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CAMINO
San Josemaría Escrivá de Blaguer
Lee despacio estos
consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo
al oído, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. Y estas confidencias
las escucha Dios. No te contaré nada nuevo. Voy a remover en tus recuerdos,
para que se alce algún pensamiento que te hiera: y así mejores tu vida y te
metas por caminos de oración y de Amor. Y acabes por ser alma de criterio.
Camino 1. Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso.
-Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de
apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del
odio. -Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que
llevas en el corazón.
Camino 2. Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran
decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo.
Camino 3. Gravedad. -Deja esos meneos y carantoñas de mujerzuela o de
chiquillo. -Que tu porte exterior sea reflejo de la paz y el orden de tu
espíritu.
Camino 4. No digas: "Es mi genio así..., son cosas de mi carácter". Son
cosas de tu falta de carácter: Sé varón -"esto vir".
Camino 5. Acostúmbrate a decir que no.
Camino 6. Vuelve las espaldas al infame cuando susurra en tus oídos: ¿para
qué complicarte la vida?
Camino 7. No tengas espíritu pueblerino. -Agranda tu corazón, hasta que sea
universal, "católico". No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir
como las águilas.
Camino 8. Serenidad. -¿Por qué has de enfadarte si enfadándote ofendes a
Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato... y te has de
desenfadar al fin?
Camino 9. Eso mismo que has dicho dilo en otro tono, sin ira, y ganará
fuerza tu raciocinio, y, sobre todo, no ofenderás a Dios.
Camino 10. No reprendas cuando sientes la indignación por la falta cometida.
-Espera al día siguiente, o más tiempo aún. -Y después, tranquilo y
purificada la intención, no dejes de reprender. -Vas a conseguir más con una
palabra afectuosa que con tres horas de pelea. -Modera tu genio.
Camino 11. Voluntad. -Energía. -Ejemplo. -Lo que hay que hacer, se hace...
Sin vacilar... Sin miramientos... Sin esto, ni Cisneros hubiera sido
Cisneros; ni Teresa de Ahumada, Santa Teresa...; ni Iñigo de Loyola, San
Ignacio... Dios y audacia! -"Regnare Christum volumus!"
Camino 12. Crécete ante los obstáculos. -La gracia del Señor no te ha de
faltar: "inter medium montium pertransibunt aquae!" - pasarás a través de
los montes! ¿Qué importa que de momento hayas de recortar tu actividad si
luego, como muelle que fue comprimido, llegarás sin comparación más lejos
que nunca soñaste?
Camino 13. Aleja de ti esos pensamientos inútiles que, por lo menos, te
hacen perder el tiempo.
Camino 14. No pierdas tus energías y tu tiempo, que son de Dios, apedreando
los perros que te ladren en el camino. Desprécialos.
Camino 15. No dejes tu trabajo para mañana.
Camino 16. ¿Adocenarte? -¿ Tú... del montón!? Si has nacido para caudillo!
Entre nosotros no caben los tibios. Humíllate y Cristo te volverá a encender
con fuegos de Amor.
Camino 17. No caigas en esa enfermedad del carácter que tiene por síntomas
la falta de fijeza para todo, la ligereza en el obrar y en el decir, el
atolondramiento...: la frivolidad, en una palabra. Y la frivolidad -no lo
olvides- que te hace tener esos planes de cada día tan vacíos ("tan llenos
de vacío"), si no reaccionas a tiempo -no mañana: ahora!-, hará de tu vida
un pelele muerto e inútil.
Camino 18. Te empeñas en ser mundano, frívolo y atolondrado porque eres
cobarde. ¿Qué es, sino cobardía, ese no querer enfrentarte contigo mismo?
Camino 19. Voluntad. -Es una característica muy importante. No desprecies
las cosas pequeñas, porque en el continuo ejercicio de negar y negarte en
esas cosas -que nunca son futilidades, ni naderías- fortalecerás,
virilizarás, con la gracia de Dios, tu voluntad, para ser muy señor de ti
mismo, en primer lugar. Y, después, guía, jefe, caudillo!..., que obligues,
que empujes, que arrastres, con tu ejemplo y con tu palabra y con tu ciencia
y con tu imperio.
Camino 20. Chocas con el carácter de aquel o del otro... Necesariamente ha
de ser así: no eres una moneda de cinco duros que a todos gusta. Además, sin
esos choques que se producen al tratar al prójimo, ¿cómo irías perdiendo las
puntas, aristas y salientes -imperfecciones, defectos- de tu genio para
adquirir la forma reglada, bruñida y reciamente suave de la caridad, de la
perfección? Si tu carácter y los caracteres de quienes contigo conviven
fueran dulzones y tiernos como merengues, no te santificarías.
Camino 21. Pretextos. -Nunca te faltarán para dejar de cumplir tus deberes.
Qué abundancia de razonadas sinrazones! No te detengas a considerarlas.
-Recházalas y haz tu obligación.
Camino 22. Sé recio. -Sé viril. -Sé hombre. -Y después... sé ángel.
Camino 23. ¿Qué... no puedes hacer más!? -¿No será que... no puedes hacer
menos?
Camino 24. Tienes ambiciones:... de saber..., de acaudillar..., de ser
audaz. Bueno. Bien. -Pero... por Cristo, por Amor.
Camino 25. No discutáis. -De la discusión no suele salir la luz, porque la
apaga el apasionamiento.
Camino 26. El Matrimonio es un sacramento santo. -A su tiempo, cuando hayas
de recibirlo, que te aconseje tu director o tu confesor la lectura de algún
libro provechoso. -Y te dispondrás mejor a llevar dignamente las cargas del
hogar.
Camino 27. ¿Te ríes porque te digo que tienes "vocación matrimonial" -Pues
la tienes: así, vocación. Encomiéndate a San Rafael, para que te conduzca
castamente hasta el fin del camino, como a Tobías.
Camino 28. El matrimonio es para la clase de tropa y no para el estado mayor
de Cristo. -Así, mientras comer es una exigencia para cada individuo,
engendrar es exigencia sólo para la especie, pudiendo desentenderse las
personas singulares. ¿Ansia de hijos?... Hijos, muchos hijos, y un rastro
imborrable de luz dejaremos si sacrificamos el egoísmo de la carne.
Camino 29. La relativa y pobre felicidad del egoísta, que se encierra en su
torre de marfil, en su caparazón..., no es difícil conseguirla en este
mundo. -Pero la felicidad del egoísta no es duradera. ¿Vas a perder, por esa
caricatura del cielo, la Felicidad de la Gloria, que no tendrá fin?
Camino 30. Eres calculador. -No me digas que eres joven. La juventud da todo
lo que puede: se da ella misma sin tasa.
Camino 31. Egoísta. -Tú, siempre a "lo tuyo". -Pareces incapaz de sentir la
fraternidad de Cristo: en los demás, no ves hermanos; ves peldaños.
Presiento tu fracaso rotundo. -Y, cuando estés hundido, querrás que vivan
contigo la caridad que ahora no quieres vivir.
Camino 32. Tú no serás caudillo si en la masa sólo ves el escabel para
alcanzar altura. -Tú serás caudillo si tienes ambición de salvar todas las
almas. No puedes vivir de espaldas a la muchedumbre: es menester que tengas
ansias de hacerla feliz.
Camino 33. Nunca quieres "agotar la verdad". -Unas veces, por corrección.
Otras -las más-, por no darte un mal rato. Algunas, por no darlo. Y,
siempre, por cobardía. Así, con ese miedo a ahondar, jamás serás hombre de
criterio.
Camino 34. No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la
muerte.
Camino 35. No me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia.
-Y vuestra "prudencia" es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de
ideas el cerebro, se den tono de sabios y escalen puestos que nunca debieran
escalar.
Camino 36. Ese abuso no es irremediable. -Es falta de carácter consentir que
siga adelante, como cosa desesperada y sin posible rectificación. No
soslayes el deber. -Cúmplelo derechamente, aunque otros lo dejen incumplido.
Camino 37. Tienes, como ahora dicen, "mucho cuento". -Pero, con toda tu
verborrea, no lograrás que justifique - providencial!, me has dicho- lo que
no tiene justificación.
Camino 38. ¿Será verdad -no creo, no creo- que en la tierra no hay hombres
sino vientres?
Camino 39. "Pida que nunca quiera detenerme en lo fácil". -Ya lo he pedido.
Ahora falta que te empeñes en cumplir ese hermoso propósito.
Camino 40. Fe, alegría, optimismo. -Pero no la sandez de cerrar los ojos a
la realidad.
Camino 41. Qué modo tan trascendental de vivir las necedades vacías y qué
manera de llegar a ser algo en la vida -subiendo, subiendo- a fuerza de
"pesar poco", de no tener nada, ni en el cerebro ni en el corazón!
Camino 42. ¿Por qué esas variaciones de carácter? ¿Cuándo fijarás tu
voluntad en algo? -Deja tu afición a las primeras piedras y pon la última en
uno solo de tus proyectos.
Camino 43. No me seas tan... susceptible. -Te hieres por cualquier cosa. -Se
hace necesario medir las palabras para hablar contigo del asunto más
insignificante. No te molestes si te digo que eres... insoportable.
-Mientras no te corrijas, nunca serás útil.
Camino 44. Pon la amable excusa que la caridad cristiana y el trato social
exigen. -Y, después, camino arriba!, con santa desvergüenza, sin detenerte
hasta que subas del todo la cuesta del cumplimiento del deber.
Camino 45. ¿Por qué te duelen esas equivocadas suposiciones que de ti
comentan? -Más lejos llegarías, si Dios te dejara. -Persevera en el bien, y
encógete de hombros.
Camino 46. ¿No crees que la igualdad, tal como la entienden, es sinónimo de
injusticia?
Camino 47. Ese énfasis y ese engolamiento te sientan mal: se ve que son
postizos. -Prueba, al menos, a no emplearlos ni con tu Dios, ni con tu
director, ni con tus hermanos: y habrá, entre ellos y tú, una barrera menos.
Camino 48. Poco recio es tu carácter: qué afán de meterte en todo! -Te
empeñas en ser la sal de todos los platos... Y -no te enfadarás porque te
hable claro- tienes poca gracia para ser sal: y no eres capaz de deshacerte
y pasar inadvertido a la vista, igual que ese condimento. Te falta espíritu
de sacrificio. Y te sobra espíritu de curiosidad y de exhibición.
Camino 49. Cállate. -No me seas "niñoide", caricatura de niño,
"correveidile", encizañador, soplón. -Con tus cuentos y tus chismes has
entibiado la caridad: has hecho la peor labor, y... si acaso has removido
-mala lengua- los muros fuertes de la perseverancia de otros, tu
perseverancia deja de ser gracia de Dios, porque es instrumento traidor del
enemigo.
Camino 50. Eres curioso y preguntón, oliscón y ventanero: ¿no te da
vergüenza ser, hasta en los defectos, tan poco masculino? -Sé varón: y esos
deseos de saber de los demás trócalos en deseos y realidades de propio
conocimiento.
Camino 51. Tu espíritu de varón, rectilíneo y sencillo, se abruma al
sentirse envuelto en enredos, dimes y diretes, que no acaba de explicarse y
en los que nunca se quiso mezclar. -Pasa por la humillación que supone andar
así en boca ajena, y procura que el escarmiento te dé más discreción.
Camino 52. ¿Por qué, al juzgar a los demás, pones en tu crítica el amargor
de tus propios fracasos?
Camino 53. Ese espíritu crítico -te concedo que no es susurración - no debes
ejercitarlo con vuestro apostolado, ni con tus hermanos. -Ese espíritu
crítico, para vuestra empresa sobrenatural -¿me perdonas que te lo diga?- es
un gran estorbo, porque mientras examinas la labor de los otros, sin que
tengas por qué examinar nada -con absoluta elevación de miras: te lo
concedo-, tú no haces obra positiva alguna y enmoheces, con tu ejemplo de
pasividad, la buena marcha de todos. "Entonces -preguntas, inquieto- ¿ese
espíritu crítico, que es como sustancia de mi carácter...?" Mira -te
tranquilizaré-, toma una pluma y una cuartilla: escribe sencilla y
confiadamente - ah!, y brevemente- los motivos que te torturan, entrega la
nota al superior, y no pienses más en ella. -El, que hace cabeza -tiene
gracia de estado-, archivará la nota... o la echará en el cesto de los
papeles. -Para ti, como tu espíritu crítico no es susurración y lo ejercitas
con elevadas miras, es lo mismo.
Camino 54. ¿Contemporizar? -Es palabra que sólo se encuentra - hay que
contemporizar!- en el léxico de los que no tienen gana de lucha -comodones,
cucos o cobardes-, porque de antemano se saben vencidos.
Camino 55. Hombre: sé un poco menos ingenuo (aunque seas muy niño, y aun por
serlo delante de Dios), y no me "pongas en berlina" a tus hermanos ante los
extraños.
Camino 56. Madera de santo. -Eso dicen de algunas gentes: que tienen madera
de santos. -Aparte de que los santos no han sido de madera, tener madera no
basta. Se precisa mucha obediencia al Director y mucha docilidad a la
gracia. -Porque, si no se deja a la gracia de Dios y al Director que hagan
su obra, jamás aparecerá la escultura, imagen de Jesús, en que se convierte
el hombre santo. Y la "madera de santo", de que venimos hablando, no pasará
de ser un leño informe, sin labrar, para el fuego... para un buen fuego si
era buena madera!
Camino 57. Frecuenta el trato del Espíritu Santo -el Gran Desconocido- que
es quien te ha de santificar. No olvides que eres templo de Dios. -El
Paráclito está en el centro de tu alma: óyele y atiende dócilmente sus
inspiraciones.
Camino 58. No estorbes la obra del Paráclito: únete a Cristo, para
purificarte, y siente, con El, los insultos, y los salivazos, y los
bofetones..., y las espinas, y el peso de la cruz..., y los hierros
rompiendo tu carne, y las ansias de una muerte en desamparo... Y métete en
el costado abierto de Nuestro Señor Jesús hasta hallar cobijo seguro en su
llagado Corazón.
Camino 59. Conviene que conozcas esta doctrina segura: el espíritu propio es
mal consejero, mal piloto, para dirigir el alma en las borrascas y
tempestades, entre los escollos de la vida interior. Por eso es Voluntad de
Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que, con su luz y
conocimiento, nos conduzca a puerto seguro.
Camino 60. Si no levantarías sin un arquitecto una buena casa para vivir en
la tierra, ¿cómo quieres levantar sin Director el alcázar de tu
santificación para vivir eternamente en el cielo?
Camino 61. Cuando un seglar se erige en maestro de moral se equivoca
frecuentemente: los seglares sólo pueden ser discípulos.
Camino 62. Director. -Lo necesitas. -Para entregarte, para darte...,
obedeciendo. -Y Director que conozca tu apostolado, que sepa lo que Dios
quiere: así secundará, con eficacia, la labor del Espíritu Santo en tu alma,
sin sacarte de tu sitio..., llenándote de paz, y enseñándote el modo de que
tu trabajo sea fecundo.
Camino 63. Tú -piensas- tienes mucha personalidad: tus estudios -tus
trabajos de investigación, tus publicaciones-, tu posición social -tus
apellidos-, tus actuaciones políticas -los cargos que ocupas-, tu
patrimonio..., tu edad, ya no eres un niño!... Precisamente por todo eso
necesitas más que otros un Director para tu alma.
Camino 64. No ocultes a tu Director esas insinuaciones del enemigo. -Tu
victoria, al hacer la confidencia, te da más gracia de Dios. -Y además
tienes ahora, para seguir venciendo, el don de consejo y las oraciones de tu
padre espiritual.
Camino 65. ¿Por qué ese reparo de verte tú mismo y de hacerte ver por tu
Director tal como en realidad eres? Habrás ganado una gran batalla si
pierdes el miedo a darte a conocer.
Camino 66. El Sacerdote -quien sea- es siempre otro Cristo.
Camino 67. No quiero -por sabido- dejar de recordarte otra vez que el
Sacerdote es "otro Cristo". -Y que el Espíritu Santo ha dicho: "nolite
tangere Christos meos" -no queráis tocar a "mis Cristos".
Camino 68. Presbítero, etimológicamente, es tanto como anciano. -Si merece
veneración la ancianidad, piensa cuánto más habrás de venerar al Sacerdote.
Camino 69. Qué poca finura de espíritu -y qué falta de respeto- supone
dedicar bromas y vayas al Sacerdote -quien sea- bajo ningún pretexto!
Camino 70. Insisto: esas bromas -burlas- al Sacerdote, con todas las
circunstancias que a ti te parezcan atenuantes, son siempre, por lo menos,
una ordinariez, una chabacanería.
Camino 71. Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro.
-Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona.
Camino 72. No me pongas al Sacerdote en el trance de perder su gravedad. Es
virtud que, sin envaramiento, necesita tener. Cómo la pedía - Señor, dame...
ochenta años de gravedad!- aquel clérigo joven, nuestro amigo! Pídela tú
también, para el Sacerdocio entero, y habrás hecho una buena cosa.
Camino 73. Te ha dolido -como una puñalada en el corazón- que dijeran de ti
que hablaste mal de aquellos sacerdotes. -Y me alegro de tu dolor: ahora sí
que estoy seguro de tu buen espíritu!
Camino 74. Amar a Dios y no venerar al Sacerdote... no es posible.
Camino 75. Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las
miserias que veas en tu padre, el Sacerdote.
Camino 76. Si no tienes un plan de vida, nunca tendrás orden.
Camino 77. Eso de sujetarse a un plan de vida, a un horario -me dijiste-, es
tan monótono! Y te contesté: hay monotonía porque falta Amor.
Camino 78. Si no te levantas a hora fija nunca cumplirás el plan de vida.
Camino 79. ¿Virtud sin orden? - Rara virtud!
Camino 80. Cuando tengas orden se multiplicará tu tiempo, y, por tanto,
podrás dar más gloria a Dios, trabajando más en su servicio.
Camino 81. La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el
sacrificio.
Camino 82. Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en
"tercer lugar", acción.
Camino 83. La oración es el cimiento del edificio espiritual. -La oración es
omnipotente.
Camino 84. "Domine, doce nos orare" - Señor, enséñanos a orar! -Y el Señor
respondió: cuando os pongáis a orar, habéis de decir: "Pater noster, qui es
in coelis..." -Padre nuestro, que estás en los cielos... Cómo no hemos de
tener en mucho la oración vocal!
Camino 85. Despacio. -Mira qué dices, quién lo dice y a quién. -Porque ese
hablar de prisa, sin lugar para la consideración, es ruido, golpeteo de
latas. Y te diré con Santa Teresa, que no lo llamo oración, aunque mucho
menees los labios.
Camino 86. Tu oración debe ser litúrgica. -Ojalá te aficiones a recitar los
salmos, y las oraciones del misal, en lugar de oraciones privadas o
particulares.
Camino 87. "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede
de la boca de Dios", dijo el Señor. - Pan y palabra!: Hostia y oración. Si
no, no vivirás vida sobrenatural.
Camino 88. Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto,
con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo..., aunque
los amigos a veces traicionan. -No me parece mal. Pero... ¿cómo no
frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el
Gran Amigo, que nunca traiciona?
Camino 89. "María escogió la mejor parte", se lee en el Santo Evangelio.
-Allí está ella, bebiendo las palabras del Maestro. En aparente inactividad,
ora y ama. -Después, acompaña a Jesús en sus predicaciones por ciudades y
aldeas. Sin oración, qué difícil es acompañarle!
Camino 90. ¿Que no sabes orar? -Ponte en la presencia de Dios, y en cuanto
comiences a decir: "Señor, que no sé hacer oración!...", está seguro de que
has empezado a hacerla.
Camino 91. Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" -¿De
qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones
nobles, preocupaciones diarias..., flaquezas!: y hacimientos de gracias y
peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: "
tratarse!"
Camino 92. "Et in meditatione mea exardescit ignis" -Y, en mi meditación, se
enciende el fuego. -A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre
viva, que dé calor y luz. Por eso cuando no sepas ir adelante, cuando
sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos, echa
las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que
sigan alimentando la hoguera. -Y habrás aprovechado el tiempo.
Camino 93. Te ves tan miserable que te reconoces indigno de que Dios te
oiga... Pero, ¿y los méritos de María? ¿Y las llagas de tu Señor? Y...
¿acaso no eres hijo de Dios? Además, El te escucha "quoniam bonus...,
quoniam in saeculum misericordia ejus": porque es bueno, porque su
misericordia permanece siempre.
Camino 94. Se ha hecho tan pequeño -ya ves: un Niño!- para que te le
acerques con confianza.
Camino 95. "In te, Domine, speravi": en ti, Señor, esperé. -Y puse, con los
medios humanos, mi oración y mi cruz. -Y mi esperanza no fue vana, ni jamás
lo será: "non confundar in aeternum"!
Camino 96. Habla Jesús: "Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se os abrirá". Haz oración. ¿En qué negocio humano te
pueden dar más seguridades de éxito?
Camino 97. No sabes qué decir al Señor en la oración. No te acuerdas de
nada, y, sin embargo, querrías consultarle muchas cosas. -Mira: toma algunas
notas durante el día de las cuestiones que desees considerar en la presencia
de Dios. Y ve con esa nota luego a orar.
Camino 98. Después de la oración del Sacerdote y de las vírgenes
consagradas, la oración más grata a Dios es la de los niños y la de los
enfermos.
Camino 99. Cuando vayas a orar, que sea éste un firme propósito: ni más
tiempo por consolación, ni menos por aridez.
Camino 100. No digas a Jesús que quieres consuelo en la oración. -Si te lo
da, agradéceselo. -Dile siempre que quieres perseverancia.
Camino 101. Persevera en la oración. -Persevera, aunque tu labor parezca
estéril. -La oración es siempre fecunda.
Camino 102. Tu inteligencia está torpe, inactiva: haces esfuerzos inútiles
para coordinar las ideas en la presencia del Señor: un verdadero
atontamiento! No te esfuerces, ni te preocupes. -Oyeme bien: es la hora del
corazón.
Camino 103. Esas palabras, que te han herido en la oración, grábalas en tu
memoria y recítalas pausadamente muchas veces durante el día.
Camino 104. "Pernoctans in oratione Dei" -pasó la noche en oración. -Esto
nos dice San Lucas, del Señor. Tú, ¿cuántas veces has perseverado así?
-Entonces...
Camino 105. Si no tratas a Cristo en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a
dar a conocer?
Camino 106. Me has escrito, y te entiendo: "Hago todos los días mi de
oración: si no fuera por eso!"
Camino 107. ¿Santo, sin oración?... -No creo en esa santidad.
Camino 108. Te diré, plagiando la frase de un autor extranjero, que tu vida
de apóstol vale lo que vale tu oración.
Camino 109. Si no eres hombre de oración, no creo en la rectitud de tus
intenciones cuando dices que trabajas por Cristo.
Camino 110. Me has dicho alguna vez que pareces un reloj descompuesto, que
suena a destiempo: estás frío, seco y árido a la hora de tu oración; y, en
cambio, cuando menos era de esperar, en la calle, entre los afanes de cada
día, en medio del barullo y alboroto de la ciudad, o en la quietud laboriosa
de tu trabajo profesional, te sorprendes orando... ¿A destiempo? Bueno; pero
no desaproveches esas campanadas de tu reloj. -El espíritu sopla donde
quiere.
Camino 111. Me has hecho reír con tu oración... impaciente. -Le decías: "no
quiero hacerme viejo, Jesús... Es mucho esperar para verte! Entonces, quizá
no tenga el corazón en carne viva, como lo tengo ahora. Viejo, me parece
tarde. Ahora, mi unión sería más gallarda, porque te quiero con Amor de
doncel".
Camino 112. Me gusta que vivas esa "reparación ambiciosa": el mundo!, me has
dicho. -Bien. Pero, en primer término, los de tu familia sobrenatural y de
sangre, los del país que es nuestra Patria.
Camino 113. Le decías: "No te fíes de mí... Yo sí que me fío de ti, Jesús...
Me abandono en tus brazos: allí dejo lo que tengo, mis miserias!" -Y me
parece buena oración.
Camino 114. La oración del cristiano nunca es monólogo.
Camino 115. "Minutos de silencio". -Dejadlos para los que tienen el corazón
seco. Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está
en los cielos.
Camino 116. No dejes tu lección espiritual. -La lectura ha hecho muchos
santos.
Camino 117. En la lectura -me escribes- formo el depósito de combustible.
-Parece un montón inerte, pero es de allí de donde muchas veces mi memoria
saca espontáneamente material, que llena de vida mi oración y enciende mi
hacimiento de gracias después de comulgar.
Camino 118. La santa pureza la da Dios cuando se pide con humildad.
Camino 119. ¿Qué hermosa es la santa pureza! Pero no es santa, ni agradable
a Dios, si la separamos de la caridad. La caridad es la semilla que crecerá
y dará frutos sabrosísimos con el riego, que es la pureza. Sin caridad, la
pureza es infecunda, y sus aguas estériles convierten las almas en un
lodazal, en una charca inmunda, de donde salen vaharadas de soberbia.
Camino 120. ¿Pureza? -preguntan. Y se sonríen. -Son los mismos que van al
matrimonio con el cuerpo marchito y el alma desencantada. Os prometo un
libro -si Dios me ayuda- que podrá llevar este título: "Celibato, Matrimonio
y Pureza".
Camino 121. Hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste
y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia. -Y
esa cruzada es obra vuestra.
Camino 122. Muchos viven como ángeles en medio del mundo. -Tú... ¿por qué
no?
Camino 123. Cuando te decidas con firmeza a llevar vida limpia, para ti la
castidad no será carga: será corona triunfal.
Camino 124. Me escribías, médico apóstol: "Todos sabemos por experiencia que
podemos ser castos, viviendo vigilantes, frecuentando los Sacramentos y
apagando los primeros chispazos de la pasión sin dejar que tome cuerpo la
hoguera. Y precisamente entre los castos se cuentan los hombres más
íntegros, por todos los aspectos. Y entre los lujuriosos dominan los
tímidos, egoístas, falsarios y crueles, que son características de poca
virilidad".
Camino 125. Yo quisiera -me has dicho- que Juan, el adolescente, tuviera una
confidencia conmigo y me diera consejos: y me animase para conseguir la
pureza de mi corazón. Si verdaderamente quieres, díselo: y sentirás ánimos y
tendrás consejo.
Camino 126. La gula es la vanguardia de la impureza.
Camino 127. No quieras dialogar con la concupiscencia: despréciala.
Camino 128. El pudor y la modestia son hermanos pequeños de la pureza.
Camino 129. Sin la santa pureza no se puede perseverar en el apostolado.
Camino 130. Quítame, Jesús, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que
recubre mi corazón, para que sienta y siga con facilidad los toques del
Paráclito en mi alma.
Camino 131. Nunca hables, ni para lamentarte, de cosas o sucesos impuros.
-Mira que es materia más pegajosa que la pez. -Cambia de conversación, y, si
no es posible, síguela, hablando de la necesidad y hermosura de la santa
pureza, virtud de hombres que saben lo que vale su alma.
Camino 132. No tengas la cobardía de ser "valiente": huye!
Camino 133. Los santos no han sido seres deformes; casos para que los
estudie un médico modernista. Fueron, son normales: de carne, como la tuya.
-Y vencieron.
Camino 134. Aunque la carne se vista de seda... -Te diré, cuando te vea
vacilar ante la tentación, que oculta su impureza con pretextos de arte, de
ciencia..., de caridad! Te diré, con palabras de un viejo refrán español:
aunque la carne se vista de seda, carne se queda.
Camino 135. Si supieras lo que vales!... -Es San Pablo quien te lo dice: has
sido comprado "pretio magno" -a gran precio. Y luego te dice: "glorificate
et portate Deum in corpore vestro" -glorifica a Dios y llévale en tu cuerpo.
Camino 136. Cuando has buscado la compañía de una satisfacción sensual...
qué soledad luego!
Camino 137. Y pensar que por una satisfacción de un momento, que dejó en ti
posos de hiel y acíbar, me has perdido "el camino"!
Camino 138. "Infelix ego homo!, quis me liberabit de corpore mortis hujus?"
- Pobre de mí!, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? -Así clama San
Pablo. -Anímate: él también luchaba.
Camino 139. A la hora de la tentación piensa en el Amor que en el cielo te
aguarda: fomenta la virtud de la esperanza, que no es falta de generosidad.
Camino 140. No te preocupes, pase lo que pase, mientras no consientas.
-Porque sólo la voluntad puede abrir la puerta del corazón e introducir en
él esas execraciones.
Camino 141. En tu alma parece que materialmente oyes: " ese prejuicio
religioso!"... -Y después la defensa elocuente de todas las miserias de
nuestra pobre carne caída: " sus derechos!". Cuando esto te suceda di al
enemigo que hay ley natural y ley de Dios, y Dios! -Y también infierno.
Camino 142. "Domine!" - Señor!- "si vis, potes me mundare" -si quieres,
puedes curarme. -!Qué hermosa oración para que la digas muchas veces con la
fe del leprosito cuando te acontezca lo que Dios y tú y yo sabemos! -No
tardarás en sentir la respuesta del Maestro: "volo, mundare!" -quiero, sé
limpio!
Camino 143. Por defender su pureza San Francisco de Asís se revolcó en la
nieve, San Benito se arrojó a un zarzal, San Bernardo se zambulló en un
estanque helado... -Tú, ¿qué has hecho?
Camino 144. La pureza limpísima de toda la vida de Juan le hace fuerte ante
la Cruz. -Los demás apóstoles huyen del Gólgota: él, con la Madre de Cristo,
se queda. -No olvides que la pureza enrecia, viriliza el carácter.
Camino 145. Un grupo de jóvenes en noble y alegre camaradería. Se oye una
canción, y después otra y más. Aquel muchacho del bigote moreno sólo oyó la
primera: Corazones partidos yo no los quiero; y si le doy el mío, lo doy
entero. " Qué resistencia a dar mi corazón entero!" -Y la oración brotó, en
cauce manso y ancho.
Camino 146. Me das la impresión de que llevas el corazón en la mano, como
ofreciendo una mercancía: ¿quién lo quiere? -Si no apetece a ninguna
criatura, vendrás a entregarlo a Dios. ¿Crees que han hecho así los santos?
Camino 147. ¿Las criaturas para ti? -Las criaturas para Dios: si acaso, para
ti por Dios.
Camino 148. ¿Por qué abocarte a beber en las charcas de los consuelos
mundanos si puedes saciar tu sed en aguas que saltan hasta la vida eterna?
Camino 149. Despréndete de las criaturas hasta que quedes desnudo de ellas.
Porque -dice el Papa San Gregorio- el demonio nada tiene propio en este
mundo, y desnudo acude a la contienda. Si vas vestido a luchar con él,
pronto caerás en tierra: porque tendrá de donde cogerte.
Camino 150. Parece como si tu Angel te dijera: tienes tu corazón lleno de
tanta afección humana!... -Y luego: ¿eso quieres que custodie tu Custodio?
Camino 151. Desasimiento. - Cómo cuesta!... Quién me diera no tener más
atadura que tres clavos ni más sensación en mi carne que la Cruz!
Camino 152. ¿No presientes que te aguarda más paz y más unión cuando hayas
correspondido a esa gracia extraordinaria que te exige un total
desasimiento? -Lucha por El, por darle gusto: pero fortalece tu esperanza.
Camino 153. Anda!, con generosidad y como un niño, dile: ¿qué me irás a dar
cuando me exiges "eso"?
Camino 154. Tienes miedo de hacerte, para todos, frío y envarado. Tanto
quieres despegarte! -Deja esa preocupación: si eres de Cristo - todo de
Cristo!-, para todos tendrás -también de Cristo- fuego, luz y calor.
Camino 155. Jesús no se satisface "compartiendo": lo quiere todo.
Camino 156. No quieres sujetarte a la Voluntad de Dios... y te acomodas, en
cambio, a la voluntad de cualquier criaturilla.
Camino 157. No me saques las cosas de quicio: si se te da Dios mismo, ¿a qué
ese apego a las criaturas?
Camino 158. Ahora son lágrimas. -¿Duele, eh? - Claro, hombre!: por eso
precisamente te han dado ahí.
Camino 159. Flaquea tu corazón y buscas un asidero en la tierra. -Bueno;
pero cuida de que el apoyo que tomas para no caer no se convierta en peso
muerto que te arrastre, en cadena que te esclavice.
Camino 160. Dime, dime: eso... ¿es una amistad o es una cadena?
Camino 161. Haces un derroche de ternura. -Y te digo: caridad con tus
prójimos, sí: siempre. -Pero -óyeme bien, alma de apóstol-, es de Cristo, y
sólo para El, ese otro sentimiento que el Señor mismo ha puesto en tu pecho.
-Además..., no es cierto que al descorrer algún cerrojo de tu corazón -siete
cerrojos necesitas- más de una vez quedó flotando en tu horizonte
sobrenatural la nubecilla de la duda..., y te preguntas, atormentado a pesar
de tu pureza de intención: ¿no habré ido demasiado lejos en mis
manifestaciones exteriores de afecto?
Camino 162. El corazón, a un lado. Primero, el deber. -Pero, al cumplir el
deber, pon en ese cumplimiento el corazón: que es suavidad.
Camino 163. Si tu ojo derecho te escandalizare..., arráncalo y tíralo lejos!
- pobre corazón, que es el que te escandaliza! Apriétalo, estrújalo entre
tus manos: no le des consuelos. -Y, lleno de una noble compasión, cuando los
pida, dile despacio, como en confidencia: "Corazón, corazón en la Cruz!,
corazón en la Cruz!"
Camino 164. ¿Cómo va ese corazón? -No te me inquietes: los santos -que eran
seres bien conformados y normales, como tú y como yo -sentían también esas
"naturales" inclinaciones. Y si no las hubieran sentido, su reacción
"sobrenatural" de guardar su corazón -alma y cuerpo- para Dios, en vez de
entregarlo a una criatura, poco mérito habría tenido. Por eso, visto el
camino, creo que la flaqueza del corazón no debe ser obstáculo para un alma
decidida y "bien enamorada".
Camino 165. Tú... que por un amorcillo de la tierra has pasado por tantas
bajezas, ¿de veras te crees que amas a Cristo y no pasas, por El!, esa
humillación?
Camino 166. Me escribes: "Padre, tengo... dolor de muelas en el corazón".
-No lo tomo a chacota, porque entiendo que te hace falta un buen dentista
que te haga unas extracciones. Si te dejaras!...
Camino 167. " Ah, si hubiera roto al principio!", me has dicho. -Ojalá no
tengas que repetir esa exclamación tardía.
Camino 168. "Me hizo gracia que hable usted de la "cuenta" que le pedirá
Nuestro Señor. No, para ustedes no será Juez -en el sentido austero de la
palabra- sino simplemente Jesús". -Esta frase, escrita por un Obispo santo,
que ha consolado más de un corazón atribulado, bien puede consolar el tuyo.
Camino 169. Te acogota el dolor porque lo recibes con cobardía. -Recíbelo,
valiente, con espíritu cristiano: y lo estimarás como un tesoro.
Camino 170. Qué claro el camino!... Qué patentes los obstáculos!... Qué
buenas armas para vencerlos!... -Y, sin embargo, cuántas desviaciones y
cuántos tropiezos! ¿Verdad? -Es el hilillo sutil -cadena: cadena de hierro
forjado-, que tú y yo conocemos, y que no quieres romper, la causa que te
aparta del camino y que te hace tropezar y aun caer. -¿A qué esperas para
cortarlo... y avanzar?
Camino 171. El Amor... bien vale un amor!
Camino 172. Si no eres mortificado nunca serás alma de oración.
Camino 173. Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la
sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación
injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el
pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y
otro fastidiosos e impertinentes... Esto, con perseverancia, sí que es
sólida mortificación interior.
Camino 174. No digas: esa persona me carga. -Piensa: esa persona me
santifica.
Camino 175. Ningún ideal se hace realidad sin sacrificio. -Niégate. - Es tan
hermoso ser víctima!
Camino 176. Cuántas veces te propones servir a Dios en algo... y te has de
conformar, tan miserable eres, con ofrecerle la rabietilla, el sentimiento
de no haber sabido cumplir aquel propósito tan fácil!
Camino 177. No desaproveches la ocasión de rendir tu juicio propio.
-Cuesta..., pero qué agradable es a los ojos de Dios!
Camino 178. Cuando veas una pobre Cruz de palo, sola, despreciable y sin
valor... y sin Crucifijo, no olvides que esa Cruz es tu Cruz: la de cada
día, la escondida, sin brillo y sin consuelo..., que está esperando el
Crucifijo que le falta: y ese Crucifijo has de ser tú.
Camino 179. Busca mortificaciones que no mortifiquen a los demás.
Camino 180. Donde no hay mortificación, no hay virtud.
Camino 181. Mortificación interior. -No creo en tu mortificación interior si
veo que desprecias, que no practicas, la mortificación de los sentidos.
Camino 182. Bebamos hasta la última gota del cáliz del dolor en la pobre
vida presente. -¿Qué importa padecer diez años, veinte, cincuenta..., si
luego es cielo para siempre, para siempre..., para siempre? -Y, sobre todo,
-mejor que la razón apuntada, "propter retributionem"-, ¿qué importa
padecer, si se padece por consolar, por dar gusto a Dios nuestro Señor, con
espíritu de reparación, unido a El en su Cruz, en una palabra: si se padece
por Amor?...
Camino 183. Los ojos! Por ellos entran en el alma muchas iniquidades. -
Cuántas experiencias a lo David!... -Si guardáis la vista habréis asegurado
la guarda de vuestro corazón.
Camino 184. ¿Para qué has de mirar, si "tu mundo" lo llevas dentro de ti?
Camino 185. El mundo admira solamente el sacrificio con espectáculo, porque
ignora el valor del sacrificio escondido y silencioso.
Camino 186. Hay que darse del todo, hay que negarse del todo: es preciso que
el sacrificio sea holocausto.
Camino 187. Paradoja: para Vivir hay que morir.
Camino 188. Mira que el corazón es un traidor. -Tenlo cerrado con siete
cerrojos.
Camino 189. Todo lo que no te lleve a Dios es un estorbo. Arráncalo y tíralo
lejos.
Camino 190. Le hacía el Señor decir a un alma, que tenía un superior
inmediato iracundo y grosero: Muchas gracias, Dios mío, por este tesoro
verdaderamente divino, porque ¿cuándo encontraré otro que a cada amabilidad
me corresponda con un par de coces?
Camino 191. Véncete cada día desde el primer momento, levantándote en punto,
a hora fija, sin conceder ni un minuto a la pereza. Si, con la ayuda de
Dios, te vences, tendrás mucho adelantado para el resto de la jornada.
Desmoraliza tanto sentirse vencido en la primera escaramuza!
Camino 192. Siempre sales vencido. -Proponte, cada vez, la salvación de un
alma determinada, o su santificación, o su vocación al apostolado... -Así
estoy seguro de tu victoria.
Camino 193. No me seas flojo, blando. -Ya es hora de que rechaces esa
extraña compasión que sientes de ti mismo.
Camino 194. Yo te voy a decir cuáles son los tesoros del hombre en la tierra
para que no los desperdicies: hambre, sed, calor, frío, dolor, deshonra,
pobreza, soledad, traición, calumnia, cárcel...
Camino 195. Tuvo acierto quien dijo que el alma y el cuerpo son dos enemigos
que no pueden separarse, y dos amigos que no se pueden ver.
Camino 196. Al cuerpo hay que darle un poco menos de lo justo. Si no, hace
traición.
Camino 197. Si han sido testigos de tus debilidades y miserias, ¿qué importa
que lo sean de tu penitencia?
Camino 198. Estos son los frutos sabrosos del alma mortificada: comprensión
y transigencia para las miserias ajenas; intransigencia para las propias.
Camino 199. Si el grano de trigo no muere queda infecundo. -¿No quieres ser
grano de trigo, morir por la mortificación, y dar espigas bien granadas? -
Que Jesús bendiga tu trigal!
Camino 200. No te vences, no eres mortificado, porque eres soberbio. -¿Que
tienes una vida penitente? No olvides que la soberbia es compatible con la
penitencia... -Más razones: la pena tuya, después de la caída, después de
tus faltas de generosidad, ¿es dolor o es rabieta de verte tan pequeño y sin
fuerzas? - Qué lejos estás de Jesús, si no eres humilde..., aunque tus
disciplinas florezcan cada día rosas nuevas!
Camino 201. Qué sabores de hiel y de vinagre, y de ceniza y de acíbar! Qué
paladar tan reseco, pastoso y agrietado! -Parece nada esta impresión
fisiológica si la comparamos con los otros sinsabores de tu alma. -Es que
"te piden más" y no sabes darlo. -Humíllate: ¿quedaría esa amarga impresión
de desagrado, en tu carne y en tu espíritu, si hicieras todo lo que puedes?
Camino 202. ¿Que vas a imponerte voluntariamente un castigo por tu flaqueza
y falta de generosidad? -Bueno: pero que sea una penitencia discreta, como
impuesta a un enemigo que a la vez fuera nuestro hermano.
Camino 203. La alegría de los pobrecitos hombres, aunque tenga motivo
sobrenatural, siempre deja un regusto de amargura. -¿Qué creías? -Aquí
abajo, el dolor es la sal de nuestra vida.
Camino 204. Cuántos que se dejarían enclavar en una cruz, ante la mirada
atónita de millares de espectadores, no saben sufrir cristianamente los
alfilerazos de cada día! -Piensa, entonces, qué es lo más heroico.
Camino 205. Leíamos -tú y yo- la vida heroicamente vulgar de aquel hombre de
Dios. -Y le vimos luchar, durante meses y años ( qué "contabilidad", la de
su examen particular!), a la hora del desayuno: hoy vencía, mañana era
vencido... Apuntaba: "no tomé mantequilla..., tomé mantequilla!" Ojalá
también vivamos -tú y yo- nuestra..., "tragedia" de la mantequilla.
Camino 206. El minuto heroico. -Es la hora, en punto, de levantarte. Sin
vacilación: un pensamiento sobrenatural y... arriba! -El minuto heroico: ahí
tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita tu
naturaleza.
Camino 207. Agradece, como un favor muy especial, ese santo aborrecimiento
que sientes de ti mismo.
Camino 208. Bendito sea el dolor. -Amado sea el dolor. -Santificado sea el
dolor... Glorificado sea el dolor!
Camino 209. Todo un programa, para cursar con aprovechamiento la asignatura
del dolor, nos da el Apóstol: "spe gaudentes" -por la esperanza, contentos,
"in tribulatione patientes" -sufridos, en la tribulación, "orationi
instantes" -en la oración, continuos.
Camino 210. Expiación: ésta es la senda que lleva a la Vida.
Camino 211. Entierra con la penitencia, en el hoyo profundo que abra tu
humildad, tus negligencias, ofensas y pecados. -Así entierra el labrador, al
pie del árbol que los produjo, frutos podridos, ramillas secas y hojas
caducas. -Y lo que era estéril, mejor, lo que era perjudicial, contribuye
eficazmente a una nueva fecundidad. Aprende a sacar, de las caídas, impulso:
de la muerte, vida.
Camino 212. Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. -Será, en todo caso, la
triste imagen que pueden formar tus ojos turbios... -Purifícate. Clarifica
tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las
limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será
realmente la suya: El!
Camino 213. Jesús sufre por cumplir la Voluntad del Padre... Y tú, que
quieres también cumplir la Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos
del Maestro, ¿podrás quejarte si encuentras por compañero de camino al
sufrimiento?
Camino 214. Di a tu cuerpo: prefiero tener un esclavo a serlo tuyo.
Camino 215. Qué miedo le tiene la gente a la expiación! Si lo que hacen por
bien parecer al mundo lo hicieran rectificando la intención, por Dios... qué
santos serían algunos y algunas!
Camino 216. ¿Lloras? -No te dé verguenza. Llora: que sí, que los hombres
también lloran, como tú, en la soledad y ante Dios. -Por la noche, dice el
Rey David, regaré con mis lágrimas mi lecho. Con esas lágrimas, ardientes y
viriles, puedes purificar tu pasado y sobrenaturalizar tu vida actual.
Camino 217. Te quiero feliz en la tierra. -No lo serás si no pierdes ese
miedo al dolor. Porque, mientras "caminamos", en el dolor está precisamente
la felicidad.
Camino 218. Qué hermoso es perder la vida por la Vida!
Camino 219. Si sabes que esos dolores -físicos o morales- son purificación y
merecimiento, bendícelos.
Camino 220. ¿No te produce mal sabor de boca el deseo de bienestar
fisiológico -"Dios le dé salud, hermano"- con que ciertos pobres agradecen o
reclaman una limosna?
Camino 221. Si somos generosos en la expiación voluntaria, Jesús nos llenará
de gracia para amar las expiaciones que El nos mande.
Camino 222. Que tu voluntad exija a los sentidos, mediante la expiación, lo
que las otras potencias le niegan en la oración.
Camino 223. Qué poco vale la penitencia sin la continua mortificación!
Camino 224. ¿Tienes miedo a la penitencia?... A la penitencia, que te
ayudará a obtener la Vida eterna. -En cambio, por conservar esta pobre vida
de ahora, ¿no ves cómo los hombres se someten a las mil torturas de una
cruenta operación quirúrgica?
Camino 225. Tu mayor enemigo eres tú mismo.
Camino 226. Trata a tu cuerpo con caridad, pero no con más caridad que la
que se emplea con un enemigo traidor.
Camino 227. Si sabes que tu cuerpo es tu enemigo, y enemigo de la gloria de
Dios, al serlo de tu santificación, ¿por qué le tratas con tanta blandura?
Camino 228. "Que pasen buena tarde" -nos dijeron, como es costumbre-, y
comentó un alma muy de Dios: qué deseos más cortos!
Camino 229. Contigo, Jesús, qué placentero es el dolor y qué luminosa la
oscuridad!
Camino 230. Sufres! -Pues, mira: "El" no tiene el Corazón más pequeño que el
nuestro. -¿Sufres? Conviene.
Camino 231. El ayuno riguroso es penitencia gratísima a Dios. -Pero, entre
unos y otros, hemos abierto la mano. No importa -al contrario- que tú, con
la aprobación de tu Director, lo practiques frecuentemente.
Camino 232. ¿Motivos para la penitencia?: Desagravio, reparación, petición,
hacimiento de gracias: medio para ir adelante...: por ti, por mí, por los
demás, por tu familia, por tu país, por la Iglesia... Y mil motivos más.
Camino 233. No hagas más penitencia que la que te consienta tu Director.
Camino 234. Cómo ennoblecemos el dolor, poniéndolo en el lugar que le
corresponde (expiación) en la economía del espíritu!
Camino 235. Examen. -Labor diaria. -Contabilidad que no descuida nunca quien
lleva un negocio. ¿Y hay negocio que valga más que el negocio de la vida
eterna?
Camino 236. A la hora del examen ve prevenido contra el demonio mudo.
Camino 237. Examínate: despacio, con valentía. -¿No es cierto que tu mal
humor y tu tristeza inmotivados -inmotivados, aparentemente- proceden de tu
falta de decisión para romper los lazos sutiles, pero "concretos", que te
tendió -arteramente, con paliativos- tu concupiscencia?
Camino 238. El examen general parece defensa. -El particular, ataque. -El
primero es la armadura. El segundo, espada toledana.
Camino 239. Una mirada al pasado. Y... ¿lamentarte? No: que es estéril.
-Aprender: que es fecundo.
Camino 240. Pide luces. -Insiste: hasta dar con la raíz para aplicarle esa
arma de combate que es el examen particular.
Camino 241. Con el examen particular has de ir derechamente a adquirir una
virtud determinada o a arrancar el defecto que te domina.
Camino 242. "Lo que debo a Dios, por cristiano: mi falta de correspondencia,
ante esa deuda, me ha hecho llorar de dolor: de dolor de Amor. "Mea culpa!""
-Bueno es que vayas reconociendo tus deudas: pero no olvides cómo se pagan:
con lágrimas... y con obras.
Camino 243. "Qui fidelis est in minimo et in majori fidelis est" -quien es
fiel en lo poco también lo es en lo mucho. -Son palabras de San Lucas que te
señalan -haz examen- la raíz de tus descaminos.
Camino 244. Reacciona. -Oye lo que te dice el Espíritu Santo: "Si inimicus
meus maledixisset mihi, sustinuissem utique" -si mi enemigo me ofende, no es
extraño, y es más tolerable. Pero, tú... "tu vero homo unanimis, dux meus,
et notus meus, qui simul mecum dulces capiebas cibos" - tú, mi amigo, mi
apóstol, que te asientas a mi mesa y comes conmigo dulces manjares!
Camino 245. En días de retiro tu examen debe tener más hondura y más
extensión que el tiempo habitual nocturno. -Si no, pierdes una gran ocasión
de rectificar.
Camino 246. Acaba siempre tu examen con un acto de Amor -dolor de Amor-: por
ti, por todos los pecados de los hombres... -Y considera el cuidado paternal
de Dios, que te quitó los obstáculos para que no tropezases.
Camino 247. Concreta. -Que no sean tus propósitos luces de bengala que
brillan un instante para dejar como realidad amarga un palitroque negro e
inútil que se tira con desprecio.
Camino 248. Eres tan joven! -Me pareces un barco que emprende la marcha.
-Esa ligera desviación de ahora, si no la corriges, hará que al final no
llegues a puerto.
Camino 249. Haz pocos propósitos. -Haz propósitos concretos. -Y cúmplelos
con la ayuda de Dios.
Camino 250. Me has dicho, y te escuché en silencio: "Sí: quiero ser santo."
Aunque esta afirmación, tan difuminada, tan general, me parezca de ordinario
una tontería.
Camino 251. Mañana!: alguna vez es prudencia; muchas veces es el adverbio de
los vencidos.
Camino 252. Haz este propósito determinado y firme: acordarte, cuando te den
honras y alabanzas, de aquello que te averguenza y sonroja. Esto es tuyo; la
alabanza y la gloria, de Dios.
Camino 253. Pórtate bien "ahora", sin acordarte de "ayer", que ya pasó, y
sin preocuparte de "mañana", que no sabes si llegará para ti.
Camino 254. Ahora! Vuelve a tu vida noble ahora. -No te dejes engañar:
"ahora" no es demasiado pronto... ni demasiado tarde.
Camino 255. ¿Quieres que te diga todo lo que pienso de "tu camino"? -Pues,
mira: que si correspondes a la llamada, trabajarás por Cristo como el que
más: que si te haces hombre de oración, tendrás la correspondencia de que
hablo antes y buscarás, con hambre de sacrificio, los trabajos más duros...
Y serás feliz aquí y felicísimo luego, en la Vida.
Camino 256. Esa llaga duele. -Pero está en vías de curación: sé consecuente
con tus propósitos. Y pronto el dolor será gozosa paz.
Camino 257. Estás como un saco de arena. -No haces nada de tu parte. Y así
no es extraño que comiences a sentir los síntomas de la tibieza. -Reacciona.
Camino 258. Rechaza esos escrúpulos que te quitan la paz. -No es de Dios lo
que roba la paz del alma. Cuando Dios te visite sentirás la verdad de
aquellos saludos: la paz os doy..., la paz os dejo..., la paz sea con
vosotros..., y esto, en medio de la tribulación.
Camino 259. Todavía los escrúpulos! -Habla con sencillez y claridad a tu
Director. Obedece... y no empequeñezcas el Corazón amorosísimo del Señor.
Camino 260. Tristeza, apabullamiento. No me extraña: es la nube de polvo que
levantó tu caída. Pero, basta!: ¿acaso el viento de la gracia no llevó lejos
esa nube? Después, tu tristeza -si no la rechazas- bien podría ser la
envoltura de tu soberbia. -¿Es qué te creías perfecto e impecable?
Camino 261. Te prohíbo que pienses más en eso. -En cambio, bendice a Dios,
que volvió la vida a tu alma.
Camino 262. No pienses más en tu caída. -Ese pensamiento, además de losa que
te cubre y abruma, será fácilmente ocasión de próximas tentaciones. -Cristo
te perdonó: olvídate del hombre viejo.
Camino 263. No te desalientes. -Te he visto luchar...: tu derrota de hoy es
entrenamiento para la victoria definitiva.
Camino 264. Te has portado bien..., aunque hayas caído así de hondo. -Te has
portado bien, porque te humillaste, porque has rectificado, porque te has
llenado de esperanza, y la esperanza te trajo de nuevo al Amor. -No pongas
esa cara boba de pasmo: te has portado bien! -Te alzaste del suelo: "surge",
resonó de nuevo la voz poderosa, "et ambula!": ahora, a trabajar!
Camino 265. Los hijos... Cómo procuran comportarse dignamente cuando están
delante de sus padres! Y los hijos de Reyes, delante de su padre el Rey,
cómo procuran guardar la dignidad de la realeza! Y tú... ¿no sabes que estás
siempre delante del Gran Rey, tu Padre-Dios?
Camino 266. No tomes una decisión sin detenerte a considerar el asunto
delante de Dios.
Camino 267. Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de
continuo. -Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las
estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado. Y está
como un Padre amoroso -a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las
madres del mundo pueden querer a sus hijos-, ayudándonos, inspirándonos,
bendiciendo... y perdonando. !Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño
de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ya no lo haré más!
-Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con
fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se
enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico,
qué esfuerzos hace para portarse bien! Preciso es que nos empapemos, que nos
saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a
nosotros y en los cielos.
Camino 268. Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias,
muchas veces al día. -Porque te da esto y lo otro. -Porque te han
despreciado. -Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes. Porque
hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. -Porque creó el Sol
y la Luna y aquel animal y aquella otra planta. -Porque hizo a aquel hombre
elocuente y a ti te hizo premioso... Dale gracias por todo, porque todo es
bueno.
Camino 269. No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de meterte dentro
de cada Sagrario cuando divises los muros o torres de las casas del Señor.
-El te espera. No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de rezar a
María Inmaculada una jaculatoria siquiera cuando pases junto a los lugares
donde sabes que se ofende a Cristo.
Camino 270. ¿No te alegra si has descubierto en tu camino habitual por las
calles de la urbe otro Sagrario!?
Camino 271. Decía un alma de oración: en las intenciones, sea Jesús nuestro
fin; en los afectos, nuestro Amor; en la palabra, nuestro asunto; en las
acciones, nuestro modelo.
Camino 272. Emplea esas santas "industrias humanas" que te aconsejé para no
perder la presencia de Dios: jaculatorias, actos de Amor y desagravio,
comuniones espirituales, "miradas" a la imagen de Nuestra Señora...
Camino 273. Solo! -No estás solo. Te hacemos mucha compañía desde lejos.
-Además..., asentado en tu alma en gracia, el Espíritu Santo -Dios contigo-
va dando tono sobrenatural a todos tu pensamientos, deseos y obras.
Camino 274. Padre -me decía aquel muchachote (¿qué habrá sido de él?), buen
estudiante de la Central-, pensaba en lo que usted me dijo... que soy hijo
de Dios!, y me sorprendí por la calle, "engallado" el cuerpo y soberbio por
dentro... hijo de Dios!" Le aconsejé, con segura conciencia, fomentar la
"soberbia".
Camino 275. No dudo de tu rectitud. -Sé que obras en la presencia de Dios.
Pero, hay un pero!: tus acciones las presencian o las pueden presenciar
hombres que juzguen humanamente... Y es preciso darles buen ejemplo.
Camino 276. Si te acostumbras, siquiera una vez por semana, a buscar la
unión con María para ir a Jesús, verás cómo tienes más presencia de Dios.
Camino 277. Me preguntas: ¿por qué esa Cruz de palo? -Y copio de una carta:
"Al levantar la vista del microscopio la mirada va a tropezar con la Cruz
negra y vacía. Esta Cruz sin Crucificado es un símbolo. Tiene una
significación que los demás no verán. Y el que, cansado, estaba a punto de
abandonar la tarea, vuelve a acercar los ojos al ocular y sigue trabajando:
porque la Cruz solitaria está pidiendo unas espaldas que carguen con ella".
Camino 278. Ten presencia de Dios y tendrás vida sobrenatural.
Camino 279. La gente tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos
dimensiones. -Cuando vivas vida sobrenatural obtendrás de Dios la tercera
dimensión: la altura, y, con ella, el relieve, el peso y el volumen.
Camino 280. Si pierdes el sentido sobrenatural de tu vida, tu caridad será
filantropía; tu pureza, decencia; tu mortificación, simpleza; tu disciplina,
látigo, y todas tus obras, estériles.
Camino 281. El silencio es como el portero de la vida interior.
Camino 282. Paradoja: es más asequible ser santo que sabio, pero es más
fácil ser sabio que santo.
Camino 283. Distraerte. - Necesitas distraerte!..., abriendo mucho tus ojos
para que entren bien las imágenes de las cosas, o cerrándolos casi, por
exigencias de tu miopía... Ciérralos del todo!: ten vida interior, y verás,
con color y relieve insospechados, las maravillas de un mundo mejor, de un
mundo nuevo: y tratarás a Dios..., y conocerás tu miseria..., y te
endiosarás... con un endiosamiento que, al acercarte a tu Padre, te hará más
hermano de tus hermanos los hombres.
Camino 284. Aspiración: Que sea yo bueno, y todos los demás mejores que yo.
Camino 285. La conversión es cosa de un instante. -La santificación es obra
de toda la vida.
Camino 286. Nada hay mejor en el mundo que estar en gracia de Dios.
Camino 287. Pureza de intención. -La tendrás siempre, si, siempre y en todo,
sólo buscas agradar a Dios.
Camino 288. Métete en las llagas de Cristo Crucificado. -Allí aprenderás a
guardar tus sentidos, tendrás vida interior, y ofrecerás al Padre de
continuo los dolores del Señor y los de María, para pagar por tus deudas y
por todas las deudas de los hombres.
Camino 289. Tu impaciencia santa, por servirle, no desagrada a Dios. -Pero
será estéril si no va acompañada de un efectivo mejoramiento en tu conducta
diaria.
Camino 290. Rectificar. -Cada día un poco. -Esta es tu labor constante si de
veras quieres hacerte santo.
Camino 291. Tienes obligación de santificarte. -Tú también. -¿Quién piensa
que ésta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos? A todos, sin
excepción, dijo el Señor: "Sed perfectos, como mi Padre Celestial es
perfecto".
Camino 292. Precisamente tu vida interior debe ser eso: comenzar... y
recomenzar.
Camino 293. En la vida interior, ¿has considerado despacio la hermosura de
"servir" con voluntariedad actual?
Camino 294. No se veían las plantas cubiertas por la nieve. -Y comentó,
gozoso, el labriego dueño del campo: "ahora crecen para adentro." -Pensé en
ti: en tu forzosa inactividad... -Dime: ¿creces también para adentro?
Camino 295. Si no eres señor de ti mismo, aunque seas poderoso, me causa
pena y risa tu señorío.
Camino 296. Es duro leer, en los Santos Evangelios, la pregunta de Pilato:
"¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, que se llama Cristo?"
-Es más penoso oír la respuesta: " A Barrabás!" Y más terrible todavía darme
cuenta de que muchas veces!, al apartarme del camino, he dicho también " a
Barrabás!", y he añadido "¿a Cristo?... "Crucifige eum!" - Crucifícalo!"
Camino 297. Todo eso, que te preocupa de momento, importa más o menos. -Lo
que importa absolutamente es que seas feliz, que te salves.
Camino 298. Luces nuevas! - Qué alegría tienes por que el Señor te hizo
descubrir otro Mediterráneo! -Aprovecha esos instantes: es la hora de romper
a cantar un himno de acción de gracias: y es también la hora de desempolvar
rincones de tu alma, de dejar alguna rutina, de obrar más sobrenaturalmente,
de evitar un posible escándalo en el prójimo... -En una palabra: que tu
agradecimiento se manifieste en un propósito concreto.
Camino 299. Cristo ha muerto por ti. -Tú... ¿qué debes hacer por Cristo?
Camino 300. Tu experiencia personal -ese desabrimiento, esa inquietud, esa
amargura- te hace vivir la verdad de aquellas palabras de Jesús: nadie puede
servir a dos señores!
Camino 301. Un secreto. -Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son
crisis de santos. -Dios quiere un puñado de hombres "suyos" en cada
actividad humana. -Después... "pax Christi in regno Christi" -la paz de
Cristo en el reino de Cristo.
Camino 302. Tu Crucifijo. -Por cristiano, debieras llevar siempre contigo tu
Crucifijo. Y ponerlo sobre tu mesa de trabajo. Y besarlo antes de darte al
descanso y al despertar: y cuando se rebele contra tu alma el pobre cuerpo,
bésalo también.
Camino 303. Pierde el miedo a llamar al Señor por su nombre -Jesús- y a
decirle que le quieres.
Camino 304. Procura lograr diariamente unos minutos de esa bendita soledad
que tanta falta hace para tener en marcha la vida interior.
Camino 305. Me has escrito: "La sencillez es como la sal de la perfección. Y
es lo que a mí me falta. Quiero lograrla, con la ayuda de El y de usted."
-Ni la de El ni la mía te faltará. -Pon los medios.
Camino 306. Que la vida del hombre sobre la tierra es milicia, lo dijo Job
hace muchos siglos. -Todavía hay comodones que no se han enterado.
Camino 307. Ese modo sobrenatural de proceder es una verdadera táctica
militar. -Sostienes la guerra -las luchas diarias de tu vida interior- en
posiciones, que colocas lejos de los muros capitales de tu fortaleza. Y el
enemigo acude allí: a tu pequeña mortificación, a tu oración habitual, a tu
trabajo ordenado, a tu plan de vida: y es difícil que llegue a acercarse
hasta los torreones, flacos para el asalto, de tu castillo. -Y si llega,
llega sin eficacia.
Camino 308. Me escribes y copio: "Mi gozo y mi paz. Nunca podré tener
verdadera alegría si no tengo paz. ¿Y qué es la paz? La paz es algo muy
relacionado con la guerra. La paz es consecuencia de la victoria. La paz
exige de mí una continua lucha, sin lucha no podré tener paz".
Camino 309. Mira qué entrañas de misericordia tiene la justicia de Dios!
-Porque en los juicios humanos, se castiga al que confiesa su culpa: y, en
el divino, se perdona. Bendito sea el santo Sacramento de la Penitencia!
Camino 310. "Induimini Dominum Jesum Christum" -revestíos de Nuestro Señor
Jesucristo, decía San Pablo a los Romanos. -En el Sacramento de la
Penitencia es donde tú y yo nos revestimos de Jesucristo y de sus
merecimientos.
Camino 311. La guerra! -La guerra tiene una finalidad sobrenatural -me
dices- desconocida para el mundo: la guerra ha sido para nosotros... -La
guerra es el obstáculo máximo del camino fácil. -Pero tendremos, al final,
que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas.
Camino 312. Poder de tu nombre, Señor! -Encabecé mi carta, como suelo:
"Jesús te me guarde". -Y me escriben: "El Jesús te me guarde! de su carta ya
me ha servido para librarme de una buena. Que El les guarde también a
todos".
Camino 313. "Ya que el Señor me ayuda con su acostumbrada generosidad,
procuraré corresponder con un "afinamiento" de mis modos", me dijiste. -Y yo
no tuve nada que añadir.
Camino 314. Te escribí, y te decía: "me apoyo en ti: tu verás qué
hacemos...!" - Qué íbamos a hacer, sino apoyarnos en el Otro!
Camino 315. Misionero. -Sueñas con ser misionero. Tienes vibraciones a lo
Xavier: y quieres conquistar para Cristo un imperio. -¿El Japón, China, la
India, Rusia..., los pueblos fríos del norte de Europa, o América, o Africa,
o Australia? -Fomenta esos incendios en tu corazón, esas hambres de almas.
Pero no me olvides que eres más misionero "obedeciendo". Lejos
geográficamente de esos campos de apostolado, trabajas "aquí" y "allí": ¿no
sientes - como Xavier!- el brazo cansado después de administrar a tantos el
bautismo?
Camino 316. Me dices que sí, que quieres. -Bien, pero ¿quieres como un avaro
quiere su oro, como una madre quiere a su hijo, como un ambicioso quiere los
honores o como un pobrecito sensual su placer? -¿No? -Entonces no quieres.
Camino 317. Qué afán ponen los hombres en sus asuntos terrenos!: ilusiones
de honores, ambición de riquezas, preocupaciones de sensualidad. -Ellos y
ellas, ricos y pobres, viejos y hombres maduros y jóvenes y aun niños: todos
igual. -Cuando tú y yo pongamos el mismo afán en los asuntos de nuestra alma
tendremos una fe viva y operativa: y no habrá obstáculo que no venzamos en
nuestras empresas de apostolado.
Camino 318. Para ti, que eres deportista, qué buena razón es esta del
Apóstol!: "Nescitis quod ii qui in stadio currunt omnes quidem currunt, sed
unus accipit bravium? Sic currite ut comprehendatis" -¿No sabéis que los que
corren en el estadio, aunque todos corren, uno sólo se lleva el premio?
Corred de tal manera que le ganéis.
Camino 319. Recógete. -Busca a Dios en ti y escúchale.
Camino 320. Fomenta esos pensamientos nobles, esos santos deseos
incipientes... -Un chispazo puede dar lugar a una hoguera.
Camino 321. Alma de apóstol: esa intimidad de Jesús contigo, tan cerca de
El, tantos años!, ¿no te dice nada?
Camino 322. Es verdad que a nuestro Sagrario le llamo siempre Betania...
-Hazte amigo de los amigos del Maestro: Lázaro, Marta, María. -Y después ya
no me preguntarás por qué llamo Betania a nuestro Sagrario.
Camino 323. Tú sabes que hay "consejos evangélicos". Seguirlos es una finura
de amor. -Dicen que es camino de pocos. -A veces, pienso que podría ser
camino de muchos.
Camino 324. "Quia hic homo coepit aedificare et non potuit consummare!" -
comenzó a edificar y no pudo terminar! Triste comentario, que, si no
quieres, no se hará de ti: porque tienes todos los medios para coronar el
edificio de tu santificación: la gracia de Dios y tu voluntad.
Camino 325. Lucha contra esa flojedad que te hace perezoso y abandonado en
tu vida espiritual. -Mira que puede ser el principio de la tibieza..., y, en
frase de la Escritura, a los tibios los vomitará Dios.
Camino 326. Me duele ver el peligro de tibieza en que te encuentras cuando
no te veo ir seriamente a la perfección dentro de tu estado. -Di conmigo: no
quiero tibieza!: "confige timore tuo carnes meas!" - dame, Dios mío, un
temor filial, que me haga reaccionar!
Camino 327. Ya sé que evitas los pecados mortales. - Quieres salvarte! -Pero
no te preocupa ese continuo caer deliberadamente en pecados veniales, aunque
sientes la llamada de Dios, para vencerte en cada caso. -Tu tibieza hace que
tengas esa mala voluntad.
Camino 328. Qué poco amor de Dios tienes cuando cedes sin lucha porque no es
pecado grave!
Camino 329. Los pecados veniales hacen mucho daño al alma. -Por eso, "capite
nobis vulpes parvulas, quae demoliuntur vineas", dice el Señor en el "Cantar
de los Cantares": cazad las pequeñas raposas que destruyen la viña.
Camino 330. Qué pena me das mientras no sientas dolor de tus pecados
veniales! -Porque, hasta entonces, no habrás comenzado da tener verdadera
vida interior.
Camino 331. Eres tibio si haces perezosamente y de mala gana las cosas que
se refieren al Señor; si buscas con cálculo o "cuquería" el modo de
disminuir tus deberes; si no piensas más que en ti y en tu comodidad; si tus
conversaciones son ociosas y vanas; si no aborreces el pecado venial; si
obras por motivos humanos.
Camino 332. Al que pueda ser sabio no le perdonamos que no lo sea.
Camino 333. Estudio. -Obediencia: "non multa, sed multum".
Camino 334. Oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado...,
pero no estudias. -No sirves entonces si no cambias. El estudio, la
formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros.
Camino 335. Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de
oración.
Camino 336. Si has de servir a Dios con tu inteligencia, para ti estudiar es
una obligación grave.
Camino 337. Frecuentas los Sacramentos, haces oración, eres casto... y no
estudias... -No me digas que eres bueno: eres solamente bondadoso.
Camino 338. Antes, como los conocimientos humanos -la ciencia- eran muy
limitados, parecía muy posible que un solo individuo sabio pudiera hacer la
defensa y apología de nuestra Santa Fe. Hoy, con la extensión y la
intensidad de la ciencia moderna, es preciso que los apologistas se dividan
el trabajo para defender en todos los terrenos científicamente a la Iglesia.
-Tú... no te puedes desentender de esta obligación.
Camino 339. Libros: no los compres sin aconsejarte de personas cristianas,
doctas y discretas. -Podrías comprar una cosa inútil o perjudicial. Cuántas
veces creen llevar debajo del brazo un libro... y llevan una carga de
basura!
Camino 340. Estudia. -Estudia con empeño. -Si has de ser sal y luz,
necesitas ciencia, idoneidad. ¿O crees que por vago y comodón vas a recibir
ciencia infusa?
Camino 341. Está bien que pongas ese empeño en el estudio, siempre que
pongas el mismo empeño en adquirir la vida interior.
Camino 342. No olvides que antes de enseñar hay que hacer. -"Coepit facere
et docere", dice de Jesucristo la Escritura Santa: comenzó a hacer y a
enseñar. -Primero, hacer. Para que tú y yo aprendamos.
Camino 343. Trabaja. -Cuando tengas la preocupación de una labor
profesional, mejorará la vida de tu alma: y serás más varonil, porque
abandonarás ese "espíritu de chinchorrería" que te consume.
Camino 344. Educador: el empeño innegable que pones en conocer y practicar
el mejor método para que tus alumnos adquieran la ciencia terrena ponlo
también en conocer y practicar la ascética cristiana, que es el único método
para que ellos y tú seáis mejores.
Camino 345. Cultura, cultura! -Bueno: que nadie nos gane a ambicionarla y
poseerla. -Pero, la cultura es medio y no fin.
Camino 346. Estudiante: fórmate en una piedad sólida y activa, destaca en el
estudio, siente anhelos firmes de apostolado profesional. -Y yo te prometo,
con ese vigor de tu formación religiosa y científica, prontas y dilatadas
expansiones.
Camino 347. Sólo te preocupas de edificar tu cultura. -Y es preciso edificar
tu alma. -Así trabajarás como debes, por Cristo: para que El reine en el
mundo hace falta que haya quienes, con la vista en el cielo, se dediquen
prestigiosamente a todas las actividades humanas, y, desde ellas, ejerciten
calladamente -y eficazmente- un apostolado de carácter profesional.
Camino 348. Tu desidia, tu dejadez, tu gandulería son cobardía y comodidad
-te lo arguye de continuo la conciencia-, pero "no son camino".
Camino 349. Queda tranquilo si asentaste una opinión ortodoxa, aunque la
malicia del que te escuchó le lleve a escandalizarse. -Porque su escándalo
es farisaico.
Camino 350. No es suficiente que seas sabio, además de buen cristiano. -Si
no corriges las maneras bruscas de tu carácter, si haces incompatibles tu
celo y tu ciencia con la buena educación, no entiendo que puedas ser santo.
-Y, si eres sabio, aunque lo seas, deberías estar amarrado a un pesebre,
como un mulo.
Camino 351. Con ese aire de suficiencia resultas un tipo molesto y
antipático, te pones en ridículo, y, lo que es peor, quitas eficacia a tu
trabajo de apóstol. No olvides que hasta las "medianías" pueden pecar por
demasiado sabias.
Camino 352. Tu misma inexperiencia te lleva a esa presunción, a esa vanidad,
a eso que tú crees que te da aire de importancia. -Corrígete, por favor.
Necio y todo, puedes llegar a ocupar cargos de dirección (más de un caso se
ha visto), y, si no te persuades de tu falta de dotes, te negarás a escuchar
a quienes tengan don de consejo. Y causa miedo pensar el daño que hará tu
desgobierno.
Camino 353. Aconfesionalismo. Neutralidad. -Viejos mitos que intentan
siempre remozarse. ¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de
ser católico, al entrar en la Universidad o en la Asociación profesional o
en la Asamblea sabia o en el Parlamento, como quien deja el sombrero en la
puerta?
Camino 354. Aprovéchame el tiempo. -No te olvides de la higuera maldecida.
Ya hacía algo: echar hojas. Como tú... -No me digas que tienes excusas. -No
le valió a la higuera -narra el Evangelista- no ser tiempo de higos, cuando
el Señor los fue a buscar en ella. -Y estéril quedó para siempre.
Camino 355. Los que andan en negocios humanos dicen que el tiempo es oro.
-Me parece poco: para los que andamos en negocios de almas el tiempo es
gloria!
Camino 356. No me explico que te llames cristiano y tengas esa vida de vago
inútil. -¿Olvidas la vida de trabajo de Cristo?
Camino 357. Todos los pecados -me has dicho- parece que están esperando el
primer rato de ocio. El ocio mismo ya debe ser un pecado! -El que se entrega
a trabajar por Cristo no ha de tener un momento libre, porque el descanso no
es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo.
Camino 358. Estar ocioso es algo que no se comprende en un varón con alma de
apóstol.
Camino 359. Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y
habrás santificado el trabajo.
Camino 360. Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus
años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un
matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica
-te dije, bromista. Y luego, qué pensativo te quedaste!, cuando seguí
aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol
adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más.
Camino 361. Para ti, que te quejas interiormente, porque te tratan con
dureza, y sientes el contraste de ese rigor con la conducta de los de tu
sangre, copio estos párrafos de la carta de un alférez médico: "Ante el
enfermo, cabe la actitud fría y calculadora, pero objetiva y útil para el
paciente, del profesional honrado. Y la ñoñería llorona de la familia. -¿Qué
sería de un puesto de socorro, durante un combate, cuando va llegando el
chorreo de heridos que se acumulan porque la evacuación no es lo
suficientemente rápida, si junto a cada camilla hubiese una familia? Como
para pasarse al enemigo".
Camino 362. No necesito milagros: me sobra con los que hay en la Escritura.
-En cambio, me hace falta tu cumplimiento del deber, tu correspondencia a la
gracia.
Camino 363. Desilusionado. -Vienes alicaído. Los hombres te acaban de dar
una lección! -Creían que no los necesitabas, y rezumaban ofrecimientos. La
posibilidad de que tuvieran que ayudarte económicamente -unas pesetillas
miserables- convirtió la amistad en indiferencia. -Confía sólo en Dios y en
quienes, por El, están unidos a ti.
Camino 364. Ah, si te propusieras servir a Dios "seriamente", con el mismo
empeño que pones en servir tu ambición, tus vanidades, tu sensualidad!...
Camino 365. Si sientes impulsos de ser caudillo, tu aspiración será: con tus
hermanos, el último; con los demás, el primero.
Camino 366. Vamos a ver, ¿qué injuria se te hace a ti porque aquél o el otro
tengan más confianza con determinadas personas, a quienes conocieron antes o
por quienes sienten más afinidades de simpatía, de profesión, de carácter?
-Sin embargo, entre los tuyos, evita cuidadosamente aun la apariencia de una
amistad particular.
Camino 367. El manjar más delicado y selecto, si lo come un cerdo (que así
se llama, sin perdón) se convierte, a lo más, en carne de cerdo! Seamos
ángeles, para dignificar las ideas, al asimilarlas. -Cuando menos, seamos
hombres: para convertir los alimentos, siquiera, en músculos nobles y
bellos, o quizá en cerebro potente... capaz de entender y adorar a Dios.
Pero... no seamos bestias, como tantos y tantos!
Camino 368. ¿Te aburres? -Es que tienes los sentidos despiertos y el alma
dormida.
Camino 369. La caridad de Jesucristo te llevará a muchas concesiones...
nobilísimas. -Y la caridad de Jesucristo te llevará a muchas
intransigencias..., nobilísimas también.
Camino 370. Si no eres malo, y lo pareces, eres tonto. -Y esa tontería
-piedra de escándalo- es peor que la maldad.
Camino 371. Cuando bullen, "haciendo cabeza" de manifestaciones exteriores
de religiosidad, gentes profesionalmente mal conceptuadas, de seguro que
sentís ganas de decirles al oído: Por favor, tengan la bondad de ser menos
católicos!
Camino 372. Si tienes un puesto oficial, tienes también unos derechos, que
nacen del ejercicio de ese cargo, y unos deberes. -Te apartas de tu camino
de apóstol, si, con ocasión -o con excusa- de una obra de celo, dejas
incumplidos los deberes del cargo. Porque me perderás el prestigio
profesional, que es precisamente tu "anzuelo de pescador de hombres".
Camino 373. Me gusta tu lema de apóstol: "Trabajar sin descanso".
Camino 374. ¿Por qué esa precipitación? -No me digas que es actividad: es
atolondramiento.
Camino 375. Disipación. -Dejas que se abreven tus sentidos y potencias en
cualquier charca. -Así andas tú luego: sin fijeza, esparcida la atención,
dormida la voluntad y despierta la concupiscencia. -Vuelve con seriedad a
sujetarte a un plan, que te haga llevar vida de cristiano, o nunca harás
nada de provecho.
Camino 376. " Influye tanto el ambiente!", me has dicho. -Y hube de
contestar: sin duda. Por eso es menester que sea tal vuestra formación, que
llevéis, con naturalidad, vuestro propio ambiente, para dar "vuestro tono" a
la sociedad con la que conviváis. -Y, entonces, si has cogido este espíritu,
estoy seguro de que me dirás con el pasmo de los primeros discípulos al
contemplar las primicias de los milagros que se obraban por sus manos en
nombre de Cristo: " Influimos tanto en el ambiente!"
Camino 377. Y ¿cómo adquiriré "nuestra formación", y cómo conservaré
"nuestro espíritu"? -Cumpliéndome las normas concretas que tu Director te
entregó y te explicó y te hizo amar: cúmplelas y serás apóstol.
Camino 378. No seas pesimista. -¿No sabes que todo cuanto sucede o puede
suceder es para bien? -Tu optimismo será necesaria consecuencia de tu Fe.
Camino 379. Naturalidad. -Que vuestra vida de caballeros cristianos, de
mujeres cristianas -vuestra sal y vuestra luz- fluya espontáneamente, sin
rarezas, ni ñoñerías: llevad siempre con vosotros nuestro espíritu de
sencillez.
Camino 380. "Y ¿en un ambiente paganizado o pagano, al chocar este ambiente
con mi vida, no parecerá postiza mi naturalidad?", me preguntas. -Y te
contesto: Chocará sin duda, la vida tuya con la de ellos, y ese contraste,
por confirmar con tus obras tu fe, es precisamente la naturalidad que yo te
pido.
Camino 381. No te importe si dicen que tienes espíritu de cuerpo. ¿Qué
quieren? ¿Un instrumento delicuescente, que se haga pedazos a la hora de
empuñarlo?
Camino 382. Al regalarte aquella Historia de Jesús, puse como dedicatoria:
"Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo". -Son
tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera?
Camino 383. Si te ven flaquear... y eres jefe, no es extraño que se
quebrante la obediencia.
Camino 384. Confusionismo. -Supe que vacilaba la rectitud de tu criterio. Y,
para que me entendieras, te escribí: el diablo tiene la cara muy fea, y,
como sabe tanto, no se expone a que le veamos los cuernos. No va de frente.
-Por eso, cuántas veces viene con disfraz de nobleza y hasta de
espiritualidad!
Camino 385. Dice el Señor: "Un mandato nuevo os doy: que os améis los unos a
los otros. En esto conocerán que sois mis discípulos". -Y San Pablo: "Llevad
unos la carga de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo". -Yo no te
digo nada.
Camino 386. No olvides, hijo, que para ti en la tierra sólo hay un mal, que
habrás de temer, y evitar con la gracia divina: el pecado.
Camino 387. El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por
estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa
desverguenza.
Camino 388. Una cosa es la santa desverguenza y otra la frescura laica.
Camino 389. La santa desverguenza es una característica de la "vida de
infancia". Al pequeño, no le preocupa nada. -Sus miserias, sus naturales
miserias, se ponen de relieve sencillamente, aunque todo el mundo le
contemple... Esa desverguenza, llevada a la vida sobrenatural, trae este
raciocinio: alabanza, menosprecio...: admiración, burla...: honor,
deshonor...: salud, enfermedad...: riqueza, pobreza...: hermosura,
fealdad... Bien; y eso... ¿qué?
Camino 390. Ríete del ridículo. -Desprecia el qué dirán. Ve y siente a Dios
en ti mismo y en lo que te rodea. Así acabarás por conseguir la santa
desverguenza que precisas, oh paradoja!, para vivir con delicadeza de
caballero cristiano.
Camino 391. ¿Si tienes la santa desverguenza, qué te importa del "qué habrán
dicho" o del "qué dirán"?
Camino 392. Convéncete de que el ridículo no existe para quien hace lo
mejor.
Camino 393. Un hombre, un... caballero transigente, volvería a condenar a
muerte a Jesús.
Camino 394. La transigencia es señal cierta de no tener la verdad. -Cuando
un hombre transige en cosas de ideal, de honra o de Fe, ese hombre es un...
hombre sin ideal, sin honra y sin Fe.
Camino 395. Aquel hombre de Dios, curtido en la lucha, argumentaba así: ¿Que
no transijo? Claro!: porque estoy persuadido de la verdad de mi ideal. En
cambio, usted es muy transigente...: ¿le parece que dos y dos sean tres y
medio? -¿No?..., ¿ni por amistad cede en tan poca cosa? - Es que, por
primera vez, se ha persuadido de tener la verdad... y se ha pasado a mi
partido!
Camino 396. La santa intransigencia no es intemperancia.
Camino 397. Sé intransigente en la doctrina y en la conducta. -Pero sé
blando en la forma. -Maza de acero poderosa, envuelta en funda acolchada. Sé
intransigente, pero no seas cerril.
Camino 398. La intransigencia no es intransigencia a secas: es "la santa
intransigencia". No olvidemos que también hay una "santa coacción".
Camino 399. Si, por salvar una vida terrena, con aplauso de todos, empleamos
la fuerza para evitar que un hombre se suicide..., ¿no vamos a poder emplear
la misma coacción -la santa coacción- para salvar la Vida (con mayúscula) de
muchos que se obstinan en suicidar idiotamente su alma?
Camino 400. Cuántos crímenes se cometen en nombre de la justicia! Si tú
vendieras armas de fuego y alguien te diera el precio de una de ellas, para
matar con esa arma a tu madre, ¿se la venderías?... Pues ¿acaso no te daba
su justo precio?... -Catedrático, periodista, político, hombre de
diplomacia: meditad.
Camino 401. Dios y audacia! -La audacia no es imprudencia. -La audacia no es
osadía.
Camino 402. No pidas a Jesús perdón tan sólo de tus culpas: no le ames con
tu corazón solamente... Desagráviale por todas las ofensas que le han hecho,
le hacen y le harán..., ámale con toda la fuerza de todos los corazones de
todos los hombres que más le hayan querido. Sé audaz: dile que estás más
loco por El que María Magdalena, más que Teresa y Teresita..., más chiflado
que Agustín y Domingo y Francisco, más que Ignacio y Javier.
Camino 403. Ten todavía más audacia y, cuando necesites algo, partiendo
siempre del "Fiat", no pidas: di "Jesús, quiero esto o lo otro", porque así
piden los niños.
Camino 404. Has fracasado! -Nosotros no fracasamos nunca. -Pusiste del todo
tu confianza en Dios. -No perdonaste, luego, ningún medio humano. Convéncete
de esta verdad: el éxito tuyo -ahora y en esto- era fracasar. -Da gracias al
Señor y a comenzar de nuevo!
Camino 405. ¿Que has fracasado? -Tú -estás bien convencido- no puedes
fracasar. No has fracasado: has adquirido experiencia. - Adelante!
Camino 406. Aquello fue un fracaso, un desastre: porque perdiste nuestro
espíritu. -Ya sabes que, con miras sobrenaturales, el final (¿victoria?,
¿derrota?, bah!) sólo tiene un nombre: éxito.
Camino 407. No confundamos los derechos del cargo con los de la persona.
-Aquéllos no pueden ser renunciados.
Camino 408. Santurrón es a santo, lo que beato a piadoso: su caricatura.
Camino 409. No pensemos que valdrá de algo nuestra aparente virtud de
santos, si no va unida a las corrientes virtudes de cristianos. -Esto sería
adornarse con espléndidas joyas sobre los paños menores.
Camino 410. Que tu virtud no sea una virtud sonora.
Camino 411. Muchos falsos apóstoles, a pesar de ellos, hacen bien a la masa,
al pueblo, por la virtud misma de la doctrina de Jesús que predican, aunque
no la practiquen. Pero no se compensa, con este bien, el mal enorme y
efectivo que producen matando almas de caudillos, de apóstoles, que se
apartan, asqueadas, de quienes no hacen lo que enseñan a los demás. Por eso,
si no quieren llevar una vida íntegra, no deben ponerse jamás en primera
fila, como jefes de grupo, ni ellos, ni ellas.
Camino 412. Que el fuego de tu Amor no sea un fuego fatuo. -Ilusión, mentira
de fuego, que ni prende en llamaradas lo que toca, ni da calor.
Camino 413. El "non serviam" de Satanás ha sido demasiado fecundo. -¿No
sientes el impulso generoso de decir cada día, con voluntad de oración y de
obras, un "serviam" - te serviré, te seré fiel!- que supere en fecundidad a
aquel clamor de rebeldía?
Camino 414. Qué pena, un "hombre de Dios" pervertido! -Pero cuánta más pena,
un "hombre de Dios" tibio y mundano!
Camino 415. No hagas mucho caso de lo que el mundo llama victorias o
derrotas. - Sale tantas veces derrotado el vencedor!
Camino 416. "Sine me nihil potestis facere!" Luz nueva, mejor, resplandores
nuevos, para mis ojos, de esa Luz Eterna, que es el Santo Evangelio.
-¿Pueden extrañarme "mis"... tonterías? -Meta yo a Jesús en todas mis cosas.
Y, entonces, no habrá tonterías en mi conducta: y, si he de hablar con
propiedad, no diré más mis cosas, sino "nuestras cosas".
Camino 417. No hay más amor que el Amor!
Camino 418. El secreto para dar relieve a lo más humilde, y aun a lo más
humillante, es amar.
Camino 419. -Niño. -Enfermo. -Al escribir estas palabras, ¿no sentís la
tentación de ponerlas con mayúscula? Es que, para un alma enamorada, los
niños y los enfermos son El.
Camino 420. Qué poco es una vida, para ofrecerla a Dios!...
Camino 421. Un amigo es un tesoro. -Pues... un Amigo!..., que donde está tu
tesoro allí está tu corazón.
Camino 422. Jesús es tu amigo. -El Amigo. -Con corazón de carne, como el
tuyo. -Con ojos, de mirar amabilísimo, que lloraron por Lázaro... Y tanto
como a Lázaro, te quiere a ti.
Camino 423. Dios mío, te amo, pero... enséñame a amar!
Camino 424. Castigar por Amor: este es el secreto para elevar a un plano
sobrenatural la pena impuesta a quienes la merezcan. Por amor de Dios, a
quien se ofende, sirva la pena de expiación: por amor al prójimo por Dios,
sirva la pena, jamás de venganza, sino de medicina saludable.
Camino 425. ¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y... no me he vuelto
loco?
Camino 426. En Cristo tenemos todos los ideales: porque es Rey, es Amor, es
Dios.
Camino 427. Señor: que tenga peso y medida en todo... menos en el Amor.
Camino 428. Si el Amor, aun el amor humano, da tantos consuelos aquí, ¿qué
será el Amor en el cielo?
Camino 429. Todo lo que se hace por Amor adquiere hermosura y se engrandece.
Camino 430. Jesús, que sea yo el último en todo... y el primero en el Amor.
Camino 431. No temas a la Justicia de Dios. -Tan admirable y tan amable es
en Dios la Justicia como la Misericordia: las dos son pruebas del Amor.
Camino 432. Considera lo más hermoso y grande de la tierra..., lo que place
al entendimiento y a las otras potencias..., y lo que es recreo de la carne
y de los sentidos... Y el mundo, y los otros mundos, que brillan en la
noche: el Universo entero. -Y eso, junto con todas las locuras del corazón
satisfechas..., nada vale, es nada y menos que nada, al lado de este Dios
mío! - tuyo!- tesoro infinito, margarita preciosísima, humillado, hecho
esclavo, anonadado con forma de siervo en el portal donde quiso nacer, en el
taller de José, en la Pasión y en la muerte ignominiosa... y en la locura de
Amor de la Sagrada Eucaristía.
Camino 433. Vive de Amor y vencerás siempre -aunque seas vencido- en las
Navas y los Lepantos de tu lucha interior.
Camino 434. Deja que se vierta tu corazón en efusiones de Amor y de
agradecimiento al considerar cómo la gracia de Dios te saca libre cada día
de os lazos que te tiende el enemigo.
Camino 435. "Timor Domini sanctus". -Santo es el temor de Dios. -Temor que
es veneración del hijo para su Padre, nunca temor servil, porque tu
Padre-Dios no es un tirano.
Camino 436. Dolor de Amor. -Porque El es bueno. -Porque es tu Amigo, que dio
por ti su Vida. -Porque todo lo bueno que tienes es suyo. -Porque le has
ofendido tanto... Porque te ha perdonado... El!... a ti!! -Llora, hijo mío,
de dolor de Amor.
Camino 437. Si un hombre hubiera muerto por librarme de la muerte!... -Murió
Dios. Y me quedo indiferente.
Camino 438. Loco! -Ya te vi -te creías solo en la capilla episcopal- poner
en cada cáliz y en cada patena, recién consagrados, un beso: para que se lo
encuentre El, cuando por primera vez "baje" a esos vasos eucarísticos.
Camino 439. No olvides que el Dolor es la piedra de toque del Amor.
Camino 440. Cuando hayas terminado tu trabajo, haz el de tu hermano,
ayudándole, por Cristo, con tal delicadeza y naturalidad que ni el
favorecido se dé cuenta de que estás haciendo más de lo que en justicia
debes. - Esto sí que es fina virtud de hijo de Dios!
Camino 441. Te duelen las faltas de caridad del prójimo para ti. ¿Cuánto
dolerán a Dios tus faltas de caridad -de Amor- para El?
Camino 442. No admitas un mal pensamiento de nadie, aunque las palabras u
obras del interesado den pie para juzgar así razonablemente.
Camino 443. No hagas crítica negativa: cuando no puedes alabar, cállate.
Camino 444. Nunca hables mal de tu hermano, aunque tengas sobrados motivos.
-Ve primero al Sagrario, y luego ve al Sacerdote, tu padre, y desahoga
también tu pena con él. -Y con nadie más.
Camino 445. La murmuración es roña que ensucia y entorpece el apostolado.
-Va contra la caridad, resta fuerzas, quita la paz, y hace perder la unión
con Dios.
Camino 446. Si eres tan miserable, ¿cómo te extraña que los demás tengan
miserias?
Camino 447. Después de ver en qué se emplean, íntegras!, muchas vidas
(lengua, lengua, lengua con todas sus consecuencias), me parece más
necesario y más amable el silencio. -Y entiendo muy bien que pidas cuenta,
Señor, de la palabra ociosa.
Camino 448. Es más fácil decir que hacer. -Tú..., que tienes esa lengua
tajante -de hacha-, ¿has probado alguna vez, por casualidad siquiera, a
hacer "bien" lo que, según tu "autorizada" opinión, hacen los otros menos
bien?
Camino 449. Eso se llama: susurración, murmuración, trapisonda, enredo,
chisme, cuento, insidia..., ¿calumnia?, ¿vileza? -Es difícil que la "función
de criterio", de quien no tiene por qué ejercitarla, no acabe en "faena de
comadres".
Camino 450. Cuánto duele a Dios y cuánto daña a muchas almas -y cuánto puede
santificar a otras- la injusticia de los "justos"!
Camino 451. No queramos juzgar. -Cada uno ve la cosas desde su punto de
vista... y con su entendimiento, bien limitado casi siempre, y oscuros o
nebulosos, con tinieblas de apasionamiento, sus ojos, muchas veces. Además,
lo mismo que la de esos pintores modernistas, es la visión de ciertas
personas tan subjetiva y tan enfermiza, que trazan unos rasgos arbitrarios
asegurándonos que son nuestro retrato, nuestra conducta... Qué poco valen
los juicios de los hombres! -No juzguéis sin tamizar vuestro juicio en la
oración.
Camino 452. Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te
ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o
la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a ti.
Camino 453. ¿Murmuras? -Pierdes, entonces, el buen espíritu y, si no
aprendes a callar, cada palabra es un paso que te acerca a la puerta de
salida de esa empresa apostólica en la que trabajas.
Camino 454. No juzguéis sin oír a las dos partes. -Muy fácilmente, aun las
personas que se tienen por piadosas, se olvidan de esta norma de prudencia
elemental.
Camino 455. ¿Sabes el daño que puedes ocasionar al tirar lejos una piedra si
tienes los ojos vendados? -Tampoco sabes el perjuicio que puedes producir, a
veces grave, al lanzar frases de murmuración, que te parecen levísimas,
porque tienes los ojos vendados por la desaprensión o por el acaloramiento.
Camino 456. Hacer crítica, destruir, no es difícil: el último peón de
albañilería sabe hincar su herramienta en la piedra noble y bella de una
catedral. -Construir: ésta es la labor que requiere maestros.
Camino 457. ¿Quién eres tú para juzgar el acierto del superior? -¿No ves que
él tiene más elementos de juicio que tú; más experiencia; más rectos, sabios
y desapasionados consejeros; y, sobre todo, más gracia, una gracia especial,
gracia de estado, que es luz y ayuda poderosa de Dios?
Camino 458. Esos choques con el egoísmo del mundo te harán estimar en más la
caridad fraternal de los tuyos.
Camino 459. Tu caridad es... presuntuosa. -Desde lejos, atraes: tienes luz.
-De cerca, repeles: te falta calor. - Qué lástima!
Camino 460. "Frater qui adjuvatur a fratre quasi civitas firma" -El hermano
ayudado por su hermano es tan fuerte como una ciudad amurallada. -Piensa un
rato y decídete a vivir la fraternidad que siempre te recomiendo.
Camino 461. Si no te veo practicar la bendita fraternidad, que de continuo
te predico, te recordaré aquellas palabras entrañables de San Juan: "Filioli
mei, non diligamus verbo neque lingua, sed opere et veritate" -Hijitos míos,
no amemos con la palabra o con la lengua, sino con obras y de verdad.
Camino 462. Poder de la caridad! -Vuestra mutua flaqueza es también apoyo
que os sostiene derechos en el cumplimiento del deber si vivís vuestra
fraternidad bendita: como mutuamente se sostienen, apoyándose, los naipes.
Camino 463. Más que en "dar", la caridad está en "comprender". -Por eso
busca una excusa para tu prójimo -las hay siempre-, si tienes el deber de
juzgar.
Camino 464. ¿Sabes que aquella persona está en peligro para su alma? -Desde
lejos, con tu vida de unión, puedes serle ayuda eficaz. - Hala, pues!, y no
te intranquilices.
Camino 465. Esas desazones que sientes por tus hermanos me parecen bien: son
prueba de vuestra mutua caridad. -Procura, sin embargo, que tus desazones no
degeneren en inquietud.
Camino 466. De ordinario, la gente es muy poco generosa con su dinero -me
escribes-. Conversación, entusiasmos bulliciosos, promesas, planes. -A la
hora del sacrificio, son pocos los que "arriman el hombro". Y, si dan, ha de
ser con una diversión interpuesta -baile, tómbola, cine, velada- o anuncio y
lista de donativos en la prensa. -Triste es el cuadro, pero tiene
excepciones: sé tú también de los que no dejan que su mano izquierda, cuando
dan limosna, sepa lo que hace la derecha.
Camino 467. Libros. -Extendí la mano, como un pobrecito de Cristo, y pedí
libros. Libros!, que son alimento, para la inteligencia católica, apostólica
y romana de muchos jóvenes universitarios. -Extendí la mano, como un
pobrecito de Cristo... y me llevé cada chasco! -¿Por qué no entienden,
Jesús, la honda caridad cristiana de esa limosna, más eficaz que dar pan de
buen trigo?
Camino 468. Eres excesivamente candoroso. - Que son pocos los que practican
la caridad! -Que tener caridad no es dar ropa vieja o monedas de cobre... -Y
me cuentas tu caso y tu desilusión. -Sólo se me ocurre esto: vamos tú y yo a
dar y a darnos sin tacañería. Y evitaremos que quienes nos traten adquieran
tu triste experiencia.
Camino 469. "Saludad a todos los santos. Todos los santos os saludan. A
todos los santos que viven en Efeso. A todos los santos en Cristo Jesús, que
están en Filipos." -¿Verdad que es conmovedor ese apelativo - santos!- que
empleaban los primeros fieles cristianos para denominarse entre sí? -Aprende
a tratar a tus hermanos.
Camino 470. Pero... ¿y los medios? -Son los mismos de Pedro y de Pablo, de
Domingo y Francisco, de Ignacio y Javier: el Crucifijo y el Evangelio...
-¿Acaso te parecen pequeños?
Camino 471. En las empresas de apostolado, está bien -es un deber- que
consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides nunca! que has
de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2...
Camino 472. Sirve a tu Dios con rectitud, séle fiel... y no te preocupes de
nada: porque es una gran verdad que "si buscas el reino de Dios y su
justicia, El te dará lo demás -lo material, los medios- por añadidura."
Camino 473. Echa lejos de ti esa desesperanza que te produce el conocimiento
de tu miseria. -Es verdad: por tu prestigio económico, eres un cero..., por
tu prestigio social, otro cero..., y otro por tus virtudes, y otro por tu
talento... Pero, a la izquierda de esas negaciones, está Cristo... Y qué
cifra inconmensurable resulta!
Camino 474. Que eres... nadie. -Que otros han levantado y levantan ahora
maravillas de organización, de prensa, de propaganda. -¿Que tienen todos los
medios, mientras tú no tienes ninguno?... Bien: acuérdate de Ignacio:
Ignorante, entre los doctores de Alcalá. -Pobre, pobrísimo, entre los
estudiantes de París. -Perseguido, calumniado... Es el camino: ama y cree y
sufre!: tu Amor y tu Fe y tu Cruz son los medios infalibles para poner por
obra y para eternizar las ansias de apostolado que llevas en tu corazón.
Camino 475. Te reconoces miserable. Y lo eres. -A pesar de todo -más aún:
por eso- te buscó Dios. -Siempre emplea instrumentos desproporcionados: para
que se vea que la "obra" es suya. -A ti sólo te pide docilidad.
Camino 476. Cuando te "entregues" a Dios no habrá dificultad que pueda
remover tu optimismo.
Camino 477. ¿Por qué dejas esos rincones en tu corazón? -Mientras no te des
tú del todo, es inútil que pretendas llevarle a otro. -Pobre instrumento
eres.
Camino 478. ¿Pero, a estas alturas!, va a resultar que necesitas la
aprobación, el calor, los consuelos de los poderosos, para seguir haciendo
lo que Dios quiere? -Los poderosos suelen ser volubles, y tú has de ser
constante. Sé agradecido, si te ayudan. Y continúa, imperturbable, si te
desprecian.
Camino 479. No hagas caso. -Siempre los "prudentes" han llamado locuras a
las obras de Dios. - Adelante, audacia!
Camino 480. ¿Ves? Un hilo y otro y muchos, bien trenzados, forman esa maroma
capaz de alzar pesos enormes. -Tú y tus hermanos, unidas vuestras voluntades
para cumplir la de Dios, seréis capaces de superar todos los obstáculos.
Camino 481. Cuando sólo se busca a Dios, bien se puede poner en práctica,
para sacar adelante obras de celo, aquel principio que asentaba un buen
amigo nuestro: "Se gasta lo que se deba, aunque se deba lo que se gaste".
Camino 482. ¿Qué importa que tengas en contra al mundo entero con todos sus
poderes? Tú... adelante! -Repite las palabras del salmo: "El Señor es mi luz
y mi salud, ¿a quién temeré?... "Si consistant adversum me castra, non
timebit cor meum" -Aunque me vea cercado de enemigos, no flaqueará mi
corazón."
Camino 483. Animo! Tú... puedes. -¿Ves lo que hizo la gracia de Dios con
aquel Pedro dormilón, negador y cobarde..., con aquel Pablo perseguidor,
odiador y pertinaz?
Camino 484. Sé instrumento: de oro o de acero, de platino o de hierro...,
grande o chico, delicado o tosco... -Todos son útiles: cada uno tiene su
misión propia. Como en lo material: ¿quién se atreverá a decir que es menos
útil el serrucho del carpintero que las pinzas del cirujano? -Tu deber es
ser instrumento.
Camino 485. Bien. ¿Y qué? -No entiendo cómo te puedes retraer de esa labor
de almas -si no es por oculta soberbia: te crees perfecto-, porque el fuego
de Dios que te atrajo, además de la luz y del calor que te entusiasman, dé a
veces el humo de la flaqueza de los instrumentos.
Camino 486. Trabajo... hay. -Los instrumentos no pueden estar mohosos.
-Normas hay también para evitar el moho y la herrumbre. -Basta ponerlas en
práctica.
Camino 487. No te desvele el conflicto económico que se avecina a tu empresa
de apostolado. -Aumenta la confianza en Dios, haz humanamente lo que puedas,
y verás qué pronto el dinero deja de ser conflicto!
Camino 488. No dejes de hacer las cosas por falta de instrumentos: se
comienza como se puede. -Después, la función crea el órgano. Algunos, que no
valían, resultan aptos. Con los demás se hace una operación quirúrgica,
aunque duela - buenos "operadores" fueron los santos!-, y se sigue adelante.
Camino 489. Fe viva y penetrante. Como la fe de Pedro. -Cuando la tengas -lo
ha dicho El- apartarás los montes, los obstáculos, humanamente insuperables,
que se opongan a tus empresas de apóstol.
Camino 490. Rectitud de corazón y buena voluntad: con estos dos elementos y
la mirada puesta en cumplir lo que Dios quiere, verás hechos realidad tus
ensueños de amor y saciadas tus hambres de almas.
Camino 491. "Nonne hic est fabri filius? Nonne hic est faber, filius Mariae?"
-¿Acaso éste no es hijo del artesano? ¿No es el artesano hijo de María?
-Esto, que dijeron de Jesús, es muy posible que lo digan de ti, con un poco
de pasmo y otro poco de burla, cuando "definitivamente" quieras cumplir la
Voluntad de Dios, ser instrumento: Pero, ¿no es éste aquél?... -Calla. Y que
tus obras confirmen tu misión.
Camino 492. El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva
las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza.
Camino 493. Ama a la Señora. Y Ella te obtendrá gracia abundante para vencer
en esta lucha cotidiana. -Y no servirán de nada al maldito esas cosas
perversas, que suben y suben, hirviendo dentro de ti, hasta querer anegar
con su podredumbre bienoliente los grandes ideales, los mandatos sublimes
que Cristo mismo ha puesto en tu corazón. -" Serviam!"
Camino 494. Sé de María y serás nuestro.
Camino 495. A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María.
Camino 496. Cómo gusta a los hombres que les recuerden su parentesco con
personajes de la literatura, de la política, de la milicia, de la
Iglesia!... -Canta ante la Virgen Inmaculada, recordándole: Dios te salve,
María, hija de Dios Padre: Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo: Dios te
salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo... Más que tú, sólo Dios!
Camino 497. Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que
tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía,
ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús.
Camino 498. Todos los pecados de tu vida parece como si se pusieran de pie.
-No desconfíes. -Por el contrario, llama a tu Madre Santa María, con fe y
abandono de niño. Ella traerá el sosiego a tu alma.
Camino 499. María Santísima, Madre de Dios, pasa inadvertida, como una más
entre las mujeres de su pueblo. -Aprende de Ella a vivir con "naturalidad".
Camino 500. Lleva sobre tu pecho el santo escapulario del Carmen. -Pocas
devociones -hay muchas y muy buenas devociones marianas- tienen tanto
arraigo entre los fieles, y tantas bendiciones de los Pontífices. -Además es
tan maternal ese privilegio sabatino!
Camino 501. Cuando te preguntaron qué imagen de la Señora te daba más
devoción, y contestaste -como quien lo tiene bien experimentado- que todas,
comprendí que eras un buen hijo: por eso te parecen bien -me enamoran,
dijiste- todos los retratos de tu Madre.
Camino 502. María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y
cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra. -Aprende.
Camino 503. Soledad de María. Sola! -Llora, en desamparo. -Tú y yo debemos
acompañar a la Señora, y llorar también: porque a Jesús le cosieron al
madero, con clavos, nuestras miserias.
Camino 504. La Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, aquietará tu
corazón, cuando te haga sentir que es de carne, si acudes a Ella con
confianza.
Camino 505. El amor a la Señora es prueba de buen espíritu, en las obras y
en las personas singulares. -Desconfía de la empresa que no tenga esa señal.
Camino 506. La Virgen Dolorosa. Cuando la contemples, ve su Corazón: es una
Madre con dos hijos, frente a frente: El... y tú.
Camino 507. Qué humildad, la de mi Madre Santa María! -No la veréis entre
las palmas de Jerusalén, ni -fuera de las primicias de Caná- a la hora de
los grandes milagros. -Pero no huye del desprecio del Gólgota: allí está, "juxta
crucem Jesu" -junto a la cruz de Jesús, su Madre.
Camino 508. Admira la reciedumbre de Santa María: al pie de la Cruz, con el
mayor dolor humano -no hay dolor como su dolor-, llena de fortaleza. -Y
pídele de esa reciedumbre, para que sepas también estar junto a la Cruz.
Camino 509. María, Maestra del sacrificio escondido y silencioso! -Vedla,
casi siempre oculta, colaborar con el Hijo: sabe y calla.
Camino 510. ¿Veis con qué sencillez? -"Ecce ancilla!..." -Y el Verbo se hizo
carne. -Así obraron los santos: sin espectáculo. Si lo hubo, fue a pesar de
ellos.
Camino 511. "Ne timeas, Maria!" - No temas, María!... -Se turbó la Señora
ante el Arcángel. - Para que yo quiera echar por la borda esos detalles de
modestia, que son salvaguarda de mi pureza!
Camino 512. Oh Madre, Madre!: con esa palabra tuya -"fiat"- nos has hecho
hermanos de Dios y herederos de su gloria. - Bendita seas!
Camino 513. Antes, solo, no podías... -Ahora, has acudido a la Señora, y,
con Ella, qué fácil!
Camino 514. Confía. -Vuelve. -Invoca a la Señora y serás fiel.
Camino 515. ¿Que por momentos te faltan las fuerzas? -¿Por qué no se lo
dices a tu Madre: "consolatrix afflictorum, auxilium christianorum..., Spes
nostra, Regina apostolorum"?
Camino 516. Madre! -Llámala fuerte, fuerte. -Te escucha, te ve en peligro
quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el
consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás
reconfortado para la nueva lucha.
Camino 517. "Et unam, sanctam, catholicam et apostolicam Ecclesiam!..." Me
explico esa pausa tuya, cuando rezas, saboreando: creo en la Iglesia, Una,
Santa, -Católica y Apostólica...
Camino 518. Qué alegría, poder decir con todas las veras de mi alma: amo a
mi Madre la Iglesia santa!
Camino 519. Ese grito -"serviam!"- es voluntad de "servir" fidelísimamente,
aun a costa de la hacienda, de la honra y de la vida, a la Iglesia de Dios.
Camino 520. Católico, Apostólico, Romano! -Me gusta que seas muy romano. Y
que tengas deseos de hacer tu "romería", "videre Petrum", para ver a Pedro.
Camino 521. Qué bondad la de Cristo al dejar a su Iglesia los Sacramentos!
-Son remedio para cada necesidad. -Venéralos y queda, al Señor y a su
Iglesia, muy agradecido.
Camino 522. Ten veneración y respeto por la Santa Liturgia de la Iglesia y
por sus ceremonias particulares. -Cúmplelas fielmente. -¿No ves que los
pobrecitos hombres necesitamos que hasta lo más grande y noble entre por los
sentidos?
Camino 523. Canta la Iglesia -se ha dicho- porque hablar no sería bastante
para su plegaria. -Tú, cristiano -y cristiano escogido-, debes aprender a
cantar litúrgicamente.
Camino 524. Hay que romper a cantar!, decía un alma enamorada, después de
ver las maravillas que el Señor obraba por su ministerio. -Y yo te repito el
consejo: canta! Que se desborde en armonías tu agradecido entusiasmo por tu
Dios.
Camino 525. Ser "católico" es amar a la Patria, sin ceder a nadie mejora en
ese amor. Y, a la vez, tener por míos los afanes nobles de todos los países.
Cuántas glorias de Francia son glorias mías! Y, lo mismo, muchos motivos de
orgullo de alemanes, de italianos, de ingleses..., de americanos y asiáticos
y africanos son también mi orgullo. - Católico!: corazón grande, espíritu
abierto.
Camino 526. Si no tienes veneración suma por el estado sacerdotal y el
religioso, no es cierto que ames a la Iglesia de Dios.
Camino 527. Aquella mujer que en casa de Simón el leproso, en Betania, unge
con rico perfume la cabeza del Maestro, nos recuerda el deber de ser
espléndidos en el culto de Dios. -Todo el lujo, la majestad y la belleza me
parecen poco. -Y contra los que atacan la riqueza de vasos sagrados,
ornamentos y retablos, se oye la alabanza de Jesús: "opus enim bonum operata
est in me" -una buena obra ha hecho conmigo.
Camino 528. Una característica muy importante del varón apostólico es amar
la Misa.
Camino 529. La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto.
Camino 530. ¿No es raro que muchos cristianos, pausados y hasta solemnes
para la vida de relación (no tienen prisa), para sus poco activas
actuaciones profesionales, para la mesa y para el descanso (tampoco tienen
prisa), se sientan urgidos y urjan al Sacerdote, en su afán de recortar, de
apresurar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar?
Camino 531. " Tratádmelo bien, tratádmelo bien!", decía, entre lágrimas, un
anciano Prelado a los nuevos Sacerdotes que acababa de ordenar. - Señor!:
Quién me diera voces y autoridad para clamar de este modo al oído y al
corazón de muchos cristianos, de muchos!
Camino 532. Cómo lloró, al pie del altar, aquel joven Sacerdote santo que
mereció martirio, porque se acordaba de un alma que se acercó en pecado
mortal a recibir a Cristo! -¿Así le desagravias tú?
Camino 533. Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario... -Pero
más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima: más que en el
establo, y que en Nazaret y que en la Cruz. Por eso, qué obligado estoy a
amar la Misa! ("Nuestra" Misa, Jesús...)
Camino 534. Cuántos años comulgando a diario! -Otro sería santo -me has
dicho-, y yo siempre igual! -Hijo -te he respondido-, sigue con la diaria
Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado?
Camino 535. Comunión, unión, comunicación, confidencia: Palabra, Pan, Amor.
Camino 536. Comulga. -No es falta de respeto. -Comulga hoy precisamente,
cuando acabas de salir de aquel lazo. -¿Olvidas que dijo Jesús: no es
necesario el médico a los sanos, sino a los enfermos?
Camino 537. Cuando te acercas al Sagrario piensa que El!... te espera desde
hace veinte siglos.
Camino 538. Ahí lo tienes: es Rey de Reyes y Señor de Señores. -Está
escondido en el Pan. Se humilló hasta esos extremos por amor a ti.
Camino 539. Se quedó para ti. -No es reverencia dejar de comulgar, si estás
bien dispuesto. -Irreverencia es sólo recibirlo indignamente.
Camino 540. Qué fuente de gracias es la Comunión espiritual! -Practícala
frecuentemente y tendrás más presencia de Dios y más unión con El en las
obras.
Camino 541. Hay una urbanidad de la piedad. -Apréndela. -Dan pena esos
hombres "piadosos", que no saben asistir a Misa -aunque la oigan a diario-,
ni santiguarse -hacen unos raros garabatos, llenos de precipitación-, ni
hincar la rodilla ante el Sagrario -sus genuflexiones ridículas parecen una
burla-, ni inclinar reverentemente la cabeza ante una imagen de la Señora.
Camino 542. No me pongáis al culto imágenes "de serie": prefiero un Santo
Cristo de hierro tosco a esos Crucifijos de pasta repintada que parecen
hechos de azúcar.
Camino 543. Me viste celebrar la Santa Misa sobre un altar desnudo -mesa y
ara-, sin retablo. El Crucifijo, grande. Los candeleros recios, con hachones
de cera, que se escalonan: más altos, junto a la cruz. Frontal del color del
día. Casulla amplia. Severo de líneas, ancha la copa y rico el cáliz.
Ausente la luz eléctrica, que no echamos en falta. -Y te costó trabajo salir
del oratorio: se estaba bien allí. ¿Ves cómo lleva a Dios, cómo acerca a
Dios el rigor de la liturgia?
Camino 544. Comunión de los Santos. -¿Cómo te lo diría? -¿Ves lo que son las
transfusiones de sangre para el cuerpo? Pues así viene a ser la Comunión de
los Santos para el alma.
Camino 545. Vivid una particular Comunión de los Santos: y cada uno sentirá,
a la hora de la lucha interior, lo mismo que a la hora del trabajo
profesional, la alegría y la fuerza de no estar solo.
Camino 546. Hijo: qué bien viviste la Comunión de los Santos, cuando me
escribías: "ayer "sentí" que pedía usted por mí"!
Camino 547. Otro que sabe de esa "comunicación" de bienes sobrenaturales, me
dice: "la carta me ha hecho mucho bien: se conoce que viene impregnada de
las oraciones de todos!... y yo necesito mucho que recen por mí."
Camino 548. Si sientes la Comunión de los Santos -si la vives-, serás
gustosamente hombre penitente. -Y entenderás que la penitencia es "gaudium,
etsi laboriosum" -alegría, aunque trabajosa: y te sentirás "aliado" de todas
las almas penitentes que han sido, son y serán.
Camino 549. Tendrás más facilidad para cumplir tu deber al pensar en la
ayuda que te prestan tus hermanos y en la que dejas de prestarles, si no
eres fiel.
Camino 550. "Ideo omnia sustineo propter electos" -todo lo sufro, por los
escogidos, "ut et ipsi salutem consequantur" -para que ellos obtengan la
salvación, "quae est in Christo Jesu" -que está en Cristo Jesús. - Buen modo
de vivir la Comunión de los Santos! -Pide al Señor que te dé ese espíritu de
San Pablo.
Camino 551. Huyamos de la "rutina" como del mismo demonio. -El gran medio
para no caer en ese abismo, sepulcro de la verdadera piedad, es la continua
presencia de Dios.
Camino 552. Ten pocas devociones particulares, pero constantes.
Camino 553. No olvides tus oraciones de niño, aprendidas quizá de labios de
tu madre. -Recítalas cada día con sencillez, como entonces.
Camino 554. No dejes la Visita al Santísimo. -Luego de la oración vocal que
acostumbres, di a Jesús, realmente presente en el Sagrario, las
preocupaciones de la jornada. -Y tendrás luces y ánimo para tu vida de
cristiano.
Camino 555. Verdaderamente es amable la Santa Humanidad de nuestro Dios! -Te
"metiste" en la Llaga santísima de la mano derecha de tu Señor, y me
preguntaste: "Si una Herida de Cristo limpia, sana, aquieta, fortalece y
enciende y enamora, qué no harán las cinco, abiertas en el madero?"
Camino 556. El Vía Crucis. - Esta sí que es devoción recia y jugosa! Ojalá
te habitúes a repasar esos catorce puntos de la Pasión y Muerte del Señor,
los viernes. -Yo te aseguro que sacarás fortaleza para toda la semana.
Camino 557. Devoción de Navidad. -No me sonrío cuando te veo componer las
montañas de corcho del Nacimiento y colocar las ingenuas figuras de barro
alrededor del Portal. -Nunca me has parecido más hombre que ahora, que
pareces un niño.
Camino 558. El Santo Rosario es arma poderosa. Empléala con confianza y te
maravillarás del resultado.
Camino 559. San José, Padre de Cristo, es también tu Padre y tu Señor.
-Acude a él.
Camino 560. Nuestro Padre y Señor San José es Maestro de la vida interior.
-Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder.
Camino 561. De San José dice Santa Teresa, en el libro de su vida: "Quien no
hallare Maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro,
y no errará en el camino". -El consejo viene de alma experimentada. Síguelo.
Camino 562. Ten confianza con tu Angel Custodio. -Trátalo como un entrañable
amigo -lo es- y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de
cada día.
Camino 563. Gánate al Angel Custodio de aquel a quien quieras traer a tú
apostolado. -Es siempre un gran "cómplice".
Camino 564. Si tuvieras presentes a tu Angel y a los Custodios de tus
prójimos evitarías muchas tonterías que se deslizan en la conversación.
Camino 565. Te pasmas porque tu Angel Custodio te ha hecho servicios
patentes. -Y no debías pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti.
Camino 566. ¿Que hay en ese ambiente muchas ocasiones de torcerse? -Bueno.
Pero, ¿acaso no hay también Custodios?
Camino 567. Acude a tu Custodio, a la hora de la prueba, y te amparará
contra el demonio y te traerá santas inspiraciones.
Camino 568. Gustosamente harían su oficio los Santos Angeles Custodios con
aquella alma que les decía: "Angeles Santos, yo os invoco, como la Esposa
del Cantar de los Cantares, "ut nuntietis ei quia amore langueo" -para que
le digáis que muero de amor".
Camino 569. Sé que te doy una alegría copiándote esta oración a los Santos
Angeles Custodios de nuestros Sagrarios: Oh Espíritus Angélicos que
custodiáis nuestros Tabernáculos, donde reposa la prenda adorable de la
Sagrada Eucaristía, defendedla de las profanaciones y conservadla a nuestro
amor.
Camino 570. Bebe en la fuente clara de los "Hechos de los Apóstoles": en el
capítulo XII, Pedro, por ministerio de Angeles libre de la cárcel, se
encamina a casa de la madre de Marcos. -No quieren creer a la criadita, que
afirma que está Pedro a la puerta. "Angelus ejus est!" - será su Angel!,
decían. -Mira con qué confianza trataban a sus Custodios los primeros
cristianos. -¿Y tú?
Camino 571. Las ánimas benditas del purgatorio. -Por caridad, por justicia,
y por un egoísmo disculpable - pueden tanto delante de Dios!- tenlas muy en
cuenta en tus sacrificios y en tu oración. Ojalá, cuando las nombres, puedas
decir: "Mis buenas amigas las almas del purgatorio..."
Camino 572. Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el
uso diario del agua bendita. -Muchas razones te podría dar. Te bastará, de
seguro, esta de la Santa de Avila: "De ninguna cosa huyen más los demonios,
para no tornar, que del agua bendita".
Camino 573. Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi
corazón.
Camino 574. ¿Quién te ha dicho que hacer novenas no es varonil? -Varoniles
serán esas devociones, cuando las ejercite un varón..., con espíritu de
oración y de penitencia.
Camino 575. Algunos pasan por la vida como por un túnel, y no se explican el
esplendor y la seguridad y el calor del sol de la fe.
Camino 576. Con qué infame lucidez arguye Satanás contra nuestra Fe
Católica! Pero, digámosle siempre, sin entrar en discusiones: yo soy hijo de
la Iglesia.
Camino 577. Sientes una fe gigante... -El que te da esa fe, te dará los
medios.
Camino 578. Te lo dice san Pablo, alma de apóstol: "Justus ex fide vivit."
-El justo vive de la fe. -¿Qué haces que dejas que se apague ese fuego?
Camino 579. Fe. -Da pena ver de qué abundante manera la tienen en su boca
muchos cristianos, y con qué poca abundancia la ponen en sus obras. -No
parece sino que es virtud para predicarla, y no para practicarla.
Camino 580. Pide humildemente al Señor que te aumente la fe. -Y luego, con
nuevas luces, juzgarás bien las diferencias entre las sendas del mundo y tu
camino de apóstol.
Camino 581. Con qué humildad y con qué sencillez cuentan los evangelistas
hechos que ponen de manifiesto la fe floja y vacilante de los Apóstoles!
-Para que tú y yo no perdamos la esperanza de llegar a tener la fe
inconmovible y recia que luego tuvieron aquellos primeros.
Camino 582. Qué hermosa es nuestra Fe Católica! -Da solución a todas
nuestras ansiedades, y aquieta el entendimiento y llena de esperanza el
corazón.
Camino 583. No soy "milagrero". -Te dije que me sobran milagros en el Santo
Evangelio para asegurar fuertemente mi fe. -Pero me dan pena esos cristianos
-incluso piadosos, " apostólicos!"- que se sonríen cuando oyen hablar de
caminos extraordinarios, de sucesos sobrenaturales. -Siento deseos de
decirles: sí, ahora hay también milagros: nosotros los haríamos si
tuviéramos fe!
Camino 584. Enciende tu fe. -No es Cristo una figura que pasó. No es un
recuerdo que se pierde en la historia. Vive!: "Jesus Christus heri et hodie:
ipse et in saecula!" -dice San Pablo- Jesucristo ayer y hoy y siempre!
Camino 585. "Si habueritis fidem, sicut granum sinapis!" - Si tuvierais fe
tan grande como un granito de mostaza!... - Qué promesas encierra esa
exclamación del Maestro!
Camino 586. Dios es el de siempre. -Hombres de fe hacen falta: y se
renovarán los prodigios que leemos en la Santa Escritura. -"Ecce non est
abbreviata manus Domini" - El brazo de Dios, su poder, no se ha
empequeñecido!
Camino 587. No tienen fe. -Pero tienen supersticiones. Risa y verguenza nos
dio aquel poderoso que perdía su tranquilidad al oír una determinada
palabra, de suyo indiferente e inofensiva -que era, para él, de mal aguero-
o al ver girar la silla sobre una pata.
Camino 588. "Omnia possibilia sunt credenti" -Todo es posible para el que
cree. -Son palabras de Cristo. -¿Qué haces, que no le dices con los
apóstoles: "adauge nobis fidem!" - auméntame la fe!?
Camino 589. Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en
tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos.
Camino 590. No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por
mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra.
-Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde
nadie te vea: por ti no se derrumbará la casa.
Camino 591. Cuanto más me exalten, Jesús mío, humíllame más en mi corazón,
haciéndome saber lo que he sido y lo que seré, si tú me dejas.
Camino 592. No olvides que eres... el depósito de la basura. -Por eso, si
acaso el Jardinero divino echa mano de ti, y te friega y te limpia... y te
llena de magníficas flores..., ni el aroma ni el color, que embellecen tu
fealdad, han de ponerte orgulloso. -Humíllate: ¿no sabes que eres el
cacharro de los desperdicios?
Camino 593. Cuando te veas como eres, ha de parecerte natural que te
desprecien.
Camino 594. No eres humilde cuando te humillas, sino cuando te humillan y lo
llevas por Cristo.
Camino 595. Si te conocieras, te gozarías en el desprecio, y lloraría tu
corazón ante la exaltación y la alabanza.
Camino 596. No te duela que vean tus faltas; la ofensa de Dios y la
desedificación que puedas ocasionar, eso te ha de doler. -Por lo demás, que
sepan cómo eres y te desprecien. -No te cause pena ser nada, porque así
Jesús tiene que ponerlo todo en ti.
Camino 597. Si obraras conforme a los impulsos que sientes en tu corazón y a
los que la razón te dicta, estarías de continuo con la boca en tierra, en
postración, como un gusano sucio, feo y despreciable... delante de ese
Dios!, que tanto te va aguantando.
Camino 598. Qué grande es el valor de la humildad! -"Quia respexit
humilitatem..." Por encima de la fe, de la caridad, de la pureza inmaculada,
reza el himno gozoso de nuestra Madre en la casa de Zacarías: "Porque vio mi
humildad, he aquí que, por esto, me llamarán bienaventurada todas las
generaciones".
Camino 599. Eres polvo sucio y caído. -Aunque el soplo del Espíritu Santo te
levante sobre las cosas todas de la tierra y haga que brille como oro, al
reflejar en las alturas con tu miseria los rayos soberanos del Sol de
Justicia, no olvides la pobreza de tu condición. Un instante de soberbia te
volvería al suelo, y dejarías de ser luz para ser lodo.
Camino 600. ¿Tú..., soberbia? -¿De qué?
Camino 601. ¿Soberbia? -¿Por qué?... Dentro de poco -años, días- serás un
montón de carroña hedionda: gusanos, licores malolientes, trapos sucios de
la mortaja..., y nadie, en la tierra, se acordará de ti.
Camino 602. Tú, sabio, renombrado, elocuente, poderoso: si no eres humilde,
nada vales. -Corta, arranca ese "yo", que tienes en grado superlativo -Dios
te ayudará- y entonces podrás comenzar a trabajar por Cristo, en el último
lugar de su ejército de apóstoles.
Camino 603. Esa falsa humildad es comodidad: así, tan humildico, vas
haciendo dejación de derechos... que son deberes.
Camino 604. Reconoce humildemente tu flaqueza para poder decir con el
Apóstol: "cum enim infirmor, tunc potens sum" -porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte.
Camino 605. Padre: ¿cómo puede usted aguantar esta basura? -me dijiste,
luego de una confesión contrita. -Callé, pensando que si tu humildad te
lleva a sentirte eso -basura: un montón de basura!-, aún podremos hacer de
toda tu miseria algo grande.
Camino 606. Mira qué humilde es nuestro Jesús, un borrico fue su trono en
Jerusalén!...
Camino 607. La humildad es otro buen camino para llegar a la paz interior.
-"El" lo ha dicho: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón... y
encontraréis paz para vuestras almas".
Camino 608. No es falta de humildad que conozcas el adelanto de tu alma.
-Así lo puedes agradecer a Dios. -Pero no olvides que eres un pobrecito, que
viste un buen traje... prestado.
Camino 609. El propio conocimiento nos lleva como de la mano a la humildad.
Camino 610. Tu reciedumbre, para defender el espíritu y las normas del
apostolado en que trabajas, no debe flaquear por falsa humildad. -Esa
reciedumbre no es soberbia: es virtud cardinal de fortaleza.
Camino 611. Por soberbia. -Ya te ibas creyendo capaz de todo, tú solo. -Te
dejó un instante, y fuiste de cabeza. -Sé humilde y su apoyo extraordinario
no te faltará.
Camino 612. Ya puedes desechar esos pensamientos de orgullo: eres lo que el
pincel en manos del artista. -Y nada más. -Dime para qué sirve un pincel, si
no deja hacer al pintor.
Camino 613. Para que seas humilde, tú, tan vacío y tan pagado de ti mismo,
te basta considerar aquellas palabras de Isaías: eres "gota de agua o de
rocío que cae en la tierra, y apenas se echa de ver".
Camino 614. En los trabajos de apostolado no hay desobediencia pequeña.
Camino 615. Templa tu voluntad, viriliza tu voluntad: que sea, con la gracia
de Dios, como un espolón de acero. -Sólo teniendo una fuerte voluntad sabrás
no tenerla para obedecer.
Camino 616. Por esa tardanza, por esa pasividad, por esa resistencia tuya
para obedecer, cómo se resiente el apostolado y cómo se goza el enemigo!
Camino 617. Obedeced, como en manos del artista obedece un instrumento -que
no se para a considerar por qué hace esto o lo otro-, seguros de que nunca
se os mandará cosa que no sea buena y para toda la gloria de Dios.
Camino 618. El enemigo: ¿obedecerás... hasta en ese detalle "ridículo"? -Tú,
con la gracia de Dios: obedeceré... hasta en ese detalle "heroico".
Camino 619. Iniciativas. -Tenlas, en tu apostolado, dentro de los términos
del mandato que te otorguen. -Si se salen de estos límites o tienes duda,
consulta al superior, sin comunicar antes a nadie tus pensamientos. -Nunca
olvides que eres solamente ejecutor.
Camino 620. Si la obediencia no te da paz, es que eres soberbio.
Camino 621. Qué lástima que quien hace cabeza no te dé ejemplo!... -Pero,
¿acaso le obedeces por sus condiciones personales?... ¿O el "obedite
praepositis vestris" -"obedeced a vuestros superiores", de San Pablo, lo
traduces, para tu comodidad, con una interpolación tuya que venga a
decir..., siempre que el superior tenga virtudes a mi gusto?
Camino 622. Qué bien has entendido la obediencia cuando me has escrito:
"obedecer siempre es ser mártir sin morir"!
Camino 623. Te mandan una cosa que crees estéril y difícil. -Hazla. -Y verás
que es fácil y fecunda.
Camino 624. Jerarquía. -Cada pieza en su lugar. -¿Qué quedaría de un cuadro
de Velázquez si cada color se fuera por su sitio, cada hilo de la tela se
soltase, cada trozo, de madera del bastidor se separase de los otros?
Camino 625. Tu obediencia no merece ese nombre si no estás decidido a echar
por tierra tu labor personal más floreciente, cuando quien puede lo disponga
así.
Camino 626. ¿Verdad, Señor, que te daba consuelo grande aquella "sutileza"
del hombrón-niño que, al sentir el desconcierto que produce obedecer en cosa
molesta y de suyo repugnante, te decía bajito: Jesús, que haga buena cara!?
Camino 627. Tu obediencia debe ser muda. Esa lengua!
Camino 628. Ahora, que te cuesta obedecer, acuérdate de tu Señor, "factus
obediens usque ad mortem, mortem autem crucis" - obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz!
Camino 629. Oh poder de la obediencia! -El lago de Genesaret negaba sus
peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano. -Ahora, obediente,
volvió la red al agua y pescaron "piscium multitudinem copiosam" -una gran
cantidad de peces. -Créeme: el milagro se repite cada día.
Camino 630. No lo olvides: aquel tiene más que necesita menos. -No te crees
necesidades.
Camino 631. Despégate de los bienes del mundo. -Ama y practica la pobreza de
espíritu: conténtate con lo que basta para pasar la vida sobria y
templadamente. -Si no, nunca serás apóstol.
Camino 632. No consiste la verdadera pobreza en no tener, sino en estar
desprendido: en renunciar voluntariamente al dominio sobre las cosas. -Por
eso hay pobres que realmente son ricos. Y al revés.
Camino 633. Si eres hombre de Dios, pon en despreciar las riquezas el mismo
empeño que ponen los hombres del mundo en poseerlas.
Camino 634. Tanta afición a las cosas de la tierra! -Pronto se te irán de
las manos, que no bajan con el rico al sepulcro sus riquezas.
Camino 635. No tienes espíritu de pobreza si, puesto a escoger de modo que
la elección pase inadvertida, no escoges para ti lo peor.
Camino 636. "Divitiae, si affluant, nolite cor apponere" -Si vienen a tus
manos las riquezas, no pongas en ellas tu corazón. -Anímate a emplearlas
generosamente. Y, si fuera preciso, heroicamente. -Sé pobre de espíritu.
Camino 637. No amas la pobreza, si no amas lo que la pobreza lleva consigo.
Camino 638. Cuántos recursos santos tiene la pobreza! -¿Te acuerdas? Tú le
diste, en horas de agobio económico para aquella empresa apostólica, hasta
el último céntimo de que disponías. -Y te dijo -Sacerdote de Dios-: "yo te
daré también todo lo que tengo". -Tú, de rodillas. Y... "la bendición de
Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ti y
permanezca siempre", se oyó. -Aún te dura la persuasión de que quedaste bien
pagado.
Camino 639. De callar no te arrepentirás nunca: de hablar, muchas veces.
Camino 640. ¿Cómo te atreves a encarecer que te guarden el secreto..., si
esta advertencia es la señal de que no has sabido guardarlo tú?
Camino 641. Discreción no es misterio, ni secreteo. -Es, sencillamente,
naturalidad.
Camino 642. Discreción es... delicadeza. -¿No sientes una inquietud, un
malestar íntimo, cuando los asuntos -nobles y corrientes- de tu familia
salen del calor del hogar a la indiferencia o a la curiosidad de la plaza
pública?
Camino 643. No pongas fácilmente de manifiesto la intimidad de tu
apostolado: ¿no ves que el mundo está lleno de egoístas incomprensiones?
Camino 644. Calla: No olvides que tu ideal es como una lucecica recién
encendida. -Puede bastar un soplo para apagarla en tu corazón.
Camino 645. Qué fecundo es el silencio! -Todas las energías que me pierdes,
con tus faltas de discreción, son energías que restas a la eficacia de tu
trabajo. -Sé discreto.
Camino 646. Si fueras más discreto no te lamentarías interiormente del mal
sabor de boca que te hace sufrir después de muchas de tus conversaciones.
Camino 647. No pretendas que te "comprendan". -Esa incomprensión es
providencial: para que tu sacrificio pase oculto.
Camino 648. Si callas lograrás más eficacia en tus empresas de apóstol - a
cuántos se les va "la fuerza" por la boca!- y te evitarás muchos peligros de
vanagloria.
Camino 649. Siempre el espectáculo! -Me pides fotografías, gráficos,
estadísticas. -No te envío ese material, porque -me parece muy respetable la
opinión contraria- creería luego que hacía una labor con vistas a
encaramarme en la tierra..., y donde quiero encaramarme es en el cielo.
Camino 650. Hay mucha gente -santa- que no entiende tu camino. -No te
empeñes en hacérselo comprender: perderás el tiempo y darás lugar a
indiscreciones.
Camino 651. "No se puede ser raíz y copa, sino siendo savia, espíritu, cosa
que va por dentro". -El amigo tuyo que escribió esas palabras sabía que eras
noblemente ambicioso. -Y te enseñó el camino: la discreción, el sacrificio,
ir por dentro!
Camino 652. Discreción, virtud de pocos. -¿Quién calumnió a la mujer
diciendo que la discreción no es virtud de mujeres? - Cuántos hombres, bien
barbados, tienen que aprender!
Camino 653. Qué ejemplo de discreción nos da la Madre de Dios! Ni a San José
comunica el misterio. -Pide a la Señora la discreción que te falta.
Camino 654. Ha afilado tu lengua el despecho. Calla!
Camino 655. Nunca te habré ponderado con bastante encarecimiento la
importancia de la discreción. -Si no es el filo de tu arma de combate, te
diré que es la empuñadura.
Camino 656. Calla siempre cuando sientas dentro de ti el bullir de la
indignación. -Y esto, aunque estés justísimamente airado. -Porque, a pesar
de tu discreción, en esos instantes siempre dices más de lo que quisieras.
Camino 657. La verdadera virtud no es triste y antipática, sino amablemente
alegre.
Camino 658. Si salen las cosas bien, alegrémonos, bendiciendo a Dios que
pone el incremento. -¿Salen mal? -Alegrémonos, bendiciendo a Dios que nos
hace participar de su dulce Cruz.
Camino 659. La alegría que debes tener no es esa que podríamos llamar
fisiológica, de animal sano, sino otra sobrenatural, que procede de
abandonar todo y abandonarte en los brazos amorosos de nuestro Padre-Dios.
Camino 660. Nunca te desanimes si eres apóstol. -No hay contradicción que no
puedas superar. -¿Por qué estás triste?
Camino 661. Caras largas..., modales bruscos..., facha ridícula..., aire
antipático: ¿Así esperas animar a los demás a seguir a Cristo?
Camino 662. ¿No hay alegría? -Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo.
-Casi siempre acertarás.
Camino 663. Para poner remedio a tu tristeza me pides un consejo. -Voy a
darte una receta que viene de buena mano: del apóstol Santiago. -"Tristatur
aliquis vestrum?" -¿Estás triste, hijo mío? -"Oret!" - Haz oración! -Prueba
a ver.
Camino 664. No estés triste. -Ten una visión más... "nuestra" -más
cristiana- de las cosas.
Camino 665. Quiero que estés siempre contento, porque la alegría es parte
integrante de tu camino. -Pide esa misma alegría sobrenatural para todos.
Camino 666. "Laetetur cor quaerentium Dominum" -Alégrese el corazón de los
que buscan al Señor. -Luz, para que investigues en los motivos de tu
tristeza.
Camino 667. Los actos de Fe, Esperanza y Amor son válvulas por donde se
expansiona el fuego de las almas que viven vida de Dios.
Camino 668. Hazlo todo con desinterés, por puro Amor, como si no hubiera
premio ni castigo. -Pero fomenta en tu corazón la gloriosa esperanza del
cielo.
Camino 669. Está bien que sirvas a Dios como un hijo, sin paga,
generosamente... -Pero no te preocupes si alguna vez piensas en el premio.
Camino 670. Dice Jesús: "y cualquiera que deje casa o hermanos o hermanas o
padre o madre o esposa o hijos o heredades por causa de mi nombre, recibirá
cien veces más y poseerá la vida eterna". - A ver si encuentras, en la
tierra, quien pague con tanta generosidad!
Camino 671. Jesús... callado. -"Jesus autem tacebat". -¿Por qué hablas tú,
para consolarte o para sincerarte? Calla. -Busca la alegría en los
desprecios: siempre te harán menos de los que mereces. -Puedes, tú, acaso,
preguntar: "Quid enim mali feci?" -¿qué mal he hecho?
Camino 672. Está seguro de que eres hombre de Dios si llevas con alegría y
silencio la injusticia.
Camino 673. Hermosa contestación la que dio aquel varón venerable al joven
que se quejaba de la injusticia sufrida: "¿Te molesta? - le decía-, pues, no
quieras ser bueno!..."
Camino 674. Nunca des tu parecer si no te lo piden, aunque pienses que esta
opinión tuya es la más acertada.
Camino 675. Es verdad que fue pecador. -Pero no formes sobre él ese juicio
inconmovible. -Ten entrañas de piedad, y no olvides que aún puede ser un
Agustín, mientras tú no pasas de mediocre.
Camino 676. Todas las cosas de este mundo no son más que tierra. -Ponlas en
un montón bajo tus pies, y estarás más cerca del cielo.
Camino 677. Oro, plata, joyas..., tierra, montones de estiércol. -Goces,
placeres sensuales, satisfacción de apetitos..., como una bestia, como un
mulo, como un cerdo, como un gallo, como un toro. Honores, distinciones,
títulos..., cosas de aire, hinchazones de soberbia, mentiras, nada.
Camino 678. No pongas tus amores aquí abajo. -Son amores egoístas... Los que
amas se apartarán de ti, con miedo y asco, a las pocas horas de llamarte
Dios a su presencia. -Otros son los amores que perduran.
Camino 679. La gula es un vicio feo. -¿No te da un poquito de risa y otro
poquito de asco ver a esos señores graves, sentados alrededor de la mesa,
serios, con aire de rito, metiendo grasas en el tubo digestivo, como si
aquello fuera "un fin"?
Camino 680. En la mesa, no hables de la comida: eso es una ordinariez,
impropia de ti. -Habla de algo noble -del alma o del entendimiento-, y
enaltecerás ese deber.
Camino 681. El día que te levantes de la mesa sin haber hecho una pequeña
mortificación has comido como un pagano.
Camino 682. De ordinario comes más de lo que necesitas. -Y esa hartura, que
muchas veces te produce pesadez y molestia física, te inhabilita para
saborear los bienes sobrenaturales y entorpece tu entendimiento. Qué buena
virtud, aun para la tierra, es la templanza!
Camino 683. Te veo, caballero cristiano -dices que lo eres-, besando una
imagen, mascullando una oración vocal, clamando contra los que atacan a la
Iglesia de Dios..., y hasta frecuentando los Santos Sacramentos. Pero no te
veo hacer un sacrificio, ni prescindir de ciertas conversaciones... mundanas
(podría, con razón, aplicarles otro calificativo), ni ser generoso con los
de abajo... ni con esa Iglesia de Cristo!, ni soportar una flaqueza de tu
hermano, ni abatir tu soberbia por el bien común, ni deshacerte de tu firme
envoltura de egoísmo, ni... tantas cosas más! Te veo... -No te veo... -Y
tú... ¿dices que eres caballero cristiano? - Qué pobre concepto tienes de
Cristo!
Camino 684. Tu talento, tu simpatía, tus condiciones... se pierden: no te
dejan aprovecharlas. -Piensa bien estas palabras de un autor espiritual: "No
se pierde el incienso que se ofrece a Dios. -Más honrado es el Señor con el
abatimiento de tus talentos que con el vano uso de ellos".
Camino 685. El vendaval de la persecución es bueno. -¿Qué se pierde?... No
se pierde lo que está perdido. -Cuando no se arranca el árbol de cuajo -y el
árbol de la Iglesia no hay viento ni huracán que pueda arrancarlo- solamente
se caen las ramas secas... y esas, bien caídas están.
Camino 686. Conforme: aquella persona ha sido mala contigo. -Pero, ¿no has
sido tú peor con Dios?
Camino 687. Jesús: por dondequiera que has pasado no quedó un corazón
indiferente. -O se te ama o se te odia. Cuando un varón-apóstol te sigue,
cumpliendo su deber, ¿podrá extrañarme - si es otro Cristo!- que levante
parecidos murmullos de aversión o de afecto?
Camino 688. Otra vez...: Que han dicho, que han escrito...: En favor, en
contra...: Con buena, y con menos buena voluntad...: Reticencias y
calumnias, panegíricos y exaltaciones...: sandeces y aciertos... - Tonto,
tontísimo!: ¿Qué te importa, cuando vas derecho a tu fin, cabeza y corazón
borrachos de Dios, el clamor del viento o el cantar de la chicharra, o el
mugido o el gruñido o el relincho?... Además... es inevitable: no pretendas
poner puertas al campo.
Camino 689. Se han desatado las lenguas y has sufrido desaires que te han
herido más porque no los esperabas. Tu reacción sobrenatural debe ser
perdonar -y aun pedir perdón- y aprovechar la experiencia para despegarte de
las criaturas.
Camino 690. Cuando venga el sufrimiento, el desprecio..., la Cruz, has de
considerar: ¿qué es esto para lo que yo merezco?
Camino 691. ¿Estás sufriendo una gran tribulación? -¿Tienes contradicciones?
Di, muy despacio, como paladeándola, esta oración recia y viril: "Hágase,
cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima
Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. -Amén. -Amén." Yo te aseguro que
alcanzarás la paz.
Camino 692. Sufres en esta vida de aquí..., que es un sueño... corto.
-Alégrate: porque te quiere mucho tu Padre-Dios, y, si no pones obstáculos,
tras este sueño malo, te dará un buen despertar.
Camino 693. Te duele que no te agradezcan aquel favor. -Respóndeme a estas
dos preguntas: ¿tan agradecido eres tú con Cristo Jesús?... ¿has sido capaz
de hacer ese favor, buscando el agradecimiento en la tierra?
Camino 694. No sé por qué te asustas. -Siempre fueron poco razonables los
enemigos de Cristo. Resucitado Lázaro, debieron rendirse y confesar la
divinidad de Jesús. -Pues, no: matemos al que da la vida!, dijeron. Y hoy,
como ayer.
Camino 695. En las horas de lucha y contradicción, cuando quizá "los buenos"
llenen de obstáculos tu camino, alza tu corazón de apóstol: oye a Jesús que
habla del grano de mostaza y de la levadura. -Y dile: "edissere nobis
parabolam" -explícame la parábola. Y sentirás el gozo de contemplar la
victoria futura: aves del cielo, en el cobijo de tu apostolado, ahora
incipiente; y toda la masa fermentada.
Camino 696. Si recibes la tribulación con ánimo encogido pierdes la alegría
y la paz, y te expones a no sacar provecho espiritual de aquel trance.
Camino 697. Los acontecimientos públicos te han metido en un encierro
voluntario, peor quizá, por sus circunstancias, que el encierro de una
prisión. -Has sufrido un eclipse de tu personalidad. No encuentras campo:
egoísmos, curiosidades, incomprensiones y susurración. -Bueno; ¿y qué?
¿Olvidas tu voluntad libérrima y tu poder de "niño"? -La falta de hojas y de
flores (de acción externa) no excluye la multiplicación y la actividad de
las raíces (vida interior). Trabaja: ya cambiará el rumbo de las cosas, y
darás más frutos que antes, y más sabrosos.
Camino 698. ¿Te riñen? -No te enfades, como te aconseja tu soberbia.
-Piensa: qué caridad tienen conmigo! Lo que se habrán callado!
Camino 699. Cruz, trabajos, tribulaciones: los tendrás mientras vivas. -Por
ese camino fue Cristo, y no es el discípulo más que el Maestro.
Camino 700. Conforme: hay mucha lucha de fuera y esto te exime, en parte.
-Pero también hay complicidad dentro -mira despacio- y ahí no veo eximente.
Camino 701. ¿No has oído de labios del Maestro la parábola de la vid y los
sarmientos? -Consuélate: te exige, porque eres sarmiento que da fruto... Y
te poda, "ut fructum plus afferas" -para que des más fruto. Claro!: duele
ese cortar, ese arrancar. Pero, luego, qué lozanía en los frutos, qué
madurez en las obras!
Camino 702. Estás intranquilo. -Mira: pase lo que pase en tu vida interior o
en el mundo que te rodea nunca olvides que la importancia de los sucesos o
de las personas es muy relativa. -Calma: deja que corra el tiempo; y,
después, viendo de lejos y sin pasión los acontecimientos y las gentes
adquirirás la perspectiva, pondrás cada cosa en su lugar y con su verdadero
tamaño. Si obras de este modo serás más justo y te ahorrarás muchas
preocupaciones.
Camino 703. Una mala noche, en una mala posada. -Así dicen que definió esta
vida terrena la Madre Teresa de Jesús. -¿No es verdad que es comparación
certera?
Camino 704. Una visita al monasterio famoso. -Aquella señora extranjera
sintió apiadársele las entrañas al considerar la pobreza del edificio:
"¿Deben llevar ustedes una vida muy dura, no?" Y el monje, satisfecho, se
limitó a contestar: "Tú lo quisiste, fraile mostén; tú lo quisiste, tú te lo
ten". Esto, que gozosamente oí decir a ese santo varón, tengo que decírtelo
a ti con pena, cuando me cuentas que no eres feliz.
Camino 705. ¿Inquietarte? -Jamás: que eso es perder la paz.
Camino 706. Decaimiento físico. -Estás... derrumbado. -Descansa. Para esa
actividad exterior. -Consulta al médico. Obedece, y despreocúpate. Pronto
volverás a tu vida y mejorarás, si eres fiel, tus apostolados.
Camino 707. No te turbes si al considerar las maravillas del mundo
sobrenatural sientes la otra voz -íntima, insinuante- del hombre viejo. Es
"el cuerpo de muerte", que clama por sus fueros perdidos... Te basta la
gracia: sé fiel y vencerás.
Camino 708. El mundo, el demonio y la carne son unos aventureros que,
aprovechándose de la debilidad del salvaje que llevas dentro, quieren que, a
cambio del pobre espejuelo de un placer -que nada vale-, les entregues el
oro fino y las perlas y los brillantes y rubíes empapados en la sangre viva
y redentora de tu Dios, que son el precio y el tesoro de tu eternidad.
Camino 709. ¿Oyes? -En otro estado, en otro lugar, en otro grado y oficio
harías mucho mayor bien. - Para hacer lo que haces no hace falta talento!...
Pues yo te digo: donde te han puesto agradas a Dios..., y eso que venías
pensando es claramente sugestión infernal.
Camino 710. Te apuras y entristeces porque tus Comuniones son frías, llenas
de aridez. -Cuando vas al Sacramento, dime: ¿te buscas a ti o buscas a
Jesús? -Si te buscas a ti, motivo tienes para entristecerte... Pero si -como
debes- buscas a Cristo, ¿quieres señal más segura que la Cruz para saber que
le has encontrado?
Camino 711. Otra caída... y qué caída!... ¿Desesperarte?... No: humillarte y
acudir, por María, tu Madre, al Amor Misericordioso de Jesús. -Un "miserere"
y arriba ese corazón! -A comenzar de nuevo.
Camino 712. Muy honda es tu caída! -Comienza los cimientos desde ahí abajo.
-Sé humilde. -"Cor contritum et humiliatum, Deus, non despicies". -No
despreciará Dios un corazón contrito y humillado.
Camino 713. Tú no vas contra Dios. -Tus caídas son de fragilidad. -Conforme:
pero son tan frecuentes esas fragilidades! -no sabes evitarlas- que, si no
quieres que te tenga por malo, habré de tenerte por malo y por tonto.
Camino 714. Un querer sin querer es el tuyo, mientras no quites
decididamente la ocasión. -No te quieras engañar diciéndome que eres débil.
Eres... cobarde, que no es lo mismo.
Camino 715. Esa trepidación de tu espíritu, la tentación, que te envuelve,
es como una venda sobre los ojos de tu alma. Estás a oscuras. -No te empeñes
en andar solo, porque, solo, caerás. -Ve a tu Director -a tu superior- y él
hará que oigas aquellas palabras de Rafael Arcángel a Tobías: "Forti animo
esto, in proximo est ut a Deo cureris" -Ten ánimo, que pronto te curará
Dios. -Sé obediente, y caerán las escamas, caerá la venda de tus ojos, y
Dios te llenará de gracia y de paz.
Camino 716. No sé vencerme!, me escribes con desaliento. -Y te contesto:
Pero, ¿acaso has intentado poner los medios?
Camino 717. Bienaventuradas malaventuras de la tierra! -Pobreza, lágrimas,
odios, injusticia, deshonra... Todo lo podrás en Aquel que te confortará.
Camino 718. Sufres... y no querrías quejarte. -No importa que te quejes -es
la reacción natural de la pobre carne nuestra-, mientras tu voluntad quiere
en ti, ahora y siempre, lo que quiera Dios.
Camino 719. Nunca te desesperes. Muerto y corrompido estaba Lázaro: "jam
foetet, quatriduanus est enim" -hiede, porque hace cuatro días que está
enterrado, dice Marta a Jesús. Si oyes la inspiración de Dios y la sigues
-"Lazare, veni foras!" - Lázaro, sal afuera!-, volverás a la Vida.
Camino 720. Que cuesta! -Ya lo sé. Pero, adelante!: nadie será premiado -y
qué premio!- sino el que pelee con bravura.
Camino 721. Si se tambalea tu edificio espiritual, si todo te parece estar
en el aire..., apóyate en la confianza filial en Jesús y en María, piedra
firme y segura sobre la que debiste edificar desde el principio.
Camino 722. La prueba esta vez es larga. -Quizá -y sin quizá- no la llevaste
bien hasta aquí... porque aún buscabas consuelos humanos. -Y tu Padre-Dios
los arrancó de cuajo para que no tengas más asidero que El.
Camino 723. ¿Que te da todo igual? -No quieras engañarte. Ahora mismo, si yo
te preguntara por personas y por empresas, en las que por Dios metiste tu
alma, habrías de contestarme, briosamente!, con el interés de quien habla de
cosa propia. No te da todo igual: es que no eres incansable..., y necesitas
más tiempo para ti: tiempo que será también para tus obras, porque, a última
hora, tú eres el instrumento.
Camino 724. Me dices que tienes en tu pecho fuego y agua, frío y calor,
pasioncillas y Dios...: una vela encendida a San Miguel, y otra al diablo.
Tranquilízate: mientras quieras luchar no hay dos velas encendidas en tu
pecho, sino una, la del Arcángel.
Camino 725. El enemigo casi siempre procede así con las almas que le van a
resistir: hipócritamente, suavemente: motivos... espirituales!: no llamar la
atención... -Y luego, cuando parece no haber remedio (lo hay),
descaradamente..., por si logra una desesperación a lo Judas, sin
arrepentimiento.
Camino 726. Al perder aquellos consuelos humanos te has quedado con una
sensación de soledad, como pendiente de un hilillo sobre el vacío de negro
abismo. -Y tu clamor, tus gritos de auxilio, parece que no los escucha
nadie. Bien merecido tienes ese desamparo. -Sé humilde, no te busques a ti,
ni busques tu comodidad: ama la Cruz -soportarla es poco- y el Señor oirá tu
oración. -Y se encalmarán tus sentidos. -Y tu corazón volverá a cerrarse. -Y
tendrás paz.
Camino 727. En carne viva. -Así te encuentras. Todo te hace sufrir en las
potencias y en los sentidos. Y todo te es tentación... Sé humilde -insisto-:
verás qué pronto te sacan de ese estado: y el dolor se trocará en gozo: y la
tentación, en segura firmeza. Pero, mientras, aviva tu fe; llénate de
esperanza; y haz continuos actos de Amor, aunque pienses que son sólo de
boca.
Camino 728. Toda nuestra fortaleza es prestada.
Camino 729. Oh, Dios mío: cada día estoy menos seguro de mí y más seguro de
Ti!
Camino 730. Si no le dejas, El no te dejará.
Camino 731. Espéralo todo de Jesús: tú no tienes nada, no vales nada, no
puedes nada. -El obrará, si en El te abandonas.
Camino 732. Oh, Jesús! -Descanso en Ti.
Camino 733. Confía siempre en tu Dios. -El no pierde batallas.
Camino 734. "Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas". -Luego, ¿el
hombre pecador tiene su hora? -Sí..., y Dios su eternidad!
Camino 735. Si eres apóstol, la muerte será para ti una buena amiga que te
facilita el camino.
Camino 736. ¿Has visto, en una tarde triste de otoño, caer las hojas
muertas? Así caen cada día las almas en la eternidad: un día, la hoja caída
serás tú.
Camino 737. No has oído con qué tono de tristeza se lamentan los mundanos de
que "cada día que pasa es morir un poco"? Pues, yo te digo: alégrate, alma
de apóstol, porque cada día que pasa te aproxima a la Vida.
Camino 738. A los "otros", la muerte les para y sobrecoge. -A nosotros, la
muerte -la Vida- nos anima y nos impulsa. Para ellos es el fin: para
nosotros, el principio.
Camino 739. No tengas miedo a la muerte. -Acéptala, desde ahora,
generosamente..., cuando Dios quiera..., como Dios quiera..., donde Dios
quiera. -No lo dudes: vendrá en el tiempo, en el lugar y del modo que más
convenga..., enviada por tu Padre-Dios. - Bienvenida sea nuestra hermana la
muerte!
Camino 740. ¿Qué pieza del mundo se desquiciará si yo falto, si muero?
Camino 741. ¿Ves cómo se deshace materialmente, en humores que apestan, el
cadáver de la persona querida? -Pues, eso es un cuerpo hermoso! -Contémplalo
y saca consecuencias.
Camino 742. Aquellos cuadros de Valdés Leal, con tanta carroña distinguida
-obispos, calatravos- en viva podredumbre, me parece imposible que no te
muevan. Pero ¿y el gemido del duque de Gandía: no más servir a señor que se
me pueda morir?
Camino 743. Me hablas de morir "heroicamente". -¿No crees que es más
"heroico" morir inadvertido en una buena cama, como un burgués..., pero de
mal de Amor?
Camino 744. Tú -si eres apóstol- no has de morir. -Cambiarás de casa, y nada
más.
Camino 745. "Ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos", rezamos en
el Credo. -Ojalá no me pierdas de vista ese juicio y esa justicia y... a ese
Juez.
Camino 746. ¿No brilla en tu alma el deseo de que tu Padre-Dios se ponga
contento cuando te tenga que juzgar?
Camino 747. Hay mucha propensión en las almas mundanas a recordar la
Misericordia del Señor. -Y así se animan a seguir adelante en sus desvaríos.
Es verdad que Dios Nuestro Señor es infinitamente misericordioso, pero
también es infinitamente justo: y hay un juicio, y El es el Juez.
Camino 748. Anímate. -¿No sabes que dice San Pablo, a los de Corinto, que
"cada uno recibirá su propio salario, a medida de su trabajo"?
Camino 749. Hay infierno. -Una afirmación que, para ti, tiene visos de
perogrullada. -Te la voy a repetir: hay infierno! Hazme tú eco,
oportunamente, al oído de aquel compañero... y de aquel otro.
Camino 750. Oyeme, hombre metido en la ciencia hasta las cejas: tu ciencia
no me puede negar la verdad de las actividades diabólicas. Mi Madre, la
Santa Iglesia -durante muchos años: y es también una laudable devoción
privada- ha hecho que los Sacerdotes al pie del altar invoquen cada día a
San Miguel, "contra nequitiam et insidias diaboli" -contra la maldad y las
insidias del enemigo.
Camino 751. El cielo: "ni ojo alguno vio, ni oreja oyó, ni pasaron a hombre
por pensamiento las cosas que tiene Dios preparadas para aquellos que le
aman". ¿No te empujan a luchar esas revelaciones del apóstol?
Camino 752. Siempre. - Para siempre! -Palabras manoseadas por el afán humano
de prolongar -de eternizar- lo que es gustoso. Palabras mentirosas, en la
tierra, donde todo se acaba.
Camino 753. Esto de aquí es un continuo acabarse: aún no empieza el placer y
ya se termina.
Camino 754. Esta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de
los Cielos: "qui facit voluntatem Patris mei qui in coelis est, ipse
intrabit in regnum coelorum" -el que hace la voluntad de mi Padre..., ése
entrará!
Camino 755. De que tú y yo nos portemos como Dios quiere -no lo olvides-
dependen muchas cosas grandes.
Camino 756. Nosotros somos piedras, sillares, que se mueven, que sienten,
que tienen una libérrima voluntad. Dios mismo es el cantero que nos quita
las esquinas, arreglándonos, modificándonos, según El desea, a golpe de
martillo y de cincel. No queramos apartarnos, no queramos esquivar su
Voluntad, porque, de cualquier modo, no podremos evitar los golpes.
-Sufriremos más e inútilmente, y, en lugar de la piedra pulida y dispuesta
para edificar, seremos un montón informe de grava que pisarán las gentes con
desprecio.
Camino 757. ¿Resignación?... ¿Conformidad?... Querer la Voluntad de Dios!
Camino 758. La aceptación rendida de la Voluntad de Dios trae necesariamente
el gozo y la paz: la felicidad en la Cruz. -Entonces se ve que el yugo de
Cristo es suave y que su carga no es pesada.
Camino 759. Paz, paz!, me dices. -La paz es... para los hombres de "buena"
voluntad.
Camino 760. Un razonamiento que lleva a la paz y que el Espíritu Santo da
hecho a los que quieren la Voluntad de Dios: "Dominus regit me, et nihil
mihi deerit" -el Señor me gobierna, nada me faltará. ¿Qué puede inquietar a
un alma que repita de verdad esas palabras?
Camino 761. Hombre libre, sujétate a voluntaria servidumbre para que Jesús
no tenga que decir por ti aquello que cuentan que dijo por otros a la Madre
Teresa: "Teresa, yo quise... Pero los hombres no han querido".
Camino 762. Acto de identificación con la Voluntad de Dios: ¿Lo quieres,
Señor?... Yo también lo quiero!
Camino 763. No dudes: deja que salga del corazón a los labios un "Fiat" -
hágase!... -que sea la coronación del sacrificio.
Camino 764. Cuanto más cerca está de Dios el apóstol, se siente más
universal: se agranda el corazón para que quepan todos y todo en los deseos
de poner el universo a los pies de Jesús.
Camino 765. Más quiero tu Voluntad, Dios mío, que no cumpliéndola -si
pudiera ser tal disparate-, la misma gloria.
Camino 766. El abandono en la Voluntad de Dios es el secreto para ser feliz
en la tierra. -Di, pues: "meus cibus est, ut faciam voluntatem ejus" -mi
alimento es hacer su Voluntad.
Camino 767. Ese abandono es precisamente la condición que te hace falta para
no perder en lo sucesivo tu paz.
Camino 768. El "gaudium cum pace" -la alegría y la paz- es fruto seguro y
sabroso del abandono.
Camino 769. La indiferencia no es tener el corazón seco... como Jesús no lo
tuvo.Camino 770. No eres menos feliz porque te falta que si te sobrara.
Camino 771. Dios exalta a quienes cumplen su Voluntad en lo mismo en que los
humilló.
Camino 772. Pregúntate muchas veces al día: ¿hago en este momento lo que
debo hacer?
Camino 773. Jesús, lo que tú "quieras"... yo lo amo.
Camino 774. Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con
la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios.
Camino 775. Señor, si es tu Voluntad, haz de mi pobre carne un Crucifijo.
Camino 776. No caigas en un círculo vicioso: tú piensas: cuando se arregle
esto así o del otro modo seré muy generoso con mi Dios. ¿Acaso Jesús no está
esperando que seas generoso sin reservas para arreglar El las cosas mejor de
lo que imaginas? Propósito firme, lógica consecuencia: en cada instante de
cada día trataré de cumplir con generosidad la Voluntad de Dios.
Camino 777. Tu propia voluntad, tu propio juicio: eso es lo que te inquieta.
Camino 778. Es cuestión de segundos... Piensa antes de comenzar cualquier
negocio: ¿Qué quiere Dios de mí en este asunto? Y, con la gracia divina,
hazlo!
Camino 779. Es bueno dar gloria a Dios, sin tomarse anticipos (mujer, hijos,
honores...) de esa gloria, de que gozaremos plenamente con El en la Vida...
Además, El es generoso... Da el ciento por uno: y esto es verdad hasta en
los hijos. -Muchos se privan de ellos por su gloria, y tienen miles de hijos
de su espíritu. -Hijos, como nosotros lo somos del Padre nuestro, que está
en los cielos.
Camino 780. "Deo omnis gloria". -Para Dios toda la gloria. -Es una confesión
categórica de nuestra nada. El, Jesús, lo es todo. Nosotros, sin El, nada
valemos: nada. Nuestra vanagloria sería eso: gloria vana; sería un robo
sacrílego; el "yo" no debe aparecer en ninguna parte.
Camino 781. Sin mí nada podéis hacer, ha dicho el Señor. -Y lo ha dicho,
para que tú y yo no nos apuntemos éxitos que son suyos. -"Sine me, nihil!..."
Camino 782. ¿Cómo te atreves a emplear ese chispazo del entendimiento
divino, que es tu razón, en otra cosa que no sea dar gloria a tu Señor?
Camino 783. Si la vida no tuviera por fin dar gloria a Dios, sería
despreciable, más aún: aborrecible.
Camino 784. Da "toda" la gloria a Dios. -"Exprime" con tu voluntad, ayudado
por la gracia, cada una de tus acciones, para que en ellas no quede nada que
huela a humana soberbia, a complacencia de tu "yo".
Camino 785. "Deus meus es tu, et confitebor tibi: Deus meus es tu, et
exaltabo te". -Tú eres mi Dios, y te confesaré: Tú eres mi Dios, y te
exaltaré. -Hermoso programa..., para un apóstol de tu talla.
Camino 786. Que ningún afecto te ate a la tierra, fuera del deseo divinísimo
de dar gloria a Cristo y, por El y con El y en El, al Padre y al Espíritu
Santo.
Camino 787. Rectifica, rectifica. - Tendría tan poca gracia que ese
vencimiento fuera estéril porque te has movido por miras humanas!
Camino 788. Pureza de intención. -Las sugestiones de la soberbia y los
ímpetus de la carne los conoces pronto... y peleas y, con la gracia, vences.
Pero los motivos que te llevan a obrar, aun en las acciones más santas, no
te parecen claros... y sientes una voz allá dentro que te hace ver razones
humanas..., con tal sutileza, que se infiltra en tu alma la intranquilidad
de pensar que no trabajas como debes hacerlo -por puro Amor, sola y
exclusivamente por dar a Dios toda su gloria. Reacciona en seguida cada vez
y di: "Señor, para mí nada quiero. -Todo para tu gloria y por Amor".
Camino 789. Sin duda que has purificado bien tu intención, cuando has dicho:
renuncio desde ahora a toda gratitud y pago humanos.
Camino 790. ¿No gritaríais de buena gana a la juventud que bulle alrededor
vuestro: locos!, dejad esas cosas mundanas que achican el corazón... y
muchas veces lo envilecen..., dejad eso y venid con nosotros tras el Amor!
Camino 791. Te falta "vibración". -Esa es la causa de que arrastres a tan
pocos. -Parece como si no estuvieras muy persuadido de lo que ganas al dejar
por Cristo esas cosas de la tierra. Compara: el ciento por uno y la vida
eterna! -¿Te parece pequeño el "negocio"?
Camino 792. "Duc in altum". - Mar adentro! -Rechaza el pesimismo que te hace
cobarde. "Et laxate retia vestra in capturam" -y echa tus redes para pescar.
¿No ves que puedes decir, como Pedro: "in nomine tuo, laxabo rete" -Jesús,
en tu nombre, buscaré almas?
Camino 793. Proselitismo. -Es la señal cierta del celo verdadero.
Camino 794. Sembrar. -Salió el sembrador... Siembra a voleo, alma de
apóstol. -El viento de la gracia arrastrará tu semilla si el surco donde
cayó no es digno... Siembra, y está cierto de que la simiente arraigará y
dará su fruto.
Camino 795. Con el buen ejemplo se siembra buena semilla; y la caridad
obliga a sembrar a todos.
Camino 796. Pequeño amor es el tuyo si no sientes el celo por la salvación
de todas las almas. -Pobre amor es el tuyo si no tienes ansias de pegar tu
locura a otros apóstoles.
Camino 797. Sabes que tu camino no es claro. -Y que no lo es porque al no
seguir de cerca a Jesús te quedas en tinieblas. -¿A qué esperas para
decidirte?
Camino 798. ¿Razones?... ¿Qué razones daría el pobre Ignacio al sabio
Xavier?
Camino 799. Lo que a ti te maravilla a mí me parece razonable. -¿Que te ha
ido a buscar Dios en el ejercicio de tu profesión? Así buscó a los primeros:
a Pedro, a Andrés, a Juan y a Santiago, junto a las redes: a Mateo, sentado
en el banco de los recaudadores... Y, asómbrate!, a Pablo, en su afán de
acabar con la semilla de los cristianos.
Camino 800. La mies es mucha y pocos los operarios. -"Rogate ergo!" -Rogad,
pues, al Señor de la mies que envíe operarios a su campo. La oración es el
medio más eficaz de proselitismo.
Camino 801. Aún resuena en el mundo aquel grito divino: "Fuego he venido a
traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?" -Y ya ves: casi todo
está apagado... ¿No te animas a propagar el incendio?
Camino 802. Querrías atraer a tu apostolado a aquel hombre sabio, a aquel
otro poderoso, a aquel lleno de prudencia y virtudes. Ora, ofrece
sacrificios y trabájalos con tu ejemplo y con tu palabra. - No vienen! -No
pierdas la paz: es que no hacen falta. ¿Crees que no había contemporáneos de
Pedro, sabios, y poderosos, y prudentes, y virtuosos, fuera del apostolado
de los primeros doce?
Camino 803. Me han dicho que tienes "gracia", "gancho", para atraer almas a
tu camino. Agradécele a Dios ese don: ser instrumento para buscar
instrumentos!
Camino 804. Ayúdame a clamar: Jesús, almas!... Almas de apóstol!: son para
ti, para tu gloria. Verás como acaba por escucharnos.
Camino 805. Oye: ahí... ¿no habrá uno... o dos, que nos entiendan bien?
Camino 806. Dile, a... ése, que necesito cincuenta hombres que amen a
Jesucristo sobre todas las cosas.
Camino 807. Me dices, de ese amigo tuyo, que frecuenta sacramentos, que es
de vida limpia y buen estudiante. -Pero que no "encaja": si le hablas de
sacrificio y apostolado, se entristece y se te va. No te preocupe. -No es un
fracaso de tu celo: es, a la letra, la escena que narra el Evangelista: "si
quieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes, y dáselo a los pobres"
(sacrificio)... "y ven después y sígueme" (apostolado). El adolescente "abiit
tristis" -se retiró también entristecido: no quiso corresponder a la gracia.
Camino 808. "Una buena notica: un nuevo loco..., para el manicomio". -Y todo
es alborozo en la carta del "pescador". Que Dios llene de eficacia tus
redes!
Camino 809. Proselitismo. -¿Quién no tiene hambre de perpetuar su
apostolado?
Camino 810. Ese afán de proselitismo que te come las entrañas es señal
cierta de tu entregamiento.
Camino 811. ¿Te acuerdas? -Hacíamos tú y yo nuestra oración, cuando caía la
tarde. Cerca se escuchaba el rumor del agua. -Y, en la quietud de la ciudad
castellana, oíamos también voces distintas que hablaban en cien lenguas,
gritándonos angustiosamente que aún no conocen a Cristo. Besaste el
Crucifijo, sin recatarte, y le pediste ser apóstol de apóstoles.
Camino 812. Me explico que quieras tanto a tu Patria y a los tuyos y que, a
pesar de esas ataduras, aguardes con impaciencia el momento de cruzar
tierras y mares - ir lejos!- porque te desvela el afán de mies.
Camino 813. Hacedlo todo por Amor. -Así no hay cosas pequeñas: todo es
grande. -La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo.
Camino 814. Un pequeño acto, hecho por Amor, cuánto vale!
Camino 815. ¿Quieres de verdad ser santo? -Cumple el pequeño deber de cada
momento: haz lo que debes y está en lo que haces.
Camino 816. Has errado el camino si desprecias las cosas pequeñas.
Camino 817. La santidad "grande" está en cumplir los "deberes pequeños" de
cada instante.
Camino 818. Las almas grandes tienen muy en cuenta las cosas pequeñas.
Camino 819. Porque fuiste "in pauca fidelis" -fiel en lo poco-, entra en el
gozo de tu Señor. -Son palabras de Cristo. -"In pauca fidelis!..."
-¿Desdeñarás ahora las cosas pequeñas si se promete la gloria a quienes las
guardan?
Camino 820. No juzgues por la pequeñez de los comienzos: una vez me hicieron
notar que no se distinguen por el tamaño las simientes que darán hierbas
anuales de las que van a producir árboles centenarios.
Camino 821. No me olvides que en la tierra todo lo grande ha comenzado
siendo pequeño. -Lo que nace grande es monstruoso y muere.
Camino 822. Me dices: cuando se presente la ocasión de hacer algo grande...
entonces! -¿Entonces? ¿Pretendes hacerme creer, y creer tú seriamente, que
podrás vencer en la Olimpiada sobrenatural, sin la diaria preparación, sin
entrenamiento?
Camino 823. ¿Has visto cómo levantaron aquel edificio de grandeza imponente?
-Un ladrillo, y otro. Miles. Pero, uno a uno. -Y sacos de cemento, uno a
uno. Y sillares, que suponen poco, ante la mole del conjunto. -Y trozos de
hierro. -Y obreros que trabajan, día a día, las mismas horas... ¿Viste cómo
alzaron aquel edificio de grandeza imponente?... - A fuerza de cosas
pequeñas!
Camino 824. ¿No has visto en qué "pequeñeces" está el amor humano? -Pues
también en "pequeñeces" está el Amor divino.
Camino 825. Sigue en el cumplimiento exacto de las obligaciones de ahora.
-Ese trabajo -humilde, monótono, pequeño- es oración cuajada en obras que te
disponen a recibir la gracia de la otra labor -grande, ancha y honda- con
que sueñas.
Camino 826. Todo aquello en que intervenimos los pobrecitos hombres -hasta
la santidad- es un tejido de pequeñas menudencias, que -según la rectitud de
intención- pueden formar un tapiz espléndido de heroísmo o de bajeza, de
virtudes o de pecados. Las gestas relatan siempre aventuras gigantescas,
pero mezcladas con detalles caseros del héroe. -Ojalá tengas siempre en
mucho - línea recta!- las cosas pequeñas.
Camino 827. ¿Te has parado a considerar la suma enorme que pueden llegar a
ser "muchos pocos"?
Camino 828. Ha sido dura la experiencia: no olvides la lección. -Tus grandes
cobardías de ahora son -está claro- paralelas a tus pequeñas cobardías
diarias. "No has podido" vencer en lo grande, "porque no quisiste" vencer en
las cosas pequeñas.
Camino 829. ¿No has visto las lumbres de la mirada de Jesús cuando la pobre
viuda deja en el templo su pequeña limosna? -Dale tú lo que puedas dar: no
está el mérito en lo poco ni en lo mucho, sino en la voluntad con que lo
des.
Camino 830. No me seas... tonto: es verdad que haces el papel -a lo más- de
un pequeño tornillo en esa gran empresa de Cristo. Pero, ¿sabes lo que
supone que el tornillo no apriete bastante o salte de su sitio?: se
aflojarán piezas de más tamaño o caerán melladas las ruedas. Se habrá
entorpecido el trabajo. -Quizá se inutilizará toda la maquinaria. Qué grande
cosa es ser un pequeño tornillo!
Camino 831. Eres, entre los tuyos -alma de apóstol-, la piedra caída en el
lago. -Produce, con tu ejemplo y tu palabra un primer círculo... y éste,
otro... y otro, y otro... Cada vez más ancho. ¿Comprendes ahora la grandeza
de tu misión?
Camino 832. Qué afán hay en el mundo por salirse de su sitio! -¿Qué pasaría
si cada hueso, cada músculo del cuerpo humano quisiera ocupar puesto
distinto del que le pertenece? No es otra la razón del malestar del mundo.
-Persevera en tu lugar, hijo mío: desde ahí cuánto podrás trabajar por el
reinado efectivo de Nuestro Señor!
Camino 833. Caudillos!... Viriliza tu voluntad para que Dios te haga
caudillo. ¿No ves cómo proceden las malditas sociedades secretas? Nunca han
ganado a las masas. -En sus antros forman unos cuantos hombres-demonios que
se agitan y revuelven a las muchedumbres, alocándolas, para hacerlas ir tras
ellos, al precipicio de todos los desórdenes... y al infierno. -Ellos llevan
una simiente maldecida. Si tú quieres..., llevarás la Palabra de Dios,
bendita mil y mil veces, que no puede faltar. Si eres generoso..., si
correspondes, con tu santificación personal, obtendrás la de los demás: el
reinado de Cristo: que "omnes cum Petro ad Jesum per Mariam".
Camino 834. ¿Hay locura más grande que echar a voleo el trigo dorado en la
tierra para que se pudra? -Sin esa generosa locura no habría cosecha. Hijo:
¿cómo andamos de generosidad?
Camino 835. ¿Brillar como una estrella..., ansia de altura y de lumbre
encendida en el cielo? Mejor: quemar, como una antorcha, escondido, pegando
tu fuego a todo lo que tocas. -Este es tu apostolado: para eso estás en la
tierra.
Camino 836. Servir de altavoz al enemigo es una idiotez soberana; y, si el
enemigo es enemigo de Dios, es un gran pecado. -Por eso, en el terreno
profesional, nunca alabaré la ciencia de quien se sirve de ella como cátedra
para atacar a la Iglesia.
Camino 837. Galopar, galopar!... Hacer, hacer!... Fiebre, locura de
moverse... Maravillosos edificios materiales... Espiritualmente: tablas de
cajón, percalinas, cartones repintados... galopar!, hacer! -Y mucha gente
corriendo: ir y venir. Es que trabajan con vistas al momento de ahora:
"están" siempre "en presente". -Tú... has de ver las cosas con ojos de
eternidad, "teniendo en presente" el final y el pasado... Quietud. -Paz.
-Vida intensa dentro de ti. Sin galopar, sin la locura de cambiar de sitio,
desde el lugar que en la vida te corresponde, como una poderosa máquina de
electricidad espiritual, a cuántos darás luz y energía!..., sin perder tu
vigor y tu luz.
Camino 838. No tengas enemigos. -Ten solamente amigos: amigos... de la
derecha -si te hicieron o quisieron hacerte bien- y... de la izquierda -si
te han perjudicado o intentaron perjudicarte-.Camino 839. No cuentes hechos
de "tu" apostolado como no sea para provecho del prójimo.
Camino 840. Que pase inadvertida vuestra condición como pasó la de Jesús
durante treinta años.
Camino 841. José de Arimatea y Nicodemus visitan a Jesús ocultamente a la
hora normal y a la hora de triunfo. Pero son valientes declarando ante la
autoridad su amor a Cristo -"audacter"- con audacia, a la hora de la
cobardía. -Aprende.
Camino 842. No os preocupe si por vuestras obras "os conocen". -Es el buen
olor de Cristo. -Además, trabajando siempre exclusivamente por El, alegraos
de que se cumplan aquellas palabras de la Escritura: "Que vean vuestras
obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".
Camino 843. "Non manifeste, sed quasi in occulto" -no con publicidad, sino
ocultamente: así va Jesús a la fiesta de los Tabernáculos. Así irá, camino
de Emaús, con Cleofás y su compañero. -Así le ve, resucitado, María Magdala.
Y así -"non tamen cognoverunt discipuli quia Jesus est" -los discípulos no
conocieron que era El -así acudió a la pesca milagrosa que nos cuenta San
Juan. Y más oculto aún, por Amor a los hombres, está en la Hostia.
Camino 844. ¿Levantar magníficos edificios?... ¿Construir palacios
suntuosos?... Que los levanten... Que los construyan... Almas! - Vivificar
almas..., para aquellos edificios... y para estos palacios! Qué hermosas
casas nos preparan!
Camino 845. Cómo me has hecho reír y cómo me has hecho pensar al decirme
esta perogrullada!: yo... siempre meto los clavos por la punta.
Camino 846. De acuerdo: mejor labor haces con esa conversación familiar o
con aquella confidencia aislada que perorando - espectáculo, espectáculo!-
en sitio público ante millares de personas. Sin embargo, cuando hay que
perorar, perora.
Camino 847. El esfuerzo de cada uno de vosotros, aislado, resulta ineficaz.
-Si os une la caridad de Cristo, os maravillará la eficacia.
Camino 848. Quieres ser mártir. -Yo te pondré un martirio al alcance de la
mano: ser apóstol y no llamarte apóstol, ser misionero -con misión- y no
llamarte misionero, ser hombre de Dios y parecer hombre de mundo: pasar
oculto!
Camino 849. Hombre! Ponle en ridículo. -Dile que está pasado de moda: parece
mentira que aún haya gente empeñada en creer que es buen medio de locomoción
la diligencia... -Esto, para los que renuevan volterianismos de peluca
empolvada, o liberalismos desacreditados del XIX.
Camino 850. Qué conversaciones! Qué bajeza y qué... asco! -Y has de convivir
con ellos, en la oficina, en la universidad, en el quirófano..., en el
mundo. Si pides por favor que callen, se te burlan. -Si haces mala cara,
insisten. -Si te vas, continúan. La solución es ésta: primero, encomendarles
a Dios y reparar; después..., dar la cara varonilmente y emplear "el
apostolado de la mala lengua". -Cuando te vea ya te diré al oído un
repertorio.
Camino 851. Encaucemos las "imprudencias providenciales" de la juventud.
Camino 852. Procura conocer la "vía de infancia espiritual", sin "forzarte"
a seguir ese camino. -Deja obrar al Espíritu Santo.
Camino 853. Camino de infancia. -Abandono. -Niñez espiritual. -Todo esto no
es una bobería, sino una fuerte y sólida vida cristiana.
Camino 854. En la vida espiritual de infancia las cosas que dicen o hacen
los "niños" nunca son niñerías y puerilidades.
Camino 855. La infancia espiritual no es memez espiritual, ni
"blandenguería": es camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el
alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios.
Camino 856. La infancia espiritual exige la sumisión del entendimiento, más
difícil que la sumisión de la voluntad. -Para sujetar el entendimiento se
precisa, además de la gracia de Dios, un continuo ejercicio de la voluntad,
que niega, como niega a la carne, una y otra vez y siempre, dándose, por
consecuencia, la paradoja de que quien sigue el "Caminito de infancia", para
hacerse niño, necesita robustecer y virilizar su voluntad.
Camino 857. Ser pequeño: las grandes audacias son siempre de los niños.
-¿Quién pide... la luna? -¿Quién no repara en peligros para conseguir su
deseo? "Poned" en un niño "así", mucha gracia de Dios, el deseo de hacer su
Voluntad (de Dios), mucho amor a Jesús, toda la ciencia humana que su
capacidad le permita adquirir... y tendréis retratado el carácter de los
apóstoles de ahora, tal como indudablemente Dios los quiere.
Camino 858. Sé niño. -Más aún. -Pero no te me plantes en la "edad del pavo":
¿Has visto algo más tonto que un chiquillo "hombreando", o un hombre "niñoide"?
Niño, con Dios: y, por serlo, hombre muy viril en todo lo demás. - Ah!: y
deja esas mañas de perro faldero.
Camino 859. A veces nos sentimos inclinados a hacer pequeñas niñadas. -Son
pequeñas obras de maravilla delante de Dios, y, mientras no se introduzca la
rutina, serán desde luego esas obras fecundas, como fecundo es siempre el
Amor.
Camino 860. Delante de Dios, que es Eterno, tú eres un niño más chico que,
delante de ti, un pequeño de dos años. Y, además de niño, eres hijo de Dios.
-No lo olvides.
Camino 861. Niño, enciéndete en deseos de reparar las enormidades de tu vida
de adulto.
Camino 862. Niño bobo: el día que ocultes algo de tu alma al Director, has
dejado de ser niño, porque habrás perdido la sencillez.
Camino 863. Niño, cuando lo seas de verdad, serás omnipotente.
Camino 864. Siendo niños no tendréis penas: los niños olvidan en seguida los
disgustos para volver a sus juegos ordinarios. -Por eso, con el abandono, no
habréis de preocuparos, ya que descansaréis en el Padre.
Camino 865. Niño, ofrécele cada día... hasta tus fragilidades.
Camino 866. Niño bueno: ofrécele el trabajo de aquellos obreros que no le
conocen; ofrécele la alegría natural de los pobres chiquitines que
frecuentan las escuelas malvadas...
Camino 867. Los niños no tienen nada suyo, todo es de sus padres..., y tu
Padre sabe siempre muy bien cómo gobierna el patrimonio.
Camino 868. Sé pequeño, muy pequeño. -No tengas más que dos años de edad,
tres a lo sumo. -Porque los niños mayores son unos pícaros que ya quieren
engañar a sus padres con inverosímiles mentiras. Es que tienen la maldad, el
"fomes" del pecado, pero les falta la experiencia del mal, que les dará la
ciencia de pecar, para cubrir con apariencia de verdad lo falso de sus
engaños. Han perdido la sencillez, y la sencillez es indispensable para ser
chicos delante de Dios.
Camino 869. Pero niño!, ¿por qué te empeñas en andar con zancos?
Camino 870. No quieras ser mayor. -Niño, niño siempre, aunque te mueras de
viejo. -Cuando un niño tropieza y cae, a nadie choca...: su padre se
apresura a levantarle. Cuando el que tropieza y cae es mayor, el primer
movimiento es de risa. -A veces, pasado ese primer ímpetu, lo ridículo da
lugar a la piedad. -Pero los mayores se han de levantar solos. Tu triste
experiencia cotidiana está llena de tropiezos y caídas. ¿Qué sería de ti si
no fueras cada vez más niño? No quieras ser mayor. -Niño, y que, cuando
tropieces, te levante la mano tu Padre-Dios.
Camino 871. Niño, el abandono exige docilidad.
Camino 872. No olvides que el Señor tiene predilección por los niños y por
los que se hacen como niños.
Camino 873. Paradojas de un alma pequeña. -Cuando Jesús te envíe sucesos que
el mundo llama buenos, llora en tu corazón, considerando la bondad de El y
la malicia tuya: cuando Jesús te envíe sucesos que la gente califica de
malos, alégrate en tu corazón, porque El te da siempre lo que conviene y
entonces es la hermosa hora de querer la Cruz.
Camino 874. Niño audaz, grita: Qué amor el de Teresa! - Qué celo el de
Xavier! - Qué varón más admirable San Pablo! - Ah, Jesús, pues yo... te
quiero más que Pablo, Xavier y Teresa!
Camino 875. No olvides, niño bobo, que el Amor te ha hecho omnipotente.
Camino 876. Niño: no pierdas tu amorosa costumbre de "asaltar" Sagrarios.
Camino 877. Cuando te llamo "niño bueno" no pienses que te imagino encogido,
apocado. -Si no eres varonil y... normal, en lugar de ser un apóstol serás
una caricatura que dé risa.
Camino 878. Niño bueno: dile a Jesús muchas veces al día: te amo, te amo, te
amo...
Camino 879. Cuando te apuren tus miserias no quieras entristecerte.
-Gloríate en tus enfermedades, como San Pablo, porque a los niños se les
permite, sin temor al ridículo, imitar a los grandes.
Camino 880. Que tus faltas e imperfecciones, y aun tus caídas graves, no te
aparten de Dios. -El niño débil, si es discreto, procura estar cerca de su
padre.
Camino 881. No te apures, si te enfadas, cuando haces esas pequeñas cosas
que El te pide. -Ya llegarás a sonreír... ¿No ves con qué mala gana da el
niño sencillo a su padre, que le prueba, la golosina que tenía en sus manos?
-Pero, se la da: ha vencido el amor.
Camino 882. Cuando quieres hacer las cosas bien, muy bien, resulta que las
haces peor. -Humíllate delante de Jesús, diciéndole: ¿has visto cómo todo lo
hago mal? -Pues, si no me ayudas mucho, aún lo haré peor! Ten compasión de
tu niño: mira que quiero escribir cada día una gran plana en el libro de mi
vida... Pero, soy tan rudo!, que si el Maestro no me lleva la mano, en lugar
de palotes esbeltos salen de mi pluma cosas retorcidas y borrones que no
pueden enseñarse a nadie. Desde ahora, Jesús, escribiremos siempre entre los
dos.
Camino 883. Reconozco mi torpeza, Amor mío, que es tanta..., tanta, que
hasta cuando quiero acariciar hago daño. -Suaviza las maneras de mi alma:
dame, quiero que me des, dentro de la recia virilidad de la vida de
infancia, esa delicadeza y mimo que los niños tienen para tratar, con íntima
efusión de Amor, a sus padres.
Camino 884. Estás lleno de miserias. -Cada día las ves más claras. -Pero no
te asusten. -El sabe bien que no puedes dar más fruto. Tus caídas
involuntarias -caídas de niño- hacen que tu Padre-Dios tenga más cuidado y
que tu Madre María no te suelte de su mano amorosa: aprovéchate, y, al
cogerte el Señor a diario del suelo, abrázale con todas tus fuerzas y pon tu
cabeza miserable sobre su pecho abierto, para que acaben de enloquecerte los
latidos de su Corazón amabilísimo.
Camino 885. Un pinchazo. -Y otro. Y otro. - Súfrelos, hombre! ¿No ves que
eres tan chico que solamente puedes ofrecer en tu vida -en tu caminito- esas
pequeñas cruces? Además, fíjate: una cruz sobre otra -un pinchazo..., y
otro..., qué gran montón! Al final, niño, has sabido hacer una cosa
grandísima: Amar.
Camino 886. Cuando un alma de niño hace presentes al Señor sus deseos de
indulto, debe estar segura de que verá pronto cumplidos esos deseos: Jesús
arrancará del alma la cola inmunda, que arrastra por sus miserias pasadas;
quitará el peso muerto, resto de todas las impurezas, que le hace pegarse al
suelo; echará lejos del niño todo el lastre terreno de su corazón para que
suba hasta la Majestad de Dios, a fundirse en la llamarada viva de Amor, que
es El.
Camino 887. Ese descorazonamiento que te producen tus faltas de generosidad,
tu caídas, tus retrocesos -quizá sólo aparentes- te da la impresión muchas
veces de que has roto algo de subido valor (tu santificación). No te apures:
lleva a la vida sobrenatural el modo discreto que para resolver conflicto
semejante emplean los niños sencillos. Han roto -por fragilidad, casi
siempre- un objeto muy estimado por su padre. -Lo sienten, quizá lloran,
pero van a consolar su pena con el dueño de la cosa inutilizada por su
torpeza..., y el padre olvida el valor -aunque sea grande- del objeto
destruido, y, lleno de ternura, no sólo perdona, sino que consuela y anima
al chiquitín. -Aprende.
Camino 888. Que vuestra oración sea viril. -Ser niño no es ser afeminado.
Camino 889. Para el que ama a Jesús, la oración, aun la oración con
sequedad, es la dulzura que pone siempre fin a las penas: se va a la oración
con el ansia con que el niño va al azúcar, después de tomar la pócima
amarga.
Camino 890. Te distraes en la oración. -Procura evitar las distracciones,
pero no te preocupes, si, a pesar de todo, sigues distraído. ¿No ves cómo,
en la vida natural, hasta los niños más discretos se entretienen y divierten
con lo que les rodea, sin atender muchas veces los razonamientos de su
padre? -Esto no implica falta de amor, ni de respeto: es la miseria y
pequeñez propias del hijo. Pues, mira: tú eres un niño delante de Dios.
Camino 891. Cuando hagas oración haz circular las ideas inoportunas, como si
fueras un guardia del tráfico: para eso tienes la voluntad enérgica que te
corresponde por tu vida de niño. -Detén, a veces, aquel pensamiento para
encomendar a los protagonistas del recuerdo inoportuno. Hala!, adelante...
Así, hasta que dé la hora. -Cuando tu oración por este estilo te parezca
inútil, alégrate y cree que has sabido agradar a Jesús.
Camino 892. Qué buena cosa es ser niño! -Cuando un hombre solicita un favor,
es menester que a la solicitud acompañe la hoja de sus méritos. Cuando el
que pide es un chiquitín -como los niños no tienen méritos-, basta con que
diga: soy hijo de Fulano. Ah, Señor! -díselo con toda tu alma!-, yo soy...
hijo de Dios!
Camino 893. Perseverar. -Un niño que llama a una puerta, llama una y dos
veces, y muchas veces..., y fuerte y largamente, con desverguenza! Y quien
sale a abrir ofendido, se desarma ante la sencillez de la criaturita
inoportuna... -Así tú con Dios.
Camino 894. ¿Has presenciado el agradecimiento de los niños? -Imítalos
diciendo, como ellos, a Jesús, ante lo favorable y ante lo adverso: " Qué
bueno eres! Qué bueno!..." Esa frase, bien sentida, es camino de infancia,
que te llevará a la paz, con peso y medida de risas y llantos, y sin peso y
medida de Amor.
Camino 895. El trabajo rinde tu cuerpo, y no puedes hacer oración. Estás
siempre en la presencia de tu Padre. -Si no le hablas, mírale de cuando en
cuando como un niño chiquitín... y El te sonreirá.
Camino 896. ¿Que en el hacimiento de gracias después de la Comunión lo
primero que acude a tus labios, sin poderlo remediar, es la petición...:
Jesús, dame esto: Jesús, esa alma: Jesús, aquella empresa? No te preocupes
ni te violentes: ¿no ves cómo, siendo el padre bueno y el hijo niño sencillo
y audaz, el pequeñín mete las manos en el bolsillo de su padre, en busca de
golosinas, antes de darle el beso de bienvenida? -Entonces...
Camino 897. Nuestra voluntad, con la gracia, es omnipotente delante de Dios.
-Así, a la vista de tantas ofensas para el Señor, si decimos a Jesús con
voluntad eficaz, al ir en el tranvía por ejemplo: "Dios mío, querría hacer
tantos actos de amor y de desagravio como vueltas da cada rueda de este
coche", en aquel mismo instante delante de Jesús realmente le hemos amado y
desagraviado según era nuestro deseo. Esta "bobería" no se sale de la
infancia espiritual: es el diálogo eterno entre el niño inocente y el padre
chiflado por su hijo: -¿Cuánto me quieres? Dilo! -Y el pequeñín silabea: Mu-chos
mi-llo-nes!
Camino 898. Si tienes "vida de infancia", por ser niño, has de ser
espiritualmente goloso. -Acuérdate, como los de tu edad, de las cosas buenas
que guarda tu Madre. Y esto muchas veces al día. -Es cuestión de segundos...
María... Jesús... el Sagrario... la Comunión... el Amor... el sufrimiento...
las ánimas benditas del purgatorio... los que pelean: el Papa, los
sacerdotes... los fieles... tu alma... las almas de los tuyos... los Angeles
Custodios... los pecadores...
Camino 899. Cuánto te cuesta esa pequeña mortificación! -Luchas. -Parece
como si te dijeran: ¿por qué has de ser tan fiel al plan de vida, al reloj?
-Mira: ¿has visto con qué facilidad se engaña a los chiquitines? -No quieren
tomar la medicina amarga, pero... anda! -les dicen-, esta cucharadita, por
papá; esta otra por tu abuelita... Y así, hasta que han ingerido toda la
dosis. Lo mismo tú: un cuarto de hora más de cilicio por las ánimas del
purgatorio; cinco minutos más por tus padres; otros cinco por tus hermanos
de apostolado... Hasta que cumplas el tiempo que te señala tu horario. Hecha
de este modo tu mortificación, cuánto vale!
Camino 900. No estás solo. -Lleva con alegría la tribulación. -No sientes en
tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. -Pero... ¿has visto a
las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños,
cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros
pasos? -No estás solo: María está junto a ti.
Camino 901. Jesús: nunca te pagaré, aunque muriera de Amor, la gracia que
has derrochado para hacerme pequeño.
Camino 902. ¿Por qué no te entregas a Dios de una vez..., de verdad...
ahora!?
Camino 903. Si ves claramente tu camino, síguelo. -¿Cómo no desechas la
cobardía que te detiene?
Camino 904. "Id, predicad el Evangelio... Yo estaré con vosotros..." -Esto
ha dicho Jesús... y te lo ha dicho a ti.
Camino 905. El fervor patriótico -laudable- lleva a muchos hombres a hacer
de su vida un "servicio", una "milicia". -No me olvides que Cristo tiene
también "milicias" y gente escogida a su "servicio".
Camino 906. "Et regni ejus non erit finis". - Su Reino no tendrá fin! ¿No te
da alegría trabajar por un reinado así?
Camino 907. "Nesciebatis quia in his quae Patris mei sunt oportet me esse?"
-¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi
Padre? Respuesta de Jesús adolescente. Y respuesta a una madre como su
Madre, que hace tres días que va en su busca, creyéndole perdido. -Respuesta
que tiene por complemento aquellas palabras de Cristo, que transcribe San
Mateo: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí".
Camino 908. Es demasiada simplicidad la tuya cuando juzgas el valor de las
empresas de apostolado por lo que de ellas se ve. -Con ese criterio habrías
de preferir un quintal de carbón a un puñado de diamantes.
Camino 909. Ahora, que te entregaste, pídele una vida nueva, un "resello":
para dar firmeza a la autenticidad de tu misión de hombre de Dios.
Camino 910. Eso -tu ideal, tu vocación- es... una locura. -Y los otros -tus
amigos, tus hermanos- unos locos... ¿No has oído este grito alguna vez muy
dentro de ti? -Contesta, con decisión, que agradeces a Dios el honor de
pertenecer al "manicomio".
Camino 911. Me escribes: "el deseo tan grande que todos tenemos de que
"esto" marche y se dilate parece que se va a convertir en impaciencia.
¿Cuándo salta, cuándo rompe..., cuándo veremos nuestro al mundo?" Y añades:
"el deseo no será inútil si lo desfogamos en "coaccionar", en importunar al
Señor: entonces tendremos un tiempo formidablemente ganado".
Camino 912. Me explico el sufrimiento tuyo cuando en medio de tu forzosa
inactividad consideras la tarea que falta por hacer. -No te cabe el corazón
en el planeta, y tiene que amoldarse... a una labor oficial minúscula. Pero,
¿para cuándo dejamos el "fiat"?...
Camino 913. No lo dudes: tu vocación es la gracia mayor que el Señor ha
podido hacerte. -Agradécesela.
Camino 914. Qué pena dan esas muchedumbres -altas y bajas y de en medio- sin
ideal! -Causan la impresión de que no saben que tienen alma: son... manada,
rebaño..., piara. Jesús: nosotros, con la ayuda de tu Amor Misericordioso,
convertiremos la manada en mesnada, el rebaño en ejército..., y de la piara
extraeremos, purificados, a quienes ya no quieran ser inmundos.
Camino 915. Las obras de Dios no son palanca, ni peldaño.
Camino 916. Señor, haznos locos, con esa locura pegadiza que atraiga a
muchos a tu apostolado.
Camino 917. "Nonne cor nostrum ardens erat in nobis, dum loqueretur in via?"
-¿Acaso nuestro corazón no ardía en nosotros cuando nos hablaba en el
camino? Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir espontáneas,
si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de
encontrarte a ti en el camino de su vida.
Camino 918. Ve al apostolado a darlo todo, y no a buscar nada terreno.
Camino 919. Al quererte apóstol, te ha recordado el Señor, para que nunca lo
olvides, que eres "hijo de Dios".
Camino 920. Cada uno de vosotros ha de procurar ser un apóstol de apóstoles.
Camino 921. Tú eres sal, alma de apóstol. -"Bonum est sal" -la sal es buena,
se lee en el Santo Evangelio, "si autem sal evanuerit" -pero si la sal se
desvirtúa..., nada vale, ni para la tierra, ni para el estiércol; se arroja
fuera como inútil. Tú eres sal, alma de apóstol. -Pero, si te desvirtúas...
Camino 922. Hijo mío: si amas tu apostolado, está seguro de que amas a Dios.
Camino 923. El día que "sientas" bien tu apostolado, ese apostolado será
para ti una coraza donde se embotarán todas las asechanzas de tus enemigos
de la tierra y del infierno.
Camino 924. Pide siempre tu perseverancia y la de tus compañeros de
apostolado, porque nuestro adversario, el demonio, de sobra conoce que sois
sus grandes enemigos..., y una caída en vuestras filas cuánto le satisface!
Camino 925. Como los religiosos observantes tienen afán por saber de qué
manera vivían los primeros de su orden o congregación, para acomodarse ellos
a aquella conducta, así tú -caballero cristiano- procura conocer e imitar la
vida de los discípulos de Jesús, que trataron a Pedro y a Pablo y a Juan, y
casi fueron testigos de la Muerte y Resurrección del Maestro.
Camino 926. Me preguntas..., y te contesto: tu perfección está en vivir
perfectamente en aquel lugar, oficio y grado en que Dios, por medio de la
autoridad, te coloque.
Camino 927. Orad los unos por los otros. -¿Que aquél flaquea?... -¿Que el
otro?... Seguid orando, sin perder la paz. -¿Que se van? ¿Que se pierden?...
El Señor os tiene contados desde la eternidad!
Camino 928. Tienes razón. -Desde la cumbre -me escribes- en todo lo que se
divisa -y es un radio de muchos kilómetros-, no se percibe ni una llanura:
tras de cada montaña, otra. Si en algún sitio parece suavizarse el paisaje,
al levantarse la niebla, aparece una sierra que estaba oculta. Así es, así
tiene que ser el horizonte de tu apostolado: es preciso atravesar el mundo.
Pero no hay caminos hechos para vosotros... Los haréis, a través de las
montañas, al golpe de vuestras pisadas.
Camino 929. ¿La Cruz sobre tu pecho?... -Bien. Pero... la Cruz sobre tus
hombros, la Cruz en tu carne, la Cruz en tu inteligencia. -Así vivirás por
Cristo, con Cristo y en Cristo: solamente así serás apóstol.
Camino 930. Alma de apóstol: primero, tú. -Ha dicho el Señor, por San Mateo:
"Muchos me dirán en el día del juicio: Señor, Señor!, ¿pues no hemos
profetizado en tu nombre y lanzado en tu nombre los demonios y hecho muchos
milagros? Entonces yo les protestaré: jamás os he conocido por míos;
apartaos de mí, operarios de la maldad". No suceda -dice San Pablo- que
habiendo predicado a los otros, yo vaya a ser reprobado.
Camino 931. El genio militar de San Ignacio nos presenta al demonio que hace
un llamamiento de innumerables diablos y los esparce por estados,
provincias, ciudades y lugares, tras de haberles hecho "un sermón", en el
que les amonesta para echar hierros y cadenas, no dejando a nadie en
particular sin atadura... Me dijiste que querías ser caudillo: y... ¿para
qué sirve un caudillo aherrojado?
Camino 932. Mira: los apóstoles, con todas sus miserias patentes e
innegables, eran sinceros, sencillos..., transparentes. Tú también tienes
miserias patentes e innegables. -Ojalá no te falte sencillez.
Camino 933. Cuentan de un alma que, al decir al Señor en la oración "Jesús,
te amo", oyó esta respuesta del cielo: "Obras son amores y no buenas
razones". Piensa si acaso tú no mereces también ese cariñoso reproche.
Camino 934. El celo es una chifladura divina de apóstol, que te deseo, y
tiene estos síntomas: hambre de tratar al Maestro; preocupación constante
por las almas; perseverancia, que nada hace desfallecer.
Camino 935. No te duermas sobre los laureles. -Si, humanamente hablando, esa
postura es incómoda y poco gallarda, ¿qué sucederá cuando los laureles -como
ahora- no sean tuyos, sino de Dios?
Camino 936. Al apostolado vas a someterte, a anonadarte: no a imponer tu
criterio personal.
Camino 937. Nunca seáis hombres o mujeres de acción larga y oración corta.
Camino 938. Procura vivir de tal manera que sepas, voluntariamente, privarte
de la comodidad y bienestar que verías mal en los hábitos de otro hombre de
Dios. Mira que eres el grano de trigo del que habla el Evangelio. -Si no te
entierras y mueres, no habrá fruto.
Camino 939. Sed hombres y mujeres del mundo, pero no seáis hombres o mujeres
mundanos.
Camino 940. No olvides que la unidad es síntoma de vida: desunirse es
putrefacción, señal cierta de ser un cadáver.
Camino 941. Obedecer..., camino seguro. -Obedecer ciegamente al superior...,
camino de santidad. -Obedecer en tu apostolado..., el único camino: porque,
en una obra de Dios, el espíritu ha de ser obedecer o marcharse.
Camino 942. Ten presente, hijo mío, que no eres solamente un alma que se une
a otras almas para hacer una cosa buena. Esto es mucho..., pero es poco.
-Eres el Apóstol que cumple un mandato imperativo de Cristo.
Camino 943. Que, tratándote, no se pueda exclamar lo que, con bastante
razón, gritaba una determinada persona: "Estoy de honrados hasta aquí..." Y
se tocaba en lo alto de la cabeza.
Camino 944. Has de prestar Amor de Dios y celo por las almas a otros, para
que éstos a su vez enciendan a muchos más que están en un tercer plano, y
cada uno de los últimos a sus compañeros de profesión. Cuántas calorías
espirituales necesitas! -Y qué responsabilidad tan grande si te enfrías!, y
-no lo quiero pensar- qué crimen tan horroroso si dieras mal ejemplo!
Camino 945. Es mala disposición oír la palabra de Dios con espíritu crítico.
Camino 946. Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios
-ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas- habéis de
ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración: habéis de llevar un
manto invisible que cubra todos y cada uno de vuestros sentidos y potencias:
orar, orar y orar; expiar, expiar y expiar.
Camino 947. Te pasmaba que aprobara la falta de "uniformidad" en ese
apostolado donde tú trabajas. Y te dije: Unidad y variedad. -Habéis de ser
tan varios, como variados son los santos del cielo, que cada uno tiene sus
notas personales especialísimas. -Y, también, tan conformes unos con otros
como los santos, que no serían santos si cada uno de ellos no se hubiera
identificado con Cristo.
Camino 948. Tu, hijo predilecto de Dios, siente y vive la fraternidad, pero
sin familiaridades.
Camino 949. Aspirar a tener cargos en las empresas de apostolado es cosa
inútil en esta vida, y para la otra Vida es un peligro. Si Dios lo quiere,
ya te llamarán. -Y entonces deberás aceptar. -Pero no olvides que en todos
los sitios puedes y debes santificarte, porque a eso has ido.
Camino 950. Si piensas que al trabajar por Cristo los cargos son algo más
que cargas, cuántas amarguras te esperan!
Camino 951. Hacer cabeza en una obra de apostolado es tanto como estar
dispuesto a sufrirlo todo, de todos, con infinita caridad.
Camino 952. En el trabajo apostólico no se ha de perdonar la desobediencia,
ni la doblez. -Ten en cuenta que sencillez no es imprudencia, ni
indiscreción.
Camino 953. Tienes obligación de pedir y sacrificarte por la persona e
intenciones de "quien hace Cabeza" en tu empresa de apostolado. -Si eres
remiso en el cumplimiento de este deber, me haces pensar que te falta
entusiasmo por tu camino.
Camino 954. Extrema el respeto al superior cuando te consulte y hayas de
contradecir sus opiniones. -Y nunca le contradigas delante de quienes le
estén sujetos, aunque no lleve razón. (semejante a la 2 frase)
Camino 955. En tu empresa de apostolado no temas a los enemigos de fuera,
por grande que sea su poder. -Este es el enemigo imponente: tu falta de
"filiación" y tu falta de "fraternidad".
Camino 956. Entiendo bien que te diviertan los desprecios que te hacen
-aunque vengan de enemigos poderosos-, mientras sientas la unión con tu Dios
y con tus hermanos de apostolado. -¿A ti, qué?
Camino 957. Con frecuencia comparo la labor de apostolado con una máquina:
ruedas dentadas, émbolos, válvulas, tornillos... Pues, la caridad -tu
caridad- es el lubricante.
Camino 958. Deja ese "aire de suficiencia" que aísla de la tuya a las almas
que se te acercan. -Escucha. Y habla con sencillez: sólo así crecerá en
extensión y fecundidad tu trabajo de apóstol.
Camino 959. El desprecio y la persecución son benditas pruebas de la
predilección divina, pero no hay prueba y señal de predilección más hermosa
que ésta: pasar ocultos.
Camino 960. Así como el clamor del océano se compone del ruido de cada una
de las olas, así la santidad de vuestro apostolado se compone de las
virtudes personales de cada uno de vosotros.
Camino 961. Es preciso que seas "hombre de Dios", hombre de vida interior,
hombre de oración y de sacrificio. -Tu apostolado debe ser una
superabundancia de tu vida "para adentro".
Camino 962. Unidad. -Unidad y sujeción. ¿Para qué quiero yo las piezas
sueltas de un reloj, aunque sean primorosas, si no me dan la hora?
Camino 963. No me hagáis "capillitas" dentro de vuestro trabajo. -Sería
empequeñecer los apostolados: porque, si la "capillita" llega, por fin!, al
gobierno de una empresa universal... qué pronto la empresa universal acaba
en capillita!
Camino 964. Me decías, con desconsuelo: hay muchos caminos! -Debe haberlos:
para que todas las almas puedan encontrar el suyo, en esa variedad
admirable. ¿Confusionismo? -Escoge de una vez para siempre: y la confusión
se convertirá en seguridad.
Camino 965. Alégrate, si ves que otros trabajan en buenos apostolados. -Y
pide, para ellos, gracia de Dios abundante y correspondencia a esa gracia.
Después, tú, a tu camino: persuádete de que no tienes otro.
Camino 966. Es mal espíritu el tuyo si te duele que otros trabajen por
Cristo sin contar con tu labor. -Acuérdate de este pasaje de San Marcos:
"Maestro: hemos visto a uno que andaba lanzando demonios en tu nombre, que
no es de nuestra compañía, y se lo prohibimos. No hay para qué prohibírselo,
respondió Jesús, puesto que ninguno que haga milagros en mi nombre, podrá
luego hablar mal de mí. Que quien no es contrario vuestro, de vuestro
partido es".
Camino 967. Es inútil que te afanes en tantas obras exteriores si te falta
Amor. -Es como coser con una aguja sin hilo. Qué pena, si al final hubieras
hecho "tu" apostolado y no "su" Apostolado!
Camino 968. Gozosamente te bendigo, hijo, por esa fe en tu misión de apóstol
que te llevó a escribir: "No cabe duda: el porvenir es seguro, quizá a pesar
de nosotros. Pero es menester que seamos una sola cosa con la Cabeza -"ut
omnes unum sint!"-, por la oración y por el sacrificio".
Camino 969. Los que, dejando la acción para otros, oran y sufren, no
brillarán aquí, pero cómo lucirá su corona en el Reino de la Vida! - Bendito
sea el "apostolado del sufrimiento"!
Camino 970. Es verdad que he llamado a tu apostolado discreto, "silenciosa y
operativa misión". -Y no tengo nada que rectificar.
Camino 971. Me parece tan bien tu devoción por los primeros cristianos, que
haré lo posible por fomentarla, para que ejercites -como ellos-, cada día
con más entusiasmo, ese Apostolado eficaz de discreción y de confidencia.
Camino 972. Cuando pongas por obra tu "apostolado de discreción y
confidencia", no me digas que no sabes qué decir. -Porque -te diré con el
salmo- "Dominus dabit verbum evangelizantibus virtute multa" -el Señor pone
en boca de sus apóstoles palabras llenas de eficacia.
Camino 973. Esas palabras, deslizadas tan a tiempo en el oído del amigo que
vacila; aquella conversación orientadora, que supiste provocar
oportunamente; y el consejo profesional, que mejora su labor universitaria;
y la discreta indiscreción, que te hace sugerirle insospechados horizontes
de celo... Todo eso es "apostolado de la confidencia".
Camino 974. "Apostolado del almuerzo": es la vieja hospitalidad de los
Patriarcas, con el calor fraternal de Betania. -Cuando se ejercita, parece
que se entrevé a Jesús, que preside, como en casa de Lázaro.
Camino 975. Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. -Urge
evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o
paganos. Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia, que
podemos llamar "apostolado de la diversión".
Camino 976. Del "apostolado epistolar" me haces un buen panegírico.
-Escribes: "No sé cómo emborronar papel hablando de cosas que puedan ser
útiles al que recibe la carta. Cuando empiezo, le digo a mi Custodio que si
escribo es con el fin de que sirva para algo. Y, aunque no diga más que
bobadas, nadie puede quitarme -ni quitarle- el rato que he pasado pidiendo
lo que sé que más necesita el alma a quien va dirigida mi carta".
Camino 977. "La carta me cogió en unos días tristes, sin motivo alguno, y me
animó extraordinariamente su lectura, sintiendo cómo trabajan los demás". -Y
otro: "Me ayudan sus cartas y las noticias de mis hermanos, como un sueño
feliz ante la realidad de todo lo que palpamos..." -Y otro: " Qué alegría
recibir esas cartas y saberme amigo de esos amigos!" -Y otro y mil: "Recibí
carta de X. y me averguenza pensar en mi falta de espíritu comparado con
ellos". ¿Verdad que es eficaz el "apostolado epistolar"?
Camino 978. "Venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum" -venid
detrás de mí, y os haré pescadores de hombres. -No sin misterio emplea el
Señor estas palabras: a los hombres -como a los peces- hay que cogerlos por
la cabeza. Qué hondura evangélica tiene el "apostolado de la inteligencia"!
Camino 979. Es condición humana tener en poco lo que poco cuesta. -Esa es la
razón de que te aconseje el "apostolado de no dar". Nunca dejes de cobrar lo
que sea equitativo y razonable por el ejercicio de tu profesión, si tu
profesión es el instrumento de tu apostolado.
Camino 980. "¿Acaso no tenemos facultad de llevar en los viajes alguna mujer
hermana en Jesucristo, para que nos asista, como hacen los demás apóstoles y
los parientes del Señor y el mismo Pedro?" Esto dice San Pablo en su primera
epístola a los Corintios: -No es posible desdeñar la colaboración de "la
mujer en el apostolado".
Camino 981. "Algún tiempo después -se lee en el capítulo VIII de San Lucas-
andaba Jesús por las ciudades y aldeas predicando, y anunciando el reino de
Dios, acompañado de los doce y de algunas mujeres, que habían sido libradas
de los espíritus malignos y curadas de varias enfermedades, de María, por
sobrenombre Magdalena, de la cual había echado siete demonios, y de Juana,
mujer de Cusa, mayordomo del rey Herodes, y de Susana y de otras que le
asistían con sus bienes". Copio. Y pido a Dios que, si alguna mujer me lee,
se llene de una santa envidia, llena de eficacia.
Camino 982. Más recia la mujer que el hombre, y más fiel, a la hora del
dolor. - María de Magdala y María Cleofás y Salomé! Con un grupo de mujeres
valientes, como esas, bien unidas a la Virgen Dolorosa, qué labor de almas
se haría en el mundo!
Camino 983. Comenzar es de todos; perseverar, de santos. Que tu
perseverancia no sea consecuencia ciega del primer impulso, obra de la
inercia: que sea una perseverancia reflexiva. cons:36,2 (coincide sólo con
la 1» frase)
Camino 984. Dile: "ecce ego quia vocasti me!" - aquí me tienes, porque me
has llamado!
Camino 985. Te apartaste del camino, y no volvías porque te daba verguenza.
-Es más lógico que te diera verguenza no rectificar.
Camino 986. "La verdad es que no hace falta ser ningún héroe -me confiesas-
para, sin rarezas ni gazmoñerías, saber aislarse lo que sea necesario según
los casos..., y perseverar". -Y añades: "mientras cumpla las normas que me
dio, no me preocupan los enredos y jerigonzas del ambiente: lo que me
asustaría es tener miedo a esas pequeñeces." -Magnífico.
Camino 987. Fomenta y preserva ese ideal nobilísimo que acaba de nacer en
ti. -Mira que se abren muchas flores en la primavera, y son pocas las que
cuajan en fruto.
Camino 988. El desaliento es enemigo de tu perseverancia. -Si no luchas
contra el desaliento, llegarás al pesimismo, primero, y a la tibieza,
después. -Sé optimista.
Camino 989. Vamos: Después de tanto " Cruz, Señor, Cruz!", se ve que querías
una cruz a tu gusto.
Camino 990. Constancia, que nada desconcierte. -Te hace falta. Pídela al
Señor y haz lo que puedas por obtenerla: porque es un gran medio para que no
te separes del fecundo camino que has emprendido.
Camino 991. No puedes "subir". -No es extraño: aquella caída!... Persevera y
"subirás". -Recuerda lo que dice un autor espiritual: tu pobre alma es
pájaro, que todavía lleva pegadas con barro sus alas. Hacen falta soles de
cielo y esfuerzos personales, pequeños y constantes, para arrancar esas
inclinaciones, esas imaginaciones, ese decaimiento: ese barro pegadizo de
tus alas. Y te verás libre. -Si perseveras, "subirás".
Camino 992. Da gracias a Dios, que te ayudó, y gózate en tu victoria. - Qué
alegría más honda, esa que siente tu alma, después de haber correspondido!
Camino 993. Discurres... bien, fríamente: cuántos motivos para abandonar la
tarea! -Y alguno, al parecer, capital. Veo, sin duda, que tienes razones.
-Pero no tienes razón.
Camino 994. "Se me ha pasado el entusiasmo", me has escrito. -Tú no has de
trabajar por entusiasmo, sino por Amor: con conciencia del deber, que es
abnegación.
Camino 995. Inconmovible: así has de ser. -Si hacen vacilar tu perseverancia
las miserias ajenas o las propias, formo un triste concepto de tu ideal.
Decídete de una vez para siempre.
Camino 996. Tienes una pobre idea de tu camino, cuando, al sentirte frío,
crees que lo has perdido: es la hora de la prueba; por eso te han quitado
los consuelos sensibles.
Camino 997. Ausencia, aislamiento: pruebas para la perseverancia. -Santa
Misa, oración, sacramentos, sacrificios: comunión de los santos!: armas para
vencer en la prueba.
Camino 998. Bendita perseverancia la del borrico de noria! -Siempre al mismo
paso. Siempre las mismas vueltas. -Un día y otro: todos iguales. Sin eso, no
habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el
jardín. Lleva este pensamiento a tu vida interior.
Camino 999. ¿Que cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor.
-Enamórate, y no "le" dejarás. |
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