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TIEMPO DE ADVIENTO

Dominus prope est

 

Primera semana

D-L-M-X-J-V-S

Segunda semana

D-L-M-X-J-V-S

Tercera semana

D-L-M-X-J-V

Cuarta semana

D

Ferias

17-18-19-20-21-22-23-24

 

 

I DOMINGO DE ADVIENTO

Antífona de entrada            Sal 24, 1-3

A ti, Señor levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado. Que no se burlen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti, no quedan defraudados.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Señor, despierta en nosotros el deseo

de prepararnos a la venida de Cristo

con la práctica de las obras de misericordia

para que, puestos a su derecha el día del juicio,

podamos entrar al Reino de los cielos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones,

y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión       Sal 84, 13

El Señor nos mostrará su misericordia y nuestra tierra producirá su fruto.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía,

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la I Semana

Antífona de entrada            Cf. Jer 31, 10; Is 35, 4

Oíd, pueblos, la palabra del Señor y anunciadla en todos los rincones de la tierra: "He aquí que vendrá nuestro salvador, ya no tengáis miedo".

Oración colecta

Concédenos, Señor Dios nuestro

permanecer alerta a la venida de tu Hijo Jesucristo,

para que cuando venga y llame,

nos encuentre velando en oración

y entonándole alabanzas.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones,

y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión       Cf. Sal 105, 4-5; Is 38, 3

Ven Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la I Semana

Antífona de entrada           Cf. Zac 14, 5. 7

Vendrá el Señor, mi Dios, y con él, todos sus santos; y brillará en aquel día una gran luz.

Oración colecta

Señor, Dios nuestro

acoge favorablemente nuestras súplicas

y concédenos tu ayuda en las tribulaciones

para que, reanimados con la venida de tu Hijo,

ya cercana,

no volvamos a mancharnos con el pecado.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión         2 Tim 4, 8

El Señor, justo juez, dará la corona merecida, a todos los que esperan con amor su venida gloriosa.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación

en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la I Semana

Antífona de entrada           Cf. Hab 2, 3; 1  Cor 4, 5

Ven, Señor, y no tardes, ilumina los secretos de las tinieblas y manifiéstate a todas las naciones.

Oración colecta

Que tu gracia, Señor, prepare nuestros corazones

para que, cuando venga tu Hijo Jesucristo,

nos encuentre dignos de sentarnos a su mesa

y de recibir de sus propias manos

el pan del cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio,

signo de nuestra total entrega a ti,

te sea ofrecido siempre,

para que realice la intención que tuviste

al instituir este sacramento,

y lleve a cabo plenamente en nosotros

tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión       Is 40, 10; Cf. 35, 5

He aquí que el Señor vendrá con gran poder e iluminará los ojos de sus siervos.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía

nos purifique, Señor, de toda mancha

y nos prepare así

a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la I Semana

Antífona de entrada              Cf. Sal 118, 151-152

Tú estás cerca, Señor, y todos tus caminos son derechos. Desde el principio comprendí que tu alianza la estableciste para siempre.

Oración colecta

Muestra, Señor, tu poder y ven en nuestra ayuda

para que la abundancia de tu misericordia

apresure el momento de la salvación

que nuestros pecados han retardado.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones,

y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión      Tit 2, 12-13

Vivamos en este mundo como hombres responsables, justos y que sirven a Dios, en espera de que se cumpla la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de Jesucristo, nuestro Dios y salvador.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía,

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la I Semana

Antífona de entrada

He aquí que el Señor vendrá con esplendor a visitar a su pueblo, para traerle la paz y la vida eterna.

Oración colecta

Muestra, Señor, tu poder y ven a nosotros,

para que nos protejas y nos salves

de los peligros que nos amenazan

a causa de nuestros pecados.

Tú que vives y reinas con el Padre

en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones,

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Flp 3, 20-21

Esperamos como salvador a nuestro Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado de la I Semana

Antífona de entrada           Sal 79, 4. 2

Ven, Señor, muéstranos tu rostro y nos salvaremos.

Oración colecta

Tu que para librarnos del pecado

enviaste a este mundo a tu Hijo unigénito,

concédenos, Señor,

a cuantos esperamos sinceramente su venida,

la gracia de tu misericordia

y el don de la verdadera libertad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos Señor, que este sacrificio,

signo de nuestra total entrega a ti,

te sea ofrecido siempre

para que realice la intención que tuviste

al instituir este sacramento,

y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión         Ap 22, 12

Pronto vendré y traeré conmigo la recompensa, dice el Señor, y daré a cada uno según sus obras.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía

nos purifique, Señor, de toda mancha

y nos prepare así

a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

II DOMINGO DE ADVIENTO

Antífona de entrada            Cf.  Is 30, 19.30

Pueblo de Sión, mira que el Señor va a venir para salvar a todos los hombres y dejará oír la majestad de su voz para alegría de vuestro corazón.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Que nuestras responsabilidades terrenas

no nos impidan, Señor,

prepararnos a la venida de tu Hijo,

y que la sabiduría que viene del cielo,

nos disponga a recibirlo

y a participar de su propia vida.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones,

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Bar 5, 5; 4, 36

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, para que contemples la alegría que te viene de Dios.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación

en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la II Semana

Antífona de entrada             Cf. Jer 31, 10; Is 35, 4

Oíd, pueblos, la palabra del Señor y anunciadla en todos los rincones de la tierra: "He aquí que vendrá nuestro salvador, ya no tengáis miedo".

Oración colecta

Escucha, Señor, nuestras plegarias

y ayúdanos a prepararnos a celebrar

con verdadera fe y pureza de corazón

el gran misterio de la encarnación de tu Hijo,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones,

y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Cf. Sal 105, 4-5; Is 38, 3

Ven Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía,

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la II Semana

Antífona de entrada             Cf. Zac 14, 5. 7

Vendrá el Señor, mi Dios, y con él, todos sus santos; y brillará en aquel día una gran luz.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro,

que has hecho llegar

a todos los rincones de la tierra

la buena nueva de la venida del salvador,

concédenos esperar con sincera alegría

las fiestas con que celebramos

el día de su nacimiento.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones,

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión          2 Tim 4, 8

El Señor, justo juez, dará la corona merecida a todos los que esperan con amor su venida gloriosa.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación

en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la II Semana

Antífona de entrada             Cf. Hab 2, 3; 1  Cor 4, 5

Ven, Señor, y no tardes ilumina los secretos de las tinieblas y manifiéstate a todas las naciones.

Oración colecta

No permitas; Padre todopoderoso,

que quienes esperamos

la llegada consoladora de nuestro salvador

desfallezcamos en la tarea,

que tú nos has encomendado,

de prepararnos a su venida.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio,

signo de nuestra total entrega a ti,

te sea ofrecido siempre,

para que realice la intención que tuviste

al instituir este sacramento,

y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión       Is 40, 10; Cf. 35, 5

He aquí que el Señor vendrá con gran poder e iluminará los ojos de sus siervos.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía

nos purifique, Señor, de toda mancha

y nos prepare así

a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la II Semana

Antífona de entrada            Cf. Sal 118, 151-152

Tú estás cerca, Señor, y todos tus caminos son derechos. Desde el principio comprendí que tu alianza la estableciste para siempre.

Oración colecta

Haz, Señor, que nos decidamos

a preparar los caminos de tu Hijo

y, por el misterio de su venida,

podamos servirte con un corazón limpio.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones,

y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Tit 2, 12-13

Vivamos en este mundo como hombres responsables, justos y que sirven a Dios, en espera de que se cumpla la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de Jesucristo, nuestro Dios y salvador.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía,

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la II Semana

Antífona de entrada

He aquí que el Señor vendrá con esplendor a visitar a su pueblo, para traerle la paz y la vida eterna.

Oración colecta

Concédenos, Padre todopoderoso,

estar siempre preparados a la venida de tu Hijo

para que, cuando él llegue,

podamos salir a su encuentro,

conforme a su palabra,

con nuestras lámparas encendidas.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones,

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión       Flp 3, 20-21

Esperamos como salvador a nuestro Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación

en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado de la II Semana

Antífona de entrada              Sal 79, 4. 2

Ven, Señor, muéstranos tu rostro, y nos salvaremos.

Oración colecta

Concédenos, Padre todopoderoso,

que Cristo, el resplandor de tu gloria,

nazca en nuestros corazones,

para que su venida

disipe las tinieblas del pecado

y ponga de manifiesto que somos hijos de la luz.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio,

signo de nuestra total entrega a ti,

te sea ofrecido siempre

para que realice la intención que tuviste

al instituir este sacramento,

y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión         Ap 22, 12

Pronto vendré y traeré conmigo la recompensa, dice el Señor, y daré a cada uno según sus obras.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía

nos purifique, Señor, de toda mancha

y nos prepare así

a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

III DOMINGO DE ADVIENTO

 

            En esta dominica "Gaudete", en lugar del color morado, se puede usar el color rosa.

Antífona de entrada             Flp 4, 4. 5

Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Mira, Señor, a tu pueblo

que espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo,

y concédele celebrar el gran misterio de nuestra salvación

con un corazón nuevo

y una inmensa alegría.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio,

signo de nuestra total entrega a ti,

te sea ofrecido siempre

para que realice la intención que tuviste

al instituir este sacramento,

y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión           Is 35, 4

He aquí que vendrá nuestro salvador, ya no tengáis miedo.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía

nos purifique, Señor, de toda mancha

y nos prepare así

a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la III Semana

Antífona de entrada            Cf. Jer 31, 10; Is 35, 4

Oíd, pueblos, la palabra del Señor y anunciadla en todos los rincones de la tierra: "He aquí que vendrá nuestro salvador, ya no tengáis miedo".

Oración colecta

Escucha, Señor, nuestras plegarias

y con la luz de tu Hijo,

que viene a visitarnos,

ilumina las tinieblas de nuestro corazón.

Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones

y concédenos que esta Eucaristía

que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Cf. Sal 105, 4-5; Is 38, 3

Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía,

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón

en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la III Semana

Antífona de entrada            Cf.  Zac 14, 5.7

Vendrá el Señor, mi Dios, y con él, todos sus santos; y brillará en aquel día una gran luz.

Oración colecta

Dios nuestro, que por medio de tu Hijo

has hecho de nosotros una nueva creatura,

míranos con amor y misericordia,

y, por la venida del Redentor,

borra en nosotros toda huella de pecado.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones,

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión         2 Tim 4, 8

El Señor, justo juez, dará la corona merecida a todos los que esperan con amor su venida gloriosa.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación

en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la III Semana

Antífona de entrada            Cf. Hab 2, 3; 1  Cor 4, 5

Ven, Señor, y no tardes; ilumina los secretos de las tinieblas y manifiéstate a todas las naciones.

Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso,

que la ya cercana solemnidad

del nacimiento de tu Hijo,

nos ayude en la vida presente

y nos alcance la eterna felicidad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio,

signo de nuestra total entrega a ti,

te sea ofrecido siempre,

para que realice la intención que tuviste

al instituir este sacramento,

y lleve a cabo plenamente

en nosotros tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Is 40, 10; Cf. 35, 5

He aquí que el Señor vendrá con gran poder e iluminará los ojos de sus siervos.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía

nos purifique, Señor, de toda mancha

y nos prepare así

a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la III Semana

 

            Si hoy es 17 de diciembre, se dice la misa propia de este día.

Antífona de entrada             Cf. Sal 118, 151-152

Tú estás cerca, Señor, y todos tus caminos son derechos. Desde el principio comprendí que tu alianza la estableciste para siempre.

Oración colecta

Con el nacimiento de tu Hijo, que viene a salvarnos,

llena, Señor, de alegría nuestros corazones,

entristecidos por haber pecado

e indignos de tu amor.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

que hemos tomado de tus mismos dones,

y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando,

nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Prefacio de Adviento I o III.

 Antífona de comunión           Tit 2, 12-13

Vivamos en este mundo como hombres responsables, justos y que sirven a Dios, en espera de que se cumpla la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de Jesucristo, nuestro Dios y salvador.

Oración después de la comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía,

enséñanos, Señor,

a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras,

sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la III Semana

            Si hoy es 17 de diciembre, se dice la misa propia de este día.

Antífona de entrada

He aquí que el Señor vendrá con esplendor a visitar a su pueblo, para traerle la paz y la vida eterna.

Oración colecta

Que tu gracia, Señor,

nos disponga y nos acompañe siempre

a fin de que la venida de tu Hijo,

que esperamos con ardiente deseo,

nos ayude para la vida presente y la vida futura.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que te sean agradables, Señor,

nuestras humildes ofrendas y oraciones,

y que tu misericordia supla

la extrema pobreza de nuestros méritos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I o III.

Antífona de comunión        Flp 3, 20-21

Esperamos como salvador a nuestro Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo.

Oración después de la comunión

Como fruto de nuestra participación

en este sacramento de vida eterna,

enséñanos, Señor,

a no sobrevalorar las cosas terrenales

y a estimar las del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

IV DOMINGO DE ADVIENTO

Antífona de entrada             Is 45, 8

Destilad, cielos, el rocío, y que las nubes lluevan al justo; que la tierra se abra y haga germinar al salvador.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros,

que hemos conocido por el anuncio del ángel

la encarnación de tu Hijo,

para que lleguemos, por su pasión y su cruz,

a la gloria de la resurrección.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Que el mismo Espíritu que cubrió con su sombra

y fecundó con su poder

el seno de la Virgen María,

santifique, Señor, estas ofrendas

que hemos depositado sobre tu altar.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión              Is 7, 14

He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel que quiere decir Dios-con-nosotros.

Oración después de la comunión

Tú que nos has dado en este sacramento

la prenda de nuestra salvación,

concédenos, Padre todopoderoso,

prepararnos cada día con mayor fervor

para celebrar dignamente el nacimiento de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

17 de diciembre

Antífona de entrada            Cf. Is 49, 13

Alégrense los cielos y regocíjese la tierra, porque vendrá el Señor y tendrá misericordia de sus pobres.

Oración colecta

Dios nuestro,

creador y redentor de los hombres,

que quisiste que tu Verbo eterno

tomara carne en el seno de la siempre Virgen María,

escucha nuestras súplicas

y concédenos que tu Hijo,

que ha tomado nuestra naturaleza humana,

nos haga participantes de su naturaleza divina.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Santifica, Señor, los dones de tu Iglesia

y concédenos en esta Eucaristía

el pan del cielo que renueva nuestras fuerzas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión       Cf. Ag 2, 8

He aquí que vendrá el deseado de todas las naciones, y la casa del Señor se llenará de gloria.

Oración después de la comunión

Tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía,

enciende, Señor, nuestros corazones

con el fuego de tu Espíritu,

a fin de que podamos brillar, por nuestras buenas obras,

cuando venga Cristo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

18 de diciembre

Antífona de entrada

Vendrá Cristo, nuestro Rey, el Cordero cuya venida fue anunciada por Juan.

Oración colecta

Concédenos, Señor,

vernos libres de la antigua esclavitud del pecado

por el renovado misterio del nacimiento de tu Hijo

que vamos a celebrar.

El cual vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecerte

nos haga menos indignos de ti,

para que podamos participar de la vida eterna de tu Hijo,

que, al hacerse mortal como nosotros,

nos devolvió la inmortalidad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión       Mt 1, 23

Y le pondrán por nombre Emmanuel, que quiere decir: Dios-con-nosotros.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía,

en la que hemos tomado parte,

nos ayude, Señor, a prepararnos

con fe y con amor,

a celebrar las fiestas ya cercanas,

del nacimiento de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

19 de diciembre

Antífona de entrada            Cf. Heb 10, 37

El que ha de venir, vendrá sin tardanza, y ya no tendremos nada que temer, porque él es nuestro salvador.

Oración colecta

Dios nuestro, que te dignaste manifestar al mundo

el esplendor de tu gloria

por medio del parto de la santísima Virgen María,

concédenos venerar con fe íntegra

y celebrar con sincera piedad

el gran misterio de la encarnación de tu Hijo,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad

las ofrendas que te presentamos,

para que tu poder consagre los dones de nuestra pobreza.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión        Lc 1, 78-79

Vendrá a visitarnos de lo alto un sol naciente, Cristo el Señor, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Oración después de la comunión

Te damos gracias, Señor,

por los bienes que nos has dado,

y te rogamos que enciendas en nosotros el deseo

de lo que nos has prometido,

para que, con un espíritu renovado,

podamos celebrar dignamente el nacimiento de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

20 de diciembre

Antífona de entrada           Cf. Is 11, 1; 40, 5; Lc 3, 6

Un retoño brotará del tronco de Jesé, la gloria del Señor llenará la tierra y toda creatura verá la salvación de Dios.

Oración colecta

A ejemplo de la Virgen Inmaculada

que, al aceptar tu voluntad,

anunciada por el ángel,

recibió en su seno a tu Hijo,

fue llena de la gracia del Espíritu Santo

y se convirtió en templo de la divinidad,

concédenos, Padre todopoderoso,

la gracia de aceptar tus designios

con humildad de corazón.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, el único sacrificio que puede agradarte

y, por nuestra participación en este sacramento,

concédenos los bienes que la fe nos invita a esperar.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión             Lc 1, 31

Dijo el ángel a María: Has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir y a dar a luz un hijo, y será llamado Hijo del Altísimo.

Oración después de la comunión

Protege, Señor, con tu poder

a cuantos has alimentado con esta Eucaristía,

y haz que encuentren en este sacramento

la fuente de la paz verdadera.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

21  de diciembre

Antífona de entrada             Cf. Is 7, 14; 8, 10

Pronto llegará el Señor que domina los pueblos, y será llamado Emmanuel, es decir, Dios-con-nosotros.

Oración colecta

Escucha, Señor, las súplicas de tu pueblo,

que se alegra por la venida de tu Hijo

en nuestra carne mortal;

y concédenos que, cuando vuelva él

revestido de gloria y majestad,

nos llenemos también de alegría

al recibir de sus manos

la recompensa de la vida eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, de tu Iglesia

las ofrendas que tú mismo

has puesto en nuestras manos

y que tu poder convierte en sacramento

de nuestra salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión             Lc 1, 45

Dichosa, tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.

Oración después de la comunión

Que esta comunión, Señor,

proteja siempre a tu pueblo

a fin de que, entregados plenamente a tu servicio,

alcancemos la salvación del alma y del cuerpo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

22 de diciembre

Antífona de entrada              Sal 23, 7

Puertas, abríos de par en par; agrandaos portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria.

Oración colecta

Dios nuestro, que al ver al hombre caído

y condenado a la muerte,

quisiste rescatarlo con la venida de tu Hijo,

concede a cuantos creemos

en el misterio de su encarnación,

participar algún día de su vida inmortal.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Confiados, Señor, en tu misericordia,

venimos a tu altar con nuestros dones,

a fin de que la celebración de esta Eucaristía

nos purifique de nuestros pecados.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión        Lc 1, 46-49

Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque ha hecho en mí maravillas el todopoderoso.

Oración después de la comunión

Que la recepción de este sacramento

nos dé fuerza, Señor,

para prepararnos a la venida de nuestro salvador

con la práctica de las buenas obras,

y podamos así, alcanzar el premio

de la felicidad eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

23 de diciembre

Antífona de entrada             Cf. Is 9, 6; Sal 71, 17

Un niño nos nacerá y será llamado Dios todopoderoso, en él serán bendecidos todos los pueblos de la tierra.

Oración colecta

Al acercarse las fiestas de la Navidad,

te rogamos, Dios eterno y todopoderoso,

que tu Verbo,

que se hizo carne en el seno de la Virgen María

 y habitó entre nosotros,

nos haga sentir su amor y su misericordia.

Él, que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Que el sacrificio de tu Hijo,

que es el acto de culto más perfecto

que podemos ofrecerte,

nos devuelva, Señor, tu amistad

para que podamos celebrar con un corazón puro

el nacimiento de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión            Ap 3, 20

Mirad que estoy a la puerta y llamo: dice el Señor; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

Oración después de la comunión

A quienes hemos participado de esta Eucaristía,

concédenos, Señor, tu perdón y tu paz,

para que estemos siempre preparados

a recibir dignamente a tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

 

24 de diciembre

En la Misa matutina

Antífona de entrada             Cf. Ga 4, 4

He aquí que llega ya la plenitud de los tiempos, cuando Dios envió a su Hijo a la tierra.

Oración colecta

Apresúrate, Señor Jesús,

no tardes ya,

para que tu venida dé nuevas fuerzas y ánimo

a quienes hemos puesto nuestra confianza

en tu misericordia.

Tú que vives y reinas con el Padre

en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, con bondad estas ofrendas,

a fin de que se conviertan en el alimento

que nos libre de nuestros pecados

y prepare nuestros corazones

a la venida gloriosa de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de Adviento II o IV.

Antífona de comunión           Lc 1, 68

Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Oración después de la comunión

Tú que nos has renovado con esta Eucaristía

concédenos Señor,

que el nacimiento adorable de tu Hijo,

que hemos anticipado en la fe,

nos llene de gozo

y nos haga partícipes de los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

TIEMPO DE NAVIDAD

Christus Natus Est Nobis. Venite, Adoremus

 

25 DE DICIEMBRE

Vigilia

Medianoche

Aurora

Día

Octava de Navidad

SAGRADA FAMILIA

29 de diciembre

30 de diciembre

31 de diciembre

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Ferias de Navidad (desde 2 enero)

Lunes-Martes-Miércoles-Jueves-Viernes-Sábado

Epifanía

EPIFANÍA

BAUTISMO DEL SEÑOR

 

25 de diciembre

 

LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Solemnidad

 

Misa vespertina de la vigilia

 

Esta misa se dice en la tarde del 24 de diciembre, antes o después de las primeras víspe­ras de la Navidad.

Antífona de entrada           Cf. Ex 16, 6-7

Esta noche sabréis que el Señor vendrá a salvarnos y por la mañana contemplaréis su gloria.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Dios nuestro, que cada año revives en nosotros

la gozosa esperanza de la salvación,

concédenos que, así como ahora acogemos a tu Hijo,

llenos de júbilo, como a nuestro redentor,

así también cuando venga como juez,

podamos recibirlo llenos de confianza.

Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... hay que arrodillarse.

Oración sobre las ofrendas

Concédenos, Señor,

iniciar la celebración de las fiestas de la Navidad

con un fervor digno del misterio

que es el principio de nuestra redención.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar la no­che santa en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en la noche santa en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en la noche santa en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión       Cf. Is 40, 5

Se manifestará la gloria del Señor y todo el mundo verá la salvación que viene de nuestro Dios.

Oración después de la comunión

Concédenos, Señor,

sacar nuevas fuerzas de esta celebración anual

del nacimiento de tu Hijo,

que se ha hecho nuestro alimento y bebida

en este sacramento de salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Misa de medianoche

Antífona de entrada             Sal 2, 7

El Señor me dijo: Tú eres mi Hijo, hoy te engendré yo.

O bien:

Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro salvador ha nacido en el mundo. Del cielo ha descendido hoy para nosotros la paz verdadera.

Oración colecta

Dios nuestro, que hiciste resplandecer esta noche santísima

con el nacimiento de Cristo, verdadera luz del mundo,

concédenos que, iluminados en la tierra

por la luz de este misterio,

podamos también disfrutar de la gloria de tu Hijo,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... hay que arrodillarse.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos

esta noche de Navidad, a fin de que, al recibirlas nosotros

convertidas en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

nos transformes en él,

en quien nuestra naturaleza está unida a la tuya.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar la no­che santa en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en la noche santa en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en la noche santa en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión        Jn 1, 14

El Verbo se hizo hombre y hemos visto su gloria.

Oración después de la comunión

Tú, Señor, que nos has concedido el gozo

de celebrar esta noche el nacimiento de tu Hijo,

ayúdanos a vivir según su ejemplo

para llegar a compartir algún día con él la gloria de su Reino.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Misa de la aurora

Antífona de entrada              Cf. Is 9, 2. 6; Lc 1, 33

Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor; se le llamará Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre del mundo futuro, y su Reino no tendrá fin.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Señor, Dios todopoderoso, que has querido iluminarnos

con la luz nueva de tu Verbo hecho carne,

concédenos que nuestras obras concuerden siempre

con la fe que ha iluminado nuestro espíritu.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... hay que arrodillarse.

Oración sobre las ofrendas

Que nuestras ofrendas, Señor,

sean dignas del misterio de Navidad

que estamos celebrando,

para que tú, que nos has revelado a Jesucristo,

verdadero Dios y verdadero hombre,

nos hagas participar, por este pan y este vino,

de su vida inmortal.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión        Cf. Zac 9, 9

¡Salta de alegría, hija de Sión! ¡Lanza gritos de gozo, hija de Jerusalén! He aquí que viene tu Rey, el Santo, el Salvador del mundo.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, que nos has reunido para celebrar,

llenos de júbilo, el nacimiento de tu Hijo,

concédenos penetrar con fe profunda en este misterio

y encontrar en él la fuente de un amor cada vez más generoso.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Misa del día

Antífona de entrada             Is 9, 6

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. La insignia del poder está sobre sus hombros y se le llamará Ángel del Gran Consejo.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Dios nuestro,

que de modo admirable creaste al hombre

a tu imagen y semejanza, y de modo más admirable

lo elevaste con el nacimiento de tu Hijo,

concédenos participar de la vida divina de aquél

que ha querido participar de nuestra humanidad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... hay que arrodillarse.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, en la fiesta solemne de la Navidad,

esta ofrenda que nos reconcilia contigo

de un modo perfecto,

y encierra en sí la plenitud del culto

que los hombres podemos tributarte.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión           Sal 97, 3

Sobre toda la superficie de la tierra se ha contemplado la salvación que viene de nuestro Dios.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios misericordioso,

que el salvador del mundo, que hoy nos ha nacido

para comunicarnos su vida divina,

nos dé también el don de su inmortalidad..

El cual vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

Domingo dentro de la octava de Navidad

o, si no hay domingo dentro de la octava, el día 30 de diciembre.

 

LA SAGRADA FAMILIA:

JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

Fiesta

Antífona de entrada               Lc 2, 16

Fueron los pastores a toda prisa y encontraron a María y a José y, recostado en un pesebre, al niño.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro,

tú que nos has dado en la Sagrada Familia de tu Hijo,

el modelo perfecto para nuestras familias,

concédenos practicar sus virtudes domésticas

y estar unidos por los lazos de tu amor,

para que podamos ir a gozar con ella eternamente

de la alegría de tu casa.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Cuando esta fiesta se celebra en domingo, se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación

y por intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José,

concede a nuestras familias, vivir siempre en tu amistad y en tu paz.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión         Bar 3, 38

Nuestro Dios apareció en el mundo y convivió con los hombres.

Oración después de la comunión

Padre lleno de amor,

concede a los que acabamos de alimentarnos

con este sacramento celestial,

imitar siempre los ejemplos de la Sagrada Familia,

para que, después de las pruebas de esta vida,

podamos gozar eternamente con ellos en el cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

 

 

 

 

Los formularios para las misas de los días 26, 28 y 28 de diciembre, que caen en la octava de Navidad, se toman del Propio de los santos.

 

 

 

 

 

 

 

 

29 de diciembre

Quinto día dentro de la octava de Navidad

Antífona de entrada            Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él, no perezca, sino que tenga vida eterna.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que con la venida de tu Hijo, luz verdadera,

has disipado las tinieblas del mundo,

míranos con amor y ayúdanos a celebrar

con cantos y alabanzas

la gloria del nacimiento de tu Hijo,

que vive y reina contigo.

No se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas

que te presentamos para esta Eucaristía,

en la que se realiza un glorioso intercambio,

a fin de que, al ofrecerte tus propios dones,

podamos recibirte a ti mismo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión               Lc 1, 78

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos ha visitado Cristo, el Sol que nace de lo alto.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso

que la gracia de estos sacramentos

fortalezca cada día más nuestra vida cristiana.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

 

30 de diciembre

Sexto día dentro de la octava de Navidad

 

            Si no hay ningún domingo dentro de la octava de Navidad, este día se celebra la fiesta de la Sagrada Familia.

Antífona de entrada            Sb 18, 14-15

Cuando un profundo silencio envolvía todas las cosas y la noche estaba a la mitad de su camino, tu Palabra omnipotente, Señor, descendió de los cielos, desde tu trono real.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso,

que el nacimiento de tu Hijo en nuestra carne mortal,

nos libre de la antigua esclavitud

a la que nos sometió el pecado.

Por nuestro Señor Jesucristo.

No se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo

y concédenos que, las realidades que creemos por la fe,

las consigamos por este sacramento celestial.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

Antífona de comunión           Jn 1, 16

De su plenitud hemos recibido todos, gracia por gracia.

Oración después de la comunión

Señor Dios,

que nos unes a ti por la participación de este sacramento,

concédenos obtener toda su eficacia

para que así,

la recepción de este don tuyo,

nos haga más dignos de seguirlo recibiendo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

31  de diciembre

Séptimo día dentro de la octava de Navidad

Antífona de entrada              Is 9, 6

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. La insignia del poder está sobre sus hombros y se le llamará Ángel del Gran Consejo.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que has querido que todo esfuerzo del hombre

por ir a tu encuentro tenga su origen y su plenitud

en el nacimiento de tu Hijo, concédenos contarnos siempre

entre el número de los que siguen a Cristo,

en quien está la salvación de todo el género humano.

Por nuestro Señor Jesucristo.

No se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro, que infundes en nosotros

los sentimientos de la verdadera adoración

y nos impulsas a vivir en plena concordia

con nuestros prójimos, concédenos poder tributarte

con estas ofrendas el culto que te es debido

y estrechar los lazos de caridad con nuestros hermanos,

por la participación en este sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión          1  Jn 4, 9

Dios envió al mundo a su Hijo único, para darnos vida por medio de él.

Oración después de la comunión

Que tu pueblo, Señor, al que jamás has dejado de tu mano,

experimente tu ayuda presente y futura

a fin de que, disfrutando de los bienes terrenos necesarios,

pueda buscar con mayor confianza los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

1 de enero

Octava de Navidad

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA,

MADRE DE DIOS

Antífona de entrada              Sedulio

Te aclamamos santa Madre de Dios, porque has dado a luz al rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.

O bien:               Cf. Is 9, 2. 6; Lc 1, 33

Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor y se le llamará Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre del mundo futuro, y su Reino no tendrá fin.

Oración colecta

Señor Dios, que por la fecunda virginidad de María

diste al género humano el don de la salvación eterna,

concédenos sentir la intercesión de aquélla

por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, Señor nuestro,

que vive y reina contigo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Señor, tú que eres el origen de todos los bienes

quien los lleva a su pleno desarrollo,

concede a quienes celebramos en la Virgen María, Madre de Dios,

las primicias de nuestra redención,

alcanzar la plenitud de sus frutos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de santa María virgen I: en la solemnidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que la Virgen María, conservando intac­ta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en que la Virgen María dio a luz al Salvador del mundo. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión        Heb 13, 8

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.

Oración después de la comunión

Señor, que estos sacramentos celestiales

que hemos recibido con alegría,

sean fuente de vida eterna para nosotros,

que nos gloriamos de proclamar a la siempre Virgen María

como Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

DOMINGO II DESPUÉS DE NAVIDAD

            Esta misa no se celebra en el Perú, en su lugar se celebra la Epifanía del Señor

Antífona de entrada              Sb 18, 14-15

Cuando un profundo silencio envolvía todas las cosas y la noche estaba a la mitad de su camino, tu Palabra omnipotente Señor, descendió de los cielos, desde tu trono real.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

luz de los que creen en ti,

dígnate llenar el mundo con tu gloria

y manifestarte a todos los pueblos

por el esplendor de tu verdad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Santifica, Señor, estas ofrendas,

en virtud del nacimiento de tu Hijo,

por el cual nos revelas el camino de la verdad

y nos prometes la vida del Reino de los cielos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad I – II – III.

Antífona de comunión        Jn 1, 12

A todos los que lo recibieron, les dio el poder para llegar a ser hijos de Dios

Oración después de la comunión

Señor, Dios nuestro, te pedimos humildemente

que el sacramento que acabamos de recibir,

nos purifique de nuestras faltas

y haga que se realicen nuestros legítimos deseos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

6 de enero

LA EPIFANIA DEL SEÑOR

Solemnidad

Donde la Epifanía no es fiesta de precepto, se celebra el domingo comprendido entre el 2 y el 8 de enero.

Antífona de entrada               Cf. Mal 3, 1; 1  Cro 19, 12

Mirad que ya viene el Señor de los ejércitos; en su mano están el reino y la potestad y el imperio.

Oración colecta

Señor, Dios nuestro, que por medio de una estrella,

diste a conocer en este día, a todos los pueblos

el nacimiento de tu Hijo,

concede a los que ya te conocemos por la fe,

llegar a contemplar, cara a cara,

la hermosura de tu inmensa gloria.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad los dones de tu Iglesia,

que no consisten ya en oro, incienso y mirra,

sino en tu mismo Hijo, Jesucristo,

que, bajo las apariencias de pan y de vino,

va a ofrecerse en sacrificio y a dársenos en alimento

y que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de Epifanía.

 

 

Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que tu único Hijo, eterno como tú en la gloria, se manifestó en la verdad de nuestra carne, hecho hombre como nosotros, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Ma­dre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; *

 

Si se usa la plegaria eucarística II, se dice: Acuérdate... propio:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santo en tu único Hijo, eterno como tú en la gloria, se manifestó en la verdad de nuestra carne; *

 

Si se usa la plegaria eucarística III, se dice Atiende propio:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el día santo en tu único Hijo, eterno como tú en la gloria, se manifestó en la verdad de nuestra carne. †

 

 

 

 

 

 

Antífona de comunión            Cf. Mt 2, 2

Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

Oración después de la comunión

Que tu luz, Señor, nos guíe y nos acompañe siempre

para que comprendamos cada día más

este sacramento en el que hemos participado

y podamos recibirlo con mayor amor.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

FERIAS DEL TIEMPO DE NAVIDAD

Desde el 2 de enero,

hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor

            Estas misas se utilizan en los días asignados, cambiando la colecta según se indica.

 

Lunes

Antífona de entrada

Un día sagrado ha amanecido para nosotros. Venid, pueblos, y adorad al Señor, porque una gran luz ha descendido sobre la tierra.

Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Concede, Señor, a tu pueblo

creer y proclamar con fe inquebrantable

que Cristo, verdadero Dios como tú,

se hizo verdadero hombre como nosotros

en el seno de la Virgen María, a fin de que, por este misterio,

nos veamos libres de los males de esta vida

y alcancemos los gozos eternos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Epifanía:

Que el esplendor de tu gloria

ilumine, Señor, nuestros corazones

para que, a través de las tinieblas de este mundo

podamos llegar a la patria de la eterna claridad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas

que te presentamos para esta Eucaristía

en la que se realiza un glorioso intercambio,

a fin de que, al ofrecerte tus propios dones,

podamos recibirte a ti mismo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antes de Epifanía, Prefacio de Navidad. Después de Epifanía, prefacio propio, o de Epifanía, o de Navidad.

Antífona de comunión             Jn 1, 14

Hemos contemplado su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso,

que la gracia de estos sacramentos

fortalezca cada día más

nuestra vida cristiana.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes

Antífona de entrada               Sal 117, 26-27

Bendito el que viene en el nombre del Señor. El Señor es Dios, él nos ilumina.

Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Padre celestial,

tú que por el nacimiento virginal de tu Hijo

quisiste que fuera semejante a nosotros en todo,

menos en el pecado,

concede a cuantos en Cristo hemos renacido a la vida nueva,

vernos libres de nuestras antiguas miserias.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Epifanía:

Concédenos, Señor que tu Hijo,

que quiso hacerse semejante a nosotros

para manifestársenos,

nos vaya haciendo, cada día, más semejantes a él,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo

y concédenos que, las realidades que creemos por la fe,

las consigamos por este sacramento celestial.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antes de Epifanía, Prefacio de Navidad. Después de Epifanía, prefacio propio, o de Epifanía, o de Navidad.

Antífona de comunión        Ef 2, 4; Rom 8, 3

Por el gran amor con que nos amó, Dios envió a su propio Hijo a compartir nuestra condición humana en todo, menos en el pecado.

Oración después de la comunión

Señor Dios,

que nos unes a ti por la participación

de este sacramento,

concédenos obtener toda su eficacia

para que así, la recepción de este don tuyo

nos haga más dignos de seguirlo recibiendo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles

Antífona de entrada            Is 9, 2

El pueblo que caminaba en tinieblas, vio una luz intensa. Sobre los que vivían en tierra de sombras, brilló una luz.

Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Concédenos, Dios todopoderoso,

que el salvador, venido del cielo como luz nueva

para redimir al mundo,

ilumine nuestros corazones y los renueve continuamente.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Epifanía:

Señor, Dios nuestro, luz del mundo,

concede una paz estable a todos los pueblos de la tierra,

y haz que aquella luz resplandeciente

que condujo a los Magos al conocimiento de tu Hijo,

ilumine también nuestros corazones.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro,

que infundes en nosotros

los sentimientos de la verdadera adoración

y nos impulsas a vivir en plena concordia

con nuestros prójimos,

concédenos poder tributarte con estas ofrendas

el culto que te es debido

y estrechar los lazos de caridad con nuestros hermanos,

por la participación en este sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antes de Epifanía, Prefacio de Navidad. Después de Epifanía, prefacio propio, o de Epifanía, o de Navidad.

Antífona de comunión        1  Jn 1, 2

La Vida eterna, que estaba junto al Padre, se manifestó a nosotros y nosotros la hemos visto.

Oración después de la comunión

Que tu pueblo, Señor,

al que jamás has dejado de tu mano,

experimente tu ayuda presente y futura

a fin de que, disfrutando de los bienes terrenos necesarios

pueda buscar con mayor confianza

los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves

Antífona de entrada             Cf. Jn 1, 1

En el principio y antes de todos los siglos, el que es la Palabra era Dios, el mismo que luego se dignó nacer como salvador del mundo.

Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Señor, Dios nuestro,

que iniciaste admirablemente la obra de la redención

con el nacimiento de tu Hijo,

fortalece en nosotros la fe,

para que siguiendo sus enseñanzas,

podamos alcanzar la prometida recompensa de la gloria.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Epifanía:

Señor, Dios nuestro, que por medio de tu Hijo

has hecho brillar la luz eterna de tu divinidad

ante todas las naciones,

haz que tu pueblo descubra plenamente

el misterio de Cristo, su redentor,

para que, en virtud de este misterio,

pueda llegar a gozar de aquella luz que no tiene ocaso

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas,

que te presentamos para esta Eucaristía,

en la que se realiza un glorioso intercambio,

a fin de que, al ofrecerte tus propios dones,

podamos recibirte a ti mismo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antes de Epifanía, Prefacio de Navidad. Después de Epifanía, prefacio propio, o de Epifanía, o de Navidad.

Antífona de comunión        Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso,

que la gracia de estos sacramentos

fortalezca cada día más nuestra vida cristiana.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes

Antífona de entrada              Sal 111, 4

Una luz se levanta en las tinieblas para los hombres de corazón recto: el Dios clemente, justo y compasivo.

Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Ilumina, Señor, a tus hijos,

y haz arder nuestros corazones

con el esplendor de tu gloria,

para que conozcamos cada vez más a nuestro salvador

y podamos amarlo e imitarlo.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Epifanía:

Concédenos, Dios todopoderoso,

que el nacimiento del salvador del mundo,

manifestado a los Magos por medio de una estrella,

sea comprendido por nosotros

cada vez con mayor profundidad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo

y concédenos que, las realidades que creemos por la fe,

las consigamos por este sacramento celestial.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antes de Epifanía, Prefacio de Navidad. Después de Epifanía, prefacio propio, o de Epifanía, o de Navidad.

Antífona de comunión        1  Jn 4, 9

Dios envió al mundo a su Hijo único, para darnos vida por medio de él.

Oración después de la comunión

Señor Dios,

que nos unes a ti por la participación de este sacramento,

concédenos obtener toda su eficacia

para que así, la recepción de este don tuyo

nos haga más dignos de seguirlo recibiendo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sábado

Antífona de entrada            Gal 4, 4-5

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, para que recibiéramos la dignidad de hijos adoptivos.

Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Dios todopoderoso y eterno

que con la venida de tu Hijo

has hecho resplandecer sobre el mundo una luz nueva,

concédenos, que así como Jesucristo,

al nacer de la Virgen María,

ha querido compartir nuestra condición humana,

así también nosotros lleguemos a compartir en su Reino

la gloria de su divinidad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Epifanía:

Dios todopoderoso y eterno,

que, por medio de tu Hijo, nos has hecho renacer para ti,

concédenos que tu gracia

nos modele a imagen de Jesucristo

en quien nuestra naturaleza humana está unida a la tuya.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro,

que infundes en nosotros

los sentimientos de la verdadera adoración

y nos impulsas a vivir en plena concordia

con nuestros prójimos,

concédenos poder tributarte con estas ofrendas

el culto que te es debido

y estrechar los lazos de caridad con nuestros hermanos,

por la participación en este sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antes de Epifanía, Prefacio de Navidad. Después de Epifanía, prefacio propio, o de Epifanía, o de Navidad.

Antífona de comunión       Jn 1, 16

De su plenitud hemos recibido todos, gracia por gracia.

Oración después de la comunión

Que tu pueblo, Señor,

al que jamás has dejado de tu mano,

experimente tu ayuda presente y futura

a fin de que, disfrutando de los bienes terrenos necesarios,

pueda buscar con mayor confianza

los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Domingo después del 6 de enero

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

Fiesta

En aquellos lugares donde la solemnidad de la Epifanía del Señor se celebra el domingo que ocurre entre los días 2 y 8 de enero, si el domingo después del 6 de enero es el día 7 o el 8, en él se celebra la solemnidad de la Epifanía del Señor; en este caso, la fiesta del Bautismo del Señor se traslada al lunes siguiente.

Antífona de entrada              Cf. Mt 3, 16-17

Inmediatamente después de que Jesús se bautizó, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo se posó sobre él en forma de paloma, y resonó la voz del Padre que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien he puesto todo mi amor”.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que proclamaste solemnemente

que Cristo era tu Hijo amado

cuando fue bautizado en el Jordán

y descendió el Espíritu Santo sobre él,

concede a tus hijos adoptivos, renacidos del agua y del Espíritu,

perseverar siempre fieles en el cumplimiento de tu voluntad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien:

Concédenos, Señor, que tu Hijo,

que quiso hacerse semejante a nosotros para manifestársenos,

nos vaya haciendo, cada día, más semejantes a él,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos

al conmemorar el Bautismo

y manifestación de tu Hijo amado,

y conviértelos en aquel mismo sacrificio

con el que Cristo lavó misericordiosamente los pecados del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

 

Porque quisiste rodear el bautismo de tu Hijo en el Jordán

de signos admirables

para que, mediante aquella voz, venida del cielo,

creyéramos que tu Verbo

se encontraba presente entre los hombres

y por el Espíritu, que descendió en forma de paloma,

se manifestara que Cristo, tu Hijo,

era ungido con el óleo de la alegría

y enviado a evangelizar a los pobres.

 

Por eso, a una con los espíritus celestes

te alabamos constantemente en la tierra

diciendo:

 

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión       Jn 1, 32. 34

Este es aquél de quien Juan decía: Yo lo he visto y doy testimonio de que es el Hijo de Dios.

Oración después de la comunión

A cuantos hemos participado

del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

concédenos, Señor, escuchar con fe su palabra,

para que así podamos llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Los días que van desde el lunes después de este domingo hasta el martes antes de co­menzar la Cuaresma, forman parte del tiempo ordinario. Estos días, tanto en las misas de domingo como en las de feria, se utilizan los textos que se proponen en el tiempo ordinario.

 

 

TIEMPO DE CUARESMA

Penitentia agite,  appropinquavit regnum coelorum

 

SEMANA DE CENIZA

M-J-V-S

PRIMERA SEMANA

D-L-M-X-J-V-S

SEGUNDA SEMANA

D-L-M-X-J-V-S

TERCERA SEMANA

D-L-M-X-J-V-S

CUARTA SEMANA

D-L-M-X-J-V-S

QUINTA SEMANA

D-L-M-X-J-V-S

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MIÉRCOLES DE CENIZA

En la misa de este día se bendice y se impone la ceniza hecha de ramas de olivo o de otros árboles, bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior.

Ritos iniciales y liturgia de la palabra

 

Antífona de entrada                                                                       Sb 11, 24-25. 27

Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.

Se omite el acto penitencial, que es sustituido por el rito de la imposición de la ceniza.

Oración colecta

Que el día de ayuno

con el que iniciamos, Señor, esta Cuaresma,

sea el principio de una verdadera conversión a ti,

y que nuestros actos de penitencia

nos ayuden a vencer el espíritu del mal.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Bendición e imposición de la ceniza

Después de la homilía, el sacerdote, de pie y con las manos juntas, dice:

Hermanos, pidamos humildemente a Dios Padre

que bendiga con su gracia esta ceniza

que, en señal de penitencia,

vamos a imponer sobre nuestras cabezas.

Y después de un breve momento de oración en silencio, prosigue:

Señor Dios, que te apiadas de quienes se humillan

y concedes tu paz a los que se arrepienten,

escucha con bondad nuestras súplicas

y derrama la gracia + de tu bendición

sobre estos siervos tuyos que van a recibir la ceniza,

para que, fieles a las prácticas cuaresmales

puedan llegar, con un alma purificada,

a celebrar la Pascua de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

R.    Amén.

O bien:

Tú que no quieres la muerte del pecador,

sino su arrepentimiento,

escucha, Señor, con bondad nuestras súplicas

y bendice + esta ceniza

que vamos a imponer sobre nuestra cabeza

en reconocimiento de que somos polvo

y al polvo hemos de volver,

a fin de que el ejercicio de la penitencia cuaresmal

nos obtenga el perdón de los pecados

y una vida nueva a imagen de tu Hijo resucitado.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R.    Amén.

Y rocía la ceniza con agua bendita, sin decir nada.

En seguida, el sacerdote impone la ceniza a todos los presentes que se acercan a él, y dice a cada uno:

Arrepiéntete y cree en el Evangelio.            Mc 1, 15

O bien:                    Cf. Gen 3, 19

Acuérdate de que eres polvo    

y al polvo has de volver

Mientras tanto, se entona un canto apropiado o alguna de las antífonas.

Antífona                                                                                                   Cf. Joel 2, 13

Renovemos nuestra vida con un espíritu de humildad y penitencia; ayunemos y lloremos delante del Señor, porque la misericordia de nuestro Dios está siempre dispuesta a perdonar nuestros pecados.

Otra antífona                                                                              Joel 2, 17; Est 13, 17

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, y no cierres la boca de aquellos que te alaban.

Otra antífona                                                                                                  Sal 50, 3

Borra, Señor, mis pecados.

Esta antífona puede repetirse después de cada verso del Salmo 50, Misericordia, Dios mío.

Responsorio                                                                               Cf. Bar 3, 2; Sal 78, 9

Renovémonos y reparemos los males que por ignorancia hemos cometido; no sea que, sorprendidos por el día de la muerte, busquemos, sin poder encontrarlo, el tiempo de hacer penitencia.

* Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

V. Ven en nuestra ayuda, Dios salvador nuestro; por el honor de tu nombre, líbranos, Señor.

* Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

Puede cantarse también otro canto apropiado

Terminada la imposición de la ceniza, el sacerdote se lava las manos. La ceremonia termina con la oración universal o de los fieles.

No se dice Credo.

 

Liturgia eucarística

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, este sacrificio

con el que iniciamos solemnemente la Cuaresma,

y concédenos que por medio

de las obras de caridad y penitencia,

venzamos nuestros vicios

y, libres de pecado,

podamos unirnos mejor a la pasión de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de Cuaresma III o IV.

Antífona de comunión                                  Sal 1, 2-3

El que medita la ley del Señor día y noche, dará fruto a su tiempo.

Oración después de la comunión

Que esta comunión abra, Señor,

nuestro corazón a la justicia y a la caridad,

para que observemos el único ayuno que tú quieres

y que conduce a nuestra salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

La bendición e imposición de la ceniza pueden hacerse también sin misa. En este caso, conviene celebrar antes la liturgia de la Palabra, usando el canto de entrada, la oración colecta y las lecturas con sus cánticos, como en la misa. Enseguida se tienen la homilía y la bendición e imposición de la ceniza. La ceremonia se termina con la oración uni­versal.

 

 

Jueves después de Ceniza

Antífona de entrada            Cf. Sal 54, 17-20. 23

Clamé al Señor, y escuchó mi voz y me libró de los que me atacaban. Encomienda a Dios tus afanes y él te sustentará.

Oración colecta

Inspira, Señor, nuestras acciones

y dirígelas con tu gracia,

para que todo cuanto emprendamos

lo iniciemos en tu nombre

y podamos llevarlo a término por tu amor.

Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, con bondad

estas ofrendas que te presentamos,

para que nos alcancen tu perdón,

y den gloria a tu nombre.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Sal 50, 12

Señor, crea en mí un corazón puro, y renueva en mi interior un espíritu firme.

Oración después de la comunión

Señor, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

que hemos recibido en esta comunión,

sean para nosotros

fuente de perdón, de santidad y de salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes después de Ceniza

Antífona de entrada      Sal 29, 11

El Señor me escuchó, tuvo piedad de mí y ha venido en mi ayuda.

Oración colecta

Concédenos, Señor, tu gracia

durante estos días de penitencia cuaresmal,

para que a nuestras prácticas externas

corresponda una verdadera renovación del espíritu.

Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Oración sobre las ofrendas

Señor, que el sacrificio que te ofrecemos

en este tiempo de preparación para la Pascua

nos haga agradables a tus ojos

y más generosos en la práctica de la penitencia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Sal 24, 4

Señor, enséñame tus caminos, dime cuáles son tus senderos.

Oración después de la comunión

Que nuestra participación en este sacramento

nos libre, Señor, de todas nuestras culpas

y nos obtenga de tu misericordia

la conversión de nuestro espíritu.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado después de Ceniza

Antífona de entrada           Sal 68, 17

Escúchanos, Señor, pues eres bueno y míranos conforme a tu bondad infinita.

Oración colecta

Dios eterno y todopoderoso,

mira compasivo nuestra debilidad,

'y extiende tu mano para protegernos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Oración sobre las ofrendas

Que este sacrificio de

reconciliación y de alabanza

que vamos a ofrecerte,

nos purifique, Señor y nos renueve,

para que todos nuestros pensamientos y acciones

se apeguen a tu voluntad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Mt 9, 13

Misericordia quiero y no sacrificios, dice el Señor; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Oración después de la comunión

Señor, que este sacramento que hemos recibido,

y que es fuente de vida para tu Iglesia,

sea para nosotros

prenda segura de salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

I DOMINGO DE CUARESMA

Antífona de entrada            Sal 90, 15-16

Me invocará y yo lo escucharé; lo libraré y lo glorificaré; prolongaré los días de su vida.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso,

que las prácticas anuales

propias de la Cuaresma

nos ayuden a progresar

en el conocimiento de Cristo

y a llevar una vida más cristiana.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor,

que estos dones que vamos a ofrecerte,

nos dispongan convenientemente

para el santo tiempo de la Cuaresma,

que estamos iniciando.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

LAS TENTACIONES DEL SEÑOR

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

Por Cristo nuestro Señor.

 

El cual,

al abstenerse durante cuarenta días

de tomar alimento,

inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal

y al rechazar las tentaciones del enemigo

nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado;

de este modo,

celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua,

podremos pasar un día a la Pascua que no acaba.

 

Por eso,

con los ángeles y santos,

te cantamos el himno de alabanza,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión       Mt 4, 4

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.

O bien:                   Sal 90, 4

El Señor te cubrirá con su protección, bajo sus alas encontrarás refugio.

Oración después de la comunión

Que este pan celestial alimente, Señor, en nosotros la fe,

aumente la esperanza, refuerce la caridad,

y nos enseñe a sentir hambre de Cristo,

que es el pan vivo y verdadero,

y a vivir de toda palabra que proceda de tu boca.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la I Semana

Antífona de entrada                                                                                 Sal 122, 2-3

Así como la esclava en su señora, tiene fijos los ojos, fijos en el Señor están los nuestros, hasta que Dios se apiade de nosotros. Ten piedad de nosotros, ten piedad.

Oración colecta

Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro,

y ayúdanos a progresar

en el conocimiento de tu palabra

para que esta Cuaresma

nos sea provechosa.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que estas ofrendas que te presentamos

como signo de nuestra entrega a ti,

santifiquen, Señor, con tu gracia, nuestra vida

y nos obtengan el perdón de tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión          Mt 25, 40. 34

En verdad os digo que cuanto hicisteis con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo habéis hecho, dice el Señor. Venid, benditos de mi Padre, y tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Oración después de la comunión

Concédenos, Señor,

encontrar en esta comunión

fuerza para el cuerpo y para el alma

a fin de que, renovados completamente,

podamos gloriamos de la plenitud de tu redención.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la I Semana

Antífona de entrada                                                                                 Sal 89, 1-2

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Oración colecta

Mira, Señor, con misericordia a tu pueblo

que en estos días de Cuaresma

usa con moderación de los bienes del cuerpo

y aviva en su espíritu el deseo de poseerte.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor y creador todopoderoso,

los dones que hemos recibido de tu generosidad

y convierte el pan y el vino

que nos has dado para nuestra vida cotidiana

en sacramento de salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Sal 4, 2

Tú, Dios, defensor mío, que me escuchaste cuando te invoqué y me consolaste en la tribulación, ten piedad de mí y escucha mi plegaria.

Oración después de la comunión

Que esta Eucaristía nos ayude, Señor,

a moderar las pasiones

y los deseos terrenos

y a buscar tu justicia y tu Reino.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la I Semana

Antífona de entrada                                                                           Sal 24, 6. 3. 22

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas y no permitas que nos derrote el enemigo. Sálvanos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias.

Oración colecta

Mira, Señor, con bondad a tu pueblo,

que con fervor desea entregarse más a ti

y concédele que la práctica de las buenas obras

renueve su alma,

ya que con sus privaciones se esfuerza

por dominar su cuerpo.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Te presentamos, Señor, este pan y este vino

que tú mismo nos has dado para que te los ofreciéramos,

a fin de que,

al convertirlos tú en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

nos obtengan la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Sal 5, 12

Que se alegren, Señor, cuantos en ti confían, que se regocijen eternamente porque tú estás con ellos.

Oración después de la comunión

Tú Señor, que no cesas de invitarnos a tu mesa,

concédenos que la recepción de este sacramento

sea para nosotros fuente de vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la I Semana

Antífona de entrada                                                                                  Sal 5, 2-3

Señor, oye mis palabras, escucha mi lamento, haz caso de mi voz suplicante, Rey mío y Dios mío.

Oración colecta

Puesto que sin ti nada podemos,

concédenos, Señor,

luz para distinguir siempre el bien

y valor para ponerlo en práctica,

a fin de que podamos vivir según tu voluntad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta Señor, en tu bondad

ofrendas y súplicas que te presentamos,

y convierte a ti nuestros corazones.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Mt 7, 8

Todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abrirá.

Oración después de la comunión

Concédenos, Señor Dios nuestro,

que el sacramento que nos has dado

como ayuda para nuestra salvación,

nos sirva de auxilio

tanto para esta vida como para la futura.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la I Semana

Antífona de entrada                                                                            Sal 24, 17-18

Sálvame, Señor, de todas mis angustias. Mira mis trabajos y mis penas, y perdona todos mis pecados.

Oración colecta

Concede, Señor, a tus hijos

prepararse interiormente

a la celebración de la Pascua,

para que la mortificación corporal,

propia de este tiempo,

dé en cada uno de nosotros frutos espirituales.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas

por medio de las cuales

has querido misericordiosamente

devolvernos tu amistad

y darnos la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Ez 33, 11

Tan cierto como que vivo, dice el Señor, no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.

Oración después de la comunión

Que la recepción de tu sacramento

nos renueve, Señor,

y, purificados de toda maldad,

nos haga participar de los bienes de la redención.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado de la I Semana

Antífona de entrada            Sal 18, 8

La ley del Señor es perfecta y reconforta el corazón; el testimonio del Señor es veraz

y vuelve sabios a los sencillos.

Oración colecta

Señor y Padre eterno,

haz que se conviertan a ti nuestros corazones

a fin de que, viviendo consagrados

enteramente a tu servicio,

te busquemos siempre a ti

y nos dediquemos a la práctica

de las obras de misericordia.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que la celebración de este sacramento

nos purifique, Señor, de nuestras faltas

y nos haga dignos de participar de tu Eucaristía.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Mt 5, 48

Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Ayuda, Señor y reconforta siempre

a estos hijos tuyos,

a quienes has iluminado con tu palabra

y alimentado con tu sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

II DOMINGO DE CUARESMA

Antífona de entrada            Sal 26, 8-9

De ti mi corazón me habla diciendo: "Busca su rostro". Tu rostro estoy buscando, Señor; no me lo escondas.

O bien:                                                                                                                      Sal 24, 6. 3. 22

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas y no permitas que nos derrote el enemigo. Sálvanos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Señor, Padre santo,

que nos mandaste escuchar a tu amado Hijo,

alimenta nuestra fe con tu palabra

y purifica los ojos de nuestro espíritu,

para que podamos alegrarnos en la contemplación de tu gloria.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Liturgia de la palabra

 

Oración sobre las ofrendas

Que esta ofrenda, Señor,

nos obtenga el perdón de nuestros pecados y nos santifique en el cuerpo y en el alma para que podamos celebrar dignamente las festividades de la Pascua.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

V.      El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V.      Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V.      Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

Por Cristo nuestro Señor.

 

Quien,

después de anunciar su muerte a los discípulos,

les mostró en el monte santo

el esplendor de su gloria,

para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas,

que la pasión es el camino de la resurrección.

 

Por eso,

como los ángeles te cantan en el cielo,

así nosotros en la tierra te aclamamos,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión      Mt 17, 5

Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadlo.

Oración después de la comunión

Te damos gracias, Señor,

porque al darnos en este sacramento

el Cuerpo glorioso de tu Hijo,

nos permites participar ya, desde este mundo,

de los bienes eternos de tu Reino.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la II Semana

Antífona de entrada            Sal 25, 11-12

Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.  Mi pie se mantiene en el camino recto, en la asamblea bendeciré al Señor.

Oración colecta

Señor, tu que para nuestro progreso espiritual

nos mandas dominar nuestro cuerpo

mediante la austeridad,

ayúdanos a huir también de todo pecado

y a entregarnos, con amor filial,

al cumplimiento de tus mandamientos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, favorablemente nuestras oraciones,

y tú que nos concedes

participar en esta Eucaristía,

líbranos de las seducciones del pecado.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Lc 6, 36

Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Señor, que esta comunión

nos purifique de toda culpa

y nos haga partícipes

de las alegrías del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la II Semana

Antífona de entrada            Sal 12,4-5

Da luz a mis ojos, Señor,  para que no caiga en el sueño de la muerte; para que no diga el enemigo: He triunfado sobre él.

Oración colecta

Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia

y ya que sin ti no puede sostenerse

lo que se cimienta en la debilidad humana,

protégela en los peligros

y guíala a la salvación eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que este sacrificio que vamos a ofrecerte,

Señor, nos santifique,

nos cure de nuestro egoísmo

y nos haga participes de los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Sal 9,2-3

Proclamaré, Señor, todas tus maravillas;  me alegraré en ti y entonaré salmos a tu nombre,

Dios Altísimo.

Oración después de la comunión

Señor, que esta comunión

nos ayude a vivir más cristianamente

y nos obtenga el auxilio continuo de tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la II Semana

Antífona de entrada              Sal 37, 22-23

Señor, no me abandones, no te me alejes, Dios mío. Ven de prisa a socorrerme. Señor, mi salvador.

Oración colecta

Conserva, Señor, a tu pueblo

en el camino del bien que tú le has señalado,

y ayúdalo en sus necesidades temporales

para que, sin angustias,

pueda buscar los bienes eternos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad

las ofrendas que te presentamos

y por este santo intercambio de dones,

líbranos de la esclavitud del pecado.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Mt 20, 28

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida para redención de todos.

Oración después de la comunión

Que este sacramento que nos has dado, Señor,

como prenda de inmortalidad,

sea para nosotros una firme ayuda

para alcanzar la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la II Semana

Antífona de entrada            Sal 138, 23-24

Ponme a prueba, Dios mío, y conocerás mi corazón; mira si es que voy por mal camino y condúceme tú por el camino recto.

Oración colecta

Dios nuestro, que amas la inocencia

y la devuelves a quienes la han perdido,

orienta hacia ti nuestros corazones

y enciéndelos en el fuego de tu Espíritu,

para que permanezcamos firmes en la fe

y seamos diligentes en el amor fraterno.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Por este sacrificio eucarístico,

santifica, Señor,

nuestras privaciones cuaresmales,

para que a las prácticas externas

corresponda una verdadera conversión interior.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Sal 118, 1

Dichoso el que, con vida intachable, hace la voluntad del Señor.

Oración después de la comunión

Que la gracia que hemos recibido

en este sacramento

permanezca, Señor, en nosotros

y aumente por nuestras buenas obras.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la II Semana

Antífona de entrada           Sal 30, 2. 5

En ti, Señor, he puesto mi confianza,  que no quede yo defraudado eternamente; sácame de la trampa que me han puesto, pues tú eres mi protector.

Oración colecta

Por medio de nuestras privaciones cuaresmales,

purifícanos, Señor todopoderoso,

a fin de que podamos llegar

con un espíritu nuevo

a las próximas fiestas de la Pascua.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que tu misericordia, Señor,

a nos prepare a celebrar esta Eucaristía

y  vivirla con la fe y con las obras.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       1  Jn 4, 10

Dios nos amó y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.

Oración después de la comunión

Que este sacramento que hemos recibido,

prenda de la salvación eterna,

nos dé fuerzas, Señor,

para vivir según tus mandamientos

y alcanzar la recompensa prometida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado de la II Semana

Antífona de entrada            Sal 144, 8-9

El Señor es compasivo y misericordioso, lleno de paciencia y amor; el Señor es bueno con todos y su bondad se extiende a todas sus creaturas.

Oración colecta

Tú, Señor, que por medio de los sacramentos

nos haces partícipes, ya desde este mundo,

de los bienes celestiales,

dirige nuestra vida

y condúcenos a la luz donde habitas.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Por medio de este sacrificio

que vamos a ofrecerte,

comunícanos, Señor,

los frutos de la redención

para que nunca se desvíe de ti nuestra vida

y podamos alcanzar los bienes del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Lc 15, 32

Alégrate, hijo mío, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.

Oración después de la comunión

Que la gracia de este sacramento

llegue a lo más íntimo de nuestro corazón

os comunique su fuerza divina.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

III DOMINGO DE CUARESMA

 

Cuando en este domingo se tienen los escrutinios preparatorios para el bautismo de adul­tos, pueden utilizarse las oraciones rituales y las intercesiones propias.

Antífona de entrada            Sal 24, 15-16

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

O bien:                         Ez 36, 23-26

Cuando manifieste en vosotros mi santidad, os reuniré de todos los países; derramaré sobre vosotros agua pura y quedaréis purificados de todas vuestras inmundicias y os infundiré un espíritu nuevo, dice el Señor.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Dios misericordioso, fuente de toda bondad,

que nos has propuesto como remedio del pecado

el ayuno, la oración y las obras de misericordia,

mira con piedad

a quienes reconocemos nuestras miserias

y estamos agobiados por nuestras culpas,

y reconfórtanos con tu amor.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Que esta Eucaristía, Señor, nos obtenga

a quienes imploramos tu perdón,

la gracia de saber perdonar a nuestros hermanos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Cuando se ha leído el Evangelio de la samaritana, se dice el siguiente:

Prefacio

LA SAMARITANA

V.      El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V.      Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V.      Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

Quien,

al pedir agua a la samaritana,

ya había infundido en ella la gracia de la fe,

y si quiso estar sediento de la fe de aquella mujer,

fue para encender en ella el fuego del amor divino.

 

Por eso, Señor,

te damos gracias

y proclamamos tu grandeza

cantando con los ángeles.

 

Santo, Santo, Santo...

Cuando no se ha leído el Evangelio de la samaritana, se dice:

Prefacio de Cuaresma I o II.

Antífona de comunión

Cuando se ha leído el Evangelio de la samaritana:       Jn 4, 13-14

El que beba del agua que yo le daré, dice el Señor, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente que salta hasta la vida eterna.

Cuando se ha leído otro Evangelio:    Sal 83, 4-5

El ave ha encontrado un refugio y la tórtola un nido donde poner a sus polluelos. Dichosos los que se acercan a tu altar, Señor. Dichosos los que viven en tu casa y pueden alabarte siempre, Rey mío y Dios mío.

Oración después de la comunión

Tú que nos has alimentado, ya desde esta vida,

con el pan del cielo, prenda de nuestra salvación,

concédenos, Señor,

manifestar en todos nuestros actos el misterio de tu Eucaristía.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la III Semana

Antífona de entrada                                                                                    Sal 83, 3

Mi alma desfallece y suspira por los atrios del Señor; mi corazón y todo mi ser se han regocijado en el Dios vivo.

Oración colecta

Señor, que tu continua misericordia

purifique a tu Iglesia y la proteja;

y ya que sin ti no puede encontrar la salvación,

dirígela siempre con tu gracia.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, esta ofrenda que te presentamos

como signo de nuestra entrega a ti

y conviértela en el sacramento

que ha de darnos la salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Sal 116, 1-2

Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos, porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.

Oración después de la comunión

Que el sacramento que hemos recibido

nos purifique, Señor,

y realice nuestra unidad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la III Semana

Antífona de entrada                                                                                Sal 16, 6. 8

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; atiéndeme y escucha mis palabras. Cuídame como a la niña de tus ojos y cúbreme bajo la sombra de tus alas.

Oración colecta

Que tu gracia, Señor, nos acompañe,

para que nos impulse

a entregarnos a tu servicio

y nos obtenga siempre tu ayuda.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que este sacrificio que vamos a ofrecerte

nos purifique, Señor, de nuestros pecados

y nos obtenga la ayuda de tu poder.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Sal 14, 1-2

Señor ¿quién puede hospedarse en tu casa y descansar en tu monte santo? El que procede honradamente y practica la justicia.

Oración después de la comunión

Que nuestra participación en este misterio,

renueve, Señor, toda nuestra vida

y nos alcance tu perdón y tu ayuda.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la III Semana

Antífona de entrada             Sal 118, 133

Haz, Señor, que siga con firmeza tu palabra, para que no se apodere de mí ningún pecado.

Oración colecta

Te pedimos, Señor,

que purificados por las prácticas cuaresmales

y alimentados con tu palabra,

podamos entregarnos enteramente a tu servicio

y perseverar unidos en la oración.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta Señor,

ofrendas y oraciones que te presentamos

y protege de todo mal

a quienes celebramos tu Eucaristía.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Sal 15, 11

Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia.

Oración después de la comunión

Santifícanos, Señor,

con el pan del cielo que acabamos de recibir

para que, libres de nuestras faltas,

podamos alcanzar tus promesas eternas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la III Semana

Antífona de entrada

Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé en cualquier tribulación en que me llamen y seré siempre su Dios.

Oración colecta

Te pedimos, Señor, humildemente,

que conforme se acerca

la fiesta de nuestra redención,

crezca en nosotros el fervor

para celebrar santamente la Pascua de tu Hijo,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Preserva, Señor, a tu pueblo de toda maldad

para que sus ofrendas te sean agradables;

no permitas que nos entreguemos a los falsos placeres,

para que podamos alcanzar la recompensa prometida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tu promulgas tus preceptos para que se observen con exactitud. Que mi conducta se ajuste siempre al cumplimiento de tu voluntad.

Oración después de la comunión

Que la gracia de tu salvación,

que hemos recibido en este sacramento,

transforme, Señor, toda nuestra vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la III Semana

Antífona de entrada            Sal 85, 8. 10

Señor, no hay otro dios igual a ti, porque sólo tú eres grande y haces maravillas; porque sólo tú eres Dios.

Oración colecta

Infunde Señor,

en nosotros tu gracia

para que podamos dominar nuestras pasiones

y permanecer fieles a tus palabras de vida eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con benevolencia

los dones que te presentamos;

que te sean agradables

y se conviertan para nosotros

en fuente de salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión        Cf. Mc 12, 33

Amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los sacrificios.

Oración después de la comunión

Que la fuerza de tu Espíritu

vigorice, Señor, todo nuestro ser

para que podamos obtener plenamente la salvación,

cuya prenda hemos recibido en esta Eucaristía.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado de la III Semana

Antífona de entrada                                                                               Sal 102, 2-3

Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios: El perdona todas tus culpas.

Oración colecta

Concédenos, Señor,

que celebrando con alegría esta Cuaresma,

de tal modo penetremos

el significado del misterio pascual,

que obtengamos la plenitud de sus frutos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Tú que nos purificas con tu gracia

para que nos acerquemos

dignamente a tu Eucaristía,

concédenos, Señor, celebrarla de tal modo,

que podamos rendirte una alabanza perfecta.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Lc 18, 13

El publicano, manteniéndose a distancia, se golpeaba el pecho y decía: Señor, ten piedad de mí porque soy un pecador.

Oración después de la comunión

Dios de misericordia,

que no cesas de alimentarnos

con tu santa Eucaristía,

concédenos venerarla siempre con respeto

y recibirla con fe profunda.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

IV DOMINGO DE CUARESMA

Cuando en este domingo se tienen los escrutinios preparatorios para el bautismo de adul­tos, pueden utilizarse las oraciones rituales y las intercesiones propias.

  Color litúrgico, morado o rosa.

Antífona de entrada           Cf. Is 66, 10-11 

Alégrate, Jerusalén, y todos los que la amáis, reuníos. Regocijaos con ella todos los que participabais de su duelo y quedaréis saciados con la abundancia de sus consuelos.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Dios nuestro,

que has reconciliado contigo

a la humanidad entera

por medio de tu Hijo,

concede al pueblo cristiano

prepararse con fe viva y entrega generosa

a celebrar las fiestas de la Pascua.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Te presentamos, Señor, llenos de alegría,

estas ofrendas para el sacrificio

y pedimos tu ayuda

para celebrarlo con fe sincera

y ofrecerlo dignamente

por la salvación del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Cuando se ha leído el Evangelio del ciego de nacimiento, se dice el siguiente:

Prefacio

EL CIEGO DE NACIMIENTO

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

Que se dignó hacerse hombre

para conducir al género humano,

peregrino en tinieblas,

al esplendor de la fe;

y a los que nacieron esclavos del pecado,

los hizo renacer por el bautismo

y los transformó en hijos adoptivos del Padre.

 

Por eso, Señor,

todas tus criaturas

en el cielo y en la tierra

te adoran cantando un cántico nuevo,

y también nosotros, con los ángeles,

te aclamamos por siempre diciendo:

 

Santo, Santo, Santo...

Cuando no se ha leído el Evangelio del ciego de nacimiento, se dice:

Prefacio de Cuaresma I o II.

Antífona de comunión

Cuando se ha leído el Evangelio del ciego de nacimiento:     Cf. Jn 9, 11

El Señor me puso lodo sobre los ojos; yo fui a lavarme. Ahora veo y creo en Dios.

Cuando se ha leído el Evangelio del hijo pródigo: Lc 15, 32

Deberías alegrarte, hijo mío, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.

Cuando se ha leído otro Evangelio:     Sal 121, 3-4

Jerusalén es una ciudad armónicamente construida. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor.

Oración después de la comunión

Dios nuestro,

luz que alumbra a todo hombre

que viene a este mundo,

ilumina nuestros corazones

con el resplandor de tu gracia,

para que nuestros pensamientos te sean agradables

y te amemos con toda sinceridad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Lunes de la IV Semana

Antífona de entrada                                                                                Sal 30, 7-8

Yo tengo mi confianza en ti, Señor, yo gozaré y me alegraré porque has mirado con bondad mi desgracia y conoces mis angustias.

Oración colecta

Dios nuestro,

que renuevas este mundo

por medio de tus sacramentos,

concede a tu Iglesia aprovechar

estos signos misteriosos de tu presencia

y asístela siempre en sus necesidades materiales.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Como fruto de este sacrificio

que vamos a ofrecerte,

líbranos, Señor,

de la esclavitud de nuestros vicios

y danos fortaleza

para vivir de acuerdo con tu Evangelio.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Ez 36, 27

Infundiré mi espíritu en vosotros para que viváis según mis mandamientos y cumpláis mi voluntad, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Que esta santa comunión, Señor,

renueve y santifique nuestra vida

y nos ayude a alcanzar los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la IV Semana

Antífona  de entrada   Cf. Is 55, 1

Todos los que estáis sedientos, venid por agua, dice el Señor; aunque no tengáis dinero, venid a beber con alegría.

Oración colecta

Que los sacrificios y oraciones cuaresmales

dispongan, Señor, a tus hijos

para celebrar dignamente el misterio pascual

y trasmitir al mundo

el feliz anuncio de la salvación.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor,

los dones que tu providencia nos ha dado

para sostén de nuestra vida mortal

y conviértelos, para nosotros,

en alimento que da la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión      Sal 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Oración después de la comunión

Que este sacramento, Señor,

purifique y renueve nuestro espíritu

e inunda en nuestro cuerpo la fuerza necesaria

para vivir y morir cristianamente.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la IV Semana

Antífona de entrada    Sal 68, 14

Ahora, Señor, que estás dispuesto a escucharme, elevo a ti mi súplica: Respóndeme, Dios mío, según tu gran amor y tu fidelidad a las promesas.

Oración colecta

Señor, tú que recompensas al justo

y perdonas al pecador que se arrepiente,

ten piedad de nosotros,

para que la humilde confesión de nuestras faltas

nos obtenga tu perdón.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que el poder de este sacrificio

elimine en nosotros las consecuencias del pecado

y nos haga crecer en santidad de vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Jn 3, 17

Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Oración después de la comunión

No permitas, Señor,

que el sacramento que hemos recibido,

vaya a ser motivo de condenación,

pues tu providencia lo ha instituido

para salvación nuestra.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la IV Semana

Antífona de  entrada          Sal 104, 3-4

Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Buscad la ayuda del Señor; buscad continuamente su presencia.

Oración colecta

Padre lleno de amor,

que nos has concedido la gracia

de purificarnos con el arrepentimiento

y de santificarnos haciendo el bien a los demás,

ayúdanos a permanecer fieles a tus mandamientos,

para llegar bien dispuestos

a las festividades pascuales.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Tú, que conoces nuestra fragilidad,

concédenos, Señor,

que el sacrificio que vamos a ofrecerte

nos purifique de nuestros pecados

y nos proteja de todo mal.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       Jer 31, 33

Esto dice el Señor: Pondré mi ley en lo más profundo de su ser y la escribiré en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Oración después de la comunión

Señor, que esta comunión

nos purifique de todas nuestras culpas

y nos proteja del pecado,

para que gocemos de la plenitud salvadora de tu don.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la IV Semana

Antífona de entrada              Sal 53, 3-4

Señor, sálvame por tu nombre y líbrame con tu poder. Señor, escucha mi plegaria, atiende a las palabras de mi boca.

Oración colecta

Dios nuestro,

que has preparado en tus sacramentos

el auxilio adecuado a nuestra debilidad,

concédenos recibirlos llenos de gozo

y renovar con ellos nuestra vida.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que el poder salvador de este sacrificio

que vamos a ofrecerte,

nos libre, Señor, de nuestros pecados,

para celebrar dignamente las fiestas pascuales,

principio de nuestra salvación;

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión         Ef 1, 7

Por medio de su Sangre, Cristo nos ha obtenido la redención y el perdón de nuestros pecados. En esto se manifiesta la inmensidad de su gracia.

Oración después de la comunión

Por medio de este sacramento,

que nos señala el paso de la antigua a la nueva alianza,

concédenos, Señor,

despojarnos de todo lo que es pecado

y revestirnos de la santidad de Cristo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

Sábado de la IV Semana

Antífona  de entrada                                                                                   Sal 17, 5-7

Oleaje de muerte me envolvía, torrentes destructores me aterraban; pero en mi angustia invoqué al Señor y él escuchó mi voz desde su templo.

Oración colecta

Que tu amor misericordioso dirija siempre, Señor,

nuestros deseos y actividades,

ya que sin tu ayuda no podemos agradarte.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación

que vamos a ofrecerte y, con la fuerza de tu amor,

doblega ante ti nuestras rebeldes voluntades.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma I-V.

Antífona de comunión       1  Pe 1, 19

Hemos sido rescatados con la Sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin defecto y sin mancha.

Oración después de la comunión

Que tus sacramentos, Señor, nos purifiquen

y nos hagan agradables a tus ojos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

La costumbre de cubrir las cruces y las imágenes puede conservarse a juicio de la Conferencia Episcopal. Las cruces permanecen cubiertas hasta después de la celebración de la pasión del Señor, el Viernes Santo, y las imágenes, hasta el comienzo de la Vigilia Pascual.

 

V DOMINGO DE CUARESMA

 

Cuando en este domingo se tienen lugar los escrutinios preparatorios para el bautismo de adultos, pueden utilizarse las oraciones rituales y las intercesiones propias.

Antífona de entrada                                                                                  Sal 42, 1-2

Señor, hazme justicia. Defiende mi causa contra gente sin piedad, sálvame del hombre injusto y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa.

No se dice Gloria.

Oración colecta

Ven, Padre, en nuestra ayuda,

para que podamos vivir y actuar siempre

con aquel amor que impulsó a tu Hijo

a entregarse por nosotros.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Tú, que nos has iluminado con las enseñanzas de la fe,

escucha, Señor, nuestra oración

y purifícanos por medio de este sacrificio.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Cuando se ha leído el Evangelio de Lázaro, se dice el siguiente:

Prefacio

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación,

darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

porque Cristo, nuestro Señor.

 

El cual, hombre mortal como nosotros

que lloró la muerte de su amigo Lázaro,

y Dios y Señor de la vida

que lo levantó del sepulcro,

hoy extiende su compasión a todos los hombres

y por medio de sus sacramentos

los restaura a una vida nueva.

 

Por él,

los mismos ángeles

te aclaman con júbilo eterno

y nosotros nos unimos a sus voces

cantando humildemente tu alabanza:

 

Santo, Santo, Santo...

Cuando no se ha leído el Evangelio de Lázaro, se dice:

Prefacio de Cuaresma I o II.

Antífona de comunión

Cuando se ha leído el Evangelio de Lázaro:          Jn 11, 26

El que está vivo y cree en mí, dice el Señor, no morirá para siempre.

Cuando se ha leído el Evangelio de la mujer adúltera:   Jn 8, 10-11

Jesús le preguntó: Mujer, ¿nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. El le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar.

Cuando se ha leído otro Evangelio:   Jn 12, 24-25

En verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da fruto abundante.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso,

a cuantos participamos

del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

vivir siempre como miembros suyos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Lunes de la V Semana

Antífona de entrada        

Ten compasión de mí, Señor, porque me pisotean y acosan todo el día mis enemigos.

Oración colecta

Dios nuestro,

que con el don de tu amor

nos colmas de bendiciones,

transfórmanos en una nueva creatura,

para que estemos preparados a la Pascua gloriosa de tu Reino.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Concede, Señor, a tus hijos,

reunidos para celebrar esta Eucaristía,

ofrecerte como fruto de su penitencia,

una conciencia limpia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor I.

Antífona de comunión

Cuando se ha leído el Evangelio de la mujer adúltera:  Jn 8, 10-11

Jesús le preguntó: Mujer, ¿nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. El le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar.

Cuando se ha leído otro Evangelio:  Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Oración después de la comunión

Que la fuerza de tus sacramentos

nos libre, Señor, de nuestras malas inclinaciones

y nos ayude a seguir a Cristo,

para acercarnos cada vez más a ti.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Martes de la V Semana

Antífona de entrada              Sal 26, 14

Espera en el Señor, sé valiente; ten ánimo, espera en el Señor.

Oración colecta

Concédenos, Señor,

la gracia de perseverar

en el fiel cumplimiento de tu voluntad,

para que tu pueblo santo

aumente en número y crezca en santidad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor,

el sacrificio de reconciliación

que vamos a ofrecerte,

perdona nuestros pecados

y orienta hacia ti nuestros corazones.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor I.

Antífona de comunión        Jn 12, 32

Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso,

que la asidua participación en tus sacramentos

nos acerque cada vez más a ti,

que eres el único bien verdadero.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Miércoles de la V Semana

Antífona de entrada            Sal 17, 48-49

Tú me libras, Señor, de la ira de mis enemigos, me haces triunfar sobre mis adversarios y me salvas del hombre malvado.

Oración colecta

Ilumina, Señor, el corazón de tus hijos,

purificado por las penitencias cuaresmales

y concédenos manifestar en nuestra vida

el deseo de servirte que nos has inspirado.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, estos dones

que tú has querido que te ofrezcamos

para alabanza tuya

y salvación nuestra.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor I.

Antífona de comunión       Col 1, 13-14

Dios nos ha hecho entrar al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redención y el perdón de los pecados.

Oración después de la comunión

Concédenos, Señor,

que este sacramento que hemos recibido,

nos purifique de todos nuestros vicios

y nos confirme para siempre en tu amistad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Jueves de la V Semana

Antífona de entrada               Heb 9, 15

Cristo es el mediador de la nueva alianza, porque mediante su muerte, aquellos que han sido llamados, reciben la herencia eterna que les había sido prometida.

Oración colecta

Asiste y protege siempre, Señor,

a esta familia tuya,

que ha puesto en ti toda su esperanza,

a fin de que purificados de nuestros pecados,

permanezcamos fieles a nuestro compromiso bautismal

y obtengamos la herencia prometida.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con agrado

el sacrificio que vamos a ofrecerte

y concédenos por él

la conversión de nuestra vida

y la salvación del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor I.

Antífona de comunión       Rom 8, 32

Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros y con él nos ha dado todos los bienes.

Oración después de la comunión

Por medio de este sacramento

que ya desde ahora nos comunica tu fuerza,

concédenos, Padre misericordioso,

participar de la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Viernes de la V Semana

Antífona de entrada              Sal 30, 10. 16. 18

Ten piedad de mí, Señor, porqué estoy en peligro, líbrame de los enemigos que me persiguen; Señor, que no me decepcione yo de haberte invocado.

Oración colecta

Perdona, Señor, nuestras culpas

y que tu amor y tu bondad nos libren

del poder del pecado,

al que nos ha sometido nuestra debilidad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Que tu ayuda, Padre misericordioso,

nos haga dignos de acercarnos a tu altar,

a fin de que la asidua participación en este sacrificio

nos obtenga la salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor I.

Antífona de comunión        1  Pe 2, 24

En su propio Cuerpo, Cristo subió nuestros pecados a la cruz para que, muertos a nuestros pecados, empecemos una vida santa. En esta forma,, por medio de sus heridas, hemos sido curados.

Oración después de la comunión

Que la fuerza de este sacramento que nos une a ti,

Señor, no nos abandone nunca

y a eje siempre de nosotros todo mal.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Sábado de la V Semana

Antífona de entrada            Sal 21, 20. 7

Señor, no te quedes lejos; tú, que eres mi fuerza, ven aprisa en mi ayuda porque ya no soy un hombre, sino un gusano, despreciado por la gente y rechazado por el pueblo.

Oración colecta

Señor, tú que nunca dejas de procurar nuestra salvación

y en estos días de Cuaresma

nos otorgas gracias más abundantes,

mira con amor a esta familia tuya

y concede tu auxilio protector

a quienes se preparan para el bautismo

y a quienes hemos renacido ya a una vida nueva.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Dios eterno y todopoderoso,

que por medio del sacramento del bautismo

haces renacer a quienes confiesan tu nombre,

acepta nuestros dones y plegarias

para que, cuantos en ti esperan,

puedan ver realizados sus deseos y perdonadas sus culpas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor I.

Antífona de comunión       Jn 11, 52

Cristo fue entregado a la muerte para congregar en la unidad a los hijos de Dios, que estaban dispersos.

Oración después de la comunión

Señor, tú que nos has hecho partícipes

del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,

concédenos participar también de su vida divina.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

SEMANA SANTA

Accipite et manducate… Accipite et bibite

Et inclinato capite, tradidit spiritum

 

DOMINGO DE RAMOS

LUNES SANTO

MARTES SANTO

MIÉRCOLES SANTO

JUEVES SANTO

Misa Crismal

TRIDUO PASCUAL

PASCUA

 

DOMINGO DE RAMOS

EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

1.         En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo nuestro Señor en Jerusalén para consumar su misterio pascual. Por lo tanto, en todas las misas se conmemora esta entrada del Señor en la ciudad santa por medio de una procesión (2) o de una entrada solemne (12), antes de la misa principal, y por medio de una entrada sencilla (16), antes de las demás misas. Pero puede repetirse la entrada solemne (no la procesión), antes de algunas otras misas que se celebren con gran asistencia del pueblo.

Conmemoración de la entrada del Señor

en Jerusalén

Primera forma: Procesión

2.         A la hora señalada, los fieles se reúnen en una iglesia menor o en algún otro lugar adecuado, fuera del templo hacia el cual va a dirigirse la procesión. Los fieles llevan ramos en la mano.

3.         El sacerdote y los ministros, revestidos con los ornamentos rojos requeridos pa­ra la misa, se acercan al lugar donde el pueblo está congregado. El sacerdote, en lugar de casulla, puede usar la capa pluvial, que dejará después de la procesión.

4.         Entretanto se canta la siguiente antífona u otro cántico adecuado:

Antífona             Mt 21, 9

Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Hosanna en el cielo.

5.         Enseguida el sacerdote saluda al pueblo de la manera acostumbrada y hace una breve exhortación para invitar a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día. Puede hacerlo con éstas o semejantes palabras.

Queridos hermanos:

Después de habernos preparado desde el principio de la Cuaresma con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad, hoy nos reunimos para iniciar, unidos con toda la Iglesia, la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de nuestro Señor Jesu­cristo, misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusa­lén. Acompañemos con fe y devoción a nuestro salvador en su en­trada triunfal a la ciudad santa, para que, participando ahora de su cruz, podamos participar un día, de su gloriosa resurrección y de su vida.

6.     Después de esta exhortación, el sacerdote, teniendo juntas las manos, dice una de las dos oraciones siguientes:

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno,

dígnate bendecir + estos ramos

y concede

a cuantos acompañamos ahora jubilosos a Cristo,

nuestro rey y Señor,

reunirnos con él en la Jerusalén del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.  

R. Amén.

O bien:

Oremos:

Aumenta, Señor,

la fe de los que tenemos en ti nuestra esperanza

y concede a quienes agitamos estas palmas

en honor de Cristo victorioso,

permanecer unidos a él

para dar frutos de buenas obras.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R.      Amén.

Y, en silencio, rocía los ramos con agua bendita.

7.     Enseguida se dice el Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén, según algu­no de los cuatro evangelistas, como se indica en el Leccionario. Lo lee el diácono o, en su defecto, el sacerdote, de la manera acostumbrada.

Año A:

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo     21, 1-11

Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, jun­to al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles:

— "Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encon­trarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y trái­ganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los ne­cesita y enseguida los devolverá"

Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo.

Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encar­gado y trajeron consigo la burra y el burrito. Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de él y los que lo seguían gritaban:

—                 "¡Hosanna!

—                 ¡Viva el Hijo de David!

—                 ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

—                 ¡Hosanna en el cielo!"

Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos de­cían:

— "¿Quién es éste?"

Y la gente respondía:

—                 "Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea" -

Palabra del Señor.

Año B:

+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos     11, 1-10

Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos:

— "Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado to­davía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: 'El Señor lo necesita y lo devolverá pronto' ".

 

Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puer­ta, y lo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les pregunta­ron:

—                 "Por qué sueltan al burro?

Ellos les contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó.

Llevaron el burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas:

—                 ¡Hosanna!

—                 ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

—                 ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!

—                 ¡ Hosanna en el cielo!"

Palabra del Señor.

O bien:

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan       12, 12-16

En aquel tiempo, al enterarse la gran muchedumbre que había llegado para la fiesta, de que Jesús se dirigía a Jerusalén, cor­taron hojas de palmera y salieron a su encuentro, gritando:

 —"¡Vi­va!, ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!"

Habiendo encontrado Jesús un burrito, lo montó, como está escri­to: No tengas temor, hija de Sión, mira que tu rey viene a ti monta­do en un burrito.

Sus discípulos no entendieron estas cosas al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que habían sido escritas acerca de él y que ellos las habían cumplido.

Palabra del Señor.

Año C:

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas     19, 28-40

En aquel tiempo, Jesús, acompañado de sus discípulos, iba cami­no de Jerusalén, y al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, dicién­doles:

— "Vayan al caserío que está frente a ustedes: al entrar, en­contrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: “El Señor lo necesita”

Fueron y encontraron todo como el Señor les había tras desataban el burro, los dueños les preguntaron:

— "¿Por qué desamarran?"

 Ellos contestaron:

— "El Señor lo necesita".

 Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él.

Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que habían visto, diciendo:

— "¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor!

— ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!"

Algunos fariseos que iban entre la gente, le dijeron:

—  "Maestro, reprende a tus discípulos".

 El les replicó:

—  "Les aseguro que si se callan, gritarán las piedras".

Palabra del Señor.

8.     Después del Evangelio, si se cree oportuno, puede tenerse una breve homilía.  Al iniciar la procesión, el celebrante u otro ministro idóneo puede hacer una exhortación con estas palabras u otras parecidas:

Queridos hermanos:

Como la muchedumbre que aclamaba a Jesús, acompañemos también nosotros, con júbilo, al Señor.

9.     Y se inicia la procesión hacia el templo donde va a celebrarse la misa. Si se usa el incienso, el turiferario va adelante con el incensario, en el cual habrá puesto incienso previamente; enseguida, un ministro con la cruz adornada y, a su lado, dos acólitos con velas encendidas. Sigue luego el sacerdote con los ministros y, detrás de ellos, los fieles con ramos en las manos. Al avanzar la procesión, el coro y el pueblo entonan los siguientes cánticos u otros apropiados.

Antífona I

Los niños hebreos, llevando ramos de olivo, salieron al encuentro del Señor, aclamando: “Hosanna en el cielo”.

Esta antífona se puede repetir entre los versículos del Responsorio o bien del salmo 23.

Salmo 23

Del Señor es la tierra y cuanto lo llena,

el orbe y todos sus habitantes:

El la fundó sobre los mares,

El la afianzó sobre los ríos.

 

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

 

El hombre de manos inocentes

y puro corazón,

que no confía en los ídolos

ni jura contra el prójimo en falso.

Ese recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

 

Este es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

¿Quién ese Rey de la gloria?

El Señor, Dios de los ejércitos.

El es el Rey de la gloria.

Antífona II

Los niños hebreos extendían mantos por el camino y aclamaban: “Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor”.

Salmo 46

Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor es sublime y terrible,

emperador de toda la tierra.

 

El nos somete los pueblos

y nos sojuzga las naciones;

El nos escogió por heredad suya:

gloria de Jacob, su amado.

 

Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas:

tocad para Dios, tocad,

tocad para nuestro Rey, tocad.

 

Porque Dios es el rey del mundo:

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado.

 

Los príncipes de los gentiles se reúnen

con el pueblo del Dios de Abrahán;

porque de Dios son los grandes de la tierra,

y El es excelso.

O bien:

Himno a Cristo Rey

Pueblo:

¡Gloria, alabanza y honor!

¡Gritad Hosanna, y haceos

como los niños hebreos

al paso del Redentor!

¡Gloria y honor

al que viene en el nombre del Señor!

Cantores:

1.               Como Jerusalén con su traje festivo,

         vestida de palmeras, coronada de olivos,

         viene la cristiandad en son de romería

         a inaugurar tu Pascua con himnos de alegría.

 

2.      Ibas como va el sol a un ocaso de gloria;

         cantaban ya tu muerte al cantar tu victoria.

         Pero tú eres el Rey, el Señor, el Dios Fuerte,

         la Vida que renace del fondo de la Muerte.

 

3.      Tú, que amas a Israel y bendices sus cantos,

         complácete en nosotros, el pueblo de los santos;

         Dios de toda bondad que acoges en tu seno

         cuanto hay entre los hombres sencillamente bueno.

10.      Al entrar la procesión en la iglesia, se canta el siguiente responsorio u otro cán­tico alusivo a la entrada del Señor en Jerusalén:

RESPONSORIO

V. Al entrar el Señor en la ciudad santa,

         los niños hebreos,

         profetizaban la resurrección de Cristo,

         proclamando con palmas en las manos:

         Hosanna en el cielo.

 

R. Hosanna en el cielo.

 

V. Al enterarse de que Jesús llegaba a Jerusalén,

         el pueblo salió a su encuentro

         proclamando con palmas en las manos:

         Hosanna en el cielo.

 

R. Hosanna en el cielo.

11.   El sacerdote, al llegar al altar, hace la debida reverencia y, si lo juzga oportu­no, lo inciensa. Luego se dirige a la sede (se quita la capa pluvial, si la usó, y se pone la casulla) y, omitida toda otra ceremonia, da fin a la procesión diciendo la oración colecta y prosigue la misa de la manera acostumbrada.

 

 

Segunda forma: Entrada solemne

12.   Donde no se pueda hacer la procesión fuera de la iglesia, la entrada del Señor se celebra dentro del templo por medio de una entrada solemne, antes de la misa principal.

13.   Los fieles se reúnen ante la puerta del templo, o bien, dentro del mismo tem­plo, llevando los ramos en la mano. El sacerdote, los ministros y algunos de los fieles, van a algún sitio adecuado del templo, fuera del presbiterio, en donde pueda ser vista fácilmente la ceremonia, al menos por la mayor parte de la asamblea.

14.   Mientras el sacerdote se dirige al sitio indicado, se canta la antífona Hosanna al Hijo de David (n. 4), o algún otro cántico adecuado. Después se bendicen los ramos y se lee el Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén, como se indicó en los nn. 5-7. Después del Evangelio, el sacerdote va solemnemente hacia el presbiterio a través del templo, acompañado por los ministros y por algunos fieles, mientras se canta el responsorio “Al entrar el Señor” (n. 10), u otro cántico apropiado.

15.   Al llegar al altar, el sacerdote hace la debida reverencia. Enseguida va a la sede y, omitida toda otra ceremonia, dice la colecta de la misa, que prosigue luego de la ma­nera acostumbrada.

 

Tercera forma: Entrada sencilla

16.   En todas las demás misas de este domingo, en las que no se hace la entrada solemne, se recuerda la entrada del Señor en Jerusalén por medio de una entrada sencilla.

17.   Mientras el sacerdote se dirige al altar, se canta la antífona de entrada con su salmo (n. 18), u otro cántico sobre el mismo tema. El sacerdote, al llegar al altar, hace la debida reverencia, va a la sede y saluda al pueblo. Luego sigue la misa de la manera acostumbrada.

En las misas sin pueblo y en las misas en que no es posible cantar la antífona de entra­da, el sacerdote, después de llegar al altar y de haber hecho la debida reverencia, saluda al pueblo, lee la antífona de entrada y prosigue la misa de la manera acostumbrada.

18. Antífona de entrada

Seis días antes de la Pascua, cuando el Señor entró en Jerusalén, salieron los niños a su encuentro llevando en sus manos hojas de palmera y gritando:

 

¡Hosanna en el cielo!

¡Bendito tú, que vienes

lleno de bondad y de misericordia!

 

                                                                                                                   Sal 23, 9-10

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién ese Rey de la gloria?

El Señor, Dios de los ejércitos.

El es el Rey de la gloria.

 

¡Hosanna en el cielo!

¡Bendito tú, que vienes

lleno de bondad y de misericordia!

 

                                                        

La Misa

20.           Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote comienza la misa con la oración colecta.

21.              Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que has querido entregarnos como ejemplo de humildad

a Cristo, nuestro salvador,

hecho hombre y clavado en una cruz,

concédenos vivir

según las enseñanzas de su pasión,

para participar con él, un día,

de su gloriosa resurrección.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Liturgia de la palabra:  –  –

22.           No se llevan velas ni incienso para la lectura de la Pasión del Señor, ni se hace al principio el saludo, ni se signa el libro.

    Proclama la lectura un diácono o, en su defecto, el sacerdote. Puede también ser hecha por lectores, aún laicos, reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo.

    Solamente los diáconos piden la bendición del celebrante antes del canto de la Pasión, como se hace antes del Evangelio.

23.                     Después de la lectura de la Pasión, puede tenerse, si se cree oportuno, una bre­ve homilía.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas

Que la pasión de tu Hijo,

actualizada en este santo sacrificio

que vamos a ofrecerte,

nos alcance, Señor, de tu misericordia,

el perdón que no podemos merecer por nuestras obras.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

24.              Prefacio

LA PASIÓN DEL SEÑOR

V. El Señor esté con vosotros.

R. y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor, Padre Santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

El cual siendo inocente,

se dignó padecer por los pecadores

y fue injustamente condenado

por salvar a los culpables;

con su muerte borró nuestros delitos

y, resucitando, conquistó nuestra justificación.

 

Por eso,

te alabamos con todos los ángeles

y te aclamamos con voces de júbilo,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo...

25.         Antífona de comunión                                                                                                                             Mt 26, 42

Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

26.       Oración después de la comunión

Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía,

y por medio de la muerte de tu Hijo

nos das la esperanza de alcanzar

lo que la fe nos promete,

concédenos, Señor,

llegar, por medio de su resurrección,

a la meta de nuestras esperanzas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

LUNES SANTO

Antífona de entrada           Sal 34, 1-2; Sal 139, 8

Combate, Señor, a los que me combaten, ataca a los que me atacan; ponte la armadura, toma el escudo y ven en mi ayuda. Tú eres mi fortaleza y mi salvación.

Oración colecta

Concédenos, Señor, nueva fuerza

para no sucumbir a nuestras humanas debilidades,

por los méritos de la pasión de tu Hijo,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,

por los siglos de los siglos.

 

 

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad,

este sacrificio que tú instituiste misericordiosamente

para reparar el daño de nuestros pecados,

y hazlo producir en nosotros

abundantes frutos de vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor II.

Antífona de comunión       Sal 101, 3

No te me ocultes, Señor, el día de mi desgracia. Escúchame con bondad, y, siempre que te invoque, respóndeme enseguida.

Oración después de la comunión

Quédate, Señor, con nosotros

y protege con tu amor infatigable

nuestros corazones santificados por esta Eucaristía,

para que podamos conservar siempre

las gracias que hemos recibido de tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

MARTES SANTO

Antífona de entrada              Sal 26, 12

No me entregues, Señor, al odio de mis enemigos, pues han surgido contra mí testigos falsos, que respiran violencia.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

ayúdanos a celebrar

los misterios de la pasión del Señor

con tal fe y arrepentimiento,

que podamos merecer tu perdón.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, con bondad

este pan y este vino que te presentamos,

y concede a cuantos quieres hacernos partícipes

del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo,

llega a poseerlo plenamente en tu Reino.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor II.

Antífona de comunión       Rom 8, 32

Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, y con él nos ha dado todos los bienes.

Oración después de la comunión

Por medio de este sacramento,

que ya desde ahora nos comunica tu fuerza,

concédenos, Padre misericordioso,

participar de la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

MIÉRCOLES SANTO

Antífona de entrada           Flp 2, 10. 8. 11

Que al nombre de Jesús, todo ser viviente, en el cielo, en la tierra y en el abismo, caiga de rodillas, porque el Señor aceptó por obediencia hasta la misma muerte, y una muerte de cruz. Por esto confesamos, para gloria de Dios Padre, que Jesucristo es el Señor.

Oración colecta

Padre misericordioso

que para librarnos del poder del enemigo,

quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros

el suplicio de la cruz,

concédenos alcanzar la gracia de la resurrección.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos

y concédenos la gracia de traducir

en una vida de amor y de obediencia a tu voluntad,

el misterio de la pasión de tu Hijo,

que estamos celebrando.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Pasión del Señor II.

Antífona de comunión       Mt 20, 28

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida para redención de todos.

Oración después de la comunión

Concédenos, Señor, Dios nuestro,

creer profundamente que por la muerte de tu Hijo,

padecida en el Calvario y anunciada en cada Eucaristía,

tú nos has dado la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

JUEVES SANTO

Misa Crismal

La bendición del óleo de los enfermos, del óleo de los catecúmenos y la consagración del crisma, ordinariamente. la hace el obispo en este día, en la misa que se celebra por la mañana.

Pero si la reunión del clero y el pueblo con el obispo resulta más difícil en este día, la bendición puede anticiparse a otro día, siempre cercano a la Pascua, en el que se utilizará también el formulario de esta misa.

Esta misa, que el obispo concelebra con su presbiterio, debe manifestar la comunión de los presbíteros con su obispo. Es conveniente, por tanto, que todos los presbíteros, en cuanto sea posible, tomen parte en ella y reciban la comunión bajo las dos especies. Con el objeto de expresar la unidad del presbiterio de la diócesis, debe procurarse que los sacerdotes que concelebran con su obispo sean de las distintas regiones de la diócesis.

En la homilía, el obispo debe exhortar a sus presbíteros a guardar la fidelidad en su ministerio e invitarlos a renovar públicamente sus promesas sacerdotales.

 

Ritos iniciales y liturgia de la palabra

Antífona de entrada                                                                                        Ap 1, 6

Jesucristo nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Oh Dios, que por la unción del Espíritu Santo

constituiste a tu Hijo Mesías y Señor,

y a nosotros, miembros de su cuerpo,

nos haces partícipes de su misma unción;

ayúdanos a ser en el mundo

testigos fieles de la redención

que ofreces a todos los hombres.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Renovación de las promesas sacerdotales

Acabada la homilía, el obispo dialoga con los presbíteros con estas o semejantes palabras:

Obispo:

Hijos amadísimos: En esta conmemoración anual del día en que Cristo confirió su sacerdocio a los apóstoles y a nosotros, ¿queréis renovar las prom