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LITURGIA DE LAS HORAS: BREVIARIO

 

ORDINARIO

DE LA LITURGIA

DE LAS HORAS

 

 

Invitatorio

 

Invitatorio se dice como introducción a todo el conjunto de la oración cotidiana; por ello se antepone o bien al Oficio de lectura o bien a las Laudes, según se comience el día por una u otra acción litúrgica.

 

V/. Señor, ábreme los labios.

R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

A continuación se dice el salmo 94 (o bien el salmo 99, el 66 el 23), en forma responsorial, con la antífona que le corresponda según el Oficio del día. Sin embargo, cuando el Invitatorio se antepone a las Laudes, puede omitirse, si se juzga oportuno, el salmo con su antífona y decirse únicamente el versículo Señor, ábreme los labios.

 

La antífona se dice antes de comenzar el salmo, e inmediatamente se repite; de nuevo se repite después de cada estrofa.

 

En el rezo individual, basta con decir la antífona al comienzo del salmo, y no es necesario repetirla después de cada estrofa.

 

   La antífona para el Invitatorio, en el Triduo pascual, en las solemnidades y en las fiestas, se encuentra en el respectivo Propio o Común.

 

   En las memorias de los santos, si no tienen antífona propia, puede elegirse o bien la antífona del Común o bien la de la feria.

 

   En el Oficio. dominical y ferial del tiempo de Adviento, desde el domingo I hasta el día 16 de diciembre inclusive, se dice:

   Al Rey que viene, al Señor que se acerca, venid, adorémosle.

 

   Desde él día 17 al 21 de diciembre ambos inclusive, se dice:

   El Señor está cerca, venid, adorémosle.

 

   El día 24 de diciembre:

Hoy sabréis que viene el Señor, y mañana contemplaréis su gloria.

 

En el Oficio dominical y ferial del tiempo de Navidad, hasta el día de la solemnidad de la Epifanía exclusive, se dice:

A Cristo, que por nosotros ha nacido, venid, adorémosle.

 

Desde el día de la Epifanía hasta el día del Bautismo ñor exclusive, se dice:

A Cristo, que se nos ha manifestado, venid, adorémosle.

 

En el Oficio dominical y ferial del tiempo de Cuaresma, desde el miércoles de Ceniza hasta el sábado de la semana V inclusive, se dice:

Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

 

O bien:

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.» +

 

Cuando se dice y se renite esta segunda antífona, la cuarta estrofa del salmo 94 sigue con las palabras: Como en Meribá.

 

En la Semana Santa, desde el domingo de Ramos hasta el Jueves Santo inclusive, se dice:

Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

 

En el Oficio dominical y ferial del tiempo pascual, desde el domingo de Pascua hasta el día de la solemnidad de la Ascensión del Señor exclusive, se dice:

Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

 

Durante los días entre la solemnidad de la Ascensión del Señor y el domingo de Pentecostés exclusive, se dice:

Venid, adorémos a Cristo, el Señor, que nos prometió el Espíritu Santo. Aleluya.

 

En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario, la antífona se indica en el Salterio

 

(volver)

 

Salmo 94

Invitacidn a la alabanza divina

Animaos los unos a los otros, día

tras día, mientras dure este «hoy» (Hb 3, 13)

 

Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Se repite la antífona.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Se repite la antífona.

 

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Se repite la antífona.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón + como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían vi sto mis obras.

 

Se repite la antífona.

 

Durante cuarenta años

            aquella generación me asqueó, y dije:

“Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;”

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso.”»

 

Se repite la antífona.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Se repite la antífona.

 

El salmo 94 puede sustituirse por el 99, el 66 o el 23. En tal caso, si el salmo escogido formara parte de la salmodia del día se dirá en su lugar, en la salmodia, el salmo 94.

 

(volver)

 

Salmo 99

Alegría de los que entran en el templo

El Señor manda que los redimidos

entonen un himno de victoria (S. Qtanasio

 

Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.

 

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

 

Se repite la antífona.

 

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Se repite la antífona.

 

Entrad por sus puertas con acción de gracias;

por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

 

Se repite la antífona.

 

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

 

Se repite la antífona.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Se repite la antífona.

 

(volver)

 

Salmo 66

Que todos los Pueblos alaben al Señor

Sabed que la salvación de Dios

se envía a los gentiles (Hch 28, 28)

Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación.

 

Se repite la antífona.

 

Ob Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

 

Se repite la antífona.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

 

Se repite la antífona.

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

 

Se repite la antífona.

 

La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.

Que Dios nos bendiga; que le teman

hasta los confines del orbe.

 

Se repite la antífona.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Se repite la antífona.

 

(volver)

 

Salmo 23

Entrada solemne de Dios en su templo

Las puertas del cielo se abren ante Cristo

que, como hombre, sube al cielo (S. Ireneo)

Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.

 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos.

 

Se repite la antífona.

 

— ¿Quién puede subir al monte del Señor?

     ¿Quién puede estar en el recinto sacro?

 

Se repite la antífona.

 

—El hombre de manos inocentes

    y puro corazón,

    que no confía en los ídolos

    ni jura contra el prójimo en falso.

    Ése recibirá la bendición del Señor,

    le hará justicia el Dios de salvación.

 

Se repite la antífona.

 

— Éste es el grupo que busca al Señor,

     que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

 

Se repite la antífona.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

Se repite la antífona.

 

—¿Quién es ese Rey de la gloria?

—El Señor, héroe valeroso;

     el Señor, héroe de la guerra.

 

Se repite la antífona.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas;

va a entrar el Rey de la gloria.

 

Se repite la antífona.

 

— ¿Quién es ese Rey de la gloria?

— El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria.

 

Se repite la antífona.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Se repite la antífona.

 

(volver)

Oración de la mañana

Laudes

 

V/. Dios mio, ven en mi auxilio.

R/.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya.)

 

Desde el miércoles de Ceniza hasta la Vigilia pascual se omite el Aleluya.

 

Todo lo anterior se omite cuando las Laudes empiezan con el Invitatorio.

 

 

HIMNO

            A Continuación se dice el himno que corresponda al Oficio del día.

En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, se dice el himno que se indica al Principio de cada uno de los tiempos.

En el Triduo pascual, en las solemnidades y en las fiestas, el himno se toma del respectivo Propio o Común.

En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario, se dice  el himno que se indica en el Salterio.

            En las memorias de los santos, si no tienen himno propio, puede elegirse o bien el himno del Común o bien el de la feria.

 

 

SALMODIA

Terminado el himno, sigue la salmodia, que consta de un salmo matutino, de un cántico del antiguo Testamento y de un salmo de alabanza, que se dicen con sus respectivas antífonas

En el Oficio dominical y ferial, los salmos y el cántico, con sus antífonas, se toman de la semana correspondiente del salterio.

            Los domingos de Adviento, Navidad, Cuaresma y así como las ferias del 17 al 24 de diciembre y las ferias de Semana Santa y del tiempo pascual, tienen antífonas propias, que se indican en el mismo Salterio.

En los días de las Octavas de la Natividad del Señor y de Pascua, así como en las solemnidades y en las fiestas, los salmos y el cántico se toman del domingo de la semana 1 del Salterio, las antífonas son del Propio o del Común.

En las memorias de los santos, si no tienen antífonas mos propios, los salmos y el cántico, con sus antífonas, se toman de la semana correspondiente del Salterio.

Después de la salmodia, se hace una lectura, breve o 1arga de la palabra de Dios.

 

LECTURA BREVE

            En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve se encuentra en el Propio del tiempo.

            En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario, la lectura breve se encuentra en la semana correspondiente del Salterio.1

            En las solemnidades y en las fiestas, la lectura breve se encuentra en el Propio o en el Común respectivo.

            En las memorias de los santos, si no tienen lectura breve propia, puede elegirse o bien la del Común o bien la de la feria.

 

LECTURA LARGA

            Si se prefiere, sobre todo en las celebraciones con el pueblo, en lugar de la lectura breve se puede elegir una lectura más larga de la palabra de Dios, según se indica en el número 46 de la Ordenación general de la Liturgia de las Horas. Esta lectura, en la celebración con el pueblo, puede ir seguida de la correspondiente homilía.

 

 

RESPUESTA A LA PALABRA DE DIOS

            Después de la lectura, o de la homilía, si se juzga oportuno, puede dejarse un breve espacio de silencio para contemplar la palabra de Dios.

            Después de este espacio de silencio, o bien inmediatamente después de la lectura, puede decirse el responsorio breve, que se encuentra siempre después de la lectura.

            En vez del responsorio, puede usarse también cualquier otro canto apropiado y debidamente aprobado por la Conferencia Episcopal.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

            A continuación se dice el siguiente cántico evangélico con la antífona correspondiente.

En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la antífona se toma del Propio del tiempo.

En el Oficio dominical del tiempo ordinario, la antífona se toma del Propio del tiempo; en el Oficio ferial, se toma del Salterio.

En las celebraciones de los santos, si no tienen antífona propia, la antífona se toma del Común; pero, si se trata de una memoria, la antífona puede elegirse o bien del Común o bien de la feria.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

El versículo Gloria al Padre se dice al final de todos cánticos, a no ser que se indique lo contrario.

            Y, como de costumbre, se repite la antífona.

 

 

PRECES PARA CONSAGRAR A DIOS EL DÍA Y EL TRABAJO

Terminado el cántico precedente, se recitan las Preces

            En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, las preces se toman del propio del tiempo.

            En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario las preces se toman del Salterio.

En las solemnidades y en las fiestas, se toman del Propio o del común.

En las memorias de los santos, si no tienen preces propias, éstas pueden elegirse o bien del Común o bien de la feria.

 

Oración dominical

Después de las preces, todos recitan la oración dominical, que puede, si se luzga oportuno, ir precedida en la celebración comunitaria de una breve monición, como las que indican en sus propios lugares o en el Apéndice II, p. 1917.

 

Padre nuestro, que estás en el cielo

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en lo tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

Oración conclusiva

Después del Padrenuestro se dice la oración conclusiva, la cual no va precedida de la invitación Oremos.

En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la oración conclusiva se toma del Propio del tiempo.

En el Oficio dominical del tiempo ordinario, la oración conclusiva se toma del Propio del tiempo; en el Oficio ferial se toma del Salterio.

En las solemnidades, en las fiestas y en las memorias de los santos, se toma del respectivo Propio o del Común.

La oración conclusiva termina con la conclusión correspondiente, es decir:

 

Si se dirige al Padre:

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

Si se dirige al Padre, pero al fin se menciona al Hijo:

Él, que vive v reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

Si se dirige al Hijo:

Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

 

Y se responde:

Amén.

 

 

CONCLUSIÓN

            Después, si el que preside la celebración es un sacerdote oun diácono, bendice al pueblo con la bendición siguiente, o con la propia del tiempo o de la celebración, que se encuentra en el  Apéndice VI (pp. 1993 ss).

 

V/.El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo+ y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

 

Puede usar también, si lo prefiere, la bendición común que se indica seguidamente:

 

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo+ y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

 

Si se despide a la asamblea, se añade:

V/.Podéis ir en paz.

R/.Demos gracias a Dios.

 

Desde el domingo de Resurrección hasta el domingo II de Pascua inclusive, se dice:

V/.Podéis ir en paz. Aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios. Aleluya, aleluya.

 

Si el que preside no es un ministro ordenado, y en la recitación individual, se concluye:

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/.Amén.

 

(volver)

 

 

Hora intermedia

Tercia, Sexta, Nona

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.

R/.  Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya.)

 

Desde el miércoles de Ceniza hasta la Vigilia pascual se omite el Aleluya.

 

En la Hora intermedia no se hace nunca mención de las memorias de los santos.

 

 

HIMNO

A continuación se dice el himno correspondiente a la Hora.

 

En el tiempo de Cuaresma hasta el sábado de la semana V y en la Semana Santa, pueden decirse también, respectivamente:

I

 

Pastor, que con tus silbos amorosos

me despertaste del profundo sueño;

tú, que hiciste cayado de ese leño

en que tiendes los brazos poderosos,

 

vuelve los ojos a mi fe piadosos,

pues te confieso por mi amor y dueño,

y la palabra de seguir empeño

tus dulces silbos y tus pies hermosos.

 

Oye, Pastor, que por amores mueres,

no te espante el rigor de mis pecados,

pues tan amigo de rendidos eres.

 

Espera, pues, y escucha mis cuidados.

Pero ¿cómo te digo que me esperes,

Si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.

 

(volver)

 

II

 

No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido;

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

 

Tú me mueves, Senor; muéveme el verte

clavado en esa cruz y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

 

Muéveme, al fin, tu amor y en tal manera

que, aunque no hubiera cielo yo te amara,

y, aunque no huibiera infierno te temiera.

 

No me tienes que dar porque te quiera;

pues, aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

 

(volver)

 

Tercia

himno:

I

El mundo brilla de alegría.

Se renueva la faz de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu

 

Ésta es la hora

en que rompe el Espíritu

el techo de la tierra,

y una lengua de fuego innumerable

purifica, renueva, enciende, alegra

las entrañas del mundo.

 

Ésta es la fuerza

que pone en pie a la Iglesia

en medio de las plazas

y levanta testigos en el pueblo,

para hablar con palabras como espadas

delante de los jueces.

 

Llama profunda,

que escrutas e iluminas

el corazón del hombre:

restablece la fe con tu noticia,

y el amor ponga en vela la esperanza,

hasta que el Señor vuelva.

 

(volver)

 

II

Tu poder multiplica

la eficacia del hombre,

y crece cada día, entre sus manos,

la obra de tus manos.

 

Nos señalaste un trozo de la viña

y nos dijiste: «Venid y trabajad.»

Nos mostraste una mesa vacía

y nos dijiste: «Llenadla de pan.»

 

Nos presentaste un campo de batalla

y nos dijiste: «Construid la paz.»

            Nos sacaste al desierto con el alba

y nos dijiste: «Levantad la ciudad.»

 

Pusiste una herramienta en nuestras manos

y nos dijiste: «Es tiempo de crear.»

Escucha a mediodía el rumor del trabajo

con que el hombre se afana en tu heredad.

 

Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Por los siglos. Amén.

 

(volver)

 

III

El trabajo, Señor, de cada día

nos sea por tu amor santificado,

convierte su dolor en alegría

de amor, que para dar tú nos has dado.

 

Paciente y larga es nuestra tarea

en la noche oscura del amor que espera;

dulce huésped del alma, al que flaquea

dale tu luz, tu fuerza que aligera.

 

En el alto gozoso del camino,

demos gracias a Dios, que nos concede

la esperanza sin fin del don divino;

todo lo puede en él quien nada puede. Amén.

 

(volver)

 

IV

A nuestros corazones

la hora del Espíritu ha llegado,

 

la hora de los dones

y del apostolado:

lenguas de fuego y viento huracanado.

 

Oh Espíritu, desciende,

orando está la Iglesia que te espera;

visítanos y enciende,

como la vez primera,

los corazones en la misma hoguera.

 

La fuerza y el consuelo,

el río de la gracia y de la vida

 

derrama desde el cielo;

la tierra envejecida

renovará su faz reverdecida.

 

Gloria a Dios, uno y trino:

al Padre creador, al Hijo amado,

y Espíritu divino

que nos ha regalado;

alabanza y honor le sea dado. Amén.

 

(volver)

 

Antífonas

Tiempo de Adviento: Los profetas anunciaron que el Salvador nacería de la Virgen María.

Tiempo de Navidad hasta la Epifanía: José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él.

Tiempo de Navidad desde la Epifanía: El misterio escondido desde siglos y generaciones ahora ha sido revelado.

Tiempo de Cuaresma: Han llegado los días de penitencia, expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

Semana Santa: Antes de la fiesta de la Pascua,. sabiendo Jesús que había llegado su hora, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.

Tiempo pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.

 

(volver)

 

Sexta

Himno

I

Te está cantando el martillo,

y rueda en tu honor la rueda.

Puede que la luz no pueda

librar del humo su brillo.

¡Qué sudoroso y sencillo

te pones a mediodía,

Dios en la dura porfía

de estar sin pausa creando,

            y verte necesitando

del hombre más cada día!

 

Quien diga que Dios ha muerto

que salga a la luz y vea

si el mundo es o no tarea

de un Dios que sigue despierto.

Ya no es su sitio el desierto

ni en la montaña se esconde;

decid, si preguntan dónde,

que Dios está -sin mortaja-

en donde un hombre trabaja

y un corazón le responde. Amén.

 

(volver)

 

II

Alfarero del hombre, mano trabajadora

que, de los hondos limos iniciales,

convocas a los pájaros a la primera aurora,

al pasto, los primeros animales.

 

De mañana te busco, hecho de luz concreta,

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta

de los sonoros ríos de la vida.

 

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;

tus manos son recientes en la rosa;

se espesa la abundancia del mundo

a mediodía, y estás de corazón en cada cosa.

 

No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás

dentro, ni soledad en que no te hagas fuerte.

Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:

Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.

 

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira, que es desdecirte

dejar tanta hermosura en tanta guerra!

Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte

de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

 

(volver)

 

III

Este mundo del hombre, en que él se afana

tras la felicidad que tanto ansía,

            tú lo vistes, Señor, de luz temprana

y de radiante sol al mediodía.

 

Así el poder de tu presencia encierra

el secreto más hondo de esta vida;

un nuevo cielo y una nueva tierra

colmarán nuestro anhelo sin medida.

 

Poderoso Señor de nuestra historia,

no tardes en venir gloriosamente;

tu luz resplandeciente y tu victoria

inunden nuestra vida eternamente. Amén.

 

(volver)

 

IV

Cuando la luz del día está en su cumbre,

eres, Señor Jesús, luz y alegría

de quienes en la fe y en la esperanza

celebran ya la fiesta de la Vida.

 

Eres resurrección, palabra y prenda

de ser y de vivir eternamente;

sembradas de esperanzas nuestras vidas,

serán en ti cosecha para siempre.

 

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,

de tu radiante luz llena este día,

camino de alegría y de esperanza,

real acontecer de nueva vida.

 

Concédenos, oh Padre omnipotente,

y tú, Hijo amado y Señor nuestro,

por obra del Espíritu enviado,

vivir ya de la fiesta de tu reino. Amén.

 

(volver)

 

V

El trabajo nos urge,

nos concentra y astilla.

Poco a poco, la muerte

nos hiere y purifica.

 

Señor del universo,

con el hombre te alías.

En nuestra actividad,

tu fuerza cómo vibra.

 

Señor de los minutos,

intensa compañía.

Gracias por los instantes

que lo eterno nos hilan.

 

Gracias por esta pausa

contigo en la fatiga.

Contigo hay alegría. Amén.

 

(volver)

 

Antífonas

Tiempo de Adviento: El ángel Gabriel dijo a María: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tá entre las mujeres.»

Tiempo de Navidad hasta la Epifanía: Maria conserva ba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Tiempo de Navidad desde la Epifanía: Vino Cristo y trajo la noticia de la paz; paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca.

Tiempo de Cuaresma: «Por mi vida -oráculo del Señor-, no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta de su conducta y que viva.»

Semana Santa: Igual que el Padre me conoce, yo conzco al Padre, y doy mi vida por las ovejas.

Tiempo pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.

 

(volver)

 

Nona

Himno:

I

Fundamento de todo lo que existe,

de tu pueblo elegido eterna roca,

de los tiempos Señor, que prometiste

dar tu vigor al que con fe te invoca.

 

Mira al hombre que es fiel y no te olvida,

tu Espíritu, tu paz háganlo fuerte

para amarte y servirte en esta vida

y gozarte después de santa muerte.

 

Jesús, Hijo del Padre, ven aprisa

en este atardecer que se avecina,

serena claridad y dulce brisa

será tu amor que todo lo domina. Amén

 

(volver)

 

II

            Fuerza tenaz, firmeza de las cosas,

inmóvil en ti mismo;

origen de la luz, eje del mundo

y norma de su giro:

 

Concédenos tu luz en una tarde

sin muerte ni castigo,

la luz que se prolonga tras la muerte

y dura por los siglos. Amén.

 

(volver)

 

III

Se cubrieron de luto los montes

a la hora de nona.

 

El Señor rasgó el velo del templo

a la hora de nona.

 

Dieron gritos las piedras en duelo

a la hora de nona.

 

Y Jesús inclinó la cabeza

a la hora de nona.

 

Hora de gracia,

en que Dios da su paz a la tierra

por la sangre de Cristo.

 

Levantaron sus ojos los pueblos

a la hora de nona.

 

Contemplaron al que traspasaron

a la hora de nona.

 

Del costado manó sangre y agua

a la hora de nona.

 

Quien lo vio es el que da testimonio

a la hora de nona.

 

Hora de gracia,

            en que Dios da su paz a la tierra

por la sangre de Cristo. Amén.

 

(volver)

 

IV

            Ando por mi camino, pasajero,

y a veces creo que voy sin compañía,

hasta que siento el paso que me guía,

al compás de mi andar, de otro viajero.

 

No lo veo, pero está. Si voy ligero,

él apresura el paso; se diría

que quiere ir a mi lado todo el día,

invisible y seguro el compañero.

 

Al llegar a terreno solitario,

él me presta valor para que siga,

y, si descanso, junto a mí reposa.

 

Y, cuando hay que subir monte (Calvario

lo llama él), siento en su mano amiga,

que me ayuda, una llaga dolorosa.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(volver)

 

Antífonas

Tiempo de Adviento: Dijo María: «¿Qué saludo es este que me turba? ¿Voy a dar a luz al Rey sin romper los sellos de mi virginidad?»

Tiempo de Navidad hasta la Epifanía: Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.

Tiempo de Navidad desde la Epifanía: Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

Tiempo de Cuaresma: Empuñando las armas de la justicia, hagámonos recomendables a Dios por muestra paciencia.

Semana Santa: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir; yo he de gloriarme en la cruz de mi Jesucristo.

Tiempo pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.

 

(volver)

 

Para la Hora intermedia, pueden decirse también los siguientes himnos:

 

I

Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa,

Dios no se muda;

la paciencia todo lo alcanza;

quien a Dios tiene nada le falta:

sólo Dios basta.

 

Gloria a Dios Padre,

gloria a Dios Hijo,

igual siempre

gloria al Espíritu. Amén.

 

(volver)

 

II

            No es lo que está roto, no,

el agua que el vaso tiene;

lo que está roto es el vaso,

y el agua al suelo se vierte.

 

No es lo que está roto, no,

la luz que sujeta el día;

lo que está roto es su tiempo,

y en la sombra se desliza.

 

No es lo que está roto, no,

la caja del pensamiento;

lo que está roto es la idea

que la lleva a lo soberbio.

 

No es lo que está roto Dios

ni el campo que él ha creado;

lo que está roto es el hombre

que no ve a Dios en su campo.

 

Gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(volver)

 

III

            ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

 

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí!; ¡qué extraño desvarío,

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

 

¡Cuántas veces el ángel me decía:

«Alma, asómate ahora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía»!

 

¡Y cuántas, hermosura soberana:

«Mañana le abriremos», respondía,

para lo mismo responder mañana!

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(volver)

 

IV

A la gloria de Dios se alzan las torres,

a su gloria los álamos,

a su gloria los cielos,

Y las aguas descansan a su gloria.

 

El tiempo se recoge;

            desarrolla lo eterno sus entrañas;

se lavan los cuidados y congojas

en las aguas inmobles,

en los inmobles álamos,

            en las torres pintadas en el cielo,

mar de altos mundos.

 

El reposo reposa en la hermosura

del corazón de Dios, que así nos abre

tesoros de su gloria.

 

Nada deseo,

mi voluntad descansa,

mi voluntad reclina

de Dios en el regazo su cabeza

y duerme y sueña...

Sueña, en descanso

toda aquesta visión de esta hermosura.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(volver)

 

V

Sólo desde el amor

la libertad germina,

sólo desde la fe

va creciéndole alas.

 

Desde el cimiento mismo

del corazón despierto,

desde la fuente clara

de las verdades últimas.

 

Ver al hombre y al mundo

con la mirada limpia

y el corazón cercano,

desde el solar del alma.

 

Tarea y aventura:

entregarme del todo,

ofrecer lo que llevo,

gozo y misericordia.

 

Aceite derramado

para que el carro ruede

sin quejas egoístas,

chirriando desajustes.

 

Soñar, amar, servir,

y esperar que me llames,

tú, Señor, que me miras,

tú que sabes mi nombre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo. Amén.

 

(volver)

 

VI

Otra vez -te conozco- me has llamado.

Y no es la hora, no; pero me avisas.

De nuevo traen tus celestiales brisas

claros mensajes al acantilado

 

del corazón, que, sordo a tu cuidado,

fortalezas de tierra eleva, en prisas

de la sangre se mueve, en indecisas

torres, arenas, se recrea, alzado.

 

Y tú llamas y llamas, y me hieres,

y te pregunto aún, Señor, qué quieres,

qué alto vienes a dar a mi jornada.

 

Perdóname, si no te tengo dentro,

si no sé amar nuestro mortal encuentro,

si no estoy preparado a tu llegada.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(volver)

 

VII

            Dame, Señor, la firme voluntad,

compañera y sostén de la virtud;

la que sabe en el golfo hallar quietud

y, en medio de las sombras, claridad;

la que trueca en tesón la veleidad,

y el ocio en perennal solicitud,

y las ásperas fiebres en salud,

y los torpes engaños en verdad.

 

Y así conseguirá mi corazón

que los favores que a tu amor debí

le ofrezcan algún fruto en galardón...

 

Y aun tú, Señor, conseguirás así

que no llegue a romper mi confusión

la imagen tuya que pusiste en mi.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

SALMODIA

            Terminado el himno, sigue la salmodia.

            El Salterio presenta una doble salmodia: la habitual y la complementaria.

            La salmodia habitual consta de tres salmos o fragmentos de salmo distribuidos entre los días de las cuatro semanas del Salterio.

            La salmodia complementaria consta de tres salmos invariables para cada Hora, seleccionados de entre los salmos llamados graduales, pp. 1395ss.

 

SALMODIA COMPLEMENTARIA

PARA TERCIA, SEXTA Y NONA

Después de la invocación inicial Dios mío, ven en mi auxilio y del himno, se dicen los salmos de la serie que corresponda, con sus antífonas correspondientes. En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, las antífonas se encuentran en el Propio del tiempo, en el tiempo ordinario, se dicen las antífonas que figuran a continuación, junto con los salmos.

 

Serie I (Tercia)

 

Tiempo ordinario: Ant. 1. Llamé al Señor, y él me respondió.

 

Salmo 119

Deseo de la paz

Estad firmes en la tribulación,

sed asiduos en la oración (Rm 12, 12)

 

E

 

n mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.

 

¿Qué te va a dar o a mandarte Dios,

lengua traidora?

Flechas de arquero,

afiladas con ascuas de retama.

 

¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo

con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz»,

ellos dicen: «Guerra».

 

Tiempo ordinario:

Ant.Llamé al Señor, y él me respondió.

 

Ant. 2. El Señor guarde tus entradas y salidas.

 

Salmo 120

El guardián del pueblo

Ya no pasarán hambre ni sed, no les

 hará daño el sol ni el bochorno.(Ap 7, 16)

 

L

 

evanto mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

 

No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel.

 

El Señor te guarda a su sombra,

            está a tu derecha;

            de día el sol no te hará daño,

            ni la luna de noche.

 

El Señor te guarda de todo mal,

            él guarda tu alma;

            el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre.

 

Tiempo ordinario:

Ant. El Señor guarde tus entradas y salidas.

 

Ant. 3.Me he alegrado por lo que me dijeron.

 

Salmo 121

La ciudad santa de Jerusalén

Os habéis acercado al monte Sión, ciudad

del Dios vivo, Jerusalén del cielo (Hb 12, 22)

 

¡Q

 

ué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor,

 

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.

 

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.»

 

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo.»

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

Tiempo ordinario: Ant. Me he alegrado por lo que me dijeron.

 

(volver)

 

Serie II (Sexta)

 

Tiempo ordinario: Ant. 1. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.

 

Salmo 122

El Señor, esperanza del pueblo

Dos ciegos... se pusieron a gritar: «Ten

compasión de nosotros, Señor Hijo de David!»

(Mt 20, 30)

 

A

 

 ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

 

Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia.

 

Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos.

 

Tiempo ordinario:

 

Ant. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.

 

Ant. 2.Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

 

Salmo 123

Nuestro auxilio es el nombre del Señor

 

Dijo el Seror a Pablo: «No temas...,

que yo estoy contigo» (Hch 18, 9.10)

 

S

 

i el Señor no hubiera estado de nuestra parte

-que lo diga Israel-,

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando nos asaltaban los hombres,

nos habrían tragado vivos:

tanto ardía su ira contra nosotros.

 

Nos habrían arrollado las aguas,

llegándonos el torrente hasta el cuello;

nos habrían llegado hasta el cuello

            las aguas espumantes.

 

Bendito el Señor, que no nos entregó

en presa a sus dientes;

hemos salvado la vida, como un pájaro

de la trampa del cazador:

la trampa se rompió, y escapamos.

 

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

 

Tiempo ordinario:

Ant.Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

 

Ant. 3.El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

 

 

Salmo 124

El Señor vela por su pueblo

Paz sobre el Israel de Dios (Ga 6, 16)

 

L

 

os que confían en el Señor son como el monte Sión:

no tiembla, está asentado para siempre.

 

Jerusalén está rodeada de montañas,

y el Señor rodea a su pueblo

ahora y por siempre.

 

No pesará el cetro de los malvados

sobre el lote de los justos,

no sea que los justos extiendan

su mano a la maldad.

 

Señor, concede bienes a los buenos,

a los sinceros de corazón;

Y a los que se desvían por sendas tortuosas,

que los rechace el Señor con los malhechores.

¡Paz a Israel!

 

Tiempo ordinario: Ant. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

 

 

 

(volver)

Serie III (Nona)

 

Tiempo ordinario: Ant. 1. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

Salmo 125

Dios, alegría y esperanza nuestra

Si sois compañeros en el sufrir

también lo sois en el buen ánimo (2Co 1, 7)

 

C

 

uando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía soñar:

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares.

 

Hasta los gentiles decían:

«El Señor ha estado grande con ellos.»

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.

 

Que el Señor cambie nuestra suerte,

            como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas

            cosechan entre cantares.

 

Al ir, iba llorando,

llevando la semilla;

al volver, vuelve cantando,

            trayendo sus gavillas.

 

Tiempo ordinario:

Ant. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

Ant. 2.El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

 

Salmo 126

El esfuerzo humano es inútil sin Dios

Sois edificio de Dios (1Co 3, 9)

 

S

 

i el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los centinelas.

 

Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

que comáis el pan de vuestros sudores:

            ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

 

La herencia que da el Señor son los hijos;

su salario, el fruto del vientre:

son saetas en mano de un guerrero

los hijos de la juventud.

 

Dichoso el hombre que llena

con ellas su aljaba:

no quedará derrotado cuando litigue

con su adversario en la plaza.

 

Tiempo ordinario:

Ant. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

 

Ant. 3.Dichoso el que teme al Señor. †

 

Salmo 127

Paz doméstica en el hogar del justo

 

«Que el Setor te bendiga desde Sión»,

es decir, desde su Iglesia (Arnobio)

 

D

 

ichoso el que teme al Señor

† y sigue sus caminos.

 

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien;

tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

 

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa:

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

 

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel!

 

Tiempo ordinario: Ant. Dichoso el que teme al Señor.

 

(volver)

 

El que reza solamente una Hora debe usar la salmodia habitual, incluso en las fiestas.

El que reza más de una Hora debe usar, en una de ellas, la salmodia habitual y, en las otras, o bien la salmodia complementaria o bien, en una Hora, la salmodia habitual de la semana anterior y, en la otra Hora, la salmodia habitual de la semana siguiente.

            En las solemnidades, se toman siempre los salmos de la salmodia complementaria; pero, si caen en domingo, se toman los salmos del domingo de la semana I del Salterio.

            El Triduo pascual, los días de la Octava de Pascua y algunas solemnidades del Señor tienen salmos propios.

En las solemnidades y en el Oficio dominical y ferial de lostiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, los salmos se dicen con una sola antífona que se toma del Propio del tiempo o de los santos, o bien del Común.

En los demás casos, las antífonas se toman del Salterio, a no ser que se trate de una celebración que las tenga propias.

 

 

LECTURA BREVE

            Después de la salmodia, se hace la lectura breve.

            En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectora breve se toma del Propio del tiempo.

            En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario y en las memorias de los santos, la lectura breve se toma del Salterio.

            En las solemnidades y en las fiestas, la lectura breve se toma del Propio o del Común.

Después de la lectura breve, si se juzga oportuno, se guarda un breve silencio. También se añade el responsorio brevísimo o versículo que se encuentra siempre después de la lectora breve.

 

 

ORACIÓN CONCLUSIVA

            Después del versículo se añade la oración conclusiva.

Esta oración en el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, así como en el Oficio dominical del tiempo ordinario, se toma del Propio del tiempo.

En el Oficio ferial del tiempo ordinario y en las memorias de los santos, se toma de la respectiva Hora del Salterio.

En las solemnidades y en las fiestas, se toma del Propio o del Común.

La oración conclusiva de la Hora intermedia siempre va precedida de la invitacion Oremos y termina con la conclusión breve correspondiente, es decir:

Si se dirige al Padre:

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Si se dirige al Padre, pero al fin se menciona al Hijo:

Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Si se dirige al Hijo:

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

Y se responde:

Amén.

 

Luego, Por lo menos en la celebración comunitaria, se añade:

V/. Bendigamos al Señor.

R/. Demos gracias a Dios.

 

(volver)

 

 

Oracion del atardecer

Vísperas

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio.

R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya.)

 

Desde el miércoles de Ceniza hasta la Vigilia pascual se omite el Aleluya.

 

HIMNO

            A continuación se dice el himno que corresponda al Oficio del día.

En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, se dice el himno que se indica al principio de cada uno de los tiempos.

            En el Triduo pascual, en las solemnidades y en las fiestas, el himno se toma del respectivo Propio o Común.

            En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario, se dice el himno que se indica en el Salterio.

            En las memorias de los santos, si no tienen himno propio, puede elegirse o bien el himno del Común o bien el de la feria.

 

SALMODIA

Terminado el himno, sigue la salmodia, que consta de dos salmos o fragmentos de salmo y de un cántico del nuevo Testamento, que se dice con sus respectivas antífonas.

            En el Oficio dominical y ferial, los salmos y el cántico, con sus anútonas, se toman de la semana correspondiente del Salterio.

            Los domingos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, así como las ferias del 17 al 24 de diciembre y las ferias de Semana Santa y del tiempo pascual, tienen antífonas propias, que se indican en el mismo Salterio.

            En el Triduo pascual, en los días de las Octavas de la Natividad del Señor y de Pascua, así como en las solemnidades y en las fiestas, los salmos y el cántico, con sus antífonas, se toman del Propio o del Común.

En las memorias de los santos, si no tienen antífonas o salmos propios, los salmos y el cántico, con sus antífonas, se toman de la semana correspondiente del Salterio.

            Después de la salmodia, se hace una lectura, breve o larga, de la palabra bra de Dios.

 

 

LECTURA BREVE

            En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve se encuentra en el Propio del tiempo.

En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario, la lectura breve se encuentra en la semana correspondiente del Salterio.

En las solemnidades y en las fiestas, la lectura breve se encuentra en el Propio o en el Común respectivo.

En las memorias de los santos, si no tienen lectura breve propia, puede elegirse o bien la del Común o bien la de la feria.

 

 

LECTURA LARGA

            Si se prefiere, sobre todo en las celebraciones con el pueblo, en lugar dc la lectura breve se puede elegir una lectura más larga de la palabra de Dios, según se indica en el número 46 de la Ordenacion general de la Liturgia de las Horas. Esta lectura, en la celebración con el pueblo, puede ir seguida de la correspondiente homilía.

 

 

RESPUESTA A LA PALABRA DE DIOS

            Despues de la lectura, o de la homilía, si se juzga oportuno, puede dejarse un breve espacio de silencio para contemplar la palabra de Dios.

Después de este espacio de silencio, o bien inmediatamente después de la lectura, puede decirse el responsorio breve, que se encuentra siempre después de la lectura.

            En vez del responsorio, puede usarse también Cualquier canto apropiado y debidamente aprobado por la Conferencia Episcopal.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

            A continuación se dice el siguiente cántico evangélico con la antífona correspondiente.

En el Oficio dominical y ferial de tos tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la antífona se toma del del tiempo.

En el Oficio dominical del tiempo ordinario, la antífona se toma del Propio del tiempo; en el Oficio ferial, se toma del Salterio.

En las celebraciones de los santos, si no tienen antífona propia, la antífona se toma del Común; pero, si se trata de una memoria, la antífona puede elegirse o bien del Común o bien de la feria.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

 

y, como de costumbre, se repite la antífona.

 

 

PRECES O INTERCESIONES

            Terminado el cántico precedente, se recitan las preces.

En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, las preces se toman del Propio del tiempo.

            En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario, las preces se toman del Salterio.

            En las solemnidades y en las fiestas, se toman del Propio o del Común.

            En las memorias de los santos, si no tienen preces propias, éstas pueden elegirse o bien del Común o bien de la feria.

 

Oración dominical

Después de las preces, todos recitan la oración dominical, que puede, si se juzga oportuno, ir precedida en la celebración comunitaria de una breve monición, como las que indican en sus propios lugares o en el Apéndice II, p. 1917.

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

 

Danos hoy nuestro pan de cada dia;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

Oración conclusiva

            Después del Padrenuestro se dice la oración conclusiva, la cual no va precedida de la invitación Oremos y termina siempre con la conclusión larga, como se ha indicado en la página 853.

            En el Oficio dominical y ferial dc los tiempos de Adviento Navidad, Cuaresma y Pascua, la oración conclusiva se toma del Propio del tiempo.

            En el Oficio dominical del tiempo ordinario, la, oración conclusiva se toma del Propio del tiempo; en el Oficio ferial, se toma dci Salterio.

            En las solemnidades, en las fiestas y en las memorias de los santos, se toma del respectivo Propio o del Común.

 

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CONCLUSIÓN

            Después si el que preside la celebración es un sacerdote o on diácono, bendice al pueblo con la bendición siguiente, o con la propia do tiempo de la celebración, que se encuentra en el Apéndice VI (pp. 1993 ss).

 

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo+ y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

 

Puede usar también, si lo prefiere, la bendición común que se indica seguidamente:

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/.Amén.

 

Si se despide a la asamblea, se añade:

V/.Podéis ir en paz.

R/.Demos gracias a Dios.

 

Desde el domingo de Resurrección hasta el domingo II de Pascua inclusive, y también en las segundas Vísperas del domingo de Pentecostés, se dice:

V/. Podéis ir en paz. Aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios. Aleluya, aleluya.

 

Si el que preside no es un ministro ordenado, y en la recitación individual, se concluye:

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/.Amén.

 

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SEMANA I

 

DOMINGO

 

Oración del atardecer

 

I Vísperas

 

V/        Dios mío, ven en mi auxilio.

R/        Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya.)

 

HIMNO

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, el propio de cada tiempo

 

Tiempo ordinario:

 

Como una ofrenda de la tarde,

elevamos nuestra oración;

con el alzar de nuestras manos,

levantamos el corazón.

 

Al declinar la luz del día,

que recibimos como don,

con las alas de la plegaria,

levantamos el corazón.

 

Haz que la senda de la vida

la recorramos con amor

y, a cada paso del camino,

levantemos el corazón.

 

Cuando sembramos de esperanza,

cuando regamos con dolor,

con las gavillas en las manos,

levantemos el corazón. el alzar de mis manos como ofrenda

 

Gloria a Dios Padre, que nos hizo

gloria a Dios Hijo Salvador,

gloria al Espíritu divino:

tres Personas y un solo Dios.Amén

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: “Mirad, viene Dios; nuestro Salvador”'

Dorningo 1 de Cuaresma: Acepta, Señor nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio, y que te seaagradable.

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor como ofrenda de la tarde. Aleluya

Tiempo Ordinario: Suba mi oración Señor como incienso en tu presencia.

 

Salmo, 140, 19

 

Oración ante el peligro

 

Por manos del angel subió a la presencia

de Dios el humo de los perfumes

junto con las oraciones de los santos (Ap 8, 4)

 

S

 

eñor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

Suba mi oración como incienso .en tu presencia;

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

 

Coloca, Señor, una guardia en mi boca

un centinela a la puerta de mis labios;

            no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

            a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

 

Que el justo ,me golpee, que el bueno me reprenda,

pero que ,el ungüento del impío ,no perfume mi.cabeza;

yo seguiré rezando en sus desgracias.

 

Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

 

Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

 

Gloria al Pádre, y al Hijo, Y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

El versículo “Gloria al Padre” se dice habitualmente al lfinal de todos los salmos y Cánticos, a no ser que, se indique lo Contrario.

 

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: “Mirad, viene Dios; nuestro Salvador”'

Dorningo 1 de Cuaresma: Acepta, Señor nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio, y que te seaagradable.

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor como ofrenda de la tarde. Aleluya

Tiempo Ordinario: Suba mi oración Señor como incienso en tu presencia.

 

Antífona 2

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Se ñor.

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la prisión por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor en el país de la vida.

 

Salmo 141

 

Tú eres mi refugio

  Todo lo que describe el salmo se

realizo en el Señor durante su pasión.

                               (S. Hilario)

 

 

A

 

 voz en grito clamo al Señor,

a voz en grito suplico al Señor desahogo ante é1 mis afanes,

 expongo ante é1 mi angustia,

mientras me va faltando el aliento.

 

Pero tú conoces mis senderos,

y que en el camino por donde avanzo

me han escondido una trampa.

 

Mira a la derecha, fíjate:

nadie me hace caso;

no tengo adónde huir,

nadie mira por mi Vida.

 

A ti grito, Señor;

te digo: «Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la Vida.»

 

Atiende a mis clamores,

que estoy agotado;

librame de mis perseguidores,

que son más fuertes que yo.

 

Sácame de la prisión,

y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos

cuando me devuelvas tu favor.

 

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Se ñor.

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la prisión por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor en el país de la vida.

 

 

Antífona3

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y 1o contemplarán todos los hombres.

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

 

Cántico                                               Flp 2, 611

Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

 

 

C

 

risto, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario,

se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el “Nombresobretodonombre”

de modo. que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y 1o contemplarán todos los hombres.

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el responsorio, la antífona parael cántico evangélico, las preces y la oración como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Rm 11,3336

            ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decision y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que é1 le devuelva? Él es el origen, guía y mcta del universo. A él la gloria por los siglos Amén

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/.       Cuántas son * Tus obras, Señor. Cuántas.

V/.       Y todas las hiciste. con sabiduría. * Tus obras, Señor. Gloria .al Padre. Cuántas.

 

La antífona para el cántico evangélico como en el Propio del tiempo.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

La antífona para el cántico evangélico como en el Propio del tiempo.

 

 

PRECES

 

Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo:

Escucha a tu pueblo, Señor.

 

Padre todopoderoso, haz que ñorezca en la tierra la justicia

— y que tu pueblo se alegre en la paz.

Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino,

— y obtengan así la salvación.

Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia

— y sean siempre fieles a su mutuo amor.

Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores

— y concédeles la vida eterna.

Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la guerra

— y dales el descanso eterno

 

Movidos por el Epíritu Santo dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor: Padre nuestro

 

La oracion como en el Propio del tiempo

 

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinirio

 

(volver)

 

Invitatorio

 

V/.       Señor, ábreme los labios.

R/.       Y mi boca proclamará tu alabanza.

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo Ordinario: Ant. venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva Aleluya.

                El salmo invitatorio,

 

 

Oración de la mañana

Laudes

 

V/.       Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre

Como era. (Aleluya.)

 

Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes con el Invitatorio.

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, el propio de cada tiempo

 

Tiempo ordinario:

            Es domingo; una luz nueva

resucita la mañana

con su miradá inocente,

llena de gozo y de gracia.

 

Es domingo; la alegría

del mensaje de la Pascua

es la noticia que llega

siempre y que nunca se gasta.

 

Es domingo; la pureza

no sólo la tierra baña,

que ha penetrado

en la vida por las ventanas del alma.

 

Es domingo; la presencia

de Cristo llena la casa:

la Iglesia, misterio y fiesta,

por él y en él convocada.

 

Es domingo; «éste es el día

que hizo el Señor», es la Pascua,

día de la creación

nueva y siempre renovada.

 

Es domingo; de su hoguera

brilla toda la semana

y vence oscuras tinieblas

en jornadas de esperanza.

 

Es domingo; un canto nuevo

toda la tierra le canta

al Padre, al Hijo, al Espíritu,

único Dios que nos salva. Amén.

 

 

SALMODIA

Antífona 1

Domingo I de adviento: Aquel día, los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote

Domingo V de Cuaresma: Tú, Señor, fuistemi auxilio.

Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya.

Tiempo ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

 

Salmo 62, 29

El alma sedienta de Dios

 

Madruga por Dios todo el que

rechaza las obras de las tinieblas

 

O

 

h Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada; sin agua.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

Viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

 

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

 

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

            y tu diestra me sostiene.

 

Domingo I de adviento: Aquel día, los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote

Domingo V de Cuaresma: Tú, Señor, fuistemi auxilio.

Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya.

Tiempo ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor, y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Cantad y ensalzad a Dios por los siglos.

Domingo V de Cuaresma: Líbranos con tu poder; maravilloso y sálvanos del poder de la muerte.

Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya

Tiempo ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor.» Aleluya.

 

Cántico                                   Dn. 3, 5788.56

 

Toda la creación alabe al Señor

Alabad al Señor, sus siervos todos

(Ap 19, 5)

 

 

C

 

riaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Angeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

 

Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

 

Sol y luna, bendecid al $eñor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

 

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.

 

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

 

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.

 

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

 

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.

 

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

 

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

 

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor.

 

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.

 

Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

bendiga Israel al Señor.

 

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señór, bendecid al Señor.

 

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

 

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

            ensalzadlo con himnos por los siglós.

 

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

 

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos

 

Al final de este cántico no se dice Glória al Padre

 

Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor, y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Cantad y ensalzad a Dios por los siglos.

Domingo V de Cuaresma: Líbranos con tu poder; maravilloso y sálvanos del poder de la muerte.

Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya

Tiempo ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor.» Aleluya.

 

 

Antífona 3

 

Domingo I de Adviento: Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: El Señor ama a su pueblo adorna con la victoria a los humildes.

Domingo V de Cuaresma: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

Tiempo ordinario: Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya.

 

Salmo 149

Alegría de los santos

 

Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios,

se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio)

 

 

C

 

antad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

 

Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes.

 

Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

con vítores a Dios en la boca

y espadas de dos filos en las manos:

 

para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

 

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

Domingo I de Adviento: Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: El Señor ama a su pueblo adorna con la victoria a los humildes.

Domingo V de Cuaresma: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

Tiempo ordinario: Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evanglico, preces y la oración como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Ap 7,1012

¡La victória es de nuestro Dios, que está sentado tronoy del Cordero. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos Amén

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/.       Cristo, Hijo de Dios vivo, * Ten piedad de nosotros. Cristo.

V/.       Tú que estás sentado á la derecha del Padre.* Ten piedad de nosotros. Gloria al Padre. Cristo.

 

La antifona para el cántico evangelico como en el Propio del tiempo.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

La antífona para el cantico evangélico como en el Propio del tiempo.

 

 

PRECES

 

Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y Sol de justicia que no conoce el ocaso y digámosle:

¡Oh Señor, vida y salvación nuestra

 

Creador del universo, al darte gracias por el nuevo que ahora empieza,

— te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.

Que tu Espfritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad

— y que tu sabiduría dirija hoy nuestras acciones

Que, al celebrar la eucaristía de este domingo, tu palabra nos llene de gozo,

— y la participación en tu banquete haga crecer nuestra esperanza.

Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede

—    y vivamos durante todo el día en accion de gracias.

 

Digamos ahora, todos juntos, la oracion que nos enseñó el mismo Señor. Padre nuestro

 

La oración como en el Propio del tiempo

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 854.

 

(volver)

 

Hora intermedia

 

Tercia, Sexta, Nona

 

V/.       Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

SALMODIA

 

En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma la antífona ti como en el Propio del tiempo

 

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Tiempo ordinario: Ant Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya

 

Salmo 117

 

Himno de accion de gractas después de la victoria

 

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros,

los arquitectos, y que se ha convertido en la piedra angular. (Hch 4, 11)

 

I

Dad gracias al Señor porque es bueno,

Porque es eterna su misericordia.

 

Diga la casa de Israel

eterna es su misericordia.

 

Diga la casa de Aaron:

eterna es su misericordia.         '

 

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

 

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó poniéndome a salvo.

 

El Señor éstá conmigo: no temo;

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia

veré la derrota de mis adversarios.

 

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes

 

Tiempo ordinario:

 

AntMejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya

 

Ant. 2. El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.

 

II

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban cerrando él cerco,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

 

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

 

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

«La diestra del Señor es pode rosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.

 

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

 

Tiempo ordinario:

 

Tiempo ordinario:

 

AntMejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya

 

Ant. 3. Te doy gracias, Señor, porque mé escuchaste. Aleluya.

 

III

 

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

 

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegria y nuestro gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

 

—Bendito el que viene en nombre del Señor,

            os bendeciraos desde la casa del Señor;

            el Señor es Dios, él nos ilumina.

 

—Ordenad una procesión con ramos

            hasta los ángulos del altar.

 

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

              Dios mío, yo te ensalzo.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Tiempo ordinario: Ant: Te doy gracias, Señor, porque mé escuchaste. Aleluya.

Tiempo pascual: Ant Aleluya, alélúya, aleluya;

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria pp l39           Tercia         Sexta      Nona

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración como en el Propio

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

 

LECTURA BREVE

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tieney hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios; y Dios en él.

 

V/. Inclina, oh Dios, mi corazón a tus precptos.

R/. Dame vida con tu palabra.

 

Sexta

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Ga 6,7b8

Lo que uno siembre, eso cosechará . E1 que siembra para la carne, de ella cosechará corrupción; El quesiembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.

 

V/.       Tu palabra, Señor, es eterna.

R/.       Tu fidelidad de generación en generacion

 

Nona

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Ga 6, 910

No nos cansemos de hacer el bien, que, si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos. En una palabra: mientras tenemos ocasión, trabajemos por el bien de todos, especialmente por el de la familia de lafe.

 

V/.       Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

R/.       Y guardaré tus leyes.

 

La oración como en el Propio del tiempo.

La conclusión de la Hora como en el Ordinario; p. 869.

 

 

Oración del atardecer

 

II Vísperas

 

V/.       Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, el propio de cada tiempo.

Tiempo ordinario:

Quédate con nosotros;

la noche está cayendo.

 

¿Cómo te encontraremos

            al declinar él día,

            si tu camino no es nuestro camino?

            Deténte con nosotros;

            la mesa está servida,

            caliente el pan y envejecido el vino.

 

            ¿Cómo sabremos que eres

            un hombre entre los hombres,

            si no compartes nuestra mesa humilde?

            Repártenos tu cuerpo,

            y el gozo irá alejando

            la oscuridad que pesa sobre el hombre.

 

            Vimos romper el día

            sobre tu hermoso rostro,

            y al sol abrirse paso por tu frente.

            Que el viento de la noche

            no apague el fuego vivo

            que nos dejó tu paso en la mañana.

 

Arroja en nuestras manos,

            tendidas en tu busca,

            las ascuas encendidas del Espíritu;

            y limpia, en lo más hondo

            del corazón del hombre,

tu imagen empañada por la culpa.

 

SALMODIA

 

Antifona 1

 

Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate, salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

Domingo 1 de Cuaresma: Al Señor, tu Dios, adorarás a é1 solo darás culto.

Domingo V de Cuaresma: Lo mismo que fue elevada la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya

 

Salmo 109, 15.7

El Mestas, Rey y Sacerdote

 

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga

de sus enemigos estrado de sus pies (I Co 15, 25)

 

 

O

 

ráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate, salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

Domingo 1 de Cuaresma: Al Señor, tu Dios, adorarás a é1 solo darás culto.

Domingo V de Cuaresma: Lo mismo que fue elevada la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya

 

Antífona 2

 

Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juán anunció la venida.

Domingo I de Cuaresma: Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Domingo V de Cuaresma: El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.

Tiempo ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

 

Salmo 113 A

Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo

 

Reconoced que tambien vosotros,los que

renunciasteis al mundo, habéis salido de Egipto (S. Agustín)

 

 

C

 

uando Israel salió de Egipto,

los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,

Judá fue su Santuario, Israél fue su dominio

 

El mar, al verlos, huyó,

el Jordán se echó atrás;

los montes saltaron como carneros

las colinas, como corderos.

 

¿Que te pasa, mar, que huyes,

y a ti, Jordán, que te echas atrás?

¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;

colinas, que saltáis como corderos?

 

En presencia del Señor se estremece la tierra,

en presencia del Dios de Jacob;

que transforma las peñas en estanques,

el pedernal en manantiales de agua.

 

Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juán anunció la venida.

Domingo I de Cuaresma: Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Domingo V de Cuaresma: El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.

Tiempo ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Domingo I de Adviento: Llego en seguida y traigo conmigo mi salario; para pagar a cada uno según sus propias obras.

Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias.Aleluya

Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya

 

El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente, cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficien te decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

 

Cántico                                   Cf. Ap 19, 12. 57

 

Las bodas del Cordero

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,

(R/.Aleluya.)

porque sus juicios son verdaderos y justos:

R/.Aleluya (aleluya.)

 

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

(R/.Aleluya.)

los que le teméis, pequeños y grandes.

R/.Aleluya (aleluya.)

 

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

(R/.Aleluya.)

alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

R/.Aleluya (aleluya.)

 

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

(R/.Aleluya.)

su esposa se ha embellecido.

R/.Aleluya (aleluya.)

 

Domingo I de Adviento: Llego en seguida y traigo conmigo mi salario; para pagar a cada uno según sus propias obras.

Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias.Aleluya

Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya

 

Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.

Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones; triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.

 

            Cántico                                                           Cf 1P 2, 21b24

La Pasión volurnaria de Cristo, siervo de Dios

 

 

C

 

risto padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

 

El no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando lo insultaban,

no devolvía el insulto

en su pasión no profería amenazas;

al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente

 

Cargado con nuestros pecados, subió al leño

            para que, muertos al pecado,

            vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

 

Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.

Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones; triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cantico evangelico las preces y la oración, como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                                   2Co 1, 34

 

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/.       Bendito eres, Señor, * En la bóveda del cielo. Bendito.

V/.       Digno de gloria y alabanza por los siglos. * En la bóveda del cielo. Gloria al Padre. Bendito.

 

La antífona para el cántico evangélico como en el Propio del tiempo.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

La antífona para el cántico evangélico como en el Propio del tiempo.

 

PRECES

 

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente:

Venga a nosotros tu reino, Señor.

 

Señor, haz de tu Iglesia instrumento de concordia y de unidad entre los hombres

— y signo de salvación para todos los pueblos.

 

Protege, con tu brazo poderoso, al papa y a todos los obispos

—y concédeles trabajar en unidad, amor y paz.

 

A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestra cabeza,

—y que demos testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino.

 

Concede:Señor, al mundo el don de la paz

— y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar.

 

Otorga a los que han muerto una resúrreccion glon~

— y haz que gocemos un día, con ellos, de la felicidad eterna.

 

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:Padre nuestro.

 

La oración como en el propio del tiempo.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario.

 

(Volver)

 

LUNES DE LA SEMANA I

Invitatorio

 

V/.       Señor, ábreme los labios.

 

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo ordinario: Ant. Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.

 

El Salmo Invitatorio, pp 845ss.

 

Oración de la mañana

Laudes

 

V/.       Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes empiezan con el Invitatorio.

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio.

Tiempo ordinario:

Mis ojos, mis pobres ojos

que acaban de despertar

los hiciste para ver,

no sólo para llorar.

 

Haz que sepa adivinar

entre las sombras la luz,

que nunca me ciegue el mal

ni olvide que existes tú.

 

Que, cuando llegue el dolor,

que yo sé que llegará,

no se me enturbie el amor,

 

Sostén ahora mi fe, pues,

cuando llegue a tu hogar,

con mis ojos te veré

y mi llanto cesará. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: A ti te suplico, Señor; por mañana escucharás mi voz.

Tiempo pascual: Se alegrarán los que se acogen a ti. Aleluya.

 

Salmo 5,210. 1213

Oración de la mañana de un justo  perseguido

 

Se alegrarán eternamente los que acogieron

al Verbo en su interior. El Verbo habita en ellos.

 

 

S

 

eñor, escucha mis palabras,

atiende a mis gemidos,

haz caso de mis gritos de auxilio

Rey mío y Dios mío.

 

A ti te suplico, Señor;

por la mañana escucharás mi voz,

por la mañana te expongo mi causa,

            y me quedo aguardanndo.

 

Tú no eres un Dios que ame la maldad,

ni el malvado es tu huésped,

ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

 

Detestas a los malhechores,

destruyes a los mentirosos;

al hombre Sanguinario y traicionero

lo aborrece el Señor.

 

Pero yo, por tu gran bondad,

entraré en tu casa,

me postraré ante tu templo santo

con toda reverencia.

 

Señor, guíame con tu justicia,

porque tengo enemigos;

alláname tu camino.

 

En su boca no hay sinceridad,

su corazón es perverso;

su garganta es un sepulcro abierto,

mientras halagan con la lengua.

 

Que se alegren los que se acogen a ti,

con júbilo eterno;

protégelos, para que se llenen de gozo

los que aman tu nombre.

 

Porque tú, Señor, bendices al justo,

y como un escudo lo rodea tu favor.

 

Fuera del tiempo pascual: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Tiempo pascual: Ant. Se alegrarán los que se acogen a ti. Aleluya.

 

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, tú eres rey y soberano de todo. Aleluya.

 

Cántico                                               lCro 29, 1013

Sólo a Dios honor y gloria

 

Bendito sea Dios, Padre de nuestro

Señor Jesucristo (Ef 1, 3)

 

 

B

 

endito eres, Señor,

Dios de nuestro padre Israel,

Por los siglos de los siglos.

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

la gloria, el esplendor, la majestad

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

tu eres rey y soberano de todo

 

De ti viene la riqueza y la gloria,

tú eres Señor del universo,

en tu mano está el poder y la fuerza,

tú engrandeces y confortas a todos.

 

Por eso, Dios nuestro,

nosotros te damos gracias,

alabando tu nombre glorioso.

Fuera del tiempo pascual: Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, tú eres rey y soberano de todo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Tiempo pascual: El Señor se sienta como rey eterno. Aleluya.

 

Salmo 28

Manifestación de Dios en la tempestad

Vino una voz del cielo que decía:

«Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto» (Mt 3, 17)

 

 

H

 

ijos de Dios, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

 

La voz del Señor sobre las aguas,

el Dios de la gloria ha tronado,

el Señor sobre las aguas torrenciales.

 

La voz del Señor es potente,

la voz. del Señor es magníf'ica,

la voz del Señor descuaja los cedros,

el Señor descuaja los cedros del Libano.

 

Hace brincar al Libano comoa un novillo,

al Sarión como a una cría de búfalo.

 

La voz del Señor lanza llamas de fuego

la voz del Señor sacude el desierto,

el Señor sacude el desierto de Cadés

 

La voz del Señor retuerce los robles,

el Señor descorteza las selvas

En su templo un grito unanime «¡Gloria!»

 

El Señor se sienta por encima del aguacero,

el Señor se sienta como rey eterno.

El Señor da fuerza a su. pueblo,

el Señor bendice a su pueblo con la paz

 

Fuera del tiempo pascual: Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Tiempo pascual: El Señor se sienta como rey eterno. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento Cuaresma y Pascua la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio

 

Tiempo ordinario:

LECTURA BREVE                                                                                                   2Ts 3 10b13

 

El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les mandamos y recomen damos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan. Por vuestra parte hermanos no os canséis dé hacer el bien

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/.       Bendito sea el Señor * Ahora y por siempre Bendito.

V/. El único que hace maravillas. * Ahora y por siempre. Gloria al Padre. Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

 

Benedictus, ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro

 

 

PRECES

 

Proclamemos la grandeza de Cristo, lleno de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a él, diciendo:

            Concédenos, Señor, tu Espíritu.

 

Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría y de inocencia,

— para que, llegados a la noche; con gozo y limpios ~de pecado, podamos alabarte nuevamente.

Que baje hoy a nosotros tu bondad

— y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Muéstranos tu rostro propicioy danos tu paz,

— para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.

Mira con bondad a cuantos se han encomendado a nuestras oraciones

— y enriquécelos con toda clase de bienes del cuerpo y  del alma.

 

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

 

Oración

 

Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 854.

 

Hora intermedia

Tercia, Sexta, Nona

 

V/.       Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

SALMODIA

 

En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Tiempo ordinario: Ant. 1. La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

 

Salmo 18 B

Himno a Dios, autor de la ley

 

Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5, 48)

 

 

L

 

a ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante.

 

Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos.

 

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos.

Más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel de un panal que destila.

 

Aunque tu siervo vigila

para guardarlos con cuidado,

¿quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta.

 

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré libre e inocente

del gran pecado.

 

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,

Señor, roca mía, redentor mío.

 

Tiempo ordinario:

Ant. 1.La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

 

Ant. 2.Se levantará el Señor para juzgar a los pueblos con justicia.

 

Salmo 7

 

Oración del¡ justo calumniado

 

Mirad que el juez está ya a la puerta (St 5, 9)

 

I

 

 

S

 

eñor, Dios mío, a ti me acojo,

líbrarne de mis perseguidores y sálvame,

que no me atrapen como leones

y me desgarren sin remedio.

 

Señor, Dios mio: si soy culpable;

si hay crímenes en mis manos,

si he causado daño a mi amigo,

si he protegido a un opresor injusto,

que el enemigo mepersiga y mé alcance

que me pisotee vivo por tierra,

apretando mi vientre contra el polvo.

 

Levántate, Señor, con tu ira,

álzate con furor contra mis adversarios,

acude, Dios mío, a defenderme

en el juicio que has convocado.

Que te rodee la asamblea de las naciones,

y pon tu~asiento en lo más alto de ella.

El Señor es juez de los pueblos.

 

Júzgame, Señor, según mi justicia,

según la inocencia que hay en mi.

Cese la maldad de los culpables,

y apoya tú al inocente,

tú que sondeas el corazón y las entrañas,

tú, el Dios justo.

 

Tiempo ordinario:

 

Ant. Se levantará el Señor para juzgar a los pueblos con justicia.

 

Ant. 3Dios es un juez que salva a los rectos de corazón.

 

II

 

 

M

 

i escudo es Dios,

que salva a los rectos de corazón.

Dios es un juez justo,

   Dios amenazá cada día

   si no se convierten afilara su espada,

   tensará el arco y apuntará.

   Apunta sus armas mortiferas,

   prepara sus flechas incendianas.

 

Mirad: concibió el crimen, está prenado de maldad,

y da a luz el engaño.

Cavó y ahondó una fosa,

caiga en la fosa que hizo;

recaiga su maldad sobre su cabeza,

baje su violencia sobre su cráneo.

 

Yo daré gracias al Señor por su justicia,

tañendo para el nombre del Señor Altísimo.

 

Tiempo ordinario: Ant Dios es un juez que salva a los rectos de corazón.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya aleluya, aleluya.

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria pp l39           Tercia         Sexta      Nona

 

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia      

LECTURA BREVE                                                                                                   Rm l3, 8.l0

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

 

V/. No rechaces a tu siervo, que tú eres mi auxilio.

R/, No me abandones, Dios de mi salvación.

 

Oración

 

Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdano5, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sexta

LECTURA BREVE                                                                                       St 1, l920. 26

Sed todos prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere. Hay quien se cree religioso y no tiene a raya su lengua; pero se engaña, su religión es vacía.

 

V/.Bendigo al Señor en todo momento.

R/. Su alabanza está siempre en mi boca.

 

Oración

 

Señor, tú eres el dueño de la vida y de los sembrados tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejamos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Nona

LECTURABREVE                                                                                                    1P 1, 1719

Tomad en serio vuestro proceder en esta vida. Ya sabéis con qué os rescataron: no con biénes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha.

 

V/.Sálvame, Señor, ten misericordia de mí.

R/. En la asamblea bendeciré al Señor.

 

Oración

 

Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p, 869.

 

 

Oración del atardecer

 

Vísperas

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

                        Hora de la tarde,

                        fin de las labores.

                        Amo de las viñas,

                        paga los trabajos de tus viñadores.

 

            Al romper el día,

            nos apalabraste.

            Cuidamos tu viña

            del alba a la tarde.

            Ahora que nos pagas,

nos lo das de balde,

            que a jornal de gloria

            no hay trabajo grande

 

            Das al vespertino

            lo que al mañanero

            Son tuyas las horas

            y tuyo el viñedo.

            A lo que sembramos

            dale crecimiento

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor se complace en el pobre.

Tiempo pascual: Tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

 

Salmo 10

 

El Señor, esperanza del justo

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia,

 porque ellos quedaran saciados (Mt 5, 6)

 

 

A

 

l Señor me acojo, ¿por qué me decís:

«Escapa como un pájaro al monte,

porque los malvados tensan el arco,

ajustan las saetas a la cuerda,

para disparar en la sombra contra los buenos?

Cuando fallan los cimientos,

¿qué podrá hacer el justo?»

 

Pero el Señor está en su templo santo,

el Señor tiene su trono en el cielo,

sus ojos están observando,

sus pupilas examinan a los hombres.

 

El Señor examina a inocentes y culpables,

y al que ama la violencia él lo odia.

            Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,

les tocará en suerte un viento huracanado.

 

Porque el Señor es justo y ama la justicia:

los buenos verán su rostro.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor se complace en el pobre.

Tiempo Pascual: Ant:Tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Tiempo pascual: Se hospedará en tu tienda, habitará en tu monte santo. Aleluya.

 

Salmo 14

¿Quien es justo ante el Señor.

 

Os habéis acercado al monte Sión,

ciudad del Dios vivo (Hb 12, 22)

 

 

S

 

eñor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda

y habitar en tu monte santo?

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

            y no calumnia con su lengua,

 

el que no hace mal a su prójimo

ni difama al vécino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor

 

el que no retracta lo que juró

aun en daño propio,

el que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

 

El que así obra nunca fallará.

 

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Tiempo pascual: Se hospedará en tu tienda, habitará en tu monte santo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya.

 

Cántico                                               Ef 1, 310

El Dios salvador

 

B

 

endito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

            por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

            del cielo y de la tierra.

Fuera del tiempo pascual Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Col 1, 9bll

Conseguid un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual: De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Sáname, Señor, * Porque he pecado contra ti. Sáname.

V/. Yo dije: Señor, ten misericordia. * Porque he pecado contra ti. Gloria al Padre. Sáname.

 

Magníficat ant: Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

Ant: Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

 

 

PRECES

 

Demos gracias a Dios nuestro Padre que, recordando siempre su santa alianza no cesa de bendecirnos digámosle con ánimo confiado:

Trata con bondad a tu pueblo, Señor            .

 

Salva a tu~pueblo, Señor

— y bendice tu heredad

Congrega en la unidad a todos los cristianos,

— para que el mundo ceá en Cristo, tu enviado.

Derrama tu gracia sobre nuestros familiares y amigos

— que difundan en todas partes la fragancia de Cristo.

Muestra tu amor a los agonizantes

— que puedan contemplar tu salvacion.

Ten piedad de los que han muerto

— y acógelos en el descanso de Cristo.

 

Terminemos nuestra oración con las palabras que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

 

Oración

Nuestro humilde servicio, Señor, proclame tu grandeza, y, ya que por nuestra salvación te dignaste mirar la humillación de la Virgen María, te rogamos nos enaltezcas  llevándonos a la plenitud de la salvacion. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

la conclusión de la Hora como en el Ordinario, p 874

 

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MARTES DE LA SEMANA I

 

Invitatorio

 

 

V/.Señor, ábreme los labios.

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo ordinario: Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

 

Salmo invitatorio pp. 845ss.

 

 

Oración de la manana

 

Laudes

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes empiezan con el Invitatorio.

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento; Navidad, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

En esta luz del nuevo día

            que me concedes, oh Señor,

            dame mi parte de alegría

            y haz que consiga ser mejor.

 

Dichoso yo, si al fin del día

            un odio menos llevo en mí,

            si una luz más mis pasos guía

            y si un error más yo extinguí.

 

            Que cada tumbo en el sendero

            me vaya haciendo conocer

cada pedrusco traicionero

que mi ojo ruin no supo ver.

 

Que ame a los seres este día,

que a todo trance ame la luz,

que ame mi gozo y mi agonía,

que ame el amor y ame la cruz. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Tiempo pascual: El que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos. Alelúya.

Cuando en el Invitatorio se ha dicho el salmo 23, aquí se dice el salmo 94, p 845

 

Salmo 23

Entrada solemne de Dios en su templo

Las puertas del cielo se abre ante Cristo

que, como hombre, sube al cielo (S. Ireneo)

 

 

D

 

el Señor es la tierra y

cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos.

 

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes

            y puro corazón,

            que no confía en los ídolos

ni jura contra el prójimo en falso.

Ese recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

 

Éste es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, héroe valeroso;

el Señor, héroe de la guerra.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Tiempo pascual: Ant. El que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad con vuestras obras al Rey de los siglos.

Tiempo pascual: Ensalzad al Rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluyá.

 

Cántico                                               Tb 13, 28

 

Dios castiga y salva

 

Bendito sea Dios Padre

de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran mi sericordia

 nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva (1P 1, 3)

 

 

B

 

endito sea Dios, que vive eternamente,

y cuyo reino dura por los siglos:

él azota y se compadece,

hunde hasta el abismo y saca de él,

Y no hay quien escape de su mano.

 

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,

Porque él nos dispersó entre ellos.

Proclamad allí su grandeza,

ensalzadio ante todos los vivientes:

            que él es nuestro Diosy Señor,

nuestro padre por todos los siglos.

 

Él nos azota por nuestros delitos,

pero se compadecerá de nuevo,

y os congregará de entre las naciones

por donde estáis dispersados.

 

Si volvéis a él de todo corazón

y con toda el alma,

siendo sinceros con él,

él volverá a vosotros

y no os ocultará su rostro.

 

Veréis lo que hará con vosotros,

le daréis gracias a boca llena,

bendeciréis al Señor de lajusticia

y ensalzaréis al rey de los siglos.

 

Yo le doy gracias en mi cautiverio,

anuncio su grandeza y su poder

a un pueblo pecador.

 

Convertios, pecadores,

obrad rectamente en su presencia:

quizá os mostrará benevolencia

y tendrá compasión.

 

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,

y me alegraré de su grandeza.

Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén.

 

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad con vuestras obras al Rey de los siglos.

Tiempo pascual: Ensalzad al Rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluyá.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor merece la alabanza de los buenos.

Tiempo pascual: La misericordia del Señor llena la tierra. Aleluya.

 

Salmo32

Himno al Poder y a la providencia de Dios

 

Por medio de la Palabra se hizo todo. (Jn l,3)

 

 

A

 

clamad, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos.

 

Dad gracias al Señor con la cítara,

tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;

cantadle un cántico nuevo,

acompañando los vítores con bordones:

 

que la palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra.

 

La palabra del Señor hizo el cielo;

el aliento de su boca, sus ejércitos;

encierra en un odre las aguas marinas,

mete en un depósito el océano.

 

Tema al Señor la tierra entera,

tiemblen ante él los habitantes del orbe:

porque él lo dijo, y existió,

él lo mandó, y surgió.

 

El Señor deshace los planes de las naciones,

frustra los proyectos de los pueblos;

pero el plan del Señor subsiste por siempre,

los proyectos de su corazón, de edad en edad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad.

El Señor mira desde el cielo,

Se fija en todos los hombres;

desde su morada observa

a todos los habitantes de la tierra:

            él modeló cada corazón,

            y comprende todas sus acciones.

 

No vence. el rey por su gran ejército,

no escapa el soldado por su mucha fuerza,

nada valen sus caballos para la victoria,

ni por su gran ejército se salva.

 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

 

Que tu misencordia; Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor merece la alabanza de los buenos.

Tiempo pascual: La misericordia del Señor llena la tierra. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

 

LECTURA BREVE                                                                                       Rm 11, 13b. 1213a

Ya es hora de despertaros del sueño. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas ruas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/.Dios mio, peña mía, * Refugio mío, Dios mío.

V/. Mi alcázar, mi libertador. *  Refugio mío Dios  mío. Gloria al Padre. Dios mío.

 

Benedictus, ant. El Señor nos suscitó una fuerza de salvación , según lo. había predicho por boca de sus profetas.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. El Señor nos suscitó una fuerza de salvación , según lo. había predicho por boca de sus profetas.

 

PRECES

 

Ya que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por ello a Jesús, el sumo sacerdote de la fe que profesamos, y supliquémosle, diciendo:

Señor, nuestro Dios y nuestro Salvador.

 

Rey todopoderoso, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real,

— haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de álabanza.

Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos,

— para que, por la fuerza del Espíritu Santo, nosotros permanezcamos en ti, y tú en nosotros.

Danos tu sabiduría eterna,

—  para que nos asista en nuestros trabajos.

Concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean

—  y fuente de esperanza para los decaídos.

 

Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

 

Oracion

 

Escucha, Señor, nuestras. súplicas matinales y, con la luz de tu misericordia, alumbra la oscuridád de nuestro corazón: que los que hemos sido iluminados por tu claridad no andemos nunca tras las obras de las tinieblas. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 854.

 

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Hora intermedia.

Tercia, Sexta, Nona

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

SALMODIA.

En los tieinpos de Adviento Navidad y Cuaresma la antífona como en el Propio del tiempo

 

Tiempo pascual. Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Tiempo ordinario: Ant. 1. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

 

Salmo 118, 18

I (Aleph)

 

Meditación sobre la palabra de Dios revelada en la ley

 

En esto consiste el amor a Dios

en que guardemos sus mandainientos (1 Jn 5,3)

 

 

D

 

ichoso el que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor;

dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo búsca de todo córazón;

el que, sin cometer iniquidad,

anda por sus senderos.

 

Tú promulgas tus decretos

para que se observen exactamente.

Ojalá esté firme mi camino,

para cumplir tus consignas;

entonces no sentiré ve rgüenza

al mirar tus mandatos.

 

Te alabaré con sincero corazón

cuando aprenda tus justos mandamientos.

Quiero guardar tus leyes exactamente,

tú, no me abandones.

 

Tiempo ordinario:

Ant.Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

 

Ant. 2.Se alegra mi corazón con tu auxilio.

 

Salmo 12

 

Suplica del justo que confía en el Señor

 

Que el Dios de la esperanza

colme vuestra fe de alegría (Rm 15, 13)

 

 

¿H

 

asta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?

¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?

¿Hasta cuándo he de estar preocupado,

con el corazón apenado todo el día?

¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?

 

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío,

da luz a mis ojos

para que no me duerma en la muerte,

para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,

ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

 

Porque yo confío en tu misericordia:

alegra mi corazón con tu auxilio,

y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

 

Tiempo ordinario:

Ant. Se alegra mi corazón con tu auxilio.

 

Ant. 3.Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

 

Salmo 13

Corrupción y necedad del impío

 

Si creció el pecado, mas

desbordante fue la gracia (Rm 5, 20)

 

D

 

ice el necio para sí:

«No hay Dios.»

Se han corrompido cometiendo execraciones,

no hay quien obre bien.

 

El Señor observa desde el cielo

a los hijos de Adán

para ver si hay alguno sensato

que busque a Dios.

 

Todos se extravían

igualmente obstinados,

no hay uno que obre bien,

ni uno solo.

 

 Pero ¿no aprenderán los malhechores,

que devoran a mi pueblo como pan

y no invocan al Señor?

 

Pues temblarán de espanto,

porque Dios está con los justos.

Podéis burlaros de los planes del desvalido,

pero el Señor es su refugio.

 

¡Ojalá venga desde Sión

la salvación de Israel!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob y gozará Israel.

 

Tiempo ordinario: Ant. Dios nos encerro a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria pp l395 ss           Tercia         Sexta      Nona

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

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Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE                                                                                                   Jr 17, 78

 

Bendito quien confia en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.

 

V/. El Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.

R/. ¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!

 

 

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

 

Sexta

LECTURA BREVE                                                                                                   Pr 3, 1315

 

Dichoso el que encuentra sabiduría, el que alcanza inteligencia: adquirirla vale más que la plata, y su renta nás que el oro; es más valiosa que las perlas, ni se le comparan las joyas.

 

V/. Te gusta un corazón sincero.

R/. En mi interior me inculcas sabiduría.

 

Oración

Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Nona

 

LECTURA BREVE                                                                                                  Jb 5, 1718

Dichoso el hombre a quien corrrige Dios: no rechaces el escarmiento del Todopoderoso, porque él hiere y venda la herida, golpea y cura con su mano.

 

V/.Trata con misericordia a tu siervo, Señor.

R/. Enséñame tus leyes.

 

Oración

            Oh Dios, que enviaste un ángel al centurion Cornelio para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres para que, junto con todos nuestros hermanos incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p.869.

 

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Oración del atardecer

 

Vísperas

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Navídad, Cuaresma y Pascua el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

 

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

 

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto!...).

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor da la victoria a su Ungido.

 

Tiempo pascual: Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo. Aleluya.

 

Salmo 19

Oración por la victoria del rey

 

Cuantos invoquen el

nombre del Señor se salvarán (Hch 2, 21)

 

 

Q

 

ue te escuche el Señor el día del peligro,

que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;

que te envíe auxilio desde el santuario,

que te apoye desde el monte Sión.

 

Que se acuerde de todas tus ofrendas,

que le agraden tus sacrificios;

que cumpla el deseo de tu corazón,

que dé éxito a todos tus planes.

 

Que podamos celebrar tu victoria

y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;

que el Señor te conéeda todo lo que pides.

 

Ahora reconozco que el Señor

da la victoria a su Ungido,

que lo ha escuchado desde su santo cielo,

con los prodigios de su mano victoriosa.

 

Unos confían en sus carros, Otros en su caballería;

nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro.

 

Ellos cayeron derribados;

nosotros nos mantenemos en pie.

 

Señor, da la victoria al rey

y escúchanos cuando te invócámos.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor da la victora a su Ungido.

Tiempo pascual: Ant. Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Tiempo pascual: Has asumido, Señor, el poder y comenzaste a reinar. Aleluya.

 

Salmo 20, 28.14

Acción de gracias por la victoria del rey

 

El Señor resucitado recibió la vida,

años que se prolongan sin término (S: Ireneo)

 

 

S

 

eñor, el rey se alegra por tu fuerza,

¡y cuánto goza con tu victoria!

Le has concedido el deseo de su corazón,

no le has negado lo que pedían sus labios.

 

Te adelantaste a bendecirlo con el éxtio,

            y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.

Te pidió vida, y se la has concedido,

años que se prolongan sin término.

 

Tu victoria ha engrandecido su fama,

lo has vestido de honor y majestad.

Le concedes bendiciones incesantes,

lo colmas de gozo en tu presencia;

porque el rey confía en el Señor,

y con la gracia del Altísimo no fracasará.

 

Levántate, Señor, con tu fuerza,

y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Tiempo pascual: Ant. Has asumido, Señor, el poder y comenzaste a reinar. Aleluya.

 

Ántífona 3

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

 

Cántico                                   Ap 4, 11; 5, 9.10.12

Himno de los redimidos

 

 

E

 

res digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

 

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.

 

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Tiempo Pascual: Ant. Que té sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

 

LECTURA BREVE                                                                                                   I Jn 3, 1a2

 

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Tu palabra, Señor, es eterna. * Más estable que el cielo. Tu palabra.

V/. Tu fidelidad de generación en generación. * Más estable que el cielo. Gloria al Padre. Tu palabra Señor es eterna, más estable que el cielo.

 

Magníficat, ant. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

 

 

PRECES

 

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, el pueblo adquirido por él, y supliquémósle diciendo:

Por el honor de tu nómbre, escúchanos, Señor.

 

Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan:

— que todos los hombres sean fieles a tu vólúntad y u bajen por el bien y la páz.

Tú que hiciste cautiva nuestra cautividad,

—devuelve la libertad de los hijos de Dios a todos aquellos hermanos nuestros que sufren esclavitud en d cuerpo o en el espíritu.

Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas

— y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida.

Acoge a los difuntos en tu reino,

— donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.

 

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre: Padre nuestro.

 

Oración

 

Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso, porque has permitido que llegáramos a esta noche; te pedimos quieras aceptar con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por ñuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la hora como en el Ordinario, p. 874.

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MIÉRCOLES DE LA SEMANA I

 

Invitatorio

 

V/.Señor, ábreme los labios.

 

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo ordinário Ant Adoremos al Señor, creador nuestro.

 

El salmo Invitatorio, pp 845 ss.

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Oracion de la mañana

 

Laudes

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes empiezan con el Invitatorio.

 

HIMNO

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio

 

Tiempo ordinario:

Buenos días, Señor, a ti el primero encuentra la mirada

del corazón, apenas nace el día:

tú eres la luz y el sol de mi jornada.

 

Buenos días, Señor, contigo quiero andar por la vereda:

tú, mi camino, mi verdad, mi vida;

tú, la esperanza firme que me queda.

 

Buenos días, Señor, a ti te busco, levanto a ti las manos

y el corazón, al despertar la aurora

quiero encontrarte siempre en mis hermanos

 

Buenos días, Señor resucitado, que traes la alegria

al corazón que va por tus caminos,

¡vencedor de tu muerte y de la mía!

 

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo, y al Espíritu Santo;

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Tiempo pascual: En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.

 

Salmo 35

Depravación del malvado y bondad de Dios

 

El que me sigue no camina en tinieblas,

sino que tendrá la luz de la vida (Jn 8, 12)

 

 

E

 

l malvado escucha en su interior

un oráculo del pecado:

«No tengo miedo a Dios,

ni en su presencia. »

Porque se hace la ilusión de que su culpa

no será descubierta ni aborrecida.

 

Las palabras de su boca son maldad y traición,

renuncia a ser sensato y a obrar bien;

acostado medita el crimen,

se obstina en el mal camino,

no rechaza la maldad.

 

Señor, tu misericordia llega al cielo,

tu fidelidad hasta las nubes;

tu justicia hasta las altas cordilleras,

tus sentencias son como el océano inmenso.

 

Tú socorres a hombres:y animales;

¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,

los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

 

se nutren de lo sabroso de tu casa,

les das a beber del torrente de tus delicias,

porque en ti está la fuente viva,

y tu luz noshace ver la luz.

 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,

tu justicia con los rectos de corazón;

que no me pisotee el pie del soberbio,

que no me eche fuera la mano del malvado.

 

Han fracasado los malhechores;

derribados, no se pueden levantar.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Tiempo pascual: Ant. En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera. del tiempo pascual: Señor, tú eres grande tu fuerza es invencible.

Tiempo pascual: Enviaste tu Espíritu, Señor, y exisistió la creación. Aleluya.

 

Cántico                                               Jdt 16, 12. 13l5

Dios, creador del mundo y protector de su pueblo

 

Entonaron un cántico nuevo (Ap 5, 9)

 

 

¡A

 

labad a mi Dios con tambores,

elevad cantos al Señor con cítaras,

ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,

ensalzad e invocad su nombre!

Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras

su nombre es el Señor.

 

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:

Señor, tú eres grande y glorioso,

admirable en tu fuerza, invencible.

 

Que te sirva toda la creación,

porque tú lo mandaste, y existió;

enviaste tu aliento, y la construiste,

nada puede resistir a tu voz.

 

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,

las peñas en tu presencia

se derretirán como cera,

pero tú serás propicio a tus fieles.

 

Fuera del Tiempo pascual: Ant. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

Tiempo pascual: Ant. Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió la creación. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Tiempo pascual: Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya.

 

Salmo.46

El Señor es rey de todas las cosas

 

Está sentado a la derecha

del Padre, y su reino no tendrá fin

 

 

P

 

ueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor es sublime y terrible,

emperador de toda la tierra.

 

El nos somete los pueblos

y nos sojuzga las naciones;

él nos escogió por heredad suya:

gloria de Jacob, su amado.

 

Di05 asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas:

            tocad para Dios, tocad,

            tocad para nuestro Rey, tocad.

 

Porque Dios es el rey del mundo:

            tocad conmaestría.

            Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado.

 

Los príncipes de los gentiles se reúnen

con el pueblo del Dios de Abralaán;

porqu de Dios son los grandes de la tierra,

y él es excelso.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Tiempo pascual: Ant Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                       Tb 4, 1415a. l6ab. 19

 

Ten cuidado, hijo, en todo lo que haces, y pórtate siempre con educación. No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Da de limosna todo lo que te sobre. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pidele que allane tus caminos y que te dé éxito en tus empresas y proyetos.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Inclina, Señor, * Mi corazón a tus precepto. Inclina.

V/. Dame vida con tu palabra. * Mi corazón a tus preceptos. Gloria al Padre. Inclina.

 

Benedictus, ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant.Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

 

PRECES

Demos gracias a Cristo con alabanzas continuas, porque no se desdeña de llamar hermanos a los que santifica con su gracia. Por tanto, supliquémosle:

Santijíca a tus hermanos, Señor.

 

Concédenos, Señor, que con el corazón puro consagremos el principio de este día en honor de tu resurrección,

— y que samifiquemos el día entero con trabajos que sean de tu agrado.

Tú que, para que aumente nuestra alegría y se afiance nuestra salvación, nos das este nuevo día, signo de tu amor,

— renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.

Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos

— sobre todo en los que sufren y.én los pobres.

Haz que durante este día estemos en paz con todo el mundo,

— y a nadie devolvamos mal por mal

 

Tal como nos enseñó el Señor terminemos nuestra oración, diciendo: Padre nuestro

 

Oración

 

Señor, Dios salvador nuestro danos tu ayuda, para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así los que de ti hemos nacido como hijos de la luz seremos tus testigos ante los hombres Por nuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 854.

 

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Hora intermedia

Tercia, Sexta, Nona

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era.(Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

SALMODlA

 

En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

 

Tiempo ordinario: Ant. 1. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.

 

Salmo ll8, 916

II (Beth)

 

¿C

 

ómo podrá un joven andar honestamente?

Cumpliendo tus palabras.

Te busco de todo corazón,

nó consientas que me desvie de tus mandamientos?,

En mi corazón escondo tus consignas,  

así no pecaré contra ti.

 

Bendito eres, Señor,

enséñame tus leyes.

Mis labios van enumerando

            los mandamientos de tu boca;

mi alegría es el camino de tus preceptos,

más que todas las riquezas.

 

Medito tus decretos,

y me fijo en tus sendas;

tu voluntad es mi delicia,

no olvidaré tus palabras.

 

Tiempo ordinario: Ant. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes

 

Ant. 2. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, Señor.

 

Salmo 16

Dios, esperanza del inocente perseguzdo

 

En los días de su vida mortal presentó

oraciones y suplicas y fue escuchado (Hb 5 7)

 

 

S

 

eñor, escucha mi apelacion,

atiende a mis clamores,

presta oído a mi súplica,

que en mis labios no hay engaño

emane de ti la sentencia,

miren tus ojos la rectitud.

 

Aunque sondees mi corazón,

visitándolo de noche,

aunque me pruebes al fuego,

no encontrarás malicia en mí.

 

Mi boca no ha faltado

como suelen los hombres;

según tus mandatos,

yo me he mantenido

en la senda establecida.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,

y no vacilaron mis pasos.

 

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;

inclina el oído y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu misericordia,

tú que salvas de los adversarios

a quien se refugia a tu derecha.

 

Guárdame como a las niñas de tus ojos,

a la sombra de tus alas escóndeme

de los malvados que me asaltan,

del enemigo mortal que me cerca.

 

Tiempo ordinario: Ant. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, Señor.

 

Ant. 3.Levántate, Señor, y líbrame.

 

II

 

H

 

an cerrado sus entrañas

y hablan con boca arrogante;

me rodean sus pasos,

se hacen guiños para derribarme,

como un león ávido de presa,

como un cachorro agazapado en su escondrijo.

 

Levántate, hazle frente doblégalo,

y que tu espada me libre del malvado,

y tu mano, Señor de los mortales;

mortales de este mundo: sea su lote esta vida

de tu despensa les llenarás el vientre, 

se saciarán sus hijos

y dejarán a sus pequeños lo que sobra.

 

Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciare de tu semblante.

 

Tiempo ordinario: Ant. Levántate, Señor, y líbrame

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria pp l395 ss           Tercia         Sexta      Nona

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

 

Tercia

LECTURA BREVE                                                                                                   IP 1, 13-14

Estad interiormente preparados para la acción, controlandoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia.

 

V/.Señor, enséñame tus caminos.

R/.Instrúyeme en tus sendas.

 

Oración

Señor, Padre santo, Dios fiel,que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sexta

 

LECTURA BREVE                                                                                                   lP 1, 15-16

El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»

 

V/. Que tus sacerdotes se vistan de gala.

 

R/. Que tus fieles vitoreen.

 

Oracion

Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a la mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empeza do, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo nuestro Señor

 

 

Nona

LECTURA BREVE                                                                                                   St 4, 7-8a. 10

 

Someteos a Dios y~ enfrentaos con el diablo que huirá de vosotros. Acercaos a Dios y Dios se acercara a vosotros. Humillaos ante el Señor que el os levantará.

 

V/. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles.

R/. En los que esperan en su misericordia.

 

Oración

Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 869

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Oración del atardecer

Vísperas

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

            Amo, Señor, tus sendas, y me es suave la carga

(la llevaron tus hombros) que en mis hombros pusiste;

pero a veces encuentro que la jornada es larga,

que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,

 

que el agua del damino es amarga..., es amarga,

que se enfríá este ardiente corazón que me diste,

y una sombría y honda desolación me embarga,

y siento el alma triste hasta la muerte triste...

 

El espíritu débil y la carne cobarde,

lo mismo que el cansado labriego,

por la tarde, de la dura fatiga quisiera reposar...

 

Mas entonces me miras...,y se llena de estrellas,

Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,

con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén

 

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor es mi luz y vación, ¿a quién temeré?

Tiempo pascual: La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador. Aleluya.

 

Salmo 26

Confianza ante el peligro

 

I

Ésta es la morada de Dios

con los hombres (Ap 21, 3)

 

 

E

 

l Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

 

Cuando me asaltan los malvados

            para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios,

tropiezan y caen.

 

Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.

 

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor,

contemplando su templo.

 

Él me protegerá en su tienda

el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca;

 

y así levantaré la cabeza

sobre el enemigo que me cerca;

en su tienda sacrificaré

sacrificios de aclamación:

cantaré y tocaré para el Señor.

 

Fuera.del tiempo pascual: Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Tiempo pascual: Ant. La diestra de Dios lo exaltó, háciéndolo jefe y salvador. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Tu rostro buscare, Señor, no me escondas tu rostro.

Tiempo pascual: Espero gozar de la dicha del Señor el país de la vida. Aleluya.

 

II

Algunos, poniéndose en pie,

daban testimonio contra Jesús (Mc 14,57)

 

E

 

scúchame, Señor, que te llamo;

ten piedad, respóndeme.

 

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»

Tu rostro buscaré, Señor,

no me escondas tu rostro.

 

No rechaces con ira a tu siervo,

que tú eres mi auxilio;

no me deseches, no me abandones,

Dios de mi salvación.

 

Si mi padre y mi madre me abandonan,

            El Señor me recogerá.

 

Señor, enséñame tu camino,

guiame por la senda llana,

            porque tengo enemigos.

 

No me entregues a la saña de mi adversario,

porque se levantan contra mí testigos falsos,

que respiran violencia.

 

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

 

Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Tu rostro buscaré, Sebr, no me escondas tu rostro.

Tiempo pascual: Ant. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Cántico            Cf. Col 1, 12-20

Himno a Cristo, primogénito de toda criatura

y primer resucitado de entre los muertos

 

 

D

 

amos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

            el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

tueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Él es el primogé nito de toda criatura, es el primero en todo.

Tiempo pascual: Ant. Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascu la lectura breve, el responsorioo, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                                   St 1, 22.25

            Llevad a la práctica la ley y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en, la ley perfecta, la de la libertad, y es constante, no para oír y olvidarse, sino para ponerla por obra, éste será dichoso al practicarla.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Sálvame, Señor, * Y ten misericordia de mí. Sálvame.

V/. No arrebates mi alma con los pecadores. * y ten misericordia de mí. Gloria al Padre. Sálvame.

 

Magníficat, ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

 

 

PRECES

            Que en todo sea glorificado el nombre del Señor, que atiende a su pueblo elegido con infinito amor. A él suba nuestra oracion:

Muestra, Señor, tu caridad.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia:

—    guárdala de todo mal y haz que crezca en tu amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como el único Dios verdadero,

— y a Jesucristo como el Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes,

— y que tu bondad les dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren:

— alivia sus dificultades y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

En tu misericordia, acoge a los que hoy han muerto

— y dales posesión de tu reino.

 

Unidos fraternalmente, como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común: Padre nuestro.

 

 

Oración

            Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche; tú que eres inmutable, danos siempre firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y las horas. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p 874.

 

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JUEVES DE LA SEMANA I

Invitatorio

 

V/.Señor, ábreme los labios.

 

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo ordinário Ant Venid, adoremos al Señor, porque él es nuestro Dios.

 

El salmo Invitatorio, pp 845 ss.

 

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Oracion de la mañana

 

Laudes

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes empiezan con el Invitatorio.

 

HIMNO

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio

 

Tiempo ordinario:

Comienzan los relojes

a maquinar sus prisas;

y miramos el mundo.

Comienza un nuevo día.

 

Comienzan las preguntas,

la intensidad, la vida;

se cruzan los horarios.

Qué red, qué algarabía.

 

Mas tú, Señor, ahora

eres calma infinita.

Todo el tiempo está en ti

como en una gavilla.

 

Rezamos, te alabamos,

porque existes, avisas;

porque anoche en el aire

tus astros se movían.

 

Y ahora toda la luz

se posó en nuestra orilla. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Déspertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Salmo 56

Oración matutina de un afligido

 

Este salmo canta la pasión del Señor (S. Agustín)

 

 

M

 

isericordia, Dios mío, misericordia,

que mi alma se refugia en ti;

me refugio a la sombra de tus alas

mientras pasa la calamidad.

 

Invoco al Dios altísimo,

al Dios que hace tanto por mí:

desde el cielo me enviará la salvación,

confundirá a los que ansían matarme,

enviará su gracia y su lealtad.

 

Estoy echado entre leones

devoradores de hombres;

sus dientes son lanzas y flechas,

su lengua es una espada afilada.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos

para que sucumbiera;

me han cavado delante una fosa,

pero han caídoen ella

 

Mi corazón está firme

mi corazón está firme.

Voy a cantar y a tocar:

despierta, gloria mía;

despertad, cítara y arpa;

despertaré a la aurora.

 

Te daré gracias ante los pueblos, Señor,

tocaré para ti ante las naciones:

por tu bondad, que es más grande que los cielos

por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Despertad, cítara y. arpa; despertaré a la aurora.

Tiempo pascual: Ant. Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

Tiempo pascual: El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.

Cántico                                                           Jr31, 10-14

Fe/icídad del Pueblo y redimido

Jesús iba a morir ...para reunir

a los hijos de Dios dispersos (Jn 11,51)

 

E

 

scuchad, pueblos, la palabra del Señor

anunciadla en las islas remotas:

«El que dispersó a Israel lo reunirá,

            lo guardará como un pastor a su rebaño.

porque el Señor redimió a Jacob,

lo rescató de una mano más fuerte.»

 

Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,

afluirán hacia los bienes del Señor:

hacia el trigo y el vino y el aceite,

y los rebaños de ovejas y de vacas;

su alma será como un huerto regado,

y no volverán a desfallecer.

 

Entonces se alegrará la doncella en la danza,

gozarán los jóvenes y los viejos;

convertiré su tristeza en gozo,

los aleviaré y aliviaré sus penas;

alimentaré a los sacerdotes con enjundia,

y mi pueblo se saciará de mis bienes

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

Tiempo pascual: Ant. El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Grande es el Señor digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

Tiempo pascual: Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.

 

Salmo 47

Himno a  la gloria de Dios en Jerusalén

Me transportó en éxtasis a un monte

altísimo, y me enseñó santa, Jerusalén (Ap 21,10)

 

G

 

rande es l Señor y muy digno de alabanza

en la ciudad de nuestro Dios,

su monte santo, altura hermosa,

            alegría de toda la tierra:

 

el monte Sión, vértice del cielo,

            ciudad del gran rey;

            entre sus palacios

            Dios descuella como un alcázar.

 

Mirad: los reyes se aliaron,

            para atacarla juntos;

            pero, al verla, quedaron aterrados

y huyeron despavoridos;

 

allí los agarró un temblor

y dolores como de parto;

como un viento del desierto,

que destroza lás naves de Tarsis.

 

Lo que habíamos oído lo hemos visto

en la ciudad del Señor de los ejércitos

            en la ciudad de nuestro Dios;

            que Dios la ha fundado para siempre.

 

Oh Dios, meditamos tu misericordia

            en medio de tu templo:

como tu renombre, oh Dios, tu alabanza

llega. al confín de la tierra;

 

tu diestra está llena de justicia:

el monte Sión se alegra,

las ciudades de Judá se gozan

con tus sentencias.

 

Dad la vuelta en torno a Sión,

            contando sus torreones;

            fijaos en sus baluartes,

            observad sus palacios,

 

para poder decirle a la próxima generación

«Este es el Señor, nuestro Dios.»

Él nos guiará por siempre jamás.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios

Tiempo pascual: Ant. Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

 

Tiempo ordinario:

 

            LECTURA BREVE                                                                                       Is 66, 1-2

Así dice el Señor: «El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: ¿Qué templo podréis construirme o qué lugar para mi descanso? Todo esto lo hicieron mis manos, todo es mío -oráculo del Señor-. En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras.»

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Te invoco de todo corazón, * Respóndeme, Señor. Te invoco.

V/.Guardaré tus leyes. * Respóndeme, Señor. Gloria al Padre. Te invoco.

 

Benedictus, ant. Sirvamos al Señor con santidad, y nos librará de nuestros enemigos.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Sirvamos al Señor con santidad, y nos librará de nuestros enemigos.

 

PRECES

Demos gracias a Cristo, que nos ha dado la luz del día, y supliquémosle, diciendo:

Bendícenos y santifícanos, Señor.

Tú que te entregaste como víctima por nuestros pecados,

— acepta los deseos y proyectos de este día.

Tú que nos alegras con la claridad del nuevo día,

— sé tú mismo el lucero brillante de nuestros corazones.

Haz que seamos bondadosos y comprensivos con los que nos rodean,

— para que logremos así ser imágenes de tu bondad.

En la mañana haznos escuchar tu gracia,

— y que tu gozo sea hoy nuestra fortaleza.

 

Fieles a la recomendación del Salvador digamos con filial confianza: Padre nuestro.

 

 

Oración

Dios todopoderoso y eterno, humildemente acudimos a ti al empezar el día, a media jornada y al atardecer, para pedirte que, alejando de nosotros las tinieblas del pecado, nos hagas alcanzar la luz verdadera que es Cristo. Que viye y reina contigo.'

 

La conclsusión de la Hora como en el ordinario, p. 654

 

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Hora intermedia

Tercia, Sexta, Nona

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

SALM ODIA

 

En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Tiempo ordinario: Ant. 1. -Abreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillás de tu voluntad.

 

Salmo 118, 17-24

III (Ghimel)

 

 

H

 

az bien a tu siervo: viviré

y cumpliré tus palabras;

ábreme los ojos, y contemplaré

las maravillas de tu voluntad;

soy un, forastero en la tierra:

no me ocultes tus promesas.

 

Mi alma se consume, deseando

continuamente tus mandamientos;

reprendes a los soberbios,

malditos los que se apartan de tus mandatos.

 

Aleja de mí las afrentas y el desprecio,

porque observo tus preceptos,

aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,

tu siervo medita tus leyes;

tus preceptos son mi delicia

tus decretos son mis consejeros.

 

Tiempo ordinario:

Ant.Abreme los, ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

 

Ant. 2.Haz, Señor, que camine con lealtad.

 

Salmo 24

Oración por toda clase de necesidades '

La esperanza no defrauda (Rrn 5, 5)

I

 

A

 

 ti, Señor, levanto mi alma;

Dios mío, en ti confio,

no quede yo defraudado,

que no triunfen de mí mis enemigos;

pues los que esperan en ti no quedan defraudados,

mientras que el fracaso malogra a los traidores.

 

Señor, enséñame tus caminos,

            instrúyeme en tus sendas:

            Haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,

y todo el día te estoy esperando.

 

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

            no te acuerdes de los pecados

ni de las maldades de mi juventud;

acuérdate de mí con misericordia,

            por tu bondad, Señor.

 

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes

 

Las sendas del Señor son misencordia y lealtad

para los que guardan su alianza, y sus mandatos.

Por el honor de tu nombre, Señor,

perdona mis culpas, que son muchas.

 

Tiempo ordinario:

Ant. Haz, Señor, que camine con lealtad.

 

Ant. 3.Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y aflido.

 

II

 

 

¿H

 

a~y alguien que tema al Señor?

El le enseñará el camino escogido:

su alma vivirá feliz,

su descendencia poseerá la tierra.

 

E Señor se confía con sus fieles

y les da a conocer su alianza.

Tengo los ojos puestos en el Senor,

porque él saca mis pies de la red.

 

Mírame, oh Dios, y ten, piedad de mi,

que estoy solo y afligido.

Ensancha mi Corazón oprimido

y sácame de mis tribulaciones.

 

Mira mis trabajos y mis penas

y perdona todos mis pecados;

mira cuántos son mis enemigos,

que me detestan con odio cruel

 

Guarda mi vida y líbrame,

no quede yo defraudado de, haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,

            porque espero en ti.

 

Salva, oh Dios, a Israel

de todos sus peligros.

 

Tiempo ordinario: Ant. Mírame, oh Dios, y líbrame que estoy solo y afligido.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria pp l395 ss           Tercia         Sexta      Nona

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Am 4, 13

            El Señor formó las montañas, creó el viento, descubre al hombre su pensamiento, hace la aurora y el crepúsculo y camina sobre el dorso de la tierra; se llama Señor, Dios de los ejércitos.

 

V/. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor.

R/..Ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Oración

            Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

 

LECTURA BREVE                                                                                                              Am 5, 8

El Señor creó las Pléyades y Orión, convierte las sombras en aurora, el día en noche oscura; convoca las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra; se llama El Señor.

 

V/. Honor y majestad lo preceden.

R/.Fuerza y esplendor están en su templo.

 

Oración

            Diostodopoderoso y eterno ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

 

LECTURA BREVE                                                                                                              Am 9, 6

El Señor construye en el cielo su escalinata y cimenta su bóveda sobre la tierra; convoca las aguas del mar, y las derrama sobre la superficie de la tierra; se llama El Señor.

 

V/. El cielo, proclama la gloria de Dios.

R/. Él firmamento pregona la obra de sus manos.

 

Oración

Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

La conclusión de la Hora, como en el Ordinario, p 869.

 

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Oración del atardecer

Vísperas

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

Éste es el tiempo en que llegas,

Esposo, tan de repente,

que invitas a los que velan

y olvidas a los que duermen.

 

Salen cantando a tu encuentro

doncellas con ramos verdes

y lámparas que guardaron

copioso y claro el aceite.

 

¡Cómo golpean las necias

las puertas de tu banquete!

¡Y cómo lloran a oscuras

los ojos que no han de verte!

 

Mira que estamos alerta,

Esposo, por si vinieres,

y está el corazón velando,

mientras los ojos se duermen.

 

Danos un puesto a tu mesa,

Amor que a la noche vienes,

antes que la noche acabe

y que la puerta se cierre. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Tiempo pascual: Cambiaste mi luto en danzas. Aleluya.

 

 

Salmo 29

 

acción de gracias por la curación

de un enfermo en peligro de muerte

 

Cristo, después de su gloriosa

resurrección, da gracias al Padre (Casiodoro)

 

 

T

 

e ensalzaré, Señor, porque me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mi.

 

 Señor, Dios mio, a ti grité,

Y tú me sanaste.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa

 

Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante;

su bondad, de por vida;

al atardecer nos visita el llanto;

por la mañana, el júbilo.

 

Yo pensaba muy seguro:

«No vacilaré jamás.»

Tu bondad, Señor, me aseguraba

el honor y la fuerza;

pero escondiste tu rostro,

y quedé desconcertado.

 

A ti, Señor, llamé,

supliqué a mi Dios:

«¿Qué ganas con mi muerte,

con que yo baje a la fosa?

 

¿Te va a dar gracias el polvo,

            o va a proclamar tu lealtad?

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

Señor, socórreme.»

 

Cambiaste mi luto en danzas,

me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;

te cantará mi alma sin callarse.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Tiempo pascual: Ant. Cambiaste mi luto en danzas. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre a qtiiCrL¿ el Señor no le apunta el delito.

Tiempo pascual: Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya.

 

Salmo3l

Acción de gracias de un pecador perdonado

David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga

 la justificación prescindiendo de sus obras (Rm 4, 6)

 

 

D

 

ichoso el que está absuelto de su culpa,

a quien le han sepultado su pecado;

dichoso el hombre a quien el Señor

no le apunta el delito.

 

Mientras callé se consumían mis huesos,

rugiendo todo el día,

porque día y noche tu mano

pesaba sobre mí;

mi savia se me había vuelto un fruto seco.

 

Había pecado, lo reconocí,

no te encubrí mi delito;

propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,

y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

 

Por eso, que todo fiel te suplique

en el momento de la desgracia:

la crecida de las aguas caudalosas

no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,

me rodeas de cantos de liberáción.

 

Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,

fijaré en ti mis ojos.

 

No seáis irracionales como caballos y mulos,

cuyo brío hay que domar con freno y brida;

si no, no puedes acercarte.

 

Los malvados sufren muchas penas;

al que confía en el Señor,

la misericordia lo rodea.

 

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;

aclamadlo, los de corazón sincero.

 

Fuera del tiem o pascual: Ant. Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Tiempo pascual: Ant. Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán;

Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

 

Cántico                       Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

El juicio de Dios

 

 

G

 

racias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

 

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean ju,zgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que árruinaron la tierra.

 

Ahora se estableció la salud y el poderio,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte:

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tienaas.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Tiempo pascual: Ant. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lecturaa breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidlad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA  BREVE                                                                                                  1P 1, 6-9

Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que, sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobacion de vuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego- llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo No habeis visto a Jesucristo, y lo amáis, no lo veis, y creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcan zando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvacion.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. El Señor nos alimentó * Con flor de harina. El Señor.

V/. Nos sació con miel silvestre. * Con flor de harina. Gloria al Padre. El Señor.

 

Magníficat, ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

 

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

 

PRECES

 

Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra fortaleza, y digámosle:

Mira a tus hijos, Señor.

 

Dios de amor que has hecho alianza con tu pueblo,

— haz que rec'ordemos siempre tus maravillas.

Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la caridad

— y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Haz que siempre edifiquemos la ciudad terrena unida ti,

— no sea que en vano se cansen los que la construyen.

Manda, Señor, trabajadores a tu mies,

— para que tu nombre sea conocido en el mundo.

A nuestros familiares y bienhechores difuntos dales un lugar entre los santos

— y haz que nosotros un día nos encontremos con ellos en tu reino.

 

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

 

Oración

            Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche que ahora empieza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo día, podamos reunirnos otra vez en tu presencia, para darte gracias nuevamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la Hora corno en el ordinario, p. 874.

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VIERNES DE LA SEMANA I

 

Invitatorio

 

V/.Señor, ábreme los labios.

 

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo ordinario: Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

El salmo Invitatorio, pp 845 ss.

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Oración de la mañana

Laudes

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

Esta invocación inicial puede suprimirse cuando las Laudes comiezan con el Invitatorio.

 

HIMNO

 

En los tiempo de adviento, Navidad, Cuaresma y Páscua, el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo Ordinario:

Así: te necesito

de carne y hueso.

Te atisba el alma en el ciclón de estrellas,

tumulto y sinfonía de los cielos;

y, a zaga del arcano de la vida,

perfora el caos y sojuzga el tiempo,

y da contigo, Padre de las causas,

Motor primero.

 

Mas el frío conturba en los abismos,

y en los días de Dios amaga el vértigo.

¡Y un fuego vivo necesita el alma

y un asidero!

 

Hombre quisiste hacerme, no desnuda

inmatenalidad de pensamiento.

Soy una encarnación diminutiva;

el arte, resplandor? qúe toma cuerpo:

la palabra es la carne de la idea:

¡encarnación es todó el universo!

¡Y el que puso esta ley en nuestra nada hizo carne su verbo!

Así: tangible, humano,

fraterno.

 

Ungir tus pies, que búscan mi camino,

sentir tus manos en mis ojos ciegos,

hundirme, como Juan, en tu regazo,

y -Judas sin traición- darte mi beso.

 

Carne soy, y de carne te quiero.

¡Caridad que viniste a mi indigencia,

qué bien sabes hablar en mi dialecto!

Así, sufriente, corporal, amigo,

¡cómo te entiendo!

¡Dulce locura de misericordia:

los dos de carne y hueso!

 

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios; ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor, cuando llegues a tu reino. Aleluya.

 

Salmo 50

Misericordia, Dios mío~

Renovaos en la mente y en el espíritu y

vestíos de la nueva condición humana (Ef 4, 23-24)

 

 

M

 

isericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

 

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti soló pequé

cometí la maldad- que aborreces.

 

En la sentencia tendrás razón

en el juicio resultarás inocente.

Mira, en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

 

Te gusta un corazón sincero,

y en mi interiór me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

 

Hazme oir el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mi toda culpa.

 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espiritu.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espiritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

 

Líbráme de la sangre; Oh Dios,

            Dios, Salvador mío,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

 

Los sacrificios no te satisfacen:

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

un corazón quebrantado y humillado,

tú no lo despreciás.

 

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

entonces aceptarás los sacrificios rituales,

ofrendas y holocaustos;

sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Tiempo pascual: Ant. Acuérdate de mí, Señor, cuando llegues a tu reino. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor trinfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios. escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.

 

Cántico                                               Is 45, 15-25

Que los pueblos todos se conviertan al Señor

 

Al nombre de Jesus toda rodilla se doble (Flp 2,10)

Es verdad: tu. eres un Dios escondido,

            el Dios de Israel, el Salvador.

Se avergúenzan y se sonrojan todos por igual,

se van avergonzados los fabricantes de ídolos;

mientras el Señor salva a Israel

con una salvación perpetua,

para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás.

 

Así dice el Señor, creador del cielo

-es Dios-,

él modeló la tierra,

la fabricó y la afianzó;

no la creó vacía,

sino que la formó habitable:

«Yo soy el Señor, y no hay otro.»

 

No te hablé a escondidas,

en un país tenebroso

no dije a la estirpe de Jacob:

«Buscadme en el vacío.»

 

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia

y declara lo que es justo.

Reuníos, venid, acercaos juntos,

supervivientes de las naciones.

No discurren los que llevan su ídolo de madera

y rezan a un dios que no puede salvar.

 

Declarad, aducid pruebas,

que deliberen juntos:

¿Quién anunció esto desde antiguo,

quién lo predijo desde entonces?

¿No fui yo, el Señor?

-No hay otro Dios fuera de mi-.

 

Yo soy un Dios justo y salvador,

y no hay ninguno más.

 

Volveos hacia mí para salvaros,

confines de la tierra,

pues yo soy Dios, y no hay otro.

 

Yo juro por mi nombre,

de mi boca sale una sentencia,

una palabra irrevocable:

«Ante mí se doblará toda rodilla,

por mí jurará toda lengua»;

dirán: «Sólo el Señor tiene la justicia y el poder.»

 

A él vendrán avergonzados

los que se enardecían contra é1;

con el Señor triunfará y se gloriará

la estirpe de Israel.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Tiempo pascual: Ant. Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya;

 

Antífona3

 

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría Aleluya

 

Cuando en el Invitatorio se ha dicho el salmo 99, aquí se dice el salmo 94, p. 845.

 

Salmo99

Alegría de los que entran en el templo

 

El Señor manda que los redimidos

entonen un himno de victoria (S. Atanasio)

 

 

A

 

clama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

 

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

            por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

 

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

 

Fuera del tiempo pascual; Ant. Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Tiempo pascual: Ant. Servid al Señor con alegría. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Ef 4, 29-32

            Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que é1 os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. En la mañana * Hazme escuchar tu gracia. En la mañana.

V/. Indícame el camino que he de seguir. * Hazme es-cuchar tu gracia. Gloria al Padre. En la mañana.

 

Benedictus, ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

 

 

PRECES

 

Adoremos a Cristo, que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle, diciendo:

Concédenos, Señor, tu misericordia.

 

Oh Cristo, que con tu claridad eres nuestro sol y nuestro día,

— haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras,

—    a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

Aparta de nuestros pecados tu vista

— y borra en nosotros toda culpa.

Por tu cruz y tu resurrección,

— llénanos del gozo del Espíritu Santo.

 

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración

Oh Dios, que has iluminado las tinieblas de nuestra ig norancia con la luz de tu Palabra: acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro espíritu Por nuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 854.

 

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Hora intermedia

Tercia, Sexta, Nona

 

V/.Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre.Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

SALMODIA

 

En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Tiempo ordinario: Ant. 1. Correrá por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.

 

Salmo 118,25-32

IV (Daleth)

 

 

M

 

i alma está pegada al polvo:

reanímame con tus palabras;

te expliqué mi camino, y me escuchaste:

ensáñame tus leyes;

instrúyeme en el camino de tus decretos,

y meditaré tus maravillas.

 

Mi alma llora de tristeza,

consuálame con tus promesas;

apártame del camino falso,

y dame la gracia de tu voluntad;

escogí el camino verdadero,

deseé tus mandamientos.

 

Me apeguá a tus preceptos, Señor,

no me defraudes;

correré por el camino de tus mandatos

cuando me ensanches el corazón.

 

Tiempo ordinario

Ant.Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.

 

Ant. 2.Confiando en el Señor, no me he desviado.

 

Salmo 25

Oración confiada del inocente

 

Dios nos eligió en la persona de Cristo para que

fuésemoa santos e irreprochables ante él por el amor (Ef 1, 4)

 

H

 

azme justicia, Señor, que camino en la inocencia;

confiando en el Señor, no me he desviado.

 

Escrútame, Señor, ponme a prueba,

sondea mis entrañas y mi corazón,

porque tengo ante los ojos tu bondad,

y camino en tu verdad.

 

No me siento con gente falsa,

no me junto con mentirosos;

detesto las bandas de malhechores,

no tomo asiento con los impíos.

 

Lavo en la inocencia mis manos,

y rodeo tu altar, Señor,

proclamando tu alabanza enumerando tus maravillas

 

Señor, yo amo la belleza de tu casa,

el lugar donde reside tu gloria.

 

No arrebates mi alma con los pecadores,

ni mi vida con los sanguinarios,

que en su izquierda llevan infamias,

y su derecha está llena de sobornos

 

Yo, en cambio, camino en la integridad

sálvame, ten misericordia de mi.

Mi pie se mantiene en el camino llano;

en la asamblea bendeciré al Señor

 

Tiempo ordinario:

Ant..Confiando en el Señor no me he desviado.

 

Ant. 3:En el Señor confía mi corazón, él me socorrió.

 

Salmo 27, 1-3.6-9

Súplica y acción de gracias

 

Padre, te doy gracias porque me has escuchado (Jn 11,41)

 

A

 

 ti, Señor, te invoco;

Roca mía,. no seas sordo a mi voz;

que, si no me escuchas seré igual

que los que bajan a la fosa

 

Escucha mi voz suplicante

cuando te pido auxilio

cuando alzo las manos

hacia tu santuario.

 

No me arrebates con los malvados

ni con los malhechores,

que hablan de paz con el prójimo,

pero llevan la maldad en el corazón.

 

Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante;

el Señor es mi fuerza y mi escudo:

en él confía mi corazón;

me socorrió, y mi corazón se alegra

y le canta agradecido.

 

El Señor es fuerza para su pueblo,

            apoyo y salváción para su Ungido.

Salva a tu pueb1o y bendice tu heredad

sé su pastor y llévalos siempre

 

Tiempo ordinario Ant. En el Señor confía mi corazón, é1 me socorrió

 

Tiempo pascual Ant Aleluya, aleluya, aleluya.

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria pp l395 ss           Tercia         Sexta      Nona

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, versículo y la oráción son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo Ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE                                                                                                   Flp 2, 2b-4

            Mantenéos unánimes y concordes, con un mismo amory un mismo sentir: No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejáos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuetros inteteses, sino buscad todos el interés de los demás.

 

V/. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad.

R/.Para los que guardan su alianza y sus mandatos.

 

 

Oración

Señor Jesucristo, que a; la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitár las faltas en el porvenir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

Sexta

LECTURA BREVE

            Es verdad que Cristo fue crucificado por su debilida pero vive ahora por la fuerza de Diós. Nosótros compartimos su debilldad, pero por la fuerza de Dios compartiremos su vida para vuestro bien.

 

V/. Mi alma está pegada al polvo.

R/.Reanímame, Señor, con tus palabras. -

 

Oración

Señor Jesucristo, que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vid eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

Nona

LECTURA BREVE                                                                                                   Col 3, 12-13

Como elegidos de Dios, santos y amados, vestios de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

 

V/. El Señor es compasivo y misencordioso.

R/.Lento a la ira y rico en clemencia.

 

 

Oración

            Señor Jesucristo, que, colgado en la cruz, diste al ladrón arrepentido el reino eterno, míranos a nosotros que, como él, confesamos nuestras culpas, concédenos poder entrar también, como él, después de la muerte, en el paraíso. Tú que vives por los siglos de los siglos.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario, p. 869.

 

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Oración del atardecer

vísperas

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

En esta tarde, Cristo del Calvario,

vine a rogarte por mi carne enferma;

pero, al verte, mis ojos van y vienen

de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

 

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,

cuando veo los tuyos destrozados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías,

cuando las tuyas están llenas de heridas?

 

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,

cuando en la cruz alzado y solo estás?

¿Cómo explicarte que no tengo amor,

cuando tienes rasgado el corazón?

 

Ahora ya no me acuerdo de nada,

huyeron de mí todas mis dolencias.

El ímpetu del ruego que traía

se me ahoga en la boca pedigüeña.

 

Y sólo pido no pedirte nada,

estar aquí, junto a tu imagen muerta,

ir aprendiendo que el dolor es sólo

la llave santa de tu santa puerta. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Tiempo pascual: Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya.

 

Salmo 40

Oración de un enfermo

Uno de vosotros me va a entregar:

 uno que está comiendo conmigo (Mc 14, 18)

 

D

 

ichoso el que cuida del pobre y desvalido;

en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

 

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,

para que sea dichoso en la tierra,

y no lo entrega a la saña de sus enemigos:

 

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,

calmará los dolores de su enfermedad.

 

Yo dije: «Señor, ten misericordia,

            sáname, porque he pecado contra ti.»

 

Mis enemigos me desean lo peor:

«A ver si se muere, y se acaba su apellido.»

 

El que viene a verme habla con fingimiento,

disimula sú mala intención,

y, cuando sale afuera, la dice.

 

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mi,

hacen cálculos siniestros:

«Padece un mal sin remedio,

se acostó para no levantarse.»

 

Incluso mi amigo, de quien yo me- fiaba,

que compartía mi pan,

es el primero en traicionarme.

 

Pero tú, Señor, apiádate de mí,

haz que pueda levantarme,

para que yo les dé su merecido.

 

En esto conozco que me amas:

en que mi enemigo no triunfa de mi.

 

A mí, en cambio, me conservas la salud,

me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,

ahora y por siempre. Amén, amen.

 

Fuera del tiempo .pascual: Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Tiempo pascual: Ant. Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya. -

 

Antífona 2

Fuera del tiempo páscual: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Tiempo pascual: El correr de las acequias alegra la cuilad de Dios. Aleluya.

 

 

Salmo 45

Dios, refugio y fortaleza de su pueblo

 

Le pondrá por nombre Emmanuel,

que Significa «Dios-con-nosotros» (Mt 1, 23)

 

D

 

ios es nuestro refugio y nuestra fuerza,

poderoso defensor en el peligro.

 

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,

y los montes se desplomen en el mar.

 

Que hiervan y bramen sus olas,

que sacudan a los montes con furia:

 

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

 

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,

el Altísimo consagra su morada.

 

Teniendo a Dios en medio, no vacila;

Dios la socorre al despuntar la aurora.

 

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;

pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

 

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

 

Venid a ver las obras del Señor,

las maravillas que hace en la tierra:

 

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,

rompe los arcos, quiebra las lanzas,

prende fuego a los escudos.

 

«Rendios, reconoced que yo soy Dios:

más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

 

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Fuera del tiernpo pascual: Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Tiempo pascual: Ant. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Tiempo pascual: Cantáré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

 

                       Cántico                                               Ap 15, 3-4

Himno de adoración

 

Grandes y maravillosas sontus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

 

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Tiempo pascual: Ant Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oración son 1os que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

 

LECTURA BREVE                                                                                                   Rm 15, 1-3

Nosotros, los robustos, debemos cargar con los achaques de los endebles y no buscar lo que nos agrada. Procuremos cada uno dar satisfacción al prójimo en lo bueno, mirando a lo constructivo. Tampoco Cristo buscó su propia satisfacción; al contrario, como dice la Escritura:

«Las afrentas con que te afrentaban cáye ron sobre mí.»

 

RESPONSOEJO BREVE

 

R/.Cristo nos amó y nos ha librado * Por su sangre. Cristo.

V/. Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios. * Por su sangre. Gloria al Padre. Cristo.

 

Magníficat, ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervoss, acordándose de su misericordia.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo.

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre.

 

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervoss, acordándose de su misericordia.

 

PRECES

Bendigamos a Dios, que mira propicio los deseos de los necesitados y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

 

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la Iglesia que sufren:

—acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos, Y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

— Concede a tus hijos la fuerza necesaria para resistir las tentaciones del Maligno.

Acude en nuestró áuxiljo, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:

— qué seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo tu tu paz.

Conduce a Jos difuntos a la luz donde tú habitas,

— para que puedan contemplarte eternamente

 

.Fieles- a la recomendación del Salvadorm nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

Oración

Te pedimos, Senor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasion de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevaderoy con su carga ligera. Por nuestro Señor Jesucristo

 

La conclusion de la Hora como en el Ordinario, p 874

 

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SÁBADO DE LA SEMANA I

 

Invitatorio

 

V/.  Señor, ábreme los labios.

 

En 1os tiempos de Adviento, Cuaresma y Pascua, la antífona para el Invitatorio es la propia de cada tiempo.

 

Tiempo ordinario: Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

 

El salmo Invitatorio, pp 845 ss.

 

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Oración de la mañana

Laudes

 

V/.  Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes:empiezan con el Invitatorio.

 

HIMNO

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, el correspondiente al Oficio.

 

Tiempo ordinario:

Gracias, Señor, por la aurora;

gracias, por el nuevo día;

gracias, por la eucaristía;

gracias, por nuestra Señora.

 

Y gracias, por cada hora

de nuestro andar peregrino.

 

Gracias, por el don divino

de tu paz y de tu amor,

la alegría y el dolor,

al compartir tu camino.

 

Gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA

Antifona 1

Fuera del tiempo pascual: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Tiempo pascual: Por tu misericordia dame vida: AIeluya.

 

Salmo ll8, 145-l52

XIX (Coph)

 

T

 

e invoco de todo corazón:

respóndeme, Señor, y guardaré, tus leyes;

a ti grito: sálvarne,

y cumpliré tus decretos;

me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

esperando tus palabras.

 

Mis ojos se adelantan a las vigilias,

meditando tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia,

con tus mandamientos dame vida;

ya se acercan mis inicuos perseguidores,

están lejos de tu voluntad.

 

Tú, Señor, estás cerca,

y todos tus mandatos son estables;

hace tiempo comprendí que tus preceptos

los fundaste para siempre.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Tiempo pascual: Ant. Por: tu misericordia dame vida. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor él fue mi salvación.

Tiempo pascual: Los que habían vencido cantaban el cántico de Moises, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero. Aleluya

 

Cántico Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18

Himno a Dios, después de la victoria del mar Rojo

 

Los que. habían vencido a la fiera cantaban

el cántico de Moisés, el siervo de Dios (Ap 15, 2-3)

 

 

C

 

antaré al Señor, sú bilme es su victoria,

caballos, y carros ha arrojado en el mar.

Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

 

Él es mi Dios: yo lo alabaré;

el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.

El Señor es un guerrero, su nombre es. «Yahve».,

 

Los carros del Faraón los lanzó al mar,

ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.

 

Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas,

las corrientes se alzaron como un dique,

las olas se cuajaron en el mar.

 

Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,

repartiré el botín, se saciará mi codicia,

empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»

 

Pero sopló tu aliento, y los cubrió el mar,

se hundieron como plomo en las aguas formidables.

 

¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?

¿Quién como tú, terrible entre los santos,

temible por tus proezas, autor de maravillas?

 

Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;

guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,

los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

 

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,

lugar del que hiciste tu trono, Señor;

Santuario Señor, que fundaron tus manos.

El Señor reina, por siempre jamás.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Tiempo pascual: Ant. Los que habían vencido cantaban han el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero. Aleluya.

 

Antifona3

 

Fuera del tiempo pascual: Alabad al Señor, todas las naciones.

Tiempo pascual: Firme es su misericordia con nosotros. Aleluya.

 

Salmo 116

Invitación universal a la. alabanza divina

 

Los gentiles alaban a Dios por su misericordia (cf. Rm 15,9)

 

 

A

 

labad al Señor, todas las naciones,

aclamadlo, todos los pueblos.

 

Firme es su misericordia con nosotros,

            su fidelidad dura por siempre.

 

Fuera del tiempo pascual: Ant. Alabad al Señor todas las naciones.

Tiempo pascual Ant. Firme es su misericordia con nossotros. Aleluya.

 

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el responsorio, la antífona para el cántico evangélico, las preces y la oracion son los que exige la diversidad del Oficio.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE                                                               2 P 1, 10-11

Hermanos, poned cada vez más ahínco en ir ratificando vuestro llamamiento y elección. Si lo hacéis así, no fallaréis nunca; y os abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador. Jesucristo.

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. A ti grito, Señor: * Tú eres mi refugio. A ti grito.

V/. Y mi lote en el país de la vida. * Tú eres mi refugio. Gloria al Padre. A ti grito

 

Benedictus, ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en. sombra, de muerte.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

El Mesías y su Precursor

 

Bendito sea e! Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo

según lo había predicho desde antiguo

Por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigo5

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

ant.Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en. sombra, de muerte.

 

PRECES

Bendigamos a Cristo, que, para ser ante Dios el sumo sacerdote compasivo y fiel, quiso parecerse en todo a sus hermanos, y supliquémosle, diciendo:

Goncédenos, Señor, los tesoros de tu amor.

Señor, Sol de justicia, que nos iluminaste en el bautismo,

— te consagramos este nuévo día.

Que sepamos bendecirte en cada uno de los momentos de nuestra jornada

— y glorifiquemos tu nombre con cada una de nuestras acciones.

Tú que tuviste por madre a María, siempre dócil a tu palabra,

— encamina hoy nuestros pasos, para, que obremos támbién, como ella, según tu voluntad.

Haz que, mientras vivimos, aún en este mundo que pasa, anhelemos la vida. eterna

— y, por la fe, la esperanza y el amor, gustemos ya anticipadamente las delicias de tu reino.

 

Con la misma confianza que tienen los hijos con sus padres, acudamos nosotros a nuestro. Dios, diciéndole: Padre nuestro.

 

Oración

Te pedimos, Señor, que la claridad de la resurrección de tu Hijo ilumine las dificultades de nuestra vida; que no temamos ante, la oscuridad de la muerte llegar un día a la luz que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario

 

(Volver)

 

Hora intermedia

Tercia, Sexta, Nona

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio. Gloria al Padre. Como era. (Aleluya.)

 

HIMNO como en el Ordinario PP 856ss          Tercia         Sexta       Nona

 

 

SALMODIA

 

En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma como en el Propio del tiempo.

 

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya

Tiempo ordinario: Ant. 1.Guíame, Señor,  por las sendas de tus mandatos.

 

Salmo 118, 33-40

V (He)

 

M

 

uéstrame, Señor, el camino de tus leyes,

y lo seguiré puntualmente:

enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón;

guíame por la senda de tus mandatos,

porque ella es mi gozo.

 

Inclina mi corazón a tus preceptos,

y no al interés;

aparta mis ojos de las vanidades,

dame vida con tu palabra;

cumple a tu siervo la promesa

que hiciciste a tus fieles.

 

Aparta de mí la afrenta que temo,

            porque tus mandamientos son amables;

ansío tus decretos:

dame vida con tu justicia.

 

Tiempo ordinario:

Ant. Guíame, Señor por la senda de tus mandatos.

 

Ant. 2. Los que buscan al Señor no carecen de nada.

 

Salmo 33

El Señor, salvación de, los justos

 

Habéis saboreado lo bueno que es el Señor (1P 2, 3)

 

 

 

 

B

 

endigo al Se ñor en todo momento,

Su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

            que los humildes lo escuchen y se alegren.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor,

él lo escucha y lo salva de sus angustias.

 

E ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él.

 

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que le temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada.

 

Tiempo ordinario:

Ant. Los que buscan al Señor no carecen de nada.

 

Ant. 3. Busca la paz y corre tras ella.

 

II