guiones se pretende facilitar a los
contrayentes un conocimiento más profundo del «matrimonio como camino de santidad», de la madurez y las
disposiciones que son necesarias para afrontar esa responsabilidad
«y, sobre
todo, hacer presente la solicitud de la Iglesia porque cada matrimonio
se sienta acompañado y
atendido» en esos momentos tan importantes (cfr. DPF, nn. 112, 117).
•
Se trata de ofrecer unos materiales que ayuden
a presentar de una manera clara y sencilla lo que es el matrimonio
cristiano; el bien del matrimonio según ha sido revelado por el Señor y es anunciado
por la Iglesia.
•
Los temas del curso están estructurados en
torno a tres núcleos básicos: el designio
o plan de Dios sobre el matrimonio (qué es casarse); la respuesta de los contrayentes al plan
de Dios (a qué se comprometen los que se casan);
los medios para responder afirmativamente al compromiso matrimonial (cómo vivir el matrimonio celebrado). El desarrollo de los temas se abre con una introducción (acogida y
presentación) y un encuentro
final (celebración y
despedida). Como la experiencia muestra, no pocas veces ocurre que hay quienes «piden a la Iglesia
el matrimonio sin haber recorrido adecuadamente el itinerario de la preparación próxima y careciendo de la preparación remota» (DPF, n. 113). En
ese caso los responsables del curso deberán «adaptar [el desarrollo de los
temas] a las personas que acudan a ellos, teniendo en cuenta la diversidad de
situaciones respecto a la fe y a la vida
religiosa» (DPF, n.
114). Características
•
Con el fin de hacer más fácil el desarrollo
de los temas se sigue siempre una estructura similar. En cualquier caso, sin
embargo, se deberá elegir el método que se estime
más adecuado
según la condición y circunstancias de los
participantes en el curso. Aquí se intenta tan sólo proporcionar unos materiales de ayuda.
•
Cada tema consta de estas partes: I. Exposición doctrinal;
II. Desarrollo pedagógico; III. Lo que dice la
Iglesia. La finalidad de cada una de estas partes se
concreta así: I. exposición doctrinal Es un resumen de los contenidos doctrinales más fundamentales
del tema. Busca proporcionar de modo rápido una información completa de la
doctrina que se debe exponer y que los participantes en el curso han
de conocer. La densidad de su contenido hace que se pueda usar como
base para un estudio o reflexión posterior a las sesiones del curso, a fin de conseguir
una mayor formación en los
temas. II. guión pedagógico. Tiene estos apartados: Objetivos. Señalan las metas a
conseguir en el ámbito del
conocimiento y, como consecuencia, en las actitudes y conductas. Se trata de
ayudar a que «se haga lo que se debe queriendo lo que se hace». Desarrollo del tema. Es el guión de la dase o sesión. Está articulado en torno a tres
partes o apartados:
1.
Introducción. Se ofrecen uno
o más textos de la
Sagrada Escritura relacionados con el tema. Sirven sólo como orientación. Pueden sustituirse por
otros o, si parece más oportuno, comenzar directamente la exposición.
2.
Exposición. Es la parte
principal del guión. Está concebida
como una exposición en forma
de tesis de las ideas más fundamentales. Cada una de esas tesis o enunciados va acompañada de un
comentario, a modo de resumen, de la idea expresada. En muchas
ocasiones con las mismas palabras de la Exposición doctrinal.
3.
Para el diálogo. Tiene como
finalidad contribuir a una mayor comprensión del tema tratado.
La forma de proceder dependerá de las circunstancias concretas (número de
participantes, conocimiento del tema, etc.). Como posibilidades se incluyen
cuestionarios o preguntas, algunos textos
para la reflexión, etc. III. dice
la iglesia. La trascendencia
de las cuestiones abordadas en cada tema ha hecho que la Iglesia, «experta en humanidad», haya alzado su voz
autorizada en muchas ocasiones a lo largo de ios
siglos. Se recogen aquí algunas de esas intervenciones (sólo uno o dos textos), y siempre con el fin de facilitar la
mejor comprensión del tema Utilización Como se ha
recordado ya, el modo de usar los materiales de este curso dependerá del número de sesiones
programadas, las circunstancias de los participantes, etc. En
todo caso parece oportuno señalar que un mayor aprovechamiento exigirá la participación activa de los asistentes. No sólo en el desarrollo de las sesiones (cfr. Para
el diálogo} sino por
medio de la lectura y reflexión personal sobre los textos de Dice la Iglesia. Es evidente también que el Curso de preparación al
Matrimonio es una buena referencia a la que los ya casados
podrán acudir
después para reflejar
mejor en sus vidas el don que recibieron en la celebración de sus bodas. Tema 1: Por qué nos preparamos para
el matrimonio
I. EXPOSICIÓN DOCTRINAL
1
Importancia y necesidad
«Para que el 'Sí' de los esposos sea un acto libre y responsable, y
para que la alianza matrimonial
tenga fundamentos humanos y cristianos, sólidos y estables, la preparación para el matrimonio es de primera importancia»
(CEC, n. 1632). Los contrayentes son los
protagonistas de la celebración de su matrimonio y del existir posterior
de su unión matrimonial, y siempre es posible crecer
en el conocimiento y en las disposiciones requeridas para responder mejor al significado de la alianza matrimonial. La
importancia de esa preparación es mayor aún cuando el matrimonio tiene lugar entre bautizados, porque entonces el
matrimonio es a la vez e inseparablemente
sacramento. Es un signo vivo del amor de Dios, una acción de Dios que
asume y transforma el amor de los esposos hasta el punto de hacer de él un símbolo real del amor creador y redentor
de Dios. «Su recíproca pertenencia
[de los esposos] es representación real, mediante el signo sacramental, de la
misma relación de Cristo con la Iglesia» (FC, n. 13). Por el matrimonio, además, se origina en los esposos una verdadera
vocación con unas
características y responsabilidades específicas que reclama de los contrayentes una madurez
adecuada. Esa vocación reviste una dignidad tal que no se puede dar por supuesta ni, mucho
menos, dejar a la improvisación. Por otra
parte, los cambios culturales que de forma tan diversa afectan hoy a la
sociedad se manifiestan también en la manera de concebir el matrimonio. Existe una mentalidad bastante difundida
que trivializa la sexualidad, siente miedo a
comprometer el futuro, etc. La pérdida de la identidad del matrimonio y de la
familia que se advierte en tantos lugares se refleja también en el modo de
considerar la preparación y celebración del matrimonio. No es infrecuente, en efecto, que acudan a la Iglesia para
solicitar casarse personas con ideas
equivocadas sobre el matrimonio y con una vida cristiana, por desgracia, muy
pobre o, en realidad, alejadas de la Iglesia (cfr.
DPF, n. 114). Por eso la preparación al matrimonio, que siempre será necesaria, «es
en la actualidad, más urgente y necesaria que nunca» (FC, n. 66).
Siempre cabe una
mejor disposición para su celebración y una mayor capacitación para vivir las exigencias de la vocación
matrimonial y familiar. Es la consecuencia de la inserción de los esposos, por la alianza
conyugal, en el misterio de amor de Cristo por la Iglesia, que los esposos han de hacer visible y reflejar
en su existencia
matrimonial. 2. Sentido y finalidad
El matrimonio incide en la existencia del hombre y la mujer que se
casan, hasta el punto de
convertirles en sujetos actuales de la vocación matrimonial. Una vez que los
novios se han decidido ya a celebrar su matrimonio, este curso pretende ayudarles a que
profundicen aún más en la dignidad y responsabilidades que conlleva esa vocación. Como recuerdan los Obispos a
propósito de esta preparación, «se trata de
que, conociendo el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, estén en disposición
de hacer que el existir diario de sus vidas se construya como una respuesta afirmativa y comprometida a
esa llamada personal de Dios. Primero como aceptación del don de Dios que supone la familia en su vida;
luego, en la vivencia del noviazgo como un camino de fe; después, en la celebración
sacramental; y, finalmente, en el ámbito del discurrir matrimonial y familiar» (DPF, n.
75). Sobre la base de esta finalidad que ha de caracterizar siempre las
diferentes etapas de la
preparación al matrimonio, el cursillo prematrimonial se centra sobre todo en la consideración de
lo que es y supone la vocación matrimonial. Aparece así más clara la necesidad
de una adecuada preparación. Pero sobre todo destaca el papel que cada uno de los
temas abordados en el curso juega en la comprensión y realización de la
vocación al matrimonio. No son piezas sueltas y desconectadas. Cada tema viene a
expresar una concreción de la llamada y también de la respuesta que los esposos han
de dar para responder afirmativamente a su vocación. De alguna manera se puede
decir que el contenido es expresión de la «palabra de Dios» (lo que dice Dios a los que se casan)
y, a la vez, de la «palabra de los hombres» (lo que deben decir los casados a
Dios). El sentido vocacional del matrimonio sirve, además, para poner de
relieve su carácter de don
o gracia para los que se casan. El matrimonio sólo tiene lugar entre un hombre y una
mujer determinados si ellos quieren casarse, pero eso es posible porque existe
una iniciativa divina anterior que ha instituido el matrimonio y ha dispuesto la humanidad del
hombre y de la mujer de manera que puedan constituir, mediante la decisión libre de su voluntad, esa
alianza conyugal. Una
iniciativa divina que es permanente y, por parte de Dios, comporta el compromiso de
acompañar con su gracia a los esposos para vivir con fidelidad su matrimonio. Las propiedades y
características de la alianza conyugal, que expresan el mandamiento de Dios (el designio de Dios sobre el
matrimonio), son sobre
todo cauces de la gracia de Dios para los esposos. Señalan el camino de su
realización humana y cristiana, para la que son capacitados por la celebración sacramental.
«Porque, así como Dios antiguamente se adelantó a unirse a su pueblo por una alianza de amor y
de fidelidad, así el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale al
encuentro de los esposos cristianos por medio del sacramento del matrimonio. Además,
permanece con ellos, para que los esposos, con su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad,
como El mismo ha amado a
la Iglesia y se entregó por ella» (GS, n. 48). La conciencia de esta realidad -uno de los objetivos principales del
curso- es la razón del
tono positivo e ilusionante que caracteriza el
desarrollo del curso
y que ha de distinguir siempre la existencia de los matrimonios. Por muchas y grandes que sean las
dificultades, mayor y más fuerte es la gracia de Dios. «No tengáis miedo» (GrS, n. 18). Para conseguir ese objetivo, es decir, alcanzar una mayor comprensión
de la grandeza del
matrimonio -qué es el matrimonio— y un compromiso más firme para vivir las
responsabilidades que comporta, los temas del curso se desarrollan según este
esquema: a) la llamada de Dios (la vocación desde la perspectiva de Dios que llama a un hombre y a
una mujer a formar un hogar); b) la respuesta del hombre (la vocación desde la perspectiva del
hombre y la mujer que se
deciden a formar un hogar); y c) los medios que han de ponerse para responder a
esa llamada. Es evidente que el curso no puede ni debe intentar considerar de
manera completa la problemática relacionada con cada uno de los temas. Pero de
manera particular será necesario profundizar en la naturaleza y características
del consentimiento
matrimonial. Es el elemento central del matrimonio. «Si el consentimiento
falta, no hay matrimonio» (CEC, n. 1626). Determina además el «deber ser» o despliegue posterior de la vida
de los esposos. Por eso mismo habrá de
prestarse también una atención especial al amor conyugal y a la fidelidad matrimonial. En ese amor y fidelidad
se resume, en última instancia, la
respuesta de los esposos a su vocación. La exposición de cada tema deberá hacerse desde las diversas perspectivas -antropológica, teológica
y sacramental- y articulando su tratamiento (y el de todo el curso) de manera que se consideren
siempre sus contenidos más básicos y fundamentales, y también de forma que se favorezca la
necesaria integración de fe y vida (unidad de vida). 3. Los novios, protagonistas
La preparación y celebración del matrimonio atañe en primer lugar a
los futuros cónyuges y
a sus familias. Los que se casan son los protagonistas de su matrimonio: son los ministros de
la celebración del sacramento y son también los sujetos de la vocación matrimonial. Los
esposos son los que han de responder ante Dios, ante su conciencia y ante los demás de cómo celebran
y viven después su
matrimonio: son los responsables del interés que ponen, de los medios que emplean, de cómo se
forman, etc. Es un quehacer en el que nadie les puede sustituir. Por eso el desarrollo de los temas se dirijirá
sobre todo a ayudar a los novios a vivir con responsabilidad el momento de la
celebración de su matrimonio y también la posterior etapa matrimonial y familiar, de manera que
«hagan lo que deben,
queriendo lo que hacen». Por eso, junto al conocimiento de las cuestiones (no se puede querer lo que no se
conoce), será necesario suscitar en los
participantes en el curso aquellas convicciones que les lleven a hacer propias,
con entera libertad, las decisiones que comporta vivir las exigencias de su matrimonio. Esta perspectiva -insoslayable en una auténtica preparación al matrimonio— hace que la exposición de
los temas y, en general, todo el curso deba realizarse de manera que se pueda calificar como
anuncio (capaz de mostrar la excelencia de la vocación matrimonial); ayuda
(orientada a que los futuros contrayentes descubran y se identifiquen con
los valores del matrimonio y la familia); diferenciada (acomodada a la diversa condición y
formación de los participantes, como conocimientos, madurez, etc.);
progresiva (según el plano de superación y exigencia que comporta siempre la fidelidad al
designio
de Dios sobre las
personas); y práctica (capaz de suscitar las convicciones necesarias para modelar la
existencia de acuerdo con la doctrina) (cfr. DPF, n. 76). De ahí la importancia de dar lugar a la participación activa de
los asistentes; han de sentirse implicados en el
curso de tal manera que el papel de los responsables
de exponer y moderar las sesiones se dirija sobre todo a suscitar y a alimentar esa responsabilidad. Por eso, en la
necesaria exposición doctrinal —una conciencia rectamente formada sólo
es posible con el conocimiento adecuado de
las cuestiones—, se deberá poner un acento especial en su «razonabilidad» y coherencia con la
dignidad personal. Vivir en toda su radicalidad lo que es y significa «casarse»
es profundamente humanizante y liberador. II GUIÓN
PEDAGÓGICO
objetivos
• Crear un clima de cercanía y
familiaridad entre los participantes en el curso (los responsables y los novios y de éstos entre sí) a fin de
facilitar el diálogo y la apertura al anuncio
del «Evangelio del Matrimonio».
• Ayudar a los novios a ser
conscientes de la importancia de la preparación para el matrimonio.
• Presentar los contenidos y el
desarrollo del programa del curso. desarrollo de la sesión 1. Introducción: Saludo y Bienvenida
• Presentación de los responsables del curso Una vez realizado el saludo inicial por parte del responsable primero
o más directo del
curso, se van presentando cada uno de los integrantes del equipo responsable. Las
intervenciones deben ser cortas y sencillas, sin perderse en comentarios jocosos, etc. Han de ir
encaminadas a provocar un clima de confianza que favorezca la comunicación y sinceridad en el diálogo. Dicen sus nombres, si están casados, los años de matrimonio, número de
hijos, profesión y
cuál es su función en el desarrollo del curso. • Presentación de los matrimonios y/o expertos Es deseable que a esta sesión inicial acudan todos los que van a
intervenir en el desarrollo del curso. Como en el
caso anterior, dicen sus nombres, si están casados, los años de matrimonio,
hijos, profesión, y por qué participan en el curso (no es necesario que hablen
del tema que va a desarrollar cada uno). Puede ser útil que los matrimonios den unas breves pinceladas sobre la
historia de su matrimonio cuya experiencia están dispuestos a compartir. Se trata de mostrar cómo la vida de los casados -como la
de toda persona- es un entramado de luces y
sombras, de momentos felices y a veces de crisis, pero siempre rica y gratificante si se ponen los
medios para vivirla con fidelidad. •Presentación de los novios Dicen sus nombres, apellidos, etc. 2. Exposición
Esta parte se articula en torno a tres preguntas más generales: a)
¿Por qué es importante la
preparación al Matrimonio? b) ¿Qué se pretende y qué intentamos con esta preparación? c) ¿Cómo vamos a
proceder para lograrlo? >>> NO SE MUESTRAN COMPLETOS LOS LIBROS CUYOS DERECHOS DE AUTOR ESTÁN VIGENTES, COMO OCURRE CON ESTE <<<
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