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ESCRITOS VARIOS

SANTA TERESA DE LISIEUX

 

I. EN LOS BUISSONNETS (1880-1884)

1. Notas de retiros

5-7 de mayo de 1884. Notas del retiro

17-20 de mayo de 1885. Notas del retiro

Octubre de 1885. Notas del retiro

2. Notas cronológicas (1884-1886)

Comuniones

3. Dictado y ejercicios de redacción

Dictado (5 de junio de 1880)

Enero de 1885. Ejercicios de redacción

15 de octubre de 1885. Ejercicios de redacción

Diciembre de 1886 - Enero de 1887. Ejercicio de redacción

Marzo (?) de 1886. Ejercicio de redacción

1887. Ejercicio de redacción

Junio de 1887. Ejercicio de redacción

Marzo o abril de 1887. Ejercicio de redacción

4. Notas sacadas de Arminjon

30 de mayo de 1887. Copia

4-5 de junio de 1887. Copia

II. EN EL CARMELO (1888-1897)

1. Estampas bíblicas

Est 1 Cristo en la cruz (julio-agosto de 1896)

Est 2 Juana de Arco en prisión (julio? de 1896)

Est 3 La adoración de los pastores (segundo semestre de 1898)

Est 4 La Sagrada Familia (verano de 1896)

Est 5 y 6 «Recuerdo del breve destierro» (agosto-septiembre de

1896)

Est 7 La Navidad (agosto de 1896 - marzo de 1897)

Est 8 Ecce Homo - Virgen de los Dolores (agosto de 1897?)

Est 9 El Niño Jesús («de Messine» - 1897)

2. Memoria sobre la madre Genoveva de Santa Teresa

Confidencias de la madre Genoveva. Relato

(después del 8 de septiembre de 1890)

Memoria sobre la madre Genoveva. Relato

(primavera de 1892)

3. Textos diversos

24 de noviembre de 1888. Testamento de san Juan de la Cruz

Primavera (?) de 1889. Notas del retiro (P. Pichon). Copia

24 de noviembre de 1891. Testamento de san Juan de la Cruz

19 de marzo de 1892. Testamento de san José. Copia

1892-1893. Consejo espiritual. Nota

1892-1895. Sentencias para estampas. Copia

20 de febrero de 1893. Exhortación del canónigo Delatroëtte

12 de junio de 1896. Deseo del Sagrado Corazón

Comienzos de julio de 1896. «Mil vidas...»

Julio de 1896. Para la fotografía del P. Roulland

Alrededor del 20 de junio de 1896. Fechas

21 de noviembre de 1896. Cartas de Teófano Vénard

Diciembre de 1896. Boletín del Sagrado Corazón

1 de mayo de 1897. P. Mazel

Junio de 1897. «Me colmas de alegría»

4. Selecciones bíblicas

Concordancia pascual (1896 ó 1897)

Recordatorio del señor Martin (1894)

Album de la madre María de Gonzaga

 

 

I. EN LOS BUISSONNETS (1880-1884)

1. Notas de retiros

Octubre de 1885. Notas del retiro.

En el Cuaderno azul, en una hojas sueltas escritas a lápiz, se encuentras

unas notas del retiro espiritual de octubre de 1885, quizás del martes 6 por

la noche al sábado 10 por la mañana. El abate Domin sólo les dio la

primera charla; desconocemos el nombre del predicador que le sucedió.

(Texto publicado en VT, nº 74, pp. 134-135).

Retiro de 1885

La primera charla nos la ha dado el Señor abate Domin. De este retiro sólo

pondré las cosas más importantes. Por la impresión, me acordaré bien.

Miércoles mañana

Sobre el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. Cuando

pierde una, va en su busca y no vuelve hasta que la ha encontrado.

A las 11

Sobre el Sagrado Corazón de Jesús. El deseo de una hija del Sagrado

Corazón debe ser hacer latir el corazón de su Jesús.

A las 2

Los principales defectos de una joven son la frivolidad y la

impresionabilidad.

A las 6

Sobre el pecado. El pecado nos vuelve horribles a los ojos de Dios. Pero

Dios está deseando perdonarnos.

Jueves

Cómo meditar.

A las 11

Sobre las almas del purgatorio. Nosotros podemos liberar las almas del

purgatorio, y no lo hacemos. En un sepulcro había «Hoy yo, mañana tú».

¡Cuánto me ha hecho pensar esta frase!

A las 2

Sobre el juicio. Inmediatamente después de nuestra muerte,

compareceremos ante Dios que nos (¿enviará?) al cielo o al infierno o bien

al purgatorio.

A las 6 de la tarde

Sobre la muerte. Podemos morir dentro de un minuto o dentro de un

segundo.

Viernes mañana

Sobre el infierno.

A las 2

Somos apóstoles del Corazón de Jesús. Todas las mañanas ofreceremos

todos nuestros actos, éste es el 1<er> grado; rezar todos los días una

decena con los misterios es el 2º grado. Además, una comunión al mes.

A las 6

Nuestro Señor ha querido recibir un bautismo de sangre para redimir

nuestros pecados.

Sábado

Contrición de los pecados. Nuestro Señor ha querido tomar sobre sí todos

nuestros pecados en nuestro lugar.

2. Notas cronológicas (1884-1886)

Textos de Cuaderno gris (1884-1886), publicado en VT, nº 74, pp. 131s.

Notas a lápiz. - Tom es el perrito blanco de Teresa (cf CG, p. 202, nota d).

- Glos: una pequeña localidad a unos 5 kms. de Lisieux. - El viaje del señor

Martin durará de seis a siete semanas; cf Cronología. - Pardillo: cf Ms A

53rº.

Al final de este Cuaderno gris, Teresa registró la lista de sus comuniones

de 1884-1885. En aquella época no se podía comulgar sin permiso del

confesor. Entre paréntesis hemos añadido las fechas necesarias. - El

orden de las comuniones 21 y 22 está invertido. «Mamá» recuerda el

aniversario de la muerte de su madre.

El 26 de junio llegó Tom a nuestra casa. Año 1884.

El 1 de octubre del 84 me dieron un dado de hueso.

El 2 de octubre del 84 fuimos en tren a Glos.

El 22 de agosto de 1885 papá partió para Constantinopla.

En el mes de julio de 1885 me trajeron un pardillo.

El 25 de mayo del 86, martes, estreno unos zapatos blandos. Heredo 20

francos.

18 de septiembre de 1884: nacen mis pececitos.

Comuniones

1ª comunión, 8 de mayo del 84

2ª, Ascensión (22 de mayo de 1884)

3ª, Confirmación (14 de junio de 1884)

4ª, aniversario de mamá (muerta el 28 de agosto de 1877)

5ª, triduo de la Natividad (8 de septiembre de 1884)

6ª, el retiro (octubre de 1884)

7ª, Todos los Santos

8ª, El día de los Difuntos

9ª, Inmaculada Concepción

10ª, 1º de año de 1885

11ª, Epifanía

12ª, Purificación

13ª, Anunciación

14ª, Ramos (29 de marzo de 1885)

15ª, Pascua (5 de abril)

16ª, Ascensión (14 de mayo)

17ª, 2ª comunión (21 de mayo)

18ª, Trinidad (31 de mayo)

19ª, Corpus (domingo 7 de junio)

20ª, Asunción

21ª, Natividad V. (8 de septiembre)

22ª, Mamá (28 de agosto)

3. Dictado y ejercicios de redacción

Dictado (5 de junio de 1880)

Teresa tiene siete años y medio. El interés de este «dictado» (inédito), un

tanto incoherente, está en que nos ofrece informaciones acerca de varios

miembros de la familia Martin y sobre la propia Teresa, sus gustos, sus

temores, sus juegos, sus preocupaciones religiosas. Tal vez se trate

incluso de un texto completamente improvisado por ella... - El miedo a las

arañas aparecerá de nuevo en las Ultimas Conversaciones (cf CA 13.7.18

y 18.8.7). - Teresa no será curada por la Santísima Virgen (último párrafo)

hasta tres años más tarde.

Ayer se confirmó Celina. Hoy he leído la historia de la resurrección de

Lázaro y la curación del centurión. Me gustan las grandes margaritas, los

acianos y las amapolas. Las arañas grandes me dan mucho miedo.

Hoy está lloviendo mucho, no me gusta el mal tiempo. Cuando haga

bueno, nos iremos al campo. Hay un precioso nido de pardillos en el jardín,

son unos pardillos brillantes. Celina y Leonia tendrán vacación el viernes, y

yo también si soy buenecita.

Hay dos guindas en el jardín. Leonia está cortando cartulina. El tapiz es

verde, la noche es oscura, la tinta es negra. La corbata de Paulina es roja

y el cuello es blanco.

La Santísima Virgen fue al templo a la edad de tres años. Destacaba entre

sus compañeras por su piedad y su dulzura angelical; todos la querían y la

admiraban, pero mucho más los ángeles, que la consideraban como su

hermanita.

Los cielos proclaman la gloria de Dios. Ayer fui al campo con papá y me

divertí mucho. Cogí un hermoso manojo de margaritas grandes para hacer

una corona y traje en mi cestita más flores bonitas para Celina. Pronto

llegarán las vacaciones de verano. Me gustan las fresas, las frambuesas,

las cerezas, las grosellas, las grosellas negras, las peras, las manzanas,

las ciruelas, los melocotones, los albaricoques, las uvas, los higos, etc.

Tengo una muñeca grande y muy bonita, pero me gusta más el niñito que

me regaló mi tía como aguinaldo. También tengo toda clase de muñequitas

con las que me divierto mucho.

Quiero ser una buena muchachita. La Santísima Virgen es mi Madre

querida y lo normal es que los hijos se parezcan a su madre. Papá está en

Trouville y a lo mejor nos trae cangrejos de mar. Me alegro, es tan

divertido ver esos animalitos negros volverse rojos cuando se les cuece...

Enero de 1885. Ejercicios de redacción

Publicado en la revista Carmel, 1975/II, pp. 89-90, con un error de fecha

(1886 en vez de 1885).

Misa de Gallo

Querida amiga:

Me dices en tu carta que no han querido dejarte asistir a la Misa de Gallo.

Para compensarte, te voy a hacer partícipe de mis impresiones con

ocasión de esa hermosa fiesta. Por la tarde no estaba contenta, hablaba

continuamente del día siguiente y quería que hubiera llegado ya. María

quería que me acostase hasta que llegase la hora, aunque yo le

aseguraba que no iba a poderme dormir; y de hecho, me costó mucho

dormirme. Pero cuando María vino a despertarme a las once y medio, no

me hice de rogar para levantarme; me levanté enseguida, y nos fuimos.

Por el camino, yo pensaba en los pastores, que hace mil ochocientos

ochenta y ocho años se habían puesto también en camino a esta hora

para adorar al divino Niño Jesús, que acababa de nacer. Pero, al igual que

ellos, yo no iba para verlo con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del

alma y para oírle hablar a mi corazón. ¡Y qué cosas tan dulces me dijo

después de la comunión! Desde el día de mi primera comunión, nunca le

había oído hablar tan bien a mi corazón. Creo realmente que hacía falta

que fuese Navidad y que él viniese como un niñito a mi corazón para

decirme palabras tan dulces. Así que ya ves, querida Genoveva, qué

hermoso es recibir al Niño Jesús el día de navidad, y sobre todo en la Misa

de Gallo. Por eso, espero que este año seas muy sensata y cuides tu

salud para que el año que viene te permitan ir a la Misa de Gallo

Adiós, querida amiga. Te dejo, esperando una próxima carta. Tu amiga

que te quiere mucho,

Teresa, hija de los Santos Ángeles

15 de octubre de 1885. Ejercicios de redacción

Carta ficticia al señor Martin, publicada en CG, pp. 200s, con el número

LTS 18a, donde podrá encontrarse un extenso comentario. Se trata del

viaje del señor Martin a Constantinopla. En esta composición es difícil

distinguir la ficción de la realidad. - Sobre el episodio bíblico al que Teresa

se refiere, cf Tb 5,20-21 y 11,9. - Otro ejercicio de estilo (LTS 18b), del 11

de febrero de 1886, podrá encontrarse en CG, p. 202s.

Querido papaíto:

Hace ya tres semanas que nos dejaste. Tres resulta muy largo para tu

hijita desde que se separó de ti. Si supieras cómo deseo que vuelvas. Me

imagino muchas veces tu llegada: todos estamos contentos, nos

apresuramos por llegar a la estación, tenemos miedo de no llegar a

tiempo, y al fin llegamos un cuarto de hora antes. Por fin, llega el tren y de

damos un abrazo. Tú estás bien y nosotras estamos encantadas.

Pero con mucha más frecuencia el cuadro es negro. Me imagino que has

retrasado la vuelta y que, en vez de quince días, será un año o aún más lo

que tendremos que esperar. O que estás enfermo porque no te cuidas lo

suficiente.

Papaíto querido, me vas a decir que no soy juiciosa, que me invento

quimeras. Quizás eso sea un poco verdad, ¡pero qué se le va a hacer!, yo

soy así; y además, creo que no me falta razón, porque, en realidad, ¿no

puedes retrasar el viaje?, y además tienes que reconocer, papaíto, que

nunca tomas suficientes precauciones para no caer enfermo, siempre

dices que no hay peligro, pero hay un proverbio que dice: A Dios rogando y

con el mazo dando.

Pero me doy cuenta de que, a este paso, te voy a poner la moral por los

suelos. Perdóname, querido padre, es el miedo que tiene tu hijita a que te

pongas malo lo que la hace hablar así.

Todos en casa desean también que vuelvas. Te tenemos acribillado a

oraciones, invocamos a no sé cuántos santos, entre otros a san Rafael

para que guía tu viaje como el de Tobías y te devuelva sano a nosotras.

Estamos deseando que vuelvas lo más pronto posible, y estoy (segura) de

que también Tom es de mi opinión, pues se aburre en tu ausencia y estoy

segura de que se prepara para mover la cola a tu regreso como el perro de

Tobías y a celebrarlo con saltos de alegría.

Hasta pronto, queridísimo papá.

Un abrazo de todo corazón. Tu hija que te quiere tanto como se puede

querer a un papá como tú

Teresa,

hija de los Stos. Angeles

Finales de diciembre de 1886 - Comienzos de enero de 1887. Ejercicio de

redacción

Ejercicio de redacción escrita después de la gracia de Navidad de 1886

(cf Ms A 44vº/45vº)

José Jesús

¡¡¡María!!!

¡¡¡Navidad!!!

La hermosa fiesta de Navidad es el aniversario del nacimiento de Jesús,

nuestro Redentor, que vino al mundo en la noche del 25 de diciembre de

4004. Jesús, para salvar a los hombres, quiso nacer más pobre que los

pobres. Aunque para salvar al género humano le habría bastado con

derramar una sola gota de su sangre, quiso hacerse niño pequeñito y

nacer en un establo, sin que hubiera para cubrirlo más que unos pañales

prestados y para calentar sus delicados miembrecitos un buey y una mula.

¿Quién logrará nunca entender este misterio de amor? Todo un Dios baja

del cielo, donde es adorado y alabado, para salvar a un criatura ingrata y

culpable. ¿Cómo podremos alabar y agradecer lo suficiente a este Niñito

que viene a nosotros y que, en recompensa por todo lo que hace por

nosotros, no nos pide más que nos entreguemos a él sin reservas?

¿Quién, Jesús, se atreverá a negarte este corazón que tan merecidamente

has conquistado y al que has amado hasta hacerte semejante a él y

dejarte luego crucificar por unos verdugos despiadados?

Además, eso no te pareció todavía suficiente: tuviste que quedarte para

siempre cerca de tu criatura, y desde hace diez y ocho centenares de años

estás prisionero de amor en la santa y adorable Eucaristía.

Marzo (?) de 1886. Ejercicio de redacción

Publicado en la revista Carmel, 1957/II, p. 99

San José

¡San José! ¿Quién se atreverá a pregonar sus alabanzas? ¿Quién podrá

contar su vida y sus méritos?

El Evangelio, al hablar de san José, no dice más que una cosa: que era un

hombre justo y temeroso de Dios. Jesús quiso correr un velo misterioso

sobre la vida de aquel a quien llamaba padre, con el fin de que las

acciones de José fuesen sólo para él. Pero, con todo, a través de ese velo,

Jesús nos permite distinguir algunos rasgos de la grandeza de alma de

san José. San José siempre correspondió a las gracias divinas y nunca le

pareció demasiado dura hacer la voluntad de Dios. ¡Qué ejemplo de fe nos

da san José! Apenas el ángel le dijo que huyese con Jesús y María, se

levanta y se pone en camino. Su vida está llena de acciones semejantes a

ésta, obedeciendo siempre a los deseos de Dios.

¡Y qué poder no tendrá san José ante el que él alimentó durante su vida

mortal...! Sí, vayamos con confianza a José. Jesús mismo nos lo

recomienda, pues no puede negar nada al que durante su existencia buscó

siempre agradarle.

¡Gran santo!, tú que todo lo puedes ante Jesús, ablanda su corazón en

favor de la pobre Francia y pídele que no aleje de ella su gracia,

recuérdale que Francia es la hija primogénita de la Iglesia.

1887. Ejercicio de redacción

Un texto muy significativo de Teresa, escrito a lápiz. Apareció en la revista

Carmel, 1957/II, p. 106. (En ese mismo número se pueden encontrar otros

dos ejercicios de 1887, de cierto interés, aunque bastante convencionales,

sobre El mar y sobre Pascua).

Si mis sueños se hacen realidad, un día iré a vivir en el campo. Cuando

pienso en ese proyecto, me siento transportada en el espíritu a una casita

encantadora o a un chalet muy soleado. Todas las habitaciones miran al

mar, pues mi casita estaría en un pueblecito a la orilla del mar. Escogería

uno aislado, sin más habitantes que algunos viejos marineros y algunas

pobres gentes por el estilo. Podría satisfacer mis gustos y a la vez hacer

mucho bien en el pueblecito.

Me gustaría que mi casa fuese lo más pequeña posible. Tendría

simplemente, Iº, en la planta baja una cocina y un comedor; en el primer

piso un dormitorio, un pequeño cuarto de baño y una sala, todo para una

sola persona; y finalmente, en el tercer piso, un granero y una buhardilla.

Olvidé decir que debajo de la casa me gustaría tener un bodega bien

provista, para socorrer a los pobres y fortalecerlos con vino generoso; y

detrás de la casa, un pequeño leñero. El jardín sería bastante grande, con

un pequeño invernadero y un cobertizo al fondo. Detrás del jardín, una

pradera con un establo en la que habría una vaquita bretona y un asno.

Tendría también algunos corderitos, pollos y una gran pajarera. El

invernadero estaría siempre lleno de hermosas flores. Tendría un barquito

para poder darme de cuando en cuando un paseo por el mar.

Mi casa no estaría lejos de la iglesia, para poder ir todas las mañanas a

Misa; e inmediatamente después, montada en el asno, iría a visitar a los

pobres del pueblo y les llevaría provisiones y medicinas.

Junio de 1887. Ejercicio de redacción

Este «sueño de Juana de Arco» es una tarea escolar, probablemente de

junio de 1887, siguiendo el borrador detallados de un Tratado de

narraciones; cf Récréations, p. 320, donde apareció este texto por primera

vez.

Juana de Arco está en Rouen. Está allí, en su prisión, y pide perdón para

sus verdugos, para los ingleses que la han condenado tan injustamente.

Pide perdón también para el rey, para aquel rey que, en vez de la gratitud

que debe a la generosa heroína, sólo tiene para ella olvido e indiferencia.

¡Cómo debe de sangrar su corazón cuando, sola y abandonada en su

prisión, se acuerda de sus victorias y de sus triunfos! Entonces todo el

mundo la aclamaba, veía como las multitudes se apretujaban emocionadas

a su paso. Pero hoy todos la abandonan, y no ve más que olvido e

indiferencia. Sin embargo, Juana no pierde el valor. Su espíritu está

sereno, su confianza en Dios no tiene límites, posee la paz del corazón, da

muestras de una conciencia pura. Sus enemigos podrán quitarle la vida,

pero aunque todos se unan contra ella no lograrán quitarle lo que tiene de

más precioso en la tierra. Se duerme con la conciencia tranquila. Es la

víspera de su muerte, pero ¿qué le importa a Dios la muerte?, mañana

estará con él. En sus sueños, Juana no ve sus victorias, no consigue

nuevos triunfos; se ve transportada a los lugares queridos de su juventud,

está en Domrémy, y allí vuelve a ver su rebaño ya sus queridas

compañeras, vuelve a jugar los juegos de su niñez, pasa momentos felices

con sus familiares, saluda el paisaje que tantas veces contemplaron sus

ojos: el vallecito, el río plateado, las verdes praderas, la iglesita donde

tantas veces escuchó las voces de sus santos preferidos. En el pueblo la

reciben entre transportes de alegría; sus ancianos padres yerguen

orgullosos sus blancas cabezas. Juana se encuentra en el colmo de la

felicidad. Pero de pronto resuenan fuertes pasos bajo las bóvedas

sonoras: son los del carcelero que viene a buscar a la prisionera. Juana se

levanta valerosa, fortalecida por su sueño bendito, y se va a coronar en los

cielos el sueño que había comenzado en la tierra, y que ya no conocerá

interrupciones. Su sueño se convertirá en realidad, durante toda la

eternidad gozará de la visión de Dios y volverá a encontrar a su padres a

los que tanto había amado en la tierra, y ya nunca se separará de ellos.

Marzo o abril de 1887. Ejercicio de redacción

Esta evocación de la naturaleza fue publicada en Carmel, 1957/II, pp.

103s, y en Mss II, p. 9, a propósito del paseo al castillo de Grogny (Sarthe),

en el Ms A 8vº.

Un parque

Cuando llega abril, el hermoso mes en que las flores brotan de sus

capullos color rosa y en que las violetas despliegan a porfía sus pequeñas

corolas perfumadas, también los niños, al igual que las flores, sienten

necesidad de aire y de movimiento.

Conozco, a la orilla del mar, un precioso castillo, rodeado de un gran

parque. En ese parque retozan siete u ocho hermosos pelirrojos,

semejantes a una nidada de reyezuelos. ¡Qué alegre que es ver en

primavera cómo se despierta este viejo castillo! Se ve, al poco, la

encantadora cabecita de un niño, mirando, inclinada, los pececitos rojos

del acuario. Allí, a través de la enramada, se ven flotar al aire las cintas

multicolores de las niñeras, que tienen en brazos un rorró que sonríe al sol

y a la llegada de la primavera que sus ojos ven por primera vez desde que

llegó al mundo. Un poco más lejos, bajo los grandes castaños seculares,

otros niños que se vuelven semejantes a los pájaros y parecen volar por el

aire: una hermana mayor empuja un silloncito en forma de columpio, y la

niña hace resonar el aire con su risa argentina al ver que sube tan alto que

sus hermanas quedan muy por debajo de ella.

En este gran parque no hay solamente niños. Hay también gacelas, gamos

y corzos domesticados. Se ven pasar velozmente ante los ojos a estos

preciosos animales. Al principio, uno cree estar en un bosque y contiene el

aliento por miedo a asustarlos. Pero no tengáis miedo, mirad a esa gacela

seguida de su cervatillo: va a comer de la mano de un niño que le ofrece

un trozo de pan blanco. A la vista de esto, uno creería estar realmente en

el paraíso terrenal.

Pero en este gran parque hay todavía otro entretenimiento más. Mirad,

aquí más cerca, en medio de ese césped esmaltado de flores, otros niños

montados en un caballo de madera que da vueltas y más vueltas alrededor

de un círculo reducido; pero no por eso se les ve menos contentos, y

querrían seguir cabalgando sin cesar alrededor de esa línea sin fin, si los

brazos del viejo criado no se sintieran cansados por un momento.

En ese gran parque hay también muchas otras maravillas que me llevaría

mucho tiempo enumerar. Las personas que deseen adquirir un mayor

conocimiento de mi parque sólo tienen que dirigirse al puertecito de mar de

L... La encantadora familia X... recibe todos los años muchos visitantes.

4. Notas sacadas de Arminjon

En 1887, Teresa quedó fuertemente impresionada por la lectura de un libro

del abate Carlos Arminjon: «Copié varios pasajes sobre el amor perfecto»,

etc. (Ms A 47 rº/vº). Se trataba del Fin del mundo presente y misterios de la

vida futura, una serie de conferencias predicadas en la catedral de

Chambéry (1ª ed., Palmé-Albanel, Paris/Bruxelles, 1881; Teresa conoció

también, ya en el Carmelo, la 2ª ed., Imprimerie Saint-Paul, 1882; cf VT, nº

79, p. 219). La reedición de 1970, en la OCL, ofrece una concordancia

entre la paginación de 1882 y la de 1970.

30 de mayo de 1887. Copia

El primer texto copiado (reproducido en Mss II, p. 32) aparece en la 165 de

la edición de 1881, en la p. 149 de la edición de 1882, y en la p. 205 de la

edición de 1970 (conferencia «Sobre el Purgatorio»); Teresa lo conservaba

en su Manual del cristiano.

El hombre abrasado en la llama del amor divino es tan indiferente a la

gloria o a la ignominia como si estuviese solo y sin testigos en la tierra.

Desprecia todas las tentaciones. Los sufrimientos le preocupan tan poco

como si fuese otro el que los padece.

Lo que está lleno de suavidad para el mundo no tiene ningún atractivo para

él. Es menos susceptible de coger el más mínimo apego a las criaturas,

que el oro refinado siete veces de coger herrumbre.

Estos son, ya en esta tierra, los efectos del amor divino cuando se apodera

con fuerza de un alma.

30 de mayo del 87.

Extracto de «Fin del mundo presente y misterios de la vida futura», del

abate Arminjon (Conferencias)

4-5 de junio de 1887. Copia

Estas copias, hechas en un cuaderno escolar de tapas negras, provienen

de las pp. 290s y 315s de la edición de 1882 (7ª conferencia: «De la eterna

Bienaventuranza y la visión sobrenatural de Dios»). Reproducidas en Mss

II, pp. 32s.

4 de junio de 1887. Extracto de Fin del mundo presente y misterio de la

vida futura. Conferencia sobre el cielo, del abate Arminjon.

- ...Y Dios, agradecido, exclamará: ¡Ahora me toca a mí! A la entrega que

los santos me hicieron de sí mimos ¿podré yo responder de otra manera

que entregándome a mí mismo sin restricción alguna y sin medida? Si

pongo entre las manos de quienes me han servido con fidelidad el cetro de

la creación, si los rodeo con los torrentes de mi luz, sería ya mucho, sería

ir mucho más allá de cuanto se hayan encumbrado sus sentimientos y sus

esperanzas; pero no es ése el último esfuerzo de mi corazón: yo les debo

mucho más que el paraíso, mucho más que todos los tesoros de mi

sabiduría, les debo mi vida, mi sustancia eterna e infinita. Si yo hago entrar

en mi casa a mis servidores y a mis amigos, si los consuelo, si les hago

estremecerse con los encantos de mi ternura, si los estrecho en un abrazo

de mi amor, es para saciar sobreabundantemente su sed y sus deseos,

muy por encima incluso de lo que sería necesario para el descanso total

de su corazón. Pero ni aun esto es suficiente para que mi corazón se

sienta conforme y mi corazón plenamente satisfecho. Es necesario que yo

sea el alma de su alma, que los penetre y los impregne de mi divinidad

como el fuego hace con el hierro; que, mostrándome a su espíritu sin

nubes y sin velos y sin la mediación de los sentidos, me una a ellos en un

cara a cara eterno; que mi gloria los ilumine, que transpire e irradie por

todos los poros de su ser, para que, «conociéndome como yo los conozco,

se vuelvan también ellos dioses».

- Padre, exclamó Jesús: «te pido que donde estoy yo estén también

conmigo los que yo he amado». Que se abismen y se pierdan en las

profundidades del océano de mis claridades; que deseen, que posean, que

gocen, que sigan poseyendo y deseando; que desaparezcan en el seno de

tu eterna felicidad, y que de alguna manera sólo quede de su personalidad

el conocimiento y el sentimiento de su dicha.

5 de junio

En el cielo la felicidad es estable. Los elegidos, confirmados en gloria, son

inasequibles al temor. Los siglos se sucederán unos a otros sin que

disminuya su felicidad y sin que se extienda por su frente una sola nube de

tristeza. La certeza de poseer eternamente los bienes que tanto aman

centuplica su dulzura. ¡Qué gran motivo de júbilo cuando, después que

hayan transcurrido millares y millares de siglos, contemplando en la lejanía

del pasado el día en que hicieron su ascensión triunfante, digan: Nada de

todo esto ha pasado, hoy reino, hoy estoy en posesión de mi dicha, y la

poseeré mientras Dios se Dios, es decir, Siempre, siempre...!

Inicio

II. EN EL CARMELO (1888-1897)

1. Estampas bíblicas

Teresa compuso nueve estampas para el breviario, las más de ellas

partiendo de fotografías sacadas por su hermana Genoveva (Celina).

Ateniéndonos a la escritura, podemos pensar que ninguna de ellas es

anterior al verano de 1896. Teresa rodea estas estampas ce texto

básicamente bíblicos, de acuerdo a unos temas bien definidos. Remitimos

al lector a la presentación exhaustiva que de ellas se hace en VT, nº 77,

enero 1980, pp. 68-80. Las citas se encuentran, en su punto y lugar, en La

Bible avec Thérèse de Lisieux (BT).

Est 1 Cristo en la cruz (julio-agosto de 1896)

Un citrato representa a María Magdalena postrada a los pies del

Crucificado (cuadro de Kehren o de Müller). Es la reproducción de la

estampa que Teresa tenía en su misal, en el verano de 1887, y que le

inspiró «la sed de almas» (cf Ms A 45vº/46vº). La mujer allí postrada es al

mismo tiempo la Samaritana, María Magdalena la pecadora y la propia

Teresa que aspira a «pasar su vida recogiéndola para las almas» (CA

1.8.1). Esta estampa puede verse en DLTH, p. 77. Las tres estrofas al

dorso están sacadas de la poesía de Teresa Jesús, amado mío, acuérdate

(P 15, estr. 10, 25 y 26, con algunas variantes.)

Anverso Tengo sed... Dame de beber...

Juan XIX,28 - IV,7

Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber»,

tal vez tú se lo pedirías a él y él te daría agua viva... El que beba del agua

que yo le daré nunca más tendrá sed, y el agua que yo le daré se

convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida

eterna...

Señor, dame de esa agua, y así no tendré más sed.

(Juan IV)

Señor, tú sabes que te quiero...

pero ten compasión de mí, que no soy más que un pecador.

Juan XXI,15 - Lc XVIII,13

Acuérdate, Jesús: junto al brocal de un pozo,

un viajero, cansado del camino,

hizo que rebosaran sobre cierta mujer samaritana

los raudales de amor que encerraba su pecho.

¡Yo sé quién es aquel que pidió de beber

él es el don de Dios, la fuente de la gloria!

Eres tú, el agua que brota,

eres tú, Jesús, que nos has dicho:

»Venid a mí».

Acuérdate de la amorosa queja

que, clavado en la cruz, se te escapó del pecho.

¡En el mío quedó, Jesús, grabada,

y por eso comparte el ardor de tu sed!

Y cuanto más herido se siente por tu fuego,

más sed tiene, Jesús, de darte almas.

De que una sed de amor

me quema noche y día

¡acuérdate!

¡Acuérdate, Jesús, Verbo de vida,

de que tanto me amaste, que moriste por mí!

También yo quiero amarte con locura,

también por ti vivir y morir quiero yo.

Bien sabes, ¡oh Dios mío!, que lo que yo deseo

es hacer que te amen y ser mártir un día.

Quiero morir de amor.

Señor, de mi deseo

¡acuérdate!

Est 2 Juana de Arco en prisión (julio? de 1896)

Esta estampa doble se compone de un soporte de cartón en el que están

pegadas, al dorso y en el reverso, dos fotografías de Teresa en «Juana de

Arco en su prisión» (VTL, nº 13 y 14; DLTH, pp. 220-221, 285). La foto de

VTL 13 lleva como leyenda: «La Ven. Juana de Arco en su prisión», y la de

VTL 14: «La Ven. Juana de Arco consolada en su prisión por Sta. Catalina,

v.m.» (virgen y mártir). Los versículos bíblicos elegidos traducen a la vez

las Pasión de Juana de Arco y la «prueba de la fe» de Teresa.

De esta estampa ha habido al menos cinco ejemplares (con tres

borradores).

Ultima cita del anverso: Sal 41,6.5; la segunda del anverso: Mt 5,10; y

luego, Mt 5,5 y 2 Tim 4,7-8.

Anverso:

El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con

su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el

que la pierda por mí, la encontrará.

Mt XV, 24-25

Ten piedad de mí, Señor, que soy la burla de mis enemigos, el espanto de

mis conocidos... Me han olvidado como a un muerto. Pero yo confío en ti,

Señor..., te digo: ¡Tú eres mi Dios...!

Sal XXX,12.13.15

Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda

infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

Juan XII,24-25

Alma mía, ¿por qué estás triste...?, ¿por qué te me turbas...? Sí, marcharé

entre la multitud de los justos y entraré con ellos en la casa de Dios, entre

gritos de júbilo y cánticos de alabanza, entre la multitud de las vírgenes

transportada de alegría...

Anverso:

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido

estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has revelado a los

pequeños.

Lucas X,21.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el

reino de los cielos.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios...

Mateo, c. V.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados...

He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta. Ahora sólo me

queda recibir la corona de justicia...

San Pablo

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de

cualquier modo por mi causa... Estad contentos y saltad de alegría, porque

vuestra recompensa será grande en el cielo.

Mateo V,11-12.

Est 3 La adoración de los pastores (segundo semestre de 1898)

Sobre un soporte de cartón, reproducción en medallón de la «Navidad» de

Müller. Las citas son las siguientes: Lc 2,14; Mt 12,46-50; Jn 17,25-

26.3.10.23.

Gloria a Dios en el cielo

y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad...

El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi

madre.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo he dado a conocer tu

nombre a los que me has dado, y ellos han conocido que tú me has

enviado... Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, a ti y a Jesucristo tu

enviado... En ellos he sido glorificado... Yo en ellos y tú en mí, porque tú

los has amado como me has amado a mí...

San Juan XVII,25-3-23

Est 4 La Sagrada Familia (verano de 1896)

La misma presentación que la de la estampa anterior. En el centro, «La

Sagrada Familia» de Müller. A Teresa le gustaba esta estampa (cf CA

10.9.2). La dimensión misionera del grupo está bien caracterizada. Cf Cta

264 y CG, p. 1281.

La segunda cita del anverso: P 15, estr. 15 y 17 con variantes; luego, Mt

9,37-38; Jn 4,35-37; Lc 12,49.

Anverso:

Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la

siega...

San Juan IV,35

Para que tu cosecha recoger pronto puedas,

mi Dios, todos los días me inmolo y te suplico.

Son mi dolor y gozo

para tu segadores...

Yo quisiera, Dios mío,

llevar lejos tu fuego...

La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al

dueño de la mies que mande trabajadores a su mies...

Uno siembra y otro siega, y se alegran lo mismo sembrador y segador...

He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo...!

Mt 9 - Juan IV - Lc ,49

Reverso: (Fórmulas conclusivas de las oraciones del Oficio divino, en

latín.)

Est 5 y 6 «Recuerdo del breve destierro» (agosto-septiembre de 1896)

Soporte de cartón con tres citratos ovalados, en el anverso, que

representan a los hermanitos y hermanitas de Teresa muertos en

temprana edad. Debajo, simbolizando a la primera «Teresita», de la que

no existe ninguna foto, una delicada miniatura: una paloma que levanta el

vuelo desde la tierra y se eleva hacia unos rayos dorados (cf DLTH, p.

227). La estampa 6 es muy parecida a la estampa 7, con muy pocas

variantes; Teresa la guardó para sí, y la madre Inés se quedó con ella tras

la muerte de su hermana.

Las citas bíblicas, al dorso, son las siguientes: Mc 10,14; Mt 18,10; Mt

18,4; Mc 10,16; Rom 4,6.4 y 3,24; Is 40,11; Ap 14,2-5.

Anverso:

Recuerdo del breve destierro de nuestros angelitos y de su nacimiento

para el cielo:

María Elena, 13 oct. 1896 - 22 febr. 1897

María José Luis, 20 sept. 1866 - 14 febr. 1867

María José Juan Bautista, 19 dic. 1867 - 25 agosto 1868

María Melania Teresa, 16 agosto 1870 - 8 oct. 1870.

Reverso:

Dejad que los niños se acerquen a mí, de ellos es el reino de los cielos...

Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre

celestial... El que se haga pequeño como un niño, ése es el más grande en

el reino de los cielos.

... Jesús abrazaba a los niños después de bendecirlos.

Evangelio.

Dichoso aquel a quien Dios otorga la justificación prescindiendo de sus

obras, pues al que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor

sino como algo debido... Y los que no hacen un trabajo son justificados

gratuitamente por Su gracia, en virtud de la redención cuyo autor es Cristo

Jesús.

Cta. de san Pablo a los Romanos.

El Señor apacentará a su rebaño. Su brazo lo reúne, toma en brazos los

corderos.

Isaías, c. LX

Oí una voz que bajaba del cielo; era como el son de arpistas que tañían

sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo ante el trono de Dios, y nadie

podía cantar este cántico excepto las vírgenes. Estos son los que siguen al

Cordero adondequiera que vaya... Han sido rescatados como primicias de

la humanidad para Dios y el Cordero. En sus labios no hubo mentira y han

sido encontrados sin mancha ante el trono de Dios.

Apoc. c. XIV

Est 7 La Navidad (agosto de 1896 - marzo de 1897)

En un soporte de cartón, citrato pegado da «La Navidad» o «Adoración de

los pastores», pintada por Celina en 1882; ésta escribió a lápiz al margen:

«Estampa que perteneció a sor María de la Eucaristía: los textos son de

Sta. Teresa del Niño Jesús».

Referencias de las citas: Lc 2,14; san Bernardo, cf Cta 162; Pr 9,4; Mt

18,4; Is 40,11; Is 66,13.12; Sal 102,13.12.8; Mt 12,50; Jn 17,24.23. Varios

textos se encuentran en el Ms B 1rº/vº. El reverso está reproducido en

facsímil en CSG, p. 38, y en DLTH, p. 226.

Anverso:

Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena

voluntad...

Jesús, ¿quién te ha hecho tan pequeño? El amor.

Reverso:

El que sea pequeñito, que venga a mí... (Prov.)

El que se haga pequeño como un niño, ése es el más grande en el reino

de los cielos... (Ev.)

El Señor reunirá a los corderitos y los tomará en brazos.

Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo. Os llevaré en mis

brazos y sobre mis rodillas os acariciaré.

(Isaías)

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor compasión por

nosotros. Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros los delitos

de que somos culpables. El Señor es compasivo y misericordioso, lento

para castigar y rico en misericordia. (Sal CII)

El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano y mi hermana y

mi madre. (Ev.)

Padre, a los que me diste tú los has amado como me has amado a mí.

(Ev.)

Est 8 Ecce Homo - Virgen de los Dolores (agosto de 1897?)

En el anverso, litografía del Ecce Homo de Guido Reni, ovalada. A Teresa

el gustaba esta reproducción; la pegará, muy reducida, en la parte inferior

de la estampa de Teófano Vénard que tenía prendida en las cortinas de su

lecho en la enfermería (UC, pp. 447s). En el reverso, reproducción de una

Mater Dolorosa de Carlo Dolci, ovalada (cf DLTH, p. 226). Teresa pegará

también una reducción de esta imagen en la estampa de Teófano. Este

montaje estaba destinada a sor Genoveva. La última cita está sacada de

Lm 1,12.

Anverso:

Y pronto veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del

Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo...

San Marcos, c XIV. v. 61.62

Reverso:

Ecce Mater tua San Juan, c. XIX, v. 27

Mirad y ved si hay dolor como mi dolor...

Est 9 El Niño Jesús («de Messine» - 1897)

En un cartón está pegado un citrato que representa al Niño Jesús de

Ittenbach, que sor María de la Trinidad había traído del Carmelo de la

avenida de Messine (cf UC, p. 414). En el reverso, imagen de «Totó y Lilí»

(Teresa y Celina: dos niños protegidos por un ángel), de los que habla sor

Genoveva (UC, p. 526 y 546). Teresa será fotografiada con este Niño

Jesús el 7 de junio de 1897 (VTL, nº 41, 42, 43; DLTH, pp. 289 y 291). La

conservará a su lado en la enfermería (UC, p. 251 y 395).

La primera frase está sacada de la leyenda áurea de santa Teresa de

Avila, que estaba escrita en una estampa que Teresa tenía en su breviario.

Un niño viene hacia la Madre y le pregunta: «- ¿Cómo te llamas? - Yo soy

Teresa de Jesús. - Pues yo soy Jesús de Teresa, replico el niño» (cf Or 13

a 16).

La segunda cita es de Pr 9,4; cf Est 7 y Ms C 3rº.

Yo soy Jesús de Teresa...

El que sea pequeñito, que venga a mí. Prov.

2. Memoria sobre la madre Genoveva de Santa Teresa

Estas páginas, inéditas, fueron escritas en base a recuerdos de la niñez

que la madre Genoveva de santa Teresa confió a la joven carmelita. Ya

sabemos la amistad que las unía (cf Ms A 78rº/vº). La fundadora del

Carmelo de Lisieux estaba considerada como un «santa» (Ms A 69vº).

Es probable que Teresa haya escrito estos recuerdos a petición de sor

Inés de Jesús, con miras a la circular necrológica de la antigua priora; pero

no parece que hayan sido utilizados (cf La Fondation du Carmel de Lisieux

et sa Fondatrice, la R. Mère Geneviève de Sainte-Thérèse, OCL, 1912).

Antes de entrar en el Carmelo de Poitiers, la madre Genoveva se llamaba

Clara Bertrand. Murió el 5 de diciembre de 1891, y Teresa soñó que le

legaba su corazón (Ms A 79rº).

Confidencias de la madre Genoveva. Relato

(después del 8 de septiembre de 1890)

J.M.J.T.

«Pues bien, hija mía, voy a confiarte un pequeño secreto. Un día, estando

yo en mi celdita, había hecho una novena a nuestro bienaventurado Padre

san Juan de la Cruz. Y oí una voz que, entre grandes consuelos, me dijo

estas palabras: 'Ser la esposa de todo un Dios', y la voz se detuvo como

para hacerme saborear mejor la dulzura de esas palabras... Y luego la voz

prosiguió: '¡Qué título...!', y la voz se detuvo de nuevo, y continuó: '¡Qué

privilegio!' Yo no sé, hijita, dónde estaba, pero ciertamente saboreé las

alegría del éxtasis, y cuando todo hubo pasado me encontré toda bañada

en lágrimas, pero eran lágrimas muy dulces...

«De esto hace ya mucho tiempo; yo tenía entonces tu edad, diecisiete o

dieciocho años. Pero me quedó tan fuertemente grabado este recuerdo,

que cuando en las tomas de velo oía cantar el Amo Christum, creía, hijita,

que el corazón se me iba a salir del pecho... ¡Comprendía la gracia de

nuestra vocación...!

«Cuando yo era pequeña -tenía entonces unos tres años-, el Sr. de

Beauregard venía a menudo a la comunidad donde yo estaba con tres o

cuatro niñas de mi edad, pero siempre se dirigía a mí: 'Bertrand,

pecadorzuela, sube a mi habitación...' Y más tarde, en el momento de

partir, me dijo que le parecía que desde ese mismo momento Dios había

posado su mano sobre mi cabeza... Y no se equivocó... Reza por mí

cuando me encuentre ante el que juzgará toda justicia...

«Hijita, tú puedes decir que Dios ha hecho milagros contigo al conducirte

como de la mano... ¡Y tu padre que estaba allí, en tu toma de hábito...!

Pero si ahora Dios lo prueba con el sufrimiento, es porque le tiene

reservado un lugar muy hermoso en el cielo».

Memoria sobre la madre Genoveva. Relato

(primavera de 1892)

J.M.J.T.

Siendo todavía muy niña, en esa edad en que los niños aún no pueden

sostenerse entre los brazos de sus padres, la madre Genoveva ya se

mantenía erguida: a su padre le gustaba sentarla en su mano, y ella, en

vez de tener miedo a caerse, aguantaba así sin menearse y miraba

altivamente a las personas que había a su alrededor. Y cuando el Sr.

Bertrand la dejaba en el suelo, no dejaba de repetir: «¡Otra vez, otra vez!»

En la casa en que vivía había muchos inquilinos, entre otros la Sra. de

Messemay y otras señoras nobles; había también un joven llamado

Amable. Los modales encantadores de la niña y su talento precoz hacían

que todos en la casa la buscasen. Amable había pegado detrás de un

puerta un gran alfabeto para enseñar a leer a la pequeña Clara, a la que

gustaba mucho este ejercicio; pero en cuanto el bueno de Amable, al

terminar la lección, la posaba en el suelo, la niña