|
|
|
SURCO
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Déjame, lector amigo, que
tome tu alma y le haga contemplar virtudes de hombre: la gracia obra sobre
la naturaleza. Pero no olvides que mis consideraciones, por muy humanas que
te parezcan, como las he escrito -y aun vivido- para ti y para mí cara a
Dios, por fuerza han de ser sacerdotales. Ojalá que estas páginas hasta tal
punto sirvan de provecho- así lo pido a Nuestro Señor- que nos mejoren y nos
muevan a dejar en esta vida, con nuestras obras, un surco fecundo.
GENEROSIDAD
1. Son muchos los cristianos persuadidos de que la Redención se realizará en
todos los ambientes del mundo, y de que debe haber algunas almas - no saben
quiénes- que con Cristo contribuyen a realizarla. Pero la ven a un plazo de
siglos, de muchos siglos...: serían una eternidad, si se llevara a cabo al
paso de su entrega.
Así pensabas tú , hasta que vinieron a "despertarte".
2. La entrega es el primer paso de una carrera de sacrificio, de alegría, de
amor, de unión con Dios. - Y así, toda la vida se llena de una bendita
locura, que hace encontrar felicidad donde la lógica humana no ve más que
negación, padecimiento, dolor.
3. "Pida por mí - decías- : que sea generoso, que adelante, que llegue a
transformarme de tal modo que algún día pueda ser útil en algo".
Bien. - Pero, ¿qué medios pones para que esos propósitos resulten eficaces?
4. Muchas veces te preguntas por qué almas, que han tenido la dicha de
conocer al verdadero Jesús desde niños, vacilan tanto en corresponder con lo
mejor que poseen: su vida, su familia, sus ilusiones.
Mira: tú , precisamente porque has recibido "todo" de golpe, estás obligado
a mostrarte muy agradecido al Señor; como reaccionaría un ciego que
recobrara la vista de repente, mientras a los demás ni siquiera se les
ocurre que han de dar gracias porque ven.
Pero... no es suficiente. A diario, has de ayudar a los que te rodean, para
que se comporten con gratitud por su condición de hijos de Dios. Si no, no
me digas que eres agradecido.
5. Medítalo despacio: es muy poco lo que se me pide, para lo mucho que se me
da.
6. Para ti, que no acabas de arrancar, considera lo que me escribía un
hermano tuyo: "cuesta, pero una vez tomada la decisión, qué respiro de
felicidad, al encontrarse seguro en el camino!"
7. Estos días -me comentabas- han transcurrido más felices que nunca. -Y te
contesté sin vacilar: porque "has vivido" un poco más entregado que de
ordinario.
8. La llamada del Señor -la vocación- se presenta siempre así: "si alguno
quiere venir detrás de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame".
Sí: la vocación exige renuncia, sacrificio. Pero qué gustoso resulta el
sacrificio -"gaudium cum pace", alegría y paz-, si la renuncia es completa!
9. Cuando le hablaron de comprometerse personalmente, su reacción fue
razonar así: "en ese caso, podría hacer esto..., tendría que hacer lo
otro..."
- Le contestaron: "aquí no chalaneamos con el Señor. La ley de Dios, la
invitación del Señor se toma o se deja, tal como es. Es preciso decidirse:
adelante, sin ninguna reserva y con mucho ánimo, o marcharse. Qui non est
mecum... -el que no está Conmigo, contra Mí está ".
10. De la falta de generosidad a la tibieza no hay más que un paso.
11. Para que no lo imites, copio de una carta este ejemplo de cobardía:
"desde luego, le agradezco mucho que se acuerde de mí, porque necesito
muchas oraciones. Pero también le agradecería que, al suplicarle al Señor
que me haga apóstol, no se esfuerce en pedirle que me exija la entrega de mi
libertad".
12. Aquel conocido tuyo, muy inteligente, buen burgués, buena persona,
decía: "cumplir la ley, pero con tasa, sin pasarse de la raya, lo más
escuetamente posible".
Y añadía: "¿pecar?, no; pero darse, tampoco".
Causan verdadera pena esos hombres mezquinos, calculadores, incapaces de
sacrificarse, de entregarse por un ideal noble.
13. Hay que pedirte más: porque puedes dar más, y debes dar más. Piénsalo.
14. " Es muy difícil!", exclamas desalentado.
Oye, si luchas, con la gracia de Dios basta: prescindirás de los intereses
personales, servirás a los demás por Dios, y ayudarás a la Iglesia en el
campo donde se libra hoy la batalla: en la calle, en la fábrica, en el
taller, en la universidad, en la oficina, en tu ambiente, en medio de los
tuyos.
15. Me has escrito: "en el fondo, lo de siempre, mucha falta de generosidad.
Qué lástima y qué vergüenza, descubrir el camino y permitir que unas
nubecillas de polvo - inevitables- enturbien el final!"
No te enfades si te digo que eres tú el único culpable: arremete
valientemente contra ti mismo. Tienes medios más que suficientes.
16. Cuando tu egoísmo te aparta del común afán por el bienestar sano y santo
de los hombres, cuando te haces calculador y no te conmueves ante las
miserias materiales o morales de tus prójimos, me obligas a echarte en cara
algo muy fuerte, para que reacciones: si no sientes la bendita fraternidad
con tus hermanos los hombres, y vives al margen de la gran familia
cristiana, eres un pobre inclusero.
17. ¿La cima? Para un alma entregada, todo se convierte en cima que
alcanzar: cada día descubre nuevas metas, porque ni sabe ni quiere poner
límites al Amor de Dios.
18. Cuanto más generoso seas, por Dios, serás más feliz.
19. Con frecuencia viene la tentación de querer reservarse un poco de tiempo
para uno mismo...
Aprende de una vez a poner remedio a tanta pequeñez, rectificando enseguida.
20. Eras de los de "todo o nada". Y como nada podías..., qué desgracia!
Empieza a luchar con humildad, para encender esa pobre entrega tuya, tan
cicatera, hasta hacerla "totalmente" efectiva.
21. Los que nos hemos dedicado a Dios, nada hemos perdido.
22. Me gustaría gritar al oído de tantas y de tantos: no es sacrificio
entregar los hijos al servicio de Dios: es honor y alegría.
23. Le ha llegado el momento de la dura prueba, y ha venido a buscarte
desconsolado.
- ¿Te acuerdas? Para él - el amigo que te daba consejos "prudentes"- , tu
modo de proceder no era más que utopía, fruto de una deformación de ideas,
captación de voluntades, y... "agudezas" por el estilo.
- "Este entregarse al Señor - sentenciaba- es una exacerbación anormal del
sentimiento religioso". Y, con su pobre lógica, pensaba que entre tu familia
y tú se había interpuesto un extraño: Cristo.
Ahora ha entendido lo que tantas veces le repetías: Cristo no separa jamás a
las almas.
24. He aquí una tarea urgente: remover la conciencia de creyentes y no
creyentes - hacer una leva de hombres de buena voluntad- , con el fin de que
cooperen y faciliten los instrumentos materiales necesarios para trabajar
con las almas.
25. Mucho entusiasmo y comprensión demuestra. Pero cuando ve que se trata de
"él", que "él" ha de contribuir en serio, se retira cobardemente.
Me recuerda a aquéllos que, en momentos de grave peligro, gritaban con falsa
valentía: guerra, guerra!, pero ni querían dar dinero, ni alistarse para
defender a su patria.
26. Produce lástima comprobar cómo algunos entienden la limosna: unas perras
gordas o algo de ropa vieja. Parece que no han leído el Evangelio.
No os andéis con reparos: ayudad a las gentes a formarse con la suficiente
fe y fortaleza como para desprenderse generosamente, en vida, de lo que
necesitan.
- A los remolones, explicadles que es poco noble y poco elegante, también
desde el punto de vista terreno, esperar al final, cuando por fuerza ya no
pueden llevarse nada consigo.
27. "Quien presta, no cobra; si cobra, no todo; si todo, no tal; si tal,
enemigo mortal".
¿Entonces?... Da!, sin cálculo, y siempre por Dios. Así vivirás, también
humanamente, más cerca de los hombres y contribuirás a que haya menos
ingratos.
28. Vi rubor en el rostro de aquel hombre sencillo, y casi lágrimas en sus
ojos: prestaba generosamente su colaboración en buenas obras, con el dinero
honrado que él mismo ganaba, y supo que "los buenos" motejaban de bastardas
sus acciones.
Con ingenuidad de neófito en estas peleas de Dios, musitaba: " ven que me
sacrifico... y aún me sacrifican!"
- Le hablé despacio: besó mi Crucifijo, y su natural indignación se trocó en
paz y gozo.
29. ¿No sientes unas ganas locas de hacer más completa, más "irremediable"
tu entrega?
30. Qué ridícula actitud la de los pobrecitos hombres, cuando negamos una y
otra vez pequeñeces al Señor! Pasa el tiempo, las cosas se van viendo con su
verdadero relieve,... y nacen la vergüenza y el dolor.
31. "Aure audietis, et non intelligetis: et videntes videbitis, et non
perspicietis". Palabras claras del Espíritu Santo: oyen con sus propios
oídos, y no entienden; miran con sus ojos, pero no perciben.
¿Por qué te inquietas si algunos, "viendo" el apostolado y conociendo su
grandeza, no se entregan? Reza tranquilo, y persevera en tu camino: si ésos
no se lanzan, otros vendrán!
32. Desde que le dijiste "sí", el tiempo va cambiando el color del horizonte
- cada día, más bello- , que brilla más amplio y luminoso. Pero has de
continuar diciendo "sí".
33. La Virgen Santa María, Maestra de entrega sin límites. - ¿Te acuerdas?:
con alabanza dirigida a Ella, afirma Jesucristo: el que cumple la Voluntad
de mi Padre, ése - ésa- es mi madre!...
Pídele a esta Madre buena que en tu alma cobre fuerza - fuerza de amor y de
liberación- su respuesta de generosidad ejemplar: "ecce ancilla Domini!" -
he aquí la esclava del Señor.
RESPETOS HUMANOS
34. Cuando está en juego la defensa de la verdad, ¿cómo se puede desear no
desagradar a Dios y, al mismo tiempo, no chocar con el ambiente? Son cosas
antagónicas: o lo uno o lo otro! Es preciso que el sacrificio sea
holocausto: hay que quemarlo todo..., hasta el "qué dirán", hasta eso que
llaman reputación.
35. Qué claramente veo ahora que la "santa desvergüenza" tiene su raíz, muy
honda, en el Evangelio! Cumple la Voluntad de Dios..., acordándote de Jesús
difamado, de Jesús escupido y abofeteado, de Jesús llevado ante los
tribunales de hombrecillos..., y de Jesús callado!! - Propósito: abajar la
frente a los ultrajes y - contando también con las humillaciones que, sin
duda, vendrán- proseguir la tarea divina, que el Amor Misericordioso de
Nuestro Señor ha querido encomendarnos.
36. Asusta el daño que podemos producir, si nos dejamos arrastrar por el
miedo o la vergüenza de mostrarnos como cristianos en la vida ordinaria.
37. Hay algunos que, cuando hablan de Dios, o del apostolado, parece como si
sintieran la necesidad de defenderse. Quizá porque no han descubierto el
valor de las virtudes humanas y, en cambio, les sobra deformación espiritual
y cobardía.
38. Es inútil pretender agradar a todos. Descontentos, gente que proteste,
siempre habrá . Mira cómo lo resume la sabiduría popular: "cuando va bien a
los corderos, va mal a los lobos".
39. No te conduzcas como ésos que se asustan ante un enemigo que sólo tiene
la fuerza de su "voz agresiva".
40. Comprendes la labor que se hace..., te parece bien (!). Pero pones mucho
cuidado en no colaborar, y más aún en conseguir que los demás no vean o no
piensen que colaboras.
-Tienes miedo de que te crean mejor de lo que eres!, me has dicho. - ¿No
será que tienes miedo de que Dios y los hombres te exijan más coherencia?
41. Parecía plenamente determinado...; pero, al tomar la pluma para romper
con su novia, pudo más la indecisión y le faltó valentía: muy humano y
comprensible, comentaban otros. Por lo visto, según algunos, los amores
terrenos no están entre lo que se ha de dejar para seguir plenamente a
Jesucristo, cuando El lo pide.
42. Hay quienes yerran por flaqueza - por la fragilidad del barro con que
estamos hechos-, pero se mantienen íntegros en la doctrina.
Son los mismos que, con la gracia de Dios, demuestran la valentía y la
humildad heroicas de confesar su yerro, y de defender - con ahínco- la
verdad.
43. Algunos llaman imprudencia y atrevimiento a la fe y a la confianza en
Dios.
44. Es una locura confiar en Dios...!, dicen. - ¿Y no es más locura confiar
en sí mismo, o en los demás hombres?
45. Me escribes que te has llegado, por fin, al confesonario, y que has
probado la humillación de tener que abrir la cloaca - así dices- de tu vida
ante "un hombre".
- ¿Cuándo arrancarás esa vana estimación que sientes de ti mismo? Entonces,
irás a la confesión gozoso de mostrarte como eres, ante "ese hombre" ungido
- otro Cristo, el mismo Cristo!-, que te da la absolución, el perdón de
Dios.
46. Tengamos la valentía de vivir pública y constantemente conforme a
nuestra santa fe.
47. No podemos ser sectarios, me decían con aire de ecuanimidad, ante la
firmeza de la doctrina de la Iglesia.
Después, cuando les hice ver que quien tiene la Verdad no es sectario,
comprendieron su equivocación.
48. Para convencerse de que resulta ridículo tomar la moda como principio de
conducta, basta mirar algunos retratos antiguos.
49. Me gusta que ames las procesiones, todas las manifestaciones externas de
nuestra Madre la Iglesia Santa, para dar a Dios el culto debido..., y que
las vivas!
50. "Ego palam locutus sum mundo": Yo he predicado públicamente delante de
todo el mundo, responde Jesús a Caifás, cuando se acerca el momento de dar
su Vida por nosotros.
- Y, sin embargo, hay cristianos que se avergüenzan de manifestar "palam" -
patentemente- veneración al Señor.
51. Cuando se ha producido la desbandada apostólica y el pueblo embravecido
rompe sus gargantas en odio hacia Jesucristo, Santa María sigue de cerca a
su Hijo por las calles de Jerusalén. No le arredra el clamor de la
muchedumbre, ni deja de acompañar al Redentor mientras todos los del
cortejo, en el anonimato, se hacen cobardemente valientes para maltratar a
Cristo.
Invócala con fuerza: "Virgo fidelis!" - Virgen fiel!, y ruégale que los que
nos decimos amigos de Dios, lo seamos de veras y a todas las horas.
ALEGRIA
52. Nadie es feliz, en la tierra, hasta que se decide a no serlo. Así
discurre el camino: dolor, en cristiano!, Cruz; Voluntad de Dios, Amor;
felicidad aquí y, después, eternamente.
53. "Servite Domino in laetitia!" - Serviré a Dios con alegría! Una alegría
que será consecuencia de mi Fe, de mi Esperanza y de mi Amor..., que ha de
durar siempre, porque, como nos asegura el Apóstol, "Dominus prope est!"...
- el Señor me sigue de cerca. Caminaré con El, por tanto, bien seguro, ya
que el Señor es mi Padre..., y con su ayuda cumpliré su amable Voluntad,
aunque me cueste.
54. Un consejo, que os he repetido machaconamente: estad alegres, siempre
alegres. -Que estén tristes los que no se consideren hijos de Dios.
55. Procuro dejarme la piel, para que mis hermanos pequeños "pisen blando",
como usted nos dice. Hay tantas alegrías en este "pasarlas negras"!
56. Otro hombre de fe me escribía: "cuando por necesidad se está aislado, se
nota perfectamente la ayuda de los hermanos. Al considerar que ahora todo he
de soportarlo solo, muchas veces pienso que, si no fuese por esa compañía
que nos hacemos desde lejos- la bendita Comunión de los Santos!-, no podría
conservar este optimismo, que me llena".
57. No me olvides que a veces hace falta tener al lado caras sonrientes.
58. "Sois todos tan alegres que uno no se lo espera", oí comentar.
De lejos viene el empeño diabólico de los enemigos de Cristo, que no se
cansan de murmurar que la gente entregada a Dios es de la "encapotada". Y,
desgraciadamente, algunos de los que quieren ser "buenos" les hacen eco, con
sus "virtudes tristes".
- Te damos gracias, Señor, porque has querido contar con nuestras vidas,
dichosamente alegres, para borrar esa falsa caricatura.
- Te pido también que no lo olvidemos.
59. Que nadie lea tristeza ni dolor en tu cara, cuando difundes por el
ambiente del mundo el aroma de tu sacrificio: los hijos de Dios han de ser
siempre sembradores de paz y de alegría.
60. La alegría de un hombre de Dios, de una mujer de Dios, ha de ser
desbordante: serena, contagiosa, con gancho...; en pocas palabras, ha de ser
tan sobrenatural, tan pegadiza y tan natural, que arrastre a otros por los
caminos cristianos.
61. "¿Contento?" - Me dejó pensativo la pregunta.
- No se han inventado todavía las palabras, para expresar todo lo que se
siente - en el corazón y en la voluntad- al saberse hijo de Dios.
62. Navidad. Me escribes: "al hilo de la espera santa de María y de José ,
yo también espero, con impaciencia, al Niño. Qué contento me pondré en
Belén!: presiento que romperé en una alegría sin límite. Ah!: y, con El,
quiero también nacer de nuevo..."
-Ojalá sea verdad este querer tuyo!
63. Propósito sincero: hacer amable y fácil el camino a los demás, que
bastantes amarguras trae consigo la vida.
64. Qué maravilla convertir infieles, ganar almas!...
- Pues tanto, y aún más grato a Dios, es evitar que se pierdan.
65. Otra vez a tus antiguas locuras!... Y luego, cuando vuelves, te notas
con poca alegría, porque te falta humildad.
Parece que te obstinas en desconocer la segunda parte de la parábola del
hijo pródigo, y todavía sigues apegado a la pobre felicidad de las bellotas.
Soberbiamente herido por tu fragilidad, no te decides a pedir perdón, y no
consideras que, si te humillas, te espera la jubilosa acogida de tu Padre
Dios, la fiesta por tu regreso y por tu recomienzo.
66. Es verdad: no valemos nada, no somos nada, no podemos nada, no tenemos
nada. Y, simultáneamente, en medio de la lucha cotidiana, no faltan los
obstáculos, las tentaciones... Pero la "alegría" de tus hermanos disipará
todas las dificultades, en cuanto te reúnas con ellos, porque los verás
firmemente apoyados en El: "quia Tu es Deus fortitudo mea" - porque Tú eres,
Señor, nuestra fortaleza.
67. Se repite la escena, como con los convidados de la parábola. Unos,
miedo; otros, ocupaciones; bastantes..., cuentos, excusas tontas.
Se resisten. Así les va: hastiados, hechos un lío, sin ganas de nada,
aburridos, amargados. Con lo fácil que es aceptar la divina invitación de
cada momento, y vivir alegre y feliz!
68. Resulta muy cómodo decir: "no valgo; no me sale - no nos sale- una a
derechas". - Aparte de que no es verdad, ese pesimismo cela una poltronería
muy grande... Hay cosas que haces bien, y cosas que haces mal. Llénate de
contento y de esperanza por las primeras; y enfréntate - sin desaliento- con
las segundas, para rectificar: y saldrán.
69. "Padre, como me aconsejó, me río de mis miserias -sin olvidar que no he
de transigir- , y entonces me siento mucho más alegre.
En cambio, cuando hago la tontería de ponerme triste, me hace el efecto de
que pierdo el camino".
70. Me has preguntado si tengo cruz. Y te he respondido que sí, que nosotros
siempre tenemos Cruz. - Pero una Cruz gloriosa, sello divino, garantía de la
autenticidad de ser hijos de Dios. Por eso, siempre caminamos felices con la
Cruz.
71. Sientes más alegría. Pero esta vez se trata de una alegría nerviosa, un
poco impaciente, acompañada de la sensación clara de que en ti algo se
desgarra en sacrificio.
Escúchame bien: aquí en la tierra, no hay felicidad completa. Por eso,
ahora, inmediatamente, sin palabras y sin victimismos, ofrécete en oblación
a Dios, con un entregamiento total y absoluto.
72. Estás pasando unos días de alborozo, henchida el alma de sol y de color.
Y, cosa extraña, los motivos de tu gozo son los mismos que otras veces te
desanimaban!
Es lo de siempre: todo depende del punto de mira.-"Laetetur cor quaerentium
Dominum!"- cuando se busca al Señor, el corazón rebosa siempre de alegría.
73. Qué diferencia entre esos hombres sin fe, tristes y vacilantes en razón
de su existencia vacía, expuestos como veletas a la "variabilidad" de las
circunstancias, y nuestra vida confiada de cristianos, alegre y firme,
maciza, en razón del conocimiento y del convencimiento absoluto de nuestro
destino sobrenatural!
74. No eres feliz, porque le das vueltas a todo como si tú fueras siempre el
centro: si te duele el estómago, si te cansas, si te han dicho esto o
aquello...
-¿Has probado a pensar en El y, por El, en los demás?
75. "Miles" -soldado, llama el Apóstol al cristiano.
Pues, en esta bendita y cristiana pelea de amor y de paz por la felicidad de
las almas todas, hay, dentro de las filas de Dios, soldados cansados,
hambrientos, rotos por las heridas..., pero alegres: llevan en el corazón
las luces seguras de la victoria.
76. "Le envío, Padre, el propósito de estar siempre sonriente: corazón
risueño, aunque me lo apuñalen".
-Me parece un propósito acertado. Rezo para que lo cumplas.
77. En algunos momentos te agobia un principio de desánimo, que mata toda tu
ilusión, y que apenas alcanzas a vencer a fuerza de actos de esperanza. -No
importa: es la hora buena para pedir más gracia a Dios, y adelante! Renueva
la alegría de luchar, aunque pierdas una escaramuza.
78. Han venido nubarrones de falta de ganas, de pérdida de ilusión. Han
caído chubascos de tristeza, con la clara sensación de encontrarte atado. Y,
como colofón, te acecharon decaimientos, que nacen de una realidad más o
menos objetiva: tantos años luchando..., y aún estás tan atrás, tan lejos.
Todo esto es necesario, y Dios cuenta con eso: para alcanzar el "gaudium cum
pace" - la paz y la alegría verdaderas, hemos de añadir, al convencimiento
de nuestra filiación divina, que nos llena de optimismo, el reconocimiento
de la propia personal debilidad.
79. Has rejuvenecido! Efectivamente, adviertes que el trato con Dios te ha
devuelto en poco tiempo a la época sencilla y feliz de la juventud, incluso
a la seguridad y gozo - sin niñadas- de la infancia espiritual... Miras a tu
alrededor, y compruebas que a los demás les sucede otro tanto: transcurren
los años desde su encuentro con el Señor y, con la madurez, se robustecen
una juventud y una alegría indelebles; no están jóvenes: son jóvenes y
alegres!
Esta realidad de la vida interior atrae, confirma y subyuga a las almas.
Agradéceselo diariamente "ad Deum qui laetificat iuventutem" - al Dios que
llena de alegría tu juventud.
80. La gracia de Dios no te falta. Por lo tanto, si correspondes, debes
estar seguro.
El triunfo depende de ti: tu fortaleza y tu empuje -unidos a esa gracia- son
razón más que suficiente para darte el optimismo de quien tiene segura la
victoria.
81. Quizá ayer eras una de esas personas amargadas en sus ilusiones,
defraudadas en sus ambiciones humanas. Hoy, desde que El se metió en tu vida
-gracias, Dios mío!- ríes y cantas, y llevas la sonrisa, el Amor y la
felicidad dondequiera que vas.
82. Muchos se sienten desgraciados, precisamente por tener demasiado de
todo. - Los cristianos, si verdaderamente se conducen como hijos de Dios,
pasarán incomodidad, calor, fatiga, frío... Pero no les faltará jamás la
alegría, porque eso -todo!- lo dispone o lo permite El, que es la fuente de
la verdadera felicidad.
83. Ante un panorama de hombres sin fe, sin esperanza; ante cerebros que se
agitan, al borde de la angustia, buscando una razón de ser a la vida, tú
encontraste una meta: El!
Y este descubrimiento inyectará permanentemente en tu existencia una alegría
nueva, te transformará, y te presentará una inmensidad diaria de cosas
hermosas que te eran desconocidas, y que muestran la gozosa amplitud de ese
camino ancho, que te conduce a Dios.
84. Tu felicidad en la tierra se identifica con tu fidelidad a la fe, a la
pureza y al camino que el Señor te ha marcado.
85. Da gracias a Dios porque estás contento, con una alegría honda que no
sabe ser ruidosa.
86. Con Dios, pensaba, cada día me parece más atractivo. Voy viviendo a
"cachitos". Un día considero magnífico un detalle; otro, descubro un
panorama que antes no había advertido... A este paso, no sé lo que ocurrirá
con el tiempo. Luego, he notado que El me aseguraba: pues cada día será
mayor tu contento, porque ahondarás más y más en la aventura divina, en el
"lío" tan grande en que te he metido. Y comprobarás que Yo no te dejo.
87. La alegría es una consecuencia de la entrega. Se confirma en cada vuelta
a la noria.
88. Qué alegría inmutable te produce el haberte entregado a Dios!... Y qué
inquietud, y qué afanes has de tener de que todos participen en tu alegría!
89. Todo lo que ahora te preocupa cabe dentro de una sonrisa, esbozada por
amor de Dios.
90. ¿Optimismo?, siempre! También cuando las cosas salen aparentemente mal:
quizá es ésa la hora de romper a cantar, con un Gloria, porque te has
refugiado en El, y de El no te puede venir más que el bien.
91. Esperar no significa empezar a ver la luz, sino confiar con los ojos
cerrados en que el Señor la posee plenamente y vive en esa claridad. El es
la Luz.
92. Deber de cada cristiano es llevar la paz y la felicidad por los
distintos ambientes de la tierra, en una cruzada de reciedumbre y de
alegría, que remueva hasta los corazones mustios y podridos, y los levante
hacia El.
93. Si cortas de raíz cualquier asomo de envidia, y si te gozas sinceramente
con los éxitos de los demás, no perderás la alegría.
94. Me abordó aquel amigo: "me han dicho que estás enamorado". -Me quedé muy
sorprendido, y sólo se me ocurrió preguntarle el origen de la noticia. Me
confesó que lo leía en mis ojos, que brillaban de alegría.
95. Cómo sería la mirada alegre de Jesús!: la misma que brillaría en los
ojos de su Madre, que no puede contener su alegría - "Magnificat anima mea
Dominum!" - y su alma glorifica al Señor, desde que lo lleva dentro de sí y
a su lado. Oh, Madre!: que sea la nuestra, como la tuya, la alegría de estar
con El y de tenerlo.
AUDACIA
96. No seáis almas de vía estrecha, hombres o mujeres menores de edad,
cortos de vista, incapaces de abarcar nuestro horizonte sobrenatural
cristiano de hijos de Dios. Dios y audacia!
97. Audacia no es imprudencia, ni osadía irreflexiva, ni simple
atrevimiento. La audacia es fortaleza, virtud cardinal, necesaria para la
vida del alma.
98. Te decidiste, más por reflexión que por fuego y entusiasmo. Aunque
deseabas tenerlo, no hubo lugar para el sentimiento: te entregaste, al
convencerte de que Dios lo quería. Y, desde aquel instante, no has vuelto a
"sentir" ninguna duda seria; sí, en cambio, una alegría tranquila, serena,
que en ocasiones se desborda. Así paga Dios las audacias del Amor.
99. He leído un proverbio muy popular en algunos países: "el mundo es de
Dios, pero Dios lo alquila a los valientes", y me ha hecho reflexionar. - ¿A
qué esperas?
100. No soy el apóstol que debiera ser. Soy... el tímido. - ¿No estarás
achicado, porque tu amor es corto? - Reacciona!
101. Las dificultades te han encogido, y te has vuelto "prudente, moderado y
objetivo". - Recuerda que siempre has despreciado esos términos, cuando son
sinónimos de cobardía, apocamiento y comodidad.
102. ¿Miedo?: es propio de los que saben que obran mal. Tú , nunca.
103. Hay una cantidad muy considerable de cristianos que serían
apóstoles..., si no tuvieran miedo. Son los mismos que luego se quejan,
porque el Señor - dicen!- les abandona: ¿qué hacen ellos con Dios?
104. Somos muchos; con la ayuda de Dios, podemos llegar a todas partes,
comentan entusiasmados. - ¿Por qué te amilanas, entonces? Con la gracia
divina, puedes llegar a ser santo, que es lo que interesa.
105. Cuando remuerde la conciencia, por haber dejado de realizar una cosa
buena, es señal de que el Señor quería que no la omitiéramos. -
Efectivamente. Además, ten por cierto que "podías" haberla hecho, con la
gracia de Dios.
106. No lo olvidemos: en el cumplimiento de la Voluntad divina, las
dificultades se pasan por encima..., o por debajo..., o de largo. Pero...,
se pasan!
107. Cuando se trabaja para extender una empresa apostólica, el "no" nunca
es una respuesta definitiva: insistid!
108. Eres demasiado "precavido" o demasiado poco "sobrenatural" y, por eso,
te pasas de listo: no te inventes tú mismo las "pegas", ni quieras
despejarlas todas. - Quizá el que te escucha sea menos "listo" o más
"generoso" que tú y, como cuenta con Dios, no te pondrá tantos peros.
109. Hay unos modos de obrar tan prudenciales que, en una palabra,
significan pusilanimidad.
110. Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se
puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos
dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.
111. Tu fe es demasiado poco operativa: se diría que es de beato, más que de
hombre que lucha por ser santo.
112. Serenidad!, audacia! Desbarata con esas virtudes la quinta columna de
los tibios, de los asustados, de los traidores.
113. Me aseguraste que querías luchar sin tregua. Y ahora me vienes
alicaído. Mira, hasta humanamente, conviene que no te lo den todo resuelto,
sin trabas. Algo - mucho!- te toca poner a ti. Si no, ¿cómo vas a "hacerte"
santo?
114. No te lanzas a trabajar en esa empresa sobrenatural, porque -así lo
dices tú- tienes miedo a no saber agradar, a hacer una gestión
desafortunada. - Si pensaras más en Dios, esas sin razones desaparecerían.
115. A veces considero que unos pocos enemigos de Dios y de su Iglesia viven
del miedo de muchos buenos, y me lleno de vergüenza.
116. Mientras hablábamos, afirmaba que prefería no salir nunca del chamizo
donde vivía, porque le gustaba más contar las vigas de "su" cuadra que las
estrellas del cielo. - Así son muchos, incapaces de prescindir de sus
pequeñas cosas, para levantar los ojos al cielo: ya es hora de que adquieran
una visión de más altura!
117. Comprendo la alegría sobrenatural y humana de aquél, que tenía la
fortuna de ser una avanzadilla en la siembra divina. "Es estupendo sentirse
único, para remover toda una ciudad y sus alrededores", se repetía muy
convencido. - No esperes a contar con más medios o a que vengan otros: las
almas te necesitan hoy, ahora.
118. Sé atrevido en tu oración, y el Señor te transformará de pesimista en
optimista; de tímido en audaz; de apocado de espíritu en hombre de fe, en
apóstol!
119. Los problemas que antes te acogotaban - te parecían altísimas
cordilleras- han desaparecido por completo, se han resuelto a lo divino,
como cuando el Señor mandó a los vientos y a las aguas que se calmaran. - Y
pensar que todavía dudabas!
120. " No ayudéis tanto al Espíritu Santo!", me decía un amigo, en broma,
pero con mucho miedo. Contesté : pienso que "le ayudamos" poco.
121. Cuando veo tantas cobardías, tantas falsas prudencias..., en ellos y en
ellas, ardo en deseos de preguntarles: entonces, ¿la fe y la confianza son
para predicarlas; no, para practicarlas?
122. Te encuentras en una actitud que te parece bastante rara: por una
parte, achicado, al mirar para adentro; y, por otra, seguro, animado, al
mirar para arriba. -No te preocupes: es señal de que te vas conociendo mejor
y, esto sí que importa!, de que le vas conociendo mejor a El.
123. ¿Has visto? -Con El, has podido! ¿De qué te asombras? - Convéncete: no
tienes de qué maravillarte. Confiando en Dios -confiando de veras!- , las
cosas resultan fáciles. Y, además, se sobrepasa siempre el límite de lo
imaginado.
124. ¿Quieres vivir la audacia santa, para conseguir que Dios actúe a través
de ti? - Recurre a María, y Ella te acompañará por el camino de la humildad,
de modo que, ante los imposibles para la mente humana, sepas responder con
un "fiat!" - hágase!, que una la tierra al Cielo.
LUCHAS
125. No todos pueden llegar a ser ricos, sabios, famosos... En cambio, todos
-sí, "todos"- estamos llamados a ser santos.
126. Ser fiel a Dios exige lucha. Y lucha cuerpo a cuerpo, hombre a hombre -
hombre viejo y hombre de Dios-, detalle a detalle, sin claudicar.
127. La prueba, no lo niego, resulta demasiado dura: tienes que ir cuesta
arriba, a "contrapelo". - ¿Qué te aconsejo? - Repite: "omnia in bonum!",
todo lo que sucede, "todo lo que me sucede", es para mi bien... Por tanto -
ésta es la conclusión acertada-: acepta eso, que te parece tan costoso, como
una dulce realidad.
128. Hoy no bastan mujeres u hombres buenos. - Además, no es suficientemente
bueno el que sólo se contenta con ser casi... bueno: es preciso ser
"revolucionario". Ante el hedonismo, ante la carga pagana y materialista que
nos ofrecen, Cristo quiere anticonformistas!, rebeldes de Amor!
129. La santidad, el verdadero afán por alcanzarla, no se toma pausas ni
vacaciones.
130. Algunos se comportan, a lo largo de su vida, como si el Señor hubiera
hablado de entregamiento y de conducta recta sólo a los que no les costase -
no existen!-, o a quienes no necesitaran luchar. Se olvidan de que, para
todos, Jesús ha dicho: el Reino de los Cielos se arrebata con violencia, con
la pelea santa de cada instante.
131. Qué afán tienen muchos de reformar! ¿No sería mejor que nos
reformáramos todos, cada uno, para cumplir fielmente lo que está mandado?
132. Chapoteas en las tentaciones, te pones en peligro, juegas con la vista
y con la imaginación, charlas de... estupideces. - Y luego te asustas de que
te asalten dudas, escrúpulos, confusiones, tristeza y desaliento. - Has de
concederme que eres poco consecuente.
133. Después del entusiasmo inicial, han comenzado las vacilaciones, los
titubeos, los temores. - Te preocupan los estudios, la familia, la cuestión
económica y, sobre todo, el pensamiento de que no puedes, de que quizá no
sirves, de que te falta experiencia de la vida. Te daré un medio seguro para
superar esos temores - tentaciones del diablo o de tu falta de generosidad!-
: "desprécialos", quita de tu memoria esos recuerdos. Ya lo predicó de modo
tajante el Maestro hace veinte siglos: " no vuelvas la cara atrás!"
134. Hemos de fomentar en nuestras almas un verdadero horror al pecado.
Señor - repítelo con corazón contrito- , que no te ofenda más! Pero no te
asustes al notar el lastre del pobre cuerpo y de las humanas pasiones: sería
tonto e ingenuamente pueril que te enterases ahora de que "eso" existe. Tu
miseria no es obstáculo, sino acicate para que te unas más a Dios, para que
le busques con constancia, porque El nos purifica.
135. Si la imaginación bulle alrededor de ti mismo, crea situaciones
ilusorias, composiciones de lugar que, de ordinario, no encajan con tu
camino, te distraen tontamente, te enfrían, y te apartan de la presencia de
Dios. - Vanidad. Si la imaginación revuelve sobre los demás, fácilmente caes
en el defecto de juzgar - cuando no tienes esa misión- , e interpretas de
modo rastrero y poco objetivo su comportamiento. - Juicios temerarios. Si la
imaginación revolotea sobre tus propios talentos y modos de decir, o sobre
el clima de admiración que despiertas en los demás, te expones a perder la
rectitud de intención, y a dar pábulo a la soberbia. Generalmente, soltar la
imaginación supone una pérdida de tiempo, pero, además, cuando no se la
domina, abre paso a un filón de tentaciones voluntarias. -No abandones
ningún día la mortificación interior!
136. No me seas tan tontamente ingenuo de pensar que has de sufrir
tentaciones, para asegurarte de que está firme en el camino. Sería como si
desearas que te parasen el corazón, para demostrarte que quieres vivir.
137. No dialogues con la tentación. Déjame que te lo repita: ten la valentía
de huir; y la reciedumbre de no manosear tu debilidad, pensando hasta dónde
podrías llegar. Corta, sin concesiones!
138. No tienes excusa ninguna. La culpa es sólo tuya. Si sabes - te conoces
lo suficiente- que, por ese sendero - con esas lecturas, con esa
compañía,... puedes acabar en el precipicio, ¿por qué te obstinas en pensar
que quizá es un atajo que facilita tu formación o que madura tu
personalidad? Cambia radicalmente tu plan, aunque te suponga más esfuerzo,
menos diversiones al alcance de la mano. Ya es hora de que te comportes como
una persona responsable.
139. Mucho duele al Señor la inconsciencia de tantos y de tantas, que no se
esfuerzan en evitar los pecados veniales deliberados. Es lo normal - piensan
y se justifican-, porque en esos tropiezos caemos todos! Oyeme bien: también
la mayoría de aquella chusma, que condenó a Cristo y le dio muerte, empezó
sólo por gritar - como los otros!- , por acudir al Huerto de los Olivos -
con los demás!- ,... Al final, empujados también por lo que hacían "todos",
no supieron o no quisieron echarse atrás..., y crucificaron a Jesús! -
Ahora, al cabo de veinte siglos, no hemos aprendido.
140. Altibajos. Tienes muchos, demasiados! altibajos. La razón es clara:
hasta aquí, has llevado una vida fácil, y no quieres enterarte de que del
"desear" al "darse" media una distancia notable.
141. Como necesariamente, antes o después, has de tropezar con la evidencia
de tu propia miseria personal, quiero prevenirte contra algunas tentaciones,
que te insinuará entonces el diablo y que has de rechazar enseguida: el
pensamiento de que Dios se ha olvidado de ti, de que tu llamada al
apostolado es vana, o de que el peso del dolor y de los pecados del mundo
son superiores a tus fuerzas de apóstol... - Nada de eso es verdad!
142. Si luchas de verdad, necesitas hacer examen de conciencia. Cuida el
examen diario: mira si sientes dolor de Amor, porque no tratas a Nuestro
Señor como debieras.
143. Del mismo modo que muchos acuden a la colocación de "primeras piedras",
sin preocuparse de si se acabará después la obra así iniciada, los pecadores
se engañan con las "últimas veces".
144. Cuando se trata de "cortar", no lo olvides, la "última vez" ha de ser
la anterior, la que ya pasó.
145. Te aconsejo que intentes alguna vez volver... al comienzo de tu
"primera conversión", cosa que, si no es hacerse como niños, se le parece
mucho: en la vida espiritual, hay que dejarse llevar con entera confianza,
sin miedos ni dobleces; hay que hablar con absoluta claridad de lo que se
tiene en la cabeza y en el alma.
146. Cómo vas a salir de ese estado de tibieza, de lamentable languidez, si
no pones los medios! Luchas muy poco y, cuando te esfuerzas, lo haces como
por rabieta y con desazón, casi con deseo de que tus débiles esfuerzos no
produzcan efecto, para así auto justificarte: para no exigirte y para que no
te exijan más. -Estás cumpliendo tu voluntad; no la de Dios. Mientras no
cambies, en serio, ni serás feliz, ni conseguirás la paz que ahora te falta.
-Humíllate delante de Dios, y procura querer de veras.
147. Qué pérdida de tiempo y qué visión tan humana, cuando todo lo reducen a
tácticas, como si ahí estuviera el secreto de la eficacia. -Se olvidan de
que la "táctica" de Dios es la caridad, el Amor sin límites: así colmó El la
distancia incomible que abre el hombre, con el pecado, entre el Cielo y la
tierra.
148. Ten sinceridad "salvaje" en el examen de conciencia; es decir,
valentía: la misma con la que te miras en el espejo, para saber dónde te has
herido o dónde te has manchado, o dónde están tus defectos, que has de
eliminar.
149. Necesito prevenirte contra una argucia de "satanás" - así, con
minúscula!, porque no se merece más-, que intenta servirse de las
circunstancias más normales, para desviarnos poco o mucho del camino que nos
lleva a Dios. Si luchas, y más aún si luchas de veras, no debes extrañarte
de que sobrevenga el cansancio o el tiempo de "marchar a contrapelo", sin
ningún consuelo espiritual ni humano. Mira lo que me escribían hace tiempo,
y que recogí pensando en algunos que ingenuamente consideran que la gracia
prescinde de la naturaleza: "Padre: desde hace unos días estoy con una
pereza y una apatía tremendas, para cumplir el plan de vida; todo lo hago a
la fuerza y con muy poco espíritu. Ruegue por mí para que pase pronto esta
crisis, que me hace sufrir mucho pensando en que puede desviarme del
camino". - Me limité a contestar: ¿no sabías que el Amor exige sacrificio?
Lee despacio las palabras del Maestro "quien no toma su Cruz cotidie¨ - cada
día, no es digno de Mí". Y más adelante: "no os dejaré huérfanos...". El
Señor permite esa aridez tuya, que tan dura se te hace, para que le ames
más, para que confíes sólo en El, para que con la Cruz corredimas, para que
le encuentres.
150. Qué poco listo parece el diablo!, me comentabas. No entiendo su
estupidez: siempre los mismos engaños, las mismas falsedades... - Tienes
toda la razón. Pero los hombres somos menos listos, y no aprendemos a
escarmentar en cabeza ajena... Y Satanás cuenta con todo eso, para
tentarnos.
151. Oí en cierta ocasión que en las grandes batallas se repite un curioso
fenómeno. Aunque la victoria esté asegurada de antemano por la superioridad
numérica y de medios, luego, en el tráfago del combate, no faltan momentos
en los que amenaza la derrota por la debilidad de un sector. Vienen entonces
las órdenes tajantes del alto mando, y se cubren las brechas del flanco en
dificultad. - Pensé en ti y en mí. Con Dios, que no pierde batallas, seremos
siempre vencedores. Por eso, en la pelea para la santidad, si te notas sin
fuerzas, escucha los mandatos, haz caso, déjate ayudar,... porque El no
falla.
152. Abriste sinceramente el corazón a tu Director, hablando en la presencia
de Dios..., y fue estupendo comprobar cómo tú solo ibas encontrando
respuesta adecuada a tus intentos de evasión. Amemos la dirección
espiritual!
153. Te lo concedo: te portas decorosamente... Pero, déjame que te hable con
sinceridad!: con ese paso cansino - reconócelo -, además de que no eres
feliz del todo, te quedas muy lejos de la santidad. Por eso te pregunto: ¿de
veras te portas decorosamente?, ¿no tendrás un concepto equivocado del
decoro?
154. Así, tonteando, con esa frivolidad interior y exterior, con esas
vacilaciones ante la tentación, con ese querer sin querer, es imposible que
avances en la vida interior.
155. Siempre he pensado que muchos llaman "mañana", "después", a la
resistencia a la gracia.
156. Otra paradoja del camino espiritual: el alma necesitada de menor
reforma en su conducta, se afana más por conseguirla, no se detiene hasta
alcanzarla. Y al revés.
157. A veces te inventas "problemas", porque no acudes a la raíz de tus
modos de comportarte. - Lo único que necesitas tú es un decidido cambio de
frente: cumplir lealmente tu deber y ser fiel a las indicaciones que te han
dado en la dirección espiritual.
158. Has notado con más fuerza la urgencia, la "idea fija" de ser santo; y
has acudido a la lucha cotidiana sin vacilaciones, persuadido de que has de
cortar valientemente cualquier síntoma de aburguesamiento. Luego, mientras
hablabas con el Señor en tu oración, has comprendido con mayor claridad que
lucha es sinónimo de Amor, y le has pedido un Amor más grande, sin miedo al
combate que te espera, porque pelearás por El, con El y en El.
159. ¿Líos?... Sé sincero, y reconoce que prefieres ser esclavo de un
egoísmo tuyo, en lugar de servir a Dios o a aquella alma. - Cede!
160. "Beatus vir qui suffert tentationem..." - bienaventurado el hombre que
sufre tentación porque, después de que haya sido probado, recibirá la corona
de Vida. ¿No te llena de alegría comprobar que ese deporte interior es una
fuente de paz que nunca se agota?
161. "Nunc coepi!" - ahora comienzo!: es el grito del alma enamorada que, en
cada instante, tanto si ha sido fiel como si le ha faltado generosidad,
renueva su deseo de servir - de amar!- con lealtad enteriza a nuestro Dios.
162. Te ha dolido en el alma cuando te dijeron: tú, lo que buscas no es la
conversión, sino un estuche para tus miserias...; y así, seguir cómodamente
- pero con sabor de acíbar!- arrastrando esa triste carga.
163. No sabes si será decaimiento físico o una especie de cansancio interior
lo que se ha apoderado de ti, o las dos cosas a la vez...: luchas sin lucha,
sin el afán de una auténtica mejora positiva, para pegar la alegría y el
amor de Cristo a las almas. Quiero recordarte las palabras claras del
Espíritu Santo: sólo será coronado el que haya peleado "legitime" - de
verdad, a pesar de los pesares.
164. Podría portarme mejor, ser más decidido, derrochar más entusiasmo...
¿Por qué no lo hago? Porque - perdona mi franqueza- eres un majadero: el
diablo conoce de sobra que una de las puertas del alma peor guardadas, es la
de la tontería humana: la vanidad. Por ahí carga ahora con todas sus
fuerzas: recuerdos pseudo sentimentales, complejo de oveja negra en su
visión histérica, impresión de una hipotética falta de libertad... ¿A qué
esperas para enterarte de la sentencia del Maestro: vigilad y orad, porque
no sabéis ni el día ni la hora?
165. Me comentaste con aire fanfarrón e inseguro: unos suben y otros
bajan... Y otros, como yo!, estamos tumbados en el camino. Me dio tristeza
tu indolencia, y añadí: de los haraganes tiran a remolque los que suben; y,
de ordinario, con más fuerza los que bajan. Piensa qué descamino tan penoso
te buscas! Ya lo señaló el santo obispo de Hipona: no avanzar es retroceder.
166. En tu vida hay dos piezas que no encajan: la cabeza y el sentimiento.
La inteligencia - iluminada por la fe- te muestra claramente no sólo el
camino, sino la diferencia entre la manera heroica y la estúpida de
recorrerlo. Sobre todo, te pone delante la grandeza y la hermosura divina de
las empresas que la Trinidad deja en nuestras manos. El sentimiento, en
cambio, se apega a todo lo que desprecias, incluso mientras lo consideras
despreciable. Parece como si mil menudencias estuvieran esperando cualquier
oportunidad, y tan pronto como - por cansancio físico o por pérdida de
visión sobrenatural- tu pobre voluntad se debilita, esas pequeñeces se
agolpan y se agitan en tu imaginación, hasta formar una montaña que te
agobia y te desalienta: las asperezas del trabajo; la resistencia a
obedecer; la falta de medios; las luces de bengala de una vida regalada;
pequeñas y grandes tentaciones repugnantes; ramalazos de sensiblería; la
fatiga; el sabor amargo de la mediocridad espiritual... Y, a veces, también
el miedo: miedo porque sabes que Dios te quiere santo y no lo eres.
Permíteme que te hable con crudeza. Te sobran "motivos" para volver la cara,
y te faltan arrestos para corresponder a la gracia que El te concede, porque
te ha llamado a ser otro Cristo, "ipse Christus!" - el mismo Cristo. Te has
olvidado de la amonestación del Señor al Apóstol: " te basta mi gracia!",
que es una confirmación de que, si quieres, puedes.
167. Recupera el tiempo que has perdido descansando sobre los laureles de la
complacencia en ti mismo, al creerte una persona buena, como si fuese
suficiente ir tirando, sin robar ni matar. Aprieta el paso en la piedad y en
el trabajo: te queda tanto por recorrer aún!; convive a gusto con todos,
también con los que te molestan; y esfuérzate para amar -para servir!- a
quienes antes despreciabas.
168. Mostraste tus miserias pasadas -llenas de pus- en la confesión. Y el
sacerdote actuó en tu alma como un buen médico, como un médico honrado:
cortó donde hacía falta, y no permitió que cerrara la herida hasta que la
limpieza fue completa. - Agradécelo.
169. Da muy buenos resultados emprender las cosas serias con espíritu
deportivo... ¿He perdido varias jugadas? - Bien, pero -si persevero- al fin
ganaré.
170. Conviértete ahora, cuando aún te sientes joven... Qué difícil es
rectificar cuando ha envejecido el alma!
171. "Felix culpa!", canta la Iglesia... Bendito error el tuyo - te repito
al oído-, si te ha servido para no recaer; y también para mejor comprender y
ayudar al prójimo, que no es demás baja calidad que tú.
172. ¿Es posible -preguntas después de haber rechazado la tentación-, es
posible, Señor, que yo sea... ese otro?
173. Voy a resumirte tu historia clínica: aquí caigo y allá me levanto...:
esto último es lo importante. - Pues sigue con esa íntima pelea, aunque
vayas a paso de tortuga. Adelante! - Bien sabes, hijo, hasta dónde puedes
llegar, si no luchas: el abismo llama a otros abismos.
174. Estás avergonzado, delante de Dios y de los demás. Has descubierto en
ti roña vieja y renovada: no hay instinto, ni tendencia mala, que no sientas
a flor de piel... y tienes la nube de la incertidumbre en el corazón.
Además, aparece la tentación cuando menos lo quieres o la esperas, cuando
por fatiga afloja tu voluntad. No sabes ya si te humilla, aunque te duele
verte así... Pero que te duela por El, por Amor de El; esta contrición de
amor te ayudará a permanecer vigilante, porque la pelea durará mientras
vivamos.
175. Qué grandes deseos te consumen de resellar la entrega que hiciste en su
momento: saberte y vivir como hijo de Dios! - Pon en las manos del Señor tus
muchas miserias e infidelidades. También, porque es el único modo de aliviar
su peso.
176. Renovación no es relajación.
177. Días de retiro. Recogimiento para conocer a Dios, para conocerte y así
progresar. Un tiempo necesario para descubrir en qué y cómo hay que
reformarse: ¿qué he de hacer?, ¿qué debo evitar?
178. Que no se vuelva a repetir lo del año pasado. - "¿Qué tal el retiro?",
te preguntaron. Y contestaste: - Hemos descansado muy bien".
179. Días de silencio y de gracia intensa... Oración cara a cara con Dios...
He roto en acción de gracias, al contemplar a aquellas personas, graves por
los años y por la experiencia, que se abren a los toques divinos y responden
como niños, ilusionadas ante la posibilidad de convertir aún su vida en algo
útil..., que borre todos sus descaminos y todos sus olvidos. -Recordando
aquella escena, te he encarecido: no descuides tu lucha en la vida de
piedad.
180. "Auxilium christianorum!" - Auxilio de los cristianos, reza con
seguridad la letanía lauretana. ¿Has probado a repetir esa jaculatoria en
tus trances difíciles? Si lo haces con fe, con ternura de hija o de hijo,
comprobarás la eficacia de la intercesión de tu Madre Santa María, que te
llevará a la victoria.
PESCADORES DE HOMBRES
181. Veíamos, mientras hablábamos, las tierras de aquel continente. -Se te
encendieron en lumbres los ojos, se llenó de impaciencia tu alma y, con el
pensamiento en aquellas gentes, me dijiste: ¿será posible que, al otro lado
de estos mares, la gracia de Cristo se haga ineficaz? Luego, tú mismo te
diste la respuesta: El, en su bondad infinita, quiere servirse de
instrumentos dóciles.
182. Qué compasión te inspiran!... Querrías gritarles que están perdiendo el
tiempo... ¿Por qué son tan ciegos, y no perciben lo que tú -miserable- has
visto? ¿Por qué no han de preferir lo mejor? - Reza, mortifícate, y luego
-tienes obligación!- despiértales uno a uno, explicádoles - también uno a
uno- que, lo mismo que tú , pueden encontrar un camino divino, sin abandonar
el lugar que ocupan en la sociedad.
183. Empezaste con muchos bríos. Pero poco a poco te has ido achicando... Y
vas a acabar metido en tu pobre caparazón, si sigues empequeñeciendo tu
horizonte. -Cada vez has de ensanchar más tu corazón, con hambres de
apostolado!: de cien almas nos interesan las cien.
184. Agradece al Señor la continua delicadeza, paternal y maternal, con que
te trata. Tú , que siempre soñaste con grandes aventuras, te has
comprometido en una empresa estupenda..., que te lleva a la santidad.
Insisto: agradé ceselo a Dios, con una vida de apostolado.
185. Cuando te lances al apostolado, convéncete de que se trata siempre de
hacer feliz, muy feliz, a la gente: la Verdad es inseparable de la auténtica
alegría.
186. Personas de diversas naciones, de distintas razas, de muy diferentes
ambientes y profesiones... Al hablarles de Dios, palpas el valor humano y
sobrenatural de tu vocación de apóstol. Es como si revivieras, en su
realidad total, el milagro de la primera predicación de los discípulos del
Señor: frases dichas en lengua extraña, mostrando un camino nuevo, han sido
oídas por cada uno en el fondo de su corazón, en su propia lengua. Y por tu
cabeza pasa, tomando nueva vida, la escena de que "partos, medos y elamitas..."
se han acercado felices a Dios.
187. Oyeme bien y hazme eco: el cristianismo es Amor; el trato con Dios es
diálogo eminentemente afirmativo; la preocupación por los demás -el
apostolado- no es un artículo de lujo, ocupación de unos pocos. - Ahora que
lo sabes, llénate de gozo, porque tu vida ha adquirido un sentido
completamente distinto, y sé consecuente.
188. Naturalidad, sinceridad, alegría: condiciones indispensables, en el
apóstol, para atraer a las gentes.
189. No podía ser más sencilla la manera de llamar Jesús a los primeros
doce: "ven y sígueme". Para ti, que buscas tantas excusas con el fin de no
continuar esa tarea, se acomoda como el guante a la mano la consideración de
que muy pobre era la ciencia humana de aquellos primeros; y, sin embargo,
cómo removieron a quienes les escuchaban! -No me lo olvides: la labor la
sigue haciendo El, a través de cada uno de nosotros.
190. Las vocaciones de apóstol las envía Dios. Pero tú no debes dejar de
poner los medios: oración, mortificación, estudio o trabajo, amistad, visión
sobrenatural..., vida interior!
191. Cuando te hablo de "apostolado de amistad", me refiero a amistad
"personal", sacrificada, sincera: de tú a tú, de corazón a corazón.
192. En el apostolado de amistad y confidencia, el primer paso es la
comprensión, el servicio,... y la santa intransigencia en la doctrina.
193. Quienes han encontrado a Cristo no pueden cerrarse en su ambiente:
triste cosa sería ese empequeñecimiento! Han de abrirse en abanico para
llegar a todas las almas. Cada uno ha de crear -y de ensanchar- un círculo
de amigos, sobre el que influya con su prestigio profesional, con su
conducta, con su amistad, procurando que Cristo influya por medio de ese
prestigio profesional, de esa conducta, de esa amistad.
194. Has de ser una brasa encendida, que lleve fuego a todas partes. Y,
donde el ambiente sea incapaz de arder, has de aumentar su temperatura
espiritual. -Si no, estás perdiendo el tiempo miserablemente, y haciéndolo
perder a quienes te rodean.
195. Cuando hay celo por las almas, siempre se encuentra gente buena,
siempre se descubre terreno abonado. No hay disculpa!
196. Convéncete: también ahí, hay muchos que pueden entender tu camino;
almas que - consciente o inconscientemente- buscan a Cristo y no le
encuentran. Pero "¿cómo oirán hablar de El, si nadie les habla?"
197. No me digas que cuidas tu vida interior, si no haces un apostolado
intenso, sin pausa: el Señor - a Quien tú me aseguras que tratas- quiere que
todos los hombres se salven.
198. Ese camino es muy difícil, te ha dicho. Y, al oírlo, has asentido
ufano, recordando aquello de que la Cruz es la señal cierta del camino
verdadero... Pero tu amigo se ha fijado sólo en la parte áspera del sendero,
sin tener en cuenta la promesa de Jesús: "mi yugo es suave". Recuérdaselo,
porque - quizá cuando lo sepa- se entregará.
199. ¿Que no tiene tiempo?... Mejor. Precisamente a Cristo le interesan los
que no tienen tiempo.
200. Al considerar que son muchos los que desaprovechan la gran ocasión, y
dejan pasar de largo a Jesús, piensa: ¿de dónde me viene a mí esa llamada
clara, tan providencial, que me mostró mi camino? - Medítalo a diario: el
apóstol ha de ser siempre otro Cristo, el mismo Cristo.
201. No te sorprendas y no te amilanes porque te ha reprochado que le hayas
puesto frente a frente con Cristo, ni porque te haya añadido, indignado: "ya
no puedo vivir tranquilo sin tomar una decisión..." Encomiéndale... Es
inútil que trates de tranquilizarle: quizá se le ha puesto en primer plano
una antigua inquietud, la voz de su conciencia.
202. ¿Se te escandalizan porque hablas de entrega a quienes nunca habían
pensado en ese problema?... -Bien, ¿y qué?: si tú tienes vocación de apóstol
de apóstoles.
203. No llegas a la gente, porque hablas un "idioma" distinto. Te aconsejo
la naturalidad. Esa formación tuya tan artificial!
204. ¿Vacilas en lanzarte a hablar de Dios, de vida cristiana, de
vocación,... porque no quieres hacer sufrir?... Olvidas que no eres tú quien
llama, sino El: "ego scio quos elegerim" -yo sé bien a los que tengo
escogidos. Además, me disgustaría que, detrás de esos falsos respetos, se
escondiera la comodidad o la tibieza: ¿a estas alturas prefieres una pobre
amistad humana a la amistad de Dios?
205. Has tenido una conversación con éste, con aquel, con el de más allá ,
porque te consume el celo por las almas. Aquél cogió miedo; el otro consultó
a un "prudente", que le ha orientado mal... - Persevera: que ninguno pueda
después excusarse afirmando "quianemo nos conduxit" -nadie nos ha llamado.
206. Comprendo tu impaciencia santa, pero a la vez has de considerar que
algunos necesitan pensárselo mucho, que otros irán respondiendo con el
tiempo... Aguárdalos con los brazos abiertos: condimenta tu impaciencia
santa con oración y mortificación abundantes. - Vendrán más jóvenes y
generosos; se habrán sacudido su aburguesamiento y serán más valientes. Cómo
los espera Dios!
207. La fe es un requisito imprescindible en el apostolado, que muchas veces
se manifiesta en la constancia para hablar de Dios, aunque tarden en venir
los frutos. Si perseveramos, si insistimos bien convencidos de que el Señor
lo quiere, también a tu alrededor, por todas partes, se apreciarán señales
de una revolución cristiana: unos se entregarán, otros se tomarán en serio
su vida interior, y otros -los más flojos- quedarán al menos alertados.
208. Días de auténtico alborozo: tres más! Se cumplen las palabras de Jesús:
"mi Padre se glorifica en que vosotros llevéis mucho fruto, y seáis
discípulos míos".
209. Me has hecho sonreír, porque te entiendo muy bien, cuando me decías: me
entusiasma la posibilidad de ir a nuevas tierras, a abrir brecha, quizá muy
lejos... Tendría que enterarme de si hay hombres en la luna. - Pide al Señor
que te aumente ese celo apostólico.
210. A veces, cara a esas almas dormidas, entran unas ansias locas de
gritarles, de sacudirlas, de hacerlas reaccionar, para que salgan de ese
sopor terrible en que se hallan sumidas. Es tan triste ver cómo andan, dando
palos de ciego, sin acertar con el camino! - Cómo comprendo ese llanto de
Jesús por Jerusalén, como fruto de su caridad perfecta...
211. Profundiza cada día en la hondura apostólica de tu vocación cristiana.
- El levantó hace veinte siglos - para que tú y yo lo proclamemos al oído de
los hombres- un banderín de enganche, abierto a todos los que tienen un
corazón sincero y capacidad de amar... Qué llamadas más claras quieres que
el "ignem veni mittere in terram" - fuego he venido a traer a la tierra, y
la consideración de esos dos mil quinientos millones de almas que todavía no
conocen a Cristo!
212. "Hominem non habeo" - no tengo a nadie que me ayude. Esto podrían
asegurar, desdichadamente!, muchos enfermos y paralíticos del espíritu, que
pueden servir... y deben servir. Señor: que nunca me quede indiferente ante
las almas.
213. Ayúdame a pedir una nueva Pentecostés, que abrase otra vez la tierra.
214. "Si alguno de los que me siguen no aborrece a su padre y a su madre y a
la mujer y a los hijos y a los hermanos y hermanas, y aun a su vida misma,
no puede ser mi discípulo". Cada vez veo más claro, Señor, que los lazos de
sangre, si no pasan por tu Corazón amabilísimo, son para unos motivo
permanente de cruz; para otros, origen de tentaciones - más o menos
directas- contra la perseverancia; para otros, causa de ineficacia absoluta;
y, para todos, lastre que se opone a un entregamiento total.
215. La reja que rotura y abre el surco, no ve la semilla ni el fruto.
216. Después de tu decisión, cada día haces un descubrimiento nuevo.
Recuerdas el ayer, cuando te preguntabas constantemente: "¿y esto,
cómo?"..., para seguir luego en tus dudas o en tus desencantos... Ahora
siempre encuentras la respuesta exacta, razonada y clara. Y, al oír cómo
contestan a tus preguntas a veces pueriles, se te ocurre pensar: "así debió
de atender Jesús a los primeros Doce".
217. Vocaciones, Señor, más vocaciones! No me importa si la siembra fue mía
o de otro - sembraste Tú, Jesús, con nuestras manos!- ; sólo sé que nos has
prometido la madurez del fruto: "et fructus vester maneat!" - que vuestro
fruto será duradero.
218. Sé claro. Si te dicen que vas "a pescarlos", responde que sí, que eso
deseas... Pero..., que no se preocupen! Porque, si no tienen vocación - si
El no les llama- , no vendrán; y si la tienen, qué bochorno acabar como el
joven rico del Evangelio: solos y tristes.
219. Tu tarea de apóstol es grande y hermosa. Estás en el punto de
confluencia de la gracia con la libertad de las almas; y asistes al momento
solemnísimo de la vida de algunos hombres: su encuentro con Cristo.
220. Parece que os han escogido uno a uno..., decía. - Y así es!
221. Convéncete: necesitas formarte bien, de cara a esa avalancha de gente
que se nos vendrá encima, con la pregunta precisa y exigente: -"bueno, ¿qué
hay que hacer?"
222. Una receta eficaz para tu espíritu apostólico: planes concretos, no de
sábado a sábado, sino de hoy a mañana, y de ahora a luego.
223. Cristo espera mucho de tu labor. Pero has de ir a buscar a las almas,
como el Buen Pastor salió tras la oveja centésima: sin aguardar a que te
llamen. Luego, sírvete de tus amigos para hacer bien a otros: nadie puede
sentirse tranquilo - díselo a cada uno- con una vida espiritual que, después
de llenarle, no rebose hacia fuera con celo apostólico.
224. No es tolerable que pierdas el tiempo en "tus tonterías", cuando hay
tantas almas que te esperan.
225. Apostolado de la doctrina: ése será siempre tu apostolado.
226. La maravilla de la Pentecostés es la consagración de todos los caminos:
nunca puede entenderse como monopolio ni como estimación de uno solo en
detrimento de otros. Pentecostés es indefinida variedad de lenguas, de
métodos, de formas de encuentro con Dios: no uniformidad violenta.
227. Me escribías: se unió a nuestro grupo un chico joven, que iba hacia el
Norte. Era minero. Cantaba muy bien, y vino acompañando a nuestro coro. Le
encomendé hasta que llegó su estación. Al despedirse, comentó: " cuánto me
gustaría prolongar el viaje con vosotros!" - Me acordé enseguida del "mane
nobiscum!" -qué date con nosotros, Señor!, y le pedí nuevamente con fe que
los demás "le vean" en cada uno de nosotros, compañeros de "su camino".
228. Por "el sendero del justo descontento", se han ido y se están yendo las
masas. Duele..., pero cuántos resentidos hemos fabricado, entre los que
están espiritual o materialmente necesitados! - Hace falta volver a meter a
Cristo entre los pobres y entre los humildes: precisamente entre ellos es
donde más a gusto se encuentra.
229. Profesor: que te ilusione hacer comprender a los alumnos, en poco
tiempo, lo que a ti te ha costado horas de estudio llegar a ver claro.
230. El deseo de "enseñar", y "enseñar de corazón", crea en los alumnos un
agradecimiento, que constituye terreno idóneo para el apostolado.
231. Me gusta ese lema: "cada caminante siga su camino", el que Dios le ha
marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste.
232. Qué lección tan extraordinaria cada una de las enseñanzas del Nuevo
Testamento! - Después de que el Maestro, mientras asciende a la diestra de
Dios Padre, les ha dicho: "id y predicad a todas las gentes", se han quedado
los discípulos con paz. Pero aún tienen dudas: no saben qué hacer, y se
reúnen con María, Reina de los Apóstoles, para convertirse en celosos
pregoneros de la Verdad que salvará al mundo.
SUFRIMIENTO
233. Me comentabas que hay escenas de la vida de Jesús que te emocionan más:
cuando se pone en contacto con hombres en carne viva..., cuando lleva la paz
y la salud a los que tienen destrozados su alma y su cuerpo por el dolor...
Te entusiasmas - insistías- al verle curar la lepra, devolver la vista,
sanar al paralítico de la piscina: al pobre del que nadie se acuerda. Le
contemplas entonces tan profundamente humano, tan a tu alcance! -Pues...,
Jesús sigue siendo el de entonces.
234. Pediste al Señor que te dejara sufrir un poco por El. Pero luego,
cuando llega el padecimiento en forma tan humana, tan normal - dificultades
y problemas familiares..., o esas mil pequeñeces de la vida ordinaria-, te
cuesta trabajo ver a Cristo detrás de eso. -Abre con docilidad tus manos a
esos clavos..., y tu dolor se convertirá en gozo.
235. No te quejes, si sufres. Se pule la piedra que se estima, la que vale.
¿Te duele? - Déjate tallar, con agradecimiento, porque Dios te ha tomado en
sus manos como un diamante... No se trabaja así un guijarro vulgar.
236. Los que huyen cobardemente del sufrimiento, tienen materia de
meditación al ver con qué entusiasmo otras almas abrazan el dolor. No son
pocos los hombres y las mujeres que saben padecer cristianamente. Sigamos su
ejemplo.
237. ¿Te lamentas?... y me explicas como si tuvieras la razón: un
pinchazo!... Otro!... -¿Pero no te haces cargo de que es tonto sorprenderse
de que haya espinas entre las rosas?
238. Déjame que, como hasta ahora, te siga hablando en confidencia: me basta
tener delante de mí un Crucifijo, para no atreverme a hablar de mis
sufrimientos... Y no me importa añadir que he sufrido mucho, siempre con
alegría.
239. ¿No te comprenden?... El era la Verdad y la Luz, pero tampoco los suyos
le comprendieron. -Como tantas veces te he hecho considerar, acuérdate de
las palabras del Señor: "no es el discípulo más que el Maestro".
240. Para un hijo de Dios, las contradicciones y calumnias son, como para un
soldado, heridas recibidas en el campo de batalla.
241. Te traen y te llevan... La fama, ¿qué importa? En todo caso, no sientas
vergüenza ni pena por ti, sino por ellos: por los que te maltratan.
242. A veces no quieren entender: están como cegados... Pero, otras, eres tú
el que no ha logrado hacerse comprender: corrígete!
243. No basta tener razón. Además, es necesario saber hacerla valer..., y
que los otros quieran reconocerla. Sin embargo, afirma la verdad siempre que
sea necesario, sin detenerte por el "qué dirán".
244. Si frecuentas la escuela del Maestro, no te extrañará que también
tengas que bregar contra la incomprensión de tantas y de tantas personas,
que podrían ayudarte muchísimo, sólo con que hicieran el menor esfuerzo por
ser comprensivos.
245. No le has maltratado físicamente... Pero le has ignorado tantas veces;
le has mirado con indiferencia, como a un extraño. - ¿Te parece poco?
246. Sin pretenderlo, los que persiguen santifican... - Pero, ay de estos
"santificadores"!
247. En la tierra, muchas veces pagan calumniando.
248. Hay almas que parecen empeñadas en inventarse sufrimientos,
torturándose con la imaginación. Después, cuando llegan penas y
contradicciones objetivas, no saben estar como la Santísima Virgen, al pie
de la Cruz, con la mirada pendiente de su Hijo.
249. Sacrificio, sacrificio! -Es verdad que seguir a Jesucristo -lo ha dicho
El- es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor
hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el
sacrificio es gustoso -aunque cueste- y la cruz es la Santa Cruz. -El alma
que sabe amar y entregarse así, se colma de alegría y de paz. Entonces, ¿por
qué insistir en "sacrificio", como buscando consuelo, si la Cruz de Cristo
-que es tu vida- te hace feliz?
250. Cuánta neurastenia e histeria se quitaría, si -con la doctrina
católica- se enseñase de verdad a vivir como cristianos: amando a Dios y
sabiendo aceptar las contrariedades como bendición venida de su mano!
251. No pases indiferente ante el dolor ajeno. Esa persona -un pariente, un
amigo, un colega..., ése que no conoces- es tu hermano. -Acuérdate de lo que
relata el Evangelio y que tantas veces has leído con pena: ni siquiera los
parientes de Jesús se fiaban de El. - Procura que la escena no se repita.
252. Imagínate que en la tierra no existe más que Dios y tú. - Así te será
más fácil sufrir las mortificaciones, las humillaciones... Y, finalmente,
harás las cosas que Dios quiere y como El las quiere.
253. A veces - comentaba aquel enfermo consumido de celo por las almas-
protesta un poco el cuerpo, se queja. Pero trato también de transformar
"esos quejidos" en sonrisas, porque resultan muy eficaces.
254. Un morbo incurable, que limitaba su acción. Y, sin embargo, me
aseguraba gozoso: "la enfermedad se porta bien conmigo y cada vez la amo
más; si me dieran a escoger, volvería a nacer así cien veces!"
255. Jesús llegó a la Cruz, después de prepararse durante treinta y tres
años, toda su Vida! - Sus discípulos, si de veras desean imitarle, deben
convertir su existencia en corredención de Amor, con la propia negación,
activa y pasiva.
256. La Cruz está presente en todo, y viene cuando uno menos se la espera. -
Pero no olvides que, ordinariamente, van parejos el comienzo de la Cruz y el
comienzo de la eficacia.
257. El Señor, Sacerdote Eterno, bendice siempre con la Cruz.
258. "Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!" - invoca al Corazón de Santa
María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus
pecados y por los de los hombres de todos los tiempos. - Y pídele - para
cada alma- que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y
que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de
cada jornada.
HUMILDAD
259. "La oración" es la humildad del hombre que reconoce su profunda miseria
y la grandeza de Dios, a quien se dirige y adora, de manera que todo lo
espera de El y nada de sí mismo. "La fe" es la humildad de la razón, que
renuncia a su propio criterio y se postra ante los juicios y la autoridad de
la Iglesia. "La obediencia" es la humildad de la voluntad, que se sujeta al
querer ajeno, por Dios. "La castidad" es la humildad de la carne, que se
somete al espíritu. "La mortificación" exterior es la humildad de los
sentidos. "La penitencia" es la humildad de todas las pasiones, inmoladas al
Señor. -La humildad es la verdad en el camino de la lucha ascética.
260. Es muy grande cosa saberse nada delante de Dios, porque así es.
261. "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón..." Humildad de
Jesús!... Qué lección para ti, que eres un pobre instrumento de barro!: El -
siempre misericordioso- te ha levantado, haciendo brillar en tu vileza,
gratuitamente ensalzada, las luces del sol de la gracia. Y tú, cuántas veces
has disfrazado tu soberbia so capa de dignidad, de justicia...! Y cuántas
ocasiones de aprender del Maestro has desaprovechado, por no haber sabido
sobrenaturalizarlas!
262. Esas depresiones, porque ves o porque descubren tus defectos, no tienen
fundamento... - Pide la verdadera humildad.
263. Déjame que te recuerde, entre otras, algunas señales evidentes de falta
de humildad: -pensar que lo que haces o dices está mejor hecho o dicho que
lo de los demás; -querer salirte siempre con la tuya; -disputar sin razón o
-cuando la tienes- insistir con tozudez y de mala manera; -dar tu parecer
sin que te lo pidan, ni lo exija la caridad; -despreciar el punto de vista
de los demás; -no mirar todos tus dones y cualidades como prestados; -no
reconocer que eres indigno de toda honra y estima, incluso de la tierra que
pisas y de las cosas que posees; -citarte a ti mismo como ejemplo en las
conversaciones; -hablar mal de ti mismo, para que formen un buen juicio de
ti o te contradigan; -excusarte cuando se te reprende; -encubrir al Director
algunas faltas humillantes, para que no pierda el concepto que de ti tiene;
-oír con complacencia que te alaben, o alegrarte de que hayan hablado bien
de ti; -dolerte de que otros sean más estimados que tú -negarte a desempeñar
oficios inferiores; -buscar o desear singularizarte; -insinuar en la
conversación palabras de alabanza propia o que dan a entender tu honradez,
tu ingenio o destreza, tu prestigio profesional...; -avergonzarte porque
careces de ciertos bienes.
264. Ser humilde no equivale a tener angustia o temor.
265. Huyamos de esa falsa humildad que se llama comodidad.
266. Le dice Pedro: Señor!, ¿Tú lavarme a mí los pies? Respondió Jesús: lo
que yo hago, tú no lo entiendes ahora; lo entenderás después. Insiste Pedro:
jamás me lavarás Tú los pies a mí. Replicó Jesús: si yo no te lavare, no
tendrás parte conmigo. Se rinde Simón Pedro: Señor, no solamente los pies,
sino también las manos y la cabeza. Ante la llamada a un entregamiento
total, completo, sin vacilaciones, muchas veces oponemos una falsa modestia,
como la de Pedro... Ojalá fuéramos también hombres de corazón, como el
Apóstol!: Pedro no permite a nadie amar más que él a Jesús. Ese amor lleva a
reaccionar así: aquí estoy!, lávame manos, cabeza, pies!, purifícame del
todo!, que yo quiero entregarme a Ti sin reservas.
267. Para ti, transcribo de una carta: "me encanta la humildad evangélica.
Pero me subleva el encogimiento aborregado e inconsciente de algunos
cristianos, que desprestigian así a la Iglesia. En ellos debió de fijarse
aquel escritor ateo, cuando dijo que la moral cristiana es una moral de
esclavos..." Realmente somos siervos: siervos elevados a la categoría de
hijos de Dios, que no desean conducirse como esclavos de las pasiones.
268. El convencimiento de tu "mala pasta" - tu propio conocimiento- te dará
la reacción sobrenatural, que hará arraigar más y más en tu alma el gozo y
la paz, ante la humillación, el desprecio, la calumnia... Después del "fiat"
- Señor, lo que Tú quieras-, tu raciocinio en esos casos deberá ser: "¿sólo
ha dicho eso? Se ve que no me conoce; de otro modo, no se habría quedado tan
corto". Como estás convencido de que mereces peor trato, sentirás gratitud
hacia aquella persona, y te gozarás en lo que a otro le haría sufrir.
269. Cuanto más alta se alza la estatua, tanto más duro y peligroso es
después el golpe en la caída.
270. Acude a la dirección espiritual cada vez con mayor humildad, y
puntualmente, que es también humildad. Piensa - no te equivocas, porque ahí
Dios te habla- que eres como un niño pequeño, sincero!, al que van enseñando
a hablar, a leer, a conocer las flores y los pájaros, a vivir las alegrías y
las penas, a fijarse en el suelo que pisa.
271. "Sigo siendo una pobre criatura", me dices. Pero, antes, al verlo, te
llevabas cada mal rato! Ahora, sin acostumbramientos ni cesiones, te vas
acostumbrando a sonreír, y a volver a empezar tu lucha con una alegría
creciente.
272. Si eres sensato, humilde, habrás observado que nunca se acaba de
aprender... Sucede lo mismo en la vida; aun los más doctos tienen algo que
aprender, hasta el fin de su vida; si no, dejan de ser doctos.
273. Buen Jesús: si he de ser apóstol, es preciso que me hagas muy humilde.
El sol envuelve de luz cuanto toca: Señor, lléname de tu claridad,
endiósame: que yo me identifique con tu Voluntad adorable, para convertirme
en el instrumento que deseas... Dame tu locura de humillación: la que te
llevó a nacer pobre, al trabajo sin brillo, a la infamia de morir cosido con
hierros a un leño, al anonadamiento del Sagrario. - Que me conozca: que me
conozca y que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada.
274. Sólo los tontos son testarudos: los muy tontos, muy testarudos.
275. No me olvides que, en los asuntos humanos, también los otros pueden
tener razón: ven la misma cuestión que tú , pero desde distinto punto de
vista, con otra luz, con otra sombra, con otro contorno. -Sólo en la fe y en
la moral hay un criterio indiscutible: el de nuestra Madre la Iglesia.
276. Qué bueno es saber rectificar!... Y, qué pocos los que aprenden esta
ciencia!
277. Antes que faltar a la caridad, cede: no resistas, siempre que sea
posible... Ten la humildad de la hierba, que se aplasta sin distinguir el
pie que la pisa.
278. A la conversión se sube por la humildad, por caminos de abajarse.
279. Me decías: "hay que decapitar el yo!..." -Pero, cómo cuesta!, ¿no?
280. Muchas veces es preciso hacerse violencia, para humillarse y repetir de
veras al Señor: "serviam!" - te serviré.
281. "Memento, homo, quia pulvis es..." -recuerda, hombre, que eres polvo...
-Si eres polvo, ¿por qué te ha de molestar que te pisen?
282. Por la senda de la humildad se va a todas partes..., fundamentalmente
al Cielo.
283. Camino seguro de humildad es meditar cómo, aun careciendo de talento,
de renombre y de fortuna, podemos ser instrumentos eficaces, si acudimos al
Espíritu Santo para que nos dispense sus dones. Los Apóstoles, a pesar de
haber sido instruidos por Jesús durante tres años, huyeron despavoridos ante
los enemigos de Cristo. Sin embargo, después de Pentecostés, se dejaron
azotar y encarcelar, y acabaron dando la vida en testimonio de su fe.
284. Es verdad que nadie puede estar cierto de su perseverancia... Pero esa
incertidumbre es un motivo más de humildad, y prueba evidente de nuestra
libertad.
285. Aunque eres tan poca cosa, Dios se ha servido de ti, y continúa
sirviéndose, para trabajos fecundos por su gloria. -No te engrías. Piensa:
¿qué diría de sí mismo el instrumento de acero o de hierro, que el artista
utiliza para montar joyas de oro y de piedras finas?
286. ¿Qué vale más: un kilo de oro o uno de cobre?... Y, sin embargo, en
muchos casos el cobre sirve más y mejor que el oro.
287. Tu vocación -llamada de Dios- es de dirigir, de arrastrar, de servir,
de ser caudillo. Si tú , por falsa o por mal entendida humildad, te aíslas,
encerrándote en tu rincón, faltas a tu deber de instrumento divino.
288. Cuando el Señor se sirve de ti para derramar su gracia en las almas,
recuerda que tú no eres más que el envoltorio del regalo: un papel que se
rompe y se tira.
289. "Quia respexit humilitatem ancillae suae" -porque vio la bajeza de su
esclava... -Cada día me persuado más de que la humildad auténtica es la base
sobrenatural de todas las virtudes! Habla con Nuestra Señora, para que Ella
nos adiestre a caminar por esa senda.
CIUDADANIA
290. El mundo nos espera. Sí!, amamos apasionadamente este mundo porque Dios
así nos lo ha enseñado: "sic Deus dilexit mundum..." -así Dios amó al mundo;
y porque es el lugar de nuestro campo de batalla- una hermosísima guerra de
caridad- , para que todos alcancemos la paz que Cristo ha venido a
instaurar.
291. El Señor ha tenido esta finura de Amor con nosotros: permitirnos que le
conquistemos la tierra. El -tan humilde siempre!- quiso limitarse a
convertirlo en posible... a nosotros nos ha concedido la parte más hacedera
y agradable: la de la acción y la del triunfo.
292. El mundo... - "Esto es lo nuestro!"... -Y lo afirmas, después de poner
la mirada y la cabeza en el cielo, con la seguridad del labriego que camina
soberano por su propia mies: "regnare Christum volumus!" - queremos que El
reine sobre esta tierra suya!
293. "Es tiempo de esperanza, y vivo de este tesoro. No es una frase, Padre
-me dices- , es una realidad". Entonces..., el mundo entero, todos los
valores humanos que te atraen con una fuerza enorme -amistad, arte, ciencia,
filosofía, teología, deporte, naturaleza, cultura, almas...- , todo eso
deposítalo en la esperanza: en la esperanza de Cristo.
294. Ese encanto inconcreto y placentero del mundo..., tan constante. Las
flores del camino -te atraen sus colores y sus aromas...- ; las aves del
cielo; las criaturas todas... -Pobre hijo mío!: es razonable. De otro modo,
si no te fascinaran, ¿qué sacrificio ibas a ofrecer a Nuestro Señor?
295. Tu vocación de cristiano te pide estar en Dios y, a la vez, ocuparte de
las cosas de la tierra, empleándolas objetivamente tal como son: para
devolverlas a El.
296. Parece mentira que se pueda ser tan feliz en este mundo donde muchos se
empeñan en vivir tristes, porque corren tras su egoísmo, como si todo se
acabara aquí abajo! -No me seas tú de ésos..., rectifica en cada instante!
297. El mundo está frío, hace efecto de dormido. -Muchas veces, desde tu
observatorio, lo contemplas con mirada incendiaria. Que despierte, Señor!
-Encauza tus impaciencias con la seguridad de que, si sabemos quemar bien
nuestra vida, prenderemos fuego en todos los rincones..., y cambiará el
panorama.
298. La fidelidad - el servicio a Dios y a las almas- , que te pido siempre,
no es el entusiasmo fácil, sino el otro: el que se conquista por la calle,
al ver lo mucho que hay que hacer en todas partes.
299. El buen hijo de Dios ha de ser muy humano. Pero no tanto que degenere
en chabacano y mal educado.
300. Es difícil gritar al oído de cada uno con un trabajo silencioso, a
través del buen cumplimiento de nuestras obligaciones de ciudadanos, para
luego exigir nuestros derechos y ponerlos al servicio de la Iglesia y de la
sociedad. Es difícil..., pero es muy eficaz.
301. No es verdad que haya oposición entre ser buen católico y servir
fielmente a la sociedad civil. Como no tienen por qué chocar la Iglesia y el
Estado, en el ejercicio legítimo de su autoridad respectiva, cara a la
misión que Dios les ha confiado. Mienten - así: mienten!- los que afirman lo
contrario. Son los mismos que, en aras de una falsa libertad, querrían
"amablemente" que los católicos volviéramos a las catacumbas.
302. Esta es tu tarea de ciudadano cristiano: contribuir a que el amor y la
libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna: la
cultura y la economía, el trabajo y el descanso, la vida de familia y la
convivencia social.
303. Un hijo de Dios no puede ser clasista, porque le interesan los
problemas de todos los hombres... Y trata de ayudar a resolverlos con la
justicia y la caridad de nuestro Redentor. Ya lo señaló el Apóstol, cuando
nos escribía que para el Señor no hay acepción de personas, y que no he
dudado en traducir de este modo: no hay más que una raza, la raza de los
hijos de Dios!
304. Los hombres mundanos se afanan para que las almas pierdan cuanto antes
a Dios; y luego, para que pierdan el mundo... No aman este mundo nuestro, lo
explotan, pisoteando a los demás! -Que no seas tú también víctima de ese
doble timo!
305. Hay quien vive con amargura todo el día. Todo le causa desasosiego.
Duerme con una obsesión física: que esa única evasión posible le va a durar
poco. Despierta con la impresión hostil y descorazonadora de que ya tiene
ahí otra jornada por delante. Se han olvidado muchos de que el Señor nos ha
colocado, en este mundo, de paso hacia la felicidad eterna; y no piensan que
sólo podrán alcanzarla los que caminen, por la tierra, con la alegría de los
hijos de Dios.
306. Con tu conducta de ciudadano cristiano, muestra a la gente la
diferencia que hay entre vivir tristes y vivir alegres; entre sentirse
tímidos y sentirse audaces; entre actuar con cautela, con doblez... con
hipocresía!, y actuar como hombres sencillos y de una pieza. - En una
palabra, entre ser mundanos y ser hijos de Dios.
307. Un error fundamental del que debes guardarte: pensar que las costumbres
y exigencias - nobles y legítimas- , de tu tiempo o de tu ambiente, no
pueden ser ordenadas y ajustadas a la santidad de la doctrina moral de
Jesucristo. Fíjate que he precisado: las nobles y legítimas. Las otras
carecen de derecho de ciudadanía.
308. No se puede separar la religión de la vida, ni en el pensamiento, ni en
la realidad cotidiana.
309. De lejos - allá , en el horizonte- parece que el cielo se junta con la
tierra. No olvides que, donde de veras la tierra y el cielo se juntan, es en
tu corazón de hijo de Dios.
310. No podemos cruzarnos de brazos, cuando una sutil persecución condena a
la Iglesia a morir de inedia, relegándola fuera de la vida pública y, sobre
todo, impidiéndole intervenir en la educación, en la cultura, en la vida
familiar. No son derechos nuestros: son de Dios, y a nosotros, los
católicos, El los ha confiado..., para que los ejercitemos!
311. Muchas realidades materiales, técnicas, económicas, sociales,
políticas, culturales..., abandonadas a sí mismas, o en manos de quienes
carecen de la luz de nuestra fe, se convierten en obstáculos formidables
para la vida sobrenatural: forman como un coto cerrado y hostil a la
Iglesia. Tú , por cristiano - investigador, literato, científico, político,
trabajador...- , tienes el deber de santificar esas realidades. Recuerda que
el universo entero - escribe el Apóstol- está gimiendo como en dolores de
parto, esperando la liberación de los hijos de Dios.
312. No quieras hacer del mundo un convento, porque sería un desorden...
Pero tampoco de la Iglesia una bandería terrena, porque equivaldría a una
traición.
313. Qué triste cosa es tener una mentalidad cesarista, y no comprender la
libertad de los demás ciudadanos, en las cosas que Dios ha dejado al juicio
de los hombres.
314. "¿Quién ha dicho que, para llegar a la santidad, sea necesario
refugiarse en una celda o en la soledad de una montaña?", se preguntaba,
asombrado, un buen padre de familia, que añadía: "entonces serían santas, no
las personas, sino la celda o la montaña. Parece que se han olvidado de que
el Señor nos ha dicho expresamente a todos y cada uno: sed santos, como mi
Padre celestial es santo". -Solamente le comenté : "además de querer el
Señor que seamos santos, a cada uno le concede las gracias oportunas".
315. Ama a tu patria: el patriotismo es una virtud cristiana. Pero si el
patriotismo se convierte en un nacionalismo que lleva a mirar con desapego,
con desprecio -sin caridad cristiana ni justicia- a otros pueblos, a otras
naciones, es un pecado.
316. No es patriotismo justificar delitos... y desconocer los derechos de
los demás pueblos.
317. Escribió también el Apóstol que "no hay distinción de gentil y judío,
de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre, sino
que Cristo es todo y está en todos". Estas palabras valen hoy como ayer:
ante el Señor, no existen diferencias de nación, de raza, de clase, de
estado... Cada uno de nosotros ha renacido en Cristo, para ser una nueva
criatura, un hijo de Dios: todos somos hermanos, y fraternalmente hemos de
conducirnos!
318. Ya hace muchos años vi con claridad meridiana un criterio que será
siempre válido: el ambiente de la sociedad, con su apartamiento de la fe y
la moral cristianas, necesita una nueva forma de vivir y de propagar la
verdad eterna del Evangelio: en la misma entraña de la sociedad, del mundo,
los hijos de Dios han de brillar por sus virtudes como linternas en la
oscuridad - quasi lucernae lucentes in caliginoso loco¨.
319. La perenne vitalidad de la Iglesia Católica asegura que la verdad y el
espíritu de Cristo no se alejan de las diversas necesidades de los tiempos.
320. Para seguir las huellas de Cristo, el apóstol de hoy no viene a
reformar nada, ni mucho menos a desentenderse de la realidad histórica que
le rodea... - Le basta actuar como los primeros cristianos, vivificando el
ambiente.
321. Tú , que vives en medio del mundo, que eres un ciudadano más, en
contacto con hombres que dicen ser buenos o ser malos...; tú, has de sentir
el deseo constante de dar a la gente la alegría de que gozas, por ser
cristiano.
322. Se ha promulgado un edicto de César Augusto, que manda empadronarse a
todos los habitantes de Israel. Caminan María y José hacia Belén... - ¿No
has pensado que el Señor se sirvió del acatamiento puntual a una ley, para
dar cumplimiento a su profecía? Ama y respeta las normas de una convivencia
honrada, y no dudes de que tu sumisión leal al deber será , también,
vehículo para que otros descubran la honradez cristiana, fruto del amor
divino, y encuentren a Dios.
SINCERIDAD
323. Quien oculta a su Director una tentación, tiene un secreto a medias con
el demonio. - Se ha hecho amigo del enemigo.
324. El polvo y la ceguera de cierta caída te producen desasosiego, junto
con pensamientos que quieren quitarte la paz. - ¿Has buscado el desahogo en
las lágrimas junto al Señor, y en la conversación confiada con un hermano?
325. Sinceridad: con Dios, con el Director, con tus hermanos los hombres.
-Así estoy seguro de tu perseverancia.
326. ¿Un medio para ser franco y sencillo?... Escucha y medita estas
palabras de Pedro: Domine, Tu omnia nosti...¨ - Señor, Tú lo sabes todo!
327. ¿Qué diré ?, me preguntas al comenzar a abrir tu alma. Y, con segura
conciencia, te respondo: en primer lugar, aquello que querrías que no se
supiera.
328. Los defectos que ves en los demás quizá son los tuyos. Si oculus tuus
fuerit simplex...¨ -Si tu ojo fuere sencillo, todo tu cuerpo estará
iluminado; mas si tienes malicioso tu ojo, todo tu cuerpo estará oscurecido.
Y más aún: "¿cómo te pones a mirar la mota en el ojo de tu hermano, y no
reparas en la viga que está dentro del tuyo?" - Examínate.
329. Todos necesitamos prevenir la falta de objetividad, siempre que se
trate de juzgar la propia conducta... -Tú, también.
330. De acuerdo, dices la verdad "casi" por entero... Luego no eres veraz.
331. Te quejas..., y continúo con intransigencia santa: te quejas..., porque
esta vez he puesto el dedo en tu llaga.
332. Has entendido en qué consiste la sinceridad cuando me escribes: "estoy
tratando de acostumbrarme a llamar a las cosas por su nombre y, sobre todo,
a no buscar apelativos para lo que no existe".
333. Piénsalo bien: ser transparente consiste más en no tapar que en querer
hacer ver... Se trata de permitir que se distingan los objetos que hay en el
fondo de un vaso, y no de esforzarse en volver visible el aire.
334. Que obremos siempre de tal manera, en la presencia de Dios, que no
tengamos que ocultar nada a los hombres.
335. Se acabaron los agobios... Has descubierto que la sinceridad con el
Director arregla los entuertos con una facilidad admirable.
336. Cómo yerran padres, maestros, directores... que exigen sinceridad
absoluta y, cuando se les muestra toda la verdad, se asustan!
337. Leías en aquel diccionario los sinónimos de insincero: "ambiguo,
ladino, disimulado, taimado, astuto"... -Cerraste el libro, mientras pedías
al Señor que nunca pudiesen aplicarte esos calificativos, y te propusiste
afinar aún más en esta virtud sobrenatural y humana de la sinceridad.
338. Abyssus, abyssum invocat...¨ - un abismo llama a otro abismo, te he
recordado ya. Es la descripción exacta del modo de comportarse de los
mentirosos, de los hipócritas, de los renegados, de los traidores: como
están a disgusto con su propio modo de conducirse, ocultan a los demás sus
trapacerías, para ir de mal en peor, creando un despeñadero entre ellos y el
prójimo.
339. Tota pulchra es Maria, et macula originalis non est in te!¨ -toda
hermosa eres, María, y no hay en ti mancha original!, canta la liturgia
alborozada. No hay en Ella ni la menor sombra de doblez: a diario ruego a
Nuestra Madre que sepamos abrir el alma en la dirección espiritual, para que
la luz de la gracia ilumine toda nuestra conducta! - María nos obtendrá la
valentía de la sinceridad, para que nos alleguemos más a la Trinidad
Beatísima, si así se lo suplicamos.
LEALTAD
340. La lealtad tiene como consecuencias la seguridad de andar por un camino
recto, sin inestabilidades ni perturbaciones; y la de afirmarse en esta
certidumbre: que existen el buen sentido y la dicha. -Mira si se cumplen en
tu vida de cada instante.
341. Me confiabas que Dios, a ratos, te llena de luz; en otros, no. Te
recordé, con firmeza, que el Señor es siempre infinitamente bueno. Por eso,
para seguir adelante, te bastan esos tiempos luminosos; aunque los otros
también te aprovechan, para hacerte más fiel.
342. Sal de la tierra. - Nuestro Señor dijo que sus discípulos - también tú
y yo- son sal de la tierra: para inmunizar, para evitar la corrupción, para
sazonar el mundo. -Pero también añadió quod si sal evanuerit...¨ - que si la
sal pierde su sabor, será arrojada y pisoteada por las gentes... -Ahora,
frente a muchos sucesos que lamentamos, ¿te vas explicando lo que no te
explicabas?
343. Me hace temblar aquel pasaje de la segunda epístola a Timoteo, cuando
el Apóstol se duele de que Demas escapó a Tesalónica tras los encantos de
este mundo... Por una bagatela, y por miedo a las persecuciones, traicionó
la empresa divina un hombre, a quien San Pablo cita en otras epístolas entre
los santos. Me hace temblar, al conocer mi pequeñez; y me lleva a exigirme
fidelidad al Señor hasta en los sucesos que pueden parecer como
indiferentes, porque, si no me sirven para unirme más a El, no los quiero!
344. Para tantos momentos de la historia, que el diablo se encarga de
repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías
sobre lealtad: "llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los
labios una jaculatoria: Roma!"
345. Un gran descubrimiento!: algo que sólo entendías muy a medias, te ha
resultado clarísimo cuando has tenido que explicárselo a otros. Hubiste de
charlar muy despacio con uno, desanimado porque se sentía ineficaz y no
quería ser una carga para nadie... Entonces comprendiste mejor que nunca por
qué te hablo constantemente de ser borriquitos de noria: fieles, con
anteojeras muy grandes para no mirar ni saborear personalmente los
resultados - las flores, los frutos, la lozanía de la huerta-, bien ciertos
de la eficacia de nuestra fidelidad.
346. La lealtad exige hambre de formación, porque - movido por un amor
sincero- no deseas correr el riesgo de difundir o defender, por ignorancia,
criterios y posturas que están muy lejos de concordar con la verdad.
347. "Quisiera - me escribes- que mi lealtad y mi perseverancia fueran tan
sólidas y tan eternas, y mi servicio tan vigilante y amoroso, que pudiera
usted alegrarse en mí y le fuese yo un pequeño descanso". -Y te contesto:
Dios te confirme en tu propósito, para que le seamos ayuda y descanso a El.
348. Es cierto que algunos que se entusiasman, después se van... No te
preocupes: son aguja de la que se sirve Dios para meter el hilo. -Ah, y
encomiéndalos!, porque tal vez se puede lograr que continúen empujando a
otros.
349. Para ti, que vacilas, copio de una carta: "De aquí en adelante, quizá
siga siendo el mismo instrumento inepto de siempre. A pesar de esto, habrá
cambiado el planteamiento y la solución del problema de mi vida; porque hay
en mí un deseo, firme, de perseverancia... hasta siempre!". - Nunca dudes de
que El jamás falla.
350. La vida tuya es servicio, pero siempre con lealtad enteriza, sin
condiciones: sólo así rendiremos como el Señor espera.
351. No compartiré nunca, ni en el terreno ascético ni en el jurídico, la
idea de quienes piensan y viven como si servir a la Iglesia equivaliera a
encumbrarse.
352. Te duele ver que algunos tienen la técnica de hablar de la Cruz de
Cristo, sólo para remontarse y alcanzar posiciones... Son los mismos que
nada de lo que ven, si no coincide con su criterio, lo consideran limpio. -
Razón de más para que perseveres en la rectitud de tus intenciones, y para
que pidas al Maestro que te conceda la fuerza de repetir: non mea voluntas,
sed tua fiat! -Señor, que cumpla con amor tu Voluntad Santa!
353. Cada día has de crecer en lealtad a la Iglesia, al Papa, a la Santa
Sede... Con un amor siempre más teológico!
354. Tienes un afán grande de amar a la Iglesia: tanto mayor, cuanto más se
revuelven quienes pretenden afearla. - Me parece muy lógico: porque la
Iglesia es tu Madre.
355. Los que no quieren entender que la fe exige servicio a la Iglesia y a
las almas, tarde o temprano invierten los términos, y acaban por servirse de
la Iglesia y de las almas, para sus fines personales.
356. Ojalá no caigas, nunca, en el error de identificar el Cuerpo Místico de
Cristo con la determinada actitud, personal o pública, de uno cualquiera de
sus miembros. Y ojalá no des pie a que gente menos formada caiga en ese
error. -Mira si es importante tu coherencia, tu lealtad!
357. No te entiendo cuando, hablando de cuestiones de moral y de fe, me
dices que eres un católico independiente... -¿Independiente de quién? Esa
falsa independencia equivale a salirse del camino de Cristo.
358. No cedas nunca en la doctrina de la Iglesia. - Al hacer una aleación,
el mejor metal es el que pierde. Además, ese tesoro no es tuyo, y - como
narra el Evangelio- el Dueño te puede pedir cuentas cuando menos lo esperes.
359. Convengo contigo en que hay católicos, practicantes y aun piadosos ante
los ojos de los demás, y quizá sinceramente convencidos, que sirven
ingenuamente a los enemigos de la Iglesia... -Se les ha colado en su propia
casa, con nombres distintos mal aplicados -ecumenismo, pluralismo,
democracia-, el peor adversario: la ignorancia.
360. Aunque parezca una paradoja, no rara vez sucede que, aquéllos que se
llaman a sí mismos hijos de la Iglesia, son precisamente los que mayor
confusión siembran.
361. Estás cansado de luchar. Te ha asqueado ese ambiente, caracterizado por
la falta de lealtad... Todos se lanzan sobre el caído, para pisotearlo! No
sé por qué te extrañas. Ya le sucedió lo mismo a Jesucristo, pero El no se
echó atrás, porque había venido para salvar justamente a los enfermos y a
los que no le comprendían.
362. Que no actúen los leales!, quieren los desleales.
363. Huye de los sectarismos, que se oponen a una colaboración leal.
364. No se puede promover la verdadera unidad a base de abrir nuevas
divisiones... Mucho menos, cuando los promotores aspiran a hacerse con el
mando, suplantando a la autoridad legítima.
365. Te quedaste muy pensativo al oírme comentar: quiero tener la sangre de
mi Madre la Iglesia; no la de Alejandro, ni la de Carlomagno, ni la de los
siete sabios de Grecia.
366. Perseverar es persistir en el amor, per Ipsum et cum Ipso et in Ipso...,
que realmente podemos interpretar también así: El!, conmigo, por mí y en mí.
367. Puede suceder que haya, entre los católicos, algunos de poco espíritu
cristiano; o que den esa impresión a quienes les tratan en un determinado
momento. Pero, si te escandalizaras de esta realidad, darías muestra de
conocer poco la miseria humana y... tu propia miseria. Además, no es justo
ni leal tomar ocasión de las debilidades de esos pocos, para difamar a
Cristo y a su Iglesia.
368. Es verdad que los hijos de Dios no hemos de servir al Señor para que
nos vean..., pero no nos ha de importar que nos vean, y mucho menos podemos
dejar de cumplir porque nos vean!
369. Han transcurrido veinte siglos, y la escena se repite a diario: siguen
procesando, flagelando y crucificando al Maestro... Y muchos católicos, con
su comportamiento y con sus palabras, continúan gritando: ¿a ése?, yo no le
conozco! Desearía ir por todos los lugares, recordando confidencialmente a
muchos que Dios es Misericordioso, y que también es muy justo! Por eso ha
manifestado claramente: "tampoco Yo reconoceré a los que no me han
reconocido ante los hombres".
370. Siempre he pensado que la falta de lealtad por respetos humanos es
desamor..., y carencia de personalidad.
371. Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la
lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude cum
festinatione¨ - con prisa alegre. Aprende!
DISCIPLINA
372. Obedecer dócilmente. - Pero con inteligencia, con amor y sentido de
responsabilidad, que nada tiene que ver con juzgar a quien gobierna.
373. En el apostolado, obedece sin fijarte en las condiciones humanas del
que manda, ni en cómo manda. Lo contrario no es virtud. Cruces hay muchas:
de brillantes, de perlas, de esmeraldas, de esmaltes, de marfil...; también
de madera, como la de Nuestro Señor. Todas merecen igual veneración, porque
la Cruz nos habla del sacrificio del Dios hecho Hombre. - Lleva esta
consideración a tu obediencia, sin olvidar que El se abrazó amorosamente,
sin dudarlo!, al Madero, y allí nos obtuvo la Redención. Sólo después de
haber obedecido, que es señal de rectitud de intención, haz la corrección
fraterna, con las condiciones requeridas, y reforzarás la unidad por medio
del cumplimiento de ese deber.
374. Se obedece con los labios, con el corazón y con la mente. -Se obedece
no a un hombre, sino a Dios.
375. No amas la obediencia, si no amas de veras el mandato, si no amas de
veras lo que te han mandado.
376. Muchos apuros se remedian enseguida. Otros, no inmediatamente. Pero
todos se arreglarán, si somos fieles: si obedecemos, si cumplimos lo que
está dispuesto.
377. El Señor quiere de ti un apostolado concreto, como el de la pesca de
aquellos ciento cincuenta y tres peces grandes - y no otros- , cogidos a la
derecha de la barca. Y me preguntas: ¿cómo es que sabiéndome pescador de
hombres, viviendo en contacto con muchos compañeros, y pudiendo distinguir
hacia quiénes ha de ir dirigido mi apostolado específico, no pesco?... ¿Me
falta Amor? ¿Me falta vida interior? Escucha la respuesta de labios de
Pedro, en aquella otra pesca milagrosa: - "Maestro, toda la noche hemos
estado fatigándonos, y nada hemos cogido; no obstante, sobre tu palabra,
echaré la red". En nombre de Jesucristo, empieza de nuevo. - Fortificado:
fuera esa flojera!
378. Obedece sin tantas cavilaciones inútiles... Mostrar tristeza o desgana
ante el mandato es falta muy considerable. Pero sentirla nada más, no sólo
no es culpa, sino que puede ser la ocasión de un vencimiento grande, de
coronar un acto de virtud heroico. No me lo invento yo. ¿Te acuerdas? Narra
el Evangelio que un padre de familia hizo el mismo encargo a sus dos
hijos... Y Jesús se goza en el que, a pesar de haber puesto dificultades,
cumple!; se goza, porque la disciplina es fruto del Amor.
379. La mayor parte de las desobediencias proviene de no saber "escuchar" el
mandato, que en el fondo es falta de humildad o de interés en servir.
380. ¿Quieres obedecer cabalmente?... Pues escucha bien, para comprender el
alcance y el espíritu de lo que te indican; y, si algo no entiendes,
pregunta.
381. A ver cuándo te convences de que has de obedecer!... Y desobedeces si,
en lugar de cumplir el plan de vida, pierdes el tiempo. Todos tus minutos
han de estar llenos: trabajo, estudio, proselitismo, vida interior.
382. De modo semejante a como la Iglesia, a través del cuidado de la
liturgia, nos hace intuir la belleza de los misterios de la Religión, y nos
lleva a amarlos mejor, así debemos vivir - sin teatro- cierta corrección,
aparentemente mundana, de respeto profundo - aun externo- hacia el Director,
que nos comunica por su boca la Voluntad de Dios
383. Al gobernar, después de pensar en el bien común, es necesario contar
con que -en el terreno espiritual y en el civil- difícilmente una norma
puede no desagradar a algunos. -Nunca llueve a gusto de todos!, reza la
sabiduría popular. Pero eso, no lo dudes, no es defecto de la ley, sino
rebeldía injustificada de la soberbia o del egoísmo de aquellos pocos.
384. Orden, autoridad, disciplina... - Escuchan, si escuchan!, y se sonríen
cínicamente, alegando - ellas y ellos- que defienden su libertad. Son los
mismos que luego pretenden que respetemos o que nos acomodemos a sus
descaminos; no comprenden -qué protestas tan chabacanas!- que sus modales no
sean -no pueden ser!- aceptados por la auténtica libertad de los demás.
385. Los que gobiernan tareas espirituales, han de interesarse por todo lo
humano, para elevarlo al orden sobrenatural y divinizarlo. Si no se puede
divinizar, no te engañes: no es humano, es "animalesco", impropio de la
criatura racional.
386. Autoridad. - No consiste en que el de arriba "grite" al inferior, y
éste al de más abajo. Con ese criterio - caricatura de la autoridad-, aparte
de la evidente falta de caridad y de corrección humana, sólo se consigue que
quien hace cabeza se vaya alejando de los gobernados, porque no les sirve:
todo lo más, los usa!
387. No seas tú de ésos que, teniendo desgobernada su propia casa, intentan
entrometerse en el gobierno de las casas de los demás.
388. Pero... ¿de veras piensas que todo lo sabes, porque has sido
constituido en autoridad? - Oyeme bien: el buen gobernante "sabe" que puede,
que debe!, aprender de los demás.
389. Libertad de conciencia: no! - Cuántos males ha traído a los pueblos y a
las personas este lamentable error, que permite actuar en contra de los
propios dictados íntimos. Libertad "de las conciencias", sí: que significa
el deber de seguir ese imperativo interior..., ah, pero después de haber
recibido una seria formación!
390. Gobernar no es mortificar.
391. Para ti, que ocupas ese puesto de gobierno. Medita: los instrumentos
más fuertes y eficaces, si se les trata mal, se mellan, se desgastan y se
inutilizan.
392. Las decisiones de gobierno, tomadas a la ligera por una sola persona,
nacen siempre, o casi siempre, influidas por una visión unilateral de los
problemas. - Por muy grandes que sean tu preparación y tu talento, debes oír
a quienes comparten contigo esa tarea de dirección.
393. Nunca des oído a la delación anónima: es el procedimiento de los viles.
394. Un criterio de buen gobierno: el material humano hay que tomarlo como
es, y ayudarle a mejorar, sin despreciarlo jamás.
395. Me parece muy bien que, a diario, procures aumentar esa honda
preocupación por tus súbditos: porque sentirse rodeado y protegido por la
comprensión afectuosa del superior, puede ser el remedio eficaz que
necesiten las personas a las que has de servir con tu gobierno.
396. Qué pena causan algunos, constituidos en autoridad, cuando juzgan y
hablan con ligereza, sin estudiar el asunto, con afirmaciones tajantes,
sobre personas o temas que desconocen, y... hasta con "prevenciones", que
son fruto de deslealtad!
397. Si la autoridad se convierte en autoritarismo dictatorial y esta
situación se prolonga en el tiempo, se pierde la continuidad histórica,
mueren o envejecen los hombres de gobierno, llegan a la edad madura personas
sin experiencia para dirigir, y la juventud - inexperta y excitada- quiere
tomar las riendas: cuántos males!, y cuántas ofensas a Dios - propias y
ajenas- recaen sobre quien usa tan mal de la autoridad!
398. Cuando el que manda es negativo y desconfiado, fácilmente cae en la
tiranía.
399. Procura ser rectamente objetivo en tu labor de gobierno. Evita esa
inclinación de los que tienden a ver más bien -y a veces, sólo- lo que no
marcha, los errores. -Llénate de alegría, con la certeza de que el Señor a
todos ha concedido la capacidad de hacerse santos, precisamente en la lucha
contra los propios defectos.
400. El afán de novedad puede llevar al desgobierno. -Hacen falta nuevos
reglamentos, dices... -¿Tú crees que el cuerpo humano mejoraría con otro
sistema nervioso o arterial?
401. Qué empeño el de algunos en masificar!: convierten la unidad en
uniformidad amorfa, ahogando la libertad. Parece que ignoran la
impresionante unidad del cuerpo humano, con tan divina diferenciación de
miembros, que -cada uno con su propia función- contribuyen a la salud
general. -Dios no ha querido que todos sean iguales, ni que caminemos todos
del mismo modo por el único camino.
402. Hay que enseñar a la gente a trabajar -sin exagerar la preparación:
"hacer" es también formarse- , y a aceptar de antemano las imperfecciones
inevitables: lo mejor es enemigo de lo bueno.
403. No fíes nunca sólo en la organización.
404. El buen pastor no necesita atemorizar a sus ovejas: semejante
comportamiento es propio de los malos gobernantes. Por eso, a nadie le
extraña que acaben odiados y solos.
405. Gobernar, muchas veces, consiste en saber "ir tirando" de la gente, con
paciencia y cariño.
406. El buen gobierno no ignora la flexibilidad necesaria, sin caer en la
falta de exigencia.
407. " Mientras no me hagan pecar!" - Recio comentario de aquella pobre
criatura, casi aniquilada, en su vida personal y en sus afanes de hombre y
de cristiano, por enemigos poderosos. -Medita y aprende: mientras no te
hagan pecar!
408. No todos los ciudadanos forman parte del ejército regular. Pero, a la
hora de la guerra, todos participan... Y el Señor ha dicho: "no he venido a
traer la paz, sino la guerra".
409. "Era un guerrillero - escribe- , y me movía por el monte, disparando
cuando me daba la real gana. Pero quise alistarme como soldado, porque
comprendí que las guerras las ganan, más fácilmente, los ejércitos
organizados y con disciplina. Un pobre guerrillero aislado no puede tomar
ciudades enteras, ni ocupar el mundo. Colgué mi escopetón -resulta tan
anticuado!-, y ahora estoy mejor armado. A la vez, sé que no puedo ya
tumbarme en el monte, a la sombra de un árbol, y soñar que yo solito ganaré
la guerra". -Bendita disciplina y bendita unidad de nuestra Madre la Iglesia
Santa!
410. A tantos católicos rebeldes les diría que faltan a su deber los que, en
lugar de atenerse a la disciplina y a la obediencia a la autoridad legítima,
se convierten en partido; en bandería menuda; en gusanos de discordia; en
conjura y chismorreo; en fomentadores de estúpidas pugnas personales; en
tejedores de urdimbres de celos y crisis.
411. No es lo mismo un viento suave que el huracán. Con el primero,
cualquiera resiste: es juego de niños, parodia de lucha. -Pequeñas
contradicciones, escasez, apurillos... Los llevabas gustosamente, y vivías
la interior alegría de pensar: ahora sí que trabajo por Dios, porque tenemos
Cruz!... Pero, pobre hijo mío: llegó el huracán, y sientes un bamboleo, un
golpear que arrancaría árboles centenarios. Eso..., dentro y fuera. Confía!
No podrá desarraigar tu Fe y tu Amor, ni sacarte de tu camino..., si tú no
te apartas de la "cabeza", si sientes la unidad.
412. Con qué facilidad incumples el plan de vida, o haces las cosas peor que
si las omitieras!... - ¿Así quieres enamorarte cada vez más de tu camino,
para contagiar después a otros este amor?
413. No ambiciones más que un solo derecho: el de cumplir tu deber.
414. ¿Que la carga es pesada? - No, y mil veces no! Esas obligaciones, que
aceptaste libremente, son alas que te levantan sobre el cieno vil de las
pasiones. ¿Acaso sienten los pájaros el peso de sus alas? Córtalas, ponlas
en el platillo de una balanza: pesan! ¿Puede, sin embargo, volar el ave si
se las arrancan? Necesita esas alas así; y no advierte su pesantez porque la
elevan sobre el nivel de las otras criaturas. También tus "alas" pesan!
Pero, si te faltaran, caerías en las más sucias ciénagas.
415. "María guardaba todas estas cosas en su corazón..." Cuando el amor
limpio y sincero anda por medio, la disciplina no supone peso, aunque
cueste, porque une al Amado.
PERSONALIDAD
416. El Señor necesita almas recias y audaces, que no pacten con la
mediocridad y penetren con paso seguro en todos los ambientes.
417. Sereno y equilibrado de carácter, inflexible voluntad, fe profunda y
piedad ardiente: características imprescindibles de un hijo de Dios.
418. De las mismas piedras puede el Señor sacar hijos de Abrahám Pero hemos
de procurar que la piedra no sea deleznable. De un pedrejón sólido, aunque
sea informe, puede labrarse más fácilmente un sillar estupendo.
419. El apóstol no debe quedarse en el rasero de una criatura mediocre. Dios
le llama para que actúe como portador de humanidad y transmisor de una
novedad eterna. -Por eso, el apóstol necesita ser un alma largamente,
pacientemente, heroicamente formada.
420. Cada día descubro cosas nuevas en mí, me dices... Y te contesto: ahora
comienzas a conocerte. Cuando se ama de veras..., siempre se encuentran
detalles para amar todavía más.
421. Sería lamentable que alguno concluyera, al ver desenvolverse a los
católicos en la vida social, que se mueven con encogimiento y
capitidisminución. No cabe olvidar que nuestro Maestro era- es!- "perfectus
Homo" -perfecto Hombre.
422. Si el Señor te ha dado una buena cualidad- o una habilidad- , no es
solamente para que te deleites, o para que te pavonees, sino para
desplegarla con caridad en servicio al prójimo. -¿Y cuándo encontrarás mejor
ocasión para servir que ahora, al convivir con tantas almas, que comparten
tu mismo ideal?
423. Ante la presión y el impacto de un mundo materializado, hedonista, sin
fe..., ¿cómo se puede exigir y justificar la libertad de no pensar como
"ellos", de no obrar como "ellos"?... -Un hijo de Dios no tiene necesidad de
pedir esa libertad, porque de una vez por todas ya nos la ha ganado Cristo:
pero debe defenderla y demostrarla en cualquier ambiente. Sólo así,
entenderán "ellos" que nuestra libertad no está aherrojada por el entorno.
424. Tus parientes, tus colegas, tus amistades, van notando el cambio, y se
dan cuenta de que lo tuyo no es una transición momentánea, de que ya no eres
el mismo. -No te preocupes, sigue adelante!: se cumple el "vivit vero in me
Christus"- ahora es Cristo quien vive en ti.
425. Estima a quienes sepan decirte que no. Y, además, pídeles que te
razonen su negativa, para aprender..., o para corregir.
426. Antes eras pesimista, indeciso y apático. Ahora te has transformado
totalmente: te sientes audaz, optimista, seguro de ti mismo..., porque al
fin te has decidido a buscar tu apoyo sólo en Dios.
427. Triste situación la de una persona con magníficas virtudes humanas, y
con carencia absoluta de visión sobrenatural: porque aquellas virtudes
fácilmente las aplicará sólo a sus fines particulares. - Medítalo.
428. Para ti, que deseas formarte una mentalidad católica, universal,
transcribo algunas características: -amplitud de horizontes, y una
profundización enérgica, en lo permanentemente vivo de la ortodoxia
católica; -afán recto y sano - nunca frivolidad- de renovar las doctrinas
típicas del pensamiento tradicional, en la filosofía y en la interpretación
de la historia...; -una cuidadosa atención a las orientaciones de la ciencia
y del pensamiento contemporáneos; -y una actitud positiva y abierta, ante la
transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida.
429. Tienes que aprender a disentir -cuando sea preciso- de los demás, con
caridad, sin hacerte antipático.
430. Con gracia de Dios y buena formación, puedes hacerte entender en el
ambiente de los rudos... -Ellos difícilmente te seguirán, si te falta "don
de lenguas": capacidad y esfuerzo para llegar a sus inteligencias.
431. Cortesía siempre, con todos. Pero, especialmente, con los que se
presentan como adversarios - tú no tengas enemigos-, cuando trates de
sacarles de su error.
432. ¿Verdad que te ha producido compasión el niño mimado? -Pues,
entonces...: no te trates tan bien! ¿No comprendes que te vas a volver
blanducho? - Además: ¿no sabes que las flores de mejor aroma son las
silvestres, las expuestas a la intemperie y a la sequía?
433. Llegará muy alto, dicen, y asusta su futura responsabilidad. -Nadie le
conoce una labor desinteresada, ni una frase oportuna, ni un escrito
fecundo. -Es hombre de vida negativa. -Siempre da la impresión de que está
sumergido en hondas cavilaciones, aunque es sabido que nunca cultivó ideas
en las que pensar. -Tiene, en su rostro y en sus maneras, la gravedad del
mulo, y eso le da fama de prudente... -Llegará muy alto!, pero -me pregunto-
: ¿qué podrá enseñar a los otros, cómo y en qué les servirá , si no le
ayudamos a cambiar?
434. El pedante interpreta como ignorancia la sencillez y la humildad del
docto.
435. No seas de ésos que, cuando reciben una orden, enseguida piensan en
cómo modificarla... -Se diría que tienen demasiada "personalidad"!, y
desunen o desbaratan.
436. La experiencia, el saber tanto del mundo, el leer entre líneas, la
perspicacia excesiva, el espíritu crítico... Todo eso que, en tus relaciones
y negocios, te ha llevado demasiado lejos, hasta el punto de volverte un
poco cínico; todo ese "excesivo realismo" -que es falta de espíritu
sobrenatural- ha invadido incluso tu vida interior. -Por no ser sencillo, te
has vuelto a veces frío y cruel.
437. En el fondo eres un buen chico, pero te crees Maquiavelo. -Recuerda que
en el Cielo se entra siendo un hombre honrado y bueno, no un intrigantuelo
fastidioso.
438. Es admirable ese tu buen humor... Pero tomarlo todo, todo... a broma,
concédemelo!, significa pasarse de rosca. -La realidad es bien otra: como te
falta voluntad para tomar lo tuyo en serio, te autojustificas, chanceándote
de los demás, que son mejores que tú.
439. No niego que seas listo. Pero el desordenado apasionamiento te lleva a
obrar como tonto.
440. Esa desigualdad de tu carácter! -Tienes el teclado estropeado: das muy
bien las notas altas y las bajas..., pero no suenan las de en medio, las de
la vida corriente, las que habitualmente escuchan los demás.
441. Para que aprendas. -A aquel noble varón, docto y recio, le hice notar
en una ocasión memorable cómo, por defender una causa santa que los "buenos"
impugnaban, se jugaba -iba a perderlo- un alto puesto en su mundo. -Con voz
llena de gravedad humana y sobrenatural, que despreciaba los honores de la
tierra, me contestó: "me juego el alma".
442. El diamante se pule con el diamante..., y las almas, con las almas.
443. "Una gran señal apareció en el Cielo: una mujer con corona de doce
estrellas sobre su cabeza; vestida de sol; la luna a sus pies". -Para que tú
y yo, y todos, tengamos la certeza de que nada perfecciona tanto la
personalidad como la correspondencia a la gracia. -Procura imitar a la
Virgen, y serás hombre -o mujer- de una pieza.
ORACIÓN
444. Conscientes de nuestros deberes, ¿vamos a pasar un día entero, sin
acordarnos de que tenemos alma? En la meditación diaria ha de nacer la
constante rectificación, para no salirnos del camino.
445. Si se abandona la oración, primero se vive de las reservas
espirituales..., y después, de la trampa.
446. Meditación. -Tiempo fijo y a hora fija. -Si no, se adaptará a la
comodidad nuestra: esto es falta de mortificación. Y la oración sin
mortificación es poco eficaz.
447. Te falta vida interior: porque no llevas a la oración las
preocupaciones de los tuyos y el proselitismo; porque no te esfuerzas en ver
claro, en sacar propósitos concretos y en cumplirlos; porque no tienes
visión sobrenatural en el estudio, en el trabajo, en tus conversaciones, en
tu trato con los demás... -¿Qué tal andas de presencia de Dios, consecuencia
y manifestación de tu oración?
448. ¿No?... ¿Porque no has tenido tiempo?... -Tienes tiempo. Además, ¿qué
obras serán las tuyas, si no las has meditado en la presencia del Señor,
para ordenarlas? Sin esa conversación con Dios, ¿cómo acabarás con
perfección la labor de la jornada?... - Mira, es como si alegaras que te
falta tiempo para estudiar, porque estás muy ocupado en explicar unas
lecciones... Sin estudio, no se puede dar una buena clase. La oración va
antes que todo. Si lo entiendes así y no lo pones en práctica, no me digas
que te falta tiempo: sencillamente, no quieres hacerla!
449. Oración, más oración! - Parece una incongruencia ahora, en tiempo de
exámenes, de mayor trabajo... La necesitas: y no sólo la habitual, como
práctica de piedad; oración, también durante los ratos perdidos; oración,
entre ocupación y ocupación, en vez de soltar la mente en tonterías. No
importa si -a pesar de tu empeño- no consigues concentrarte y recogerte.
Puede valer mucho más esta meditación que aquélla que hiciste, con toda
comodidad, en el oratorio.
450. Una costumbre eficaz para lograr presencia de Dios: cada día, la
primera audiencia, para Jesucristo.
451. La oración no es prerrogativa de frailes: es cometido de cristianos, de
hombres y mujeres del mundo, que se saben hijos de Dios.
452. Desde luego, has de seguir tu camino: hombre de acción... con vocación
de contemplativo.
453. ¿Católico, sin oración?... Es como un soldado sin armas.
454. Agradece al Señor el enorme bien que te ha otorgado, al hacerte
comprender que "sólo una cosa es necesaria". - Y, junto a la gratitud, que
no falte a diario tu súplica, por los que aún no le conocen o no le han
entendido.
455. Cuando trataban de "pescarte", te preguntabas de dónde sacaban aquella
fuerza y aquel fuego que todo lo abrasa. - Ahora, que haces oración, has
advertido que ésa es la fuente que rezuma alrededor de los verdaderos hijos
de Dios.
456. Desprecias la meditación... ¿No será que tienes miedo, que buscas el
anonimato, que no te atreves a hablar con Cristo cara a cara? - Ya ves que
hay muchos modos de "despreciar" este medio, aunque se afirme que se
practica.
457. Oración: es la hora de las intimidades santas y de las resoluciones
firmes.
458. Qué bien razonada la plegaria de aquella alma que decía: Señor, no me
abandones; ¿no reparas que hay "otra persona", que me tira de los pies?!
459. ¿Volverá el Señor a encenderme el alma?... -Te aseguran que sí tu
cabeza y la fuerza honda de un deseo lejano, que quizá sea esperanza... -En
cambio, el corazón y la voluntad -sobra de uno, falta de otra- lo tiñen todo
de una melancolía paralizadora y yerta, como una mueca, como una burla
amarga. Escucha la promesa del Espíritu Santo: "dentro de un brevísimo
tiempo, vendrá Aquél que ha de venir y no tardará. Entre tanto el justo mío
vivirá de fe".
460. La verdadera oración, la que absorbe a todo el individuo, no la
favorece tanto la soledad del desierto, como el recogimiento interior.
461. Hicimos la oración de la tarde en medio del campo, cercano el
anochecer. Debíamos de tener un aspecto un tanto curioso, para un espectador
que no estuviera en antecedentes: sentados por el suelo, en un silencio sólo
interrumpido por la lectura de unos puntos de meditación. Esa oración en
pleno campo, "apretando fuerte" por todos los que venían con nosotros, por
la Iglesia, por las almas, resultó grata al Cielo y fecunda: cualquier lugar
es apto para ese encuentro con Dios.
462. Me gusta que, en la oración, tengas esa tendencia a recorrer muchos
kilómetros: contemplas tierras distintas de las que pisas; ante tus ojos
pasan gentes de otras razas; oyes lenguas diversas... Es como un eco de
aquel mandato de Jesús: "euntes docete omnes gentes" -id, y enseñad a todo
el mundo. Para llegar lejos, siempre más lejos, mete ese fuego de amor en
los que te rodean: y tus sueños y deseos se convertirán en realidad: antes,
más y mejor!
463. La oración se desarrollará unas veces de modo discursivo; otras, tal
vez pocas, llena de fervor; y, quizá muchas, seca, seca, seca... Pero lo que
importa es que tú, con la ayuda de Dios, no te desalientes. Piensa en el
centinela que está de guardia: desconoce si el Rey o el Jefe del Estado se
encuentra en el palacio; no le consta lo que hace y, en la mayoría de los
casos, el personaje no sabe quién le custodia. -Nada de esto ocurre con
nuestro Dios: El vive donde tú vivas; se ocupa de ti; te conoce y conoce tus
pensamientos más íntimos...: no abandones la guardia de la oración!
464. Mira qué conjunto de razonadas sinrazones te presenta el enemigo, para
que dejes la oración: "me falta tiempo" -cuando lo estás perdiendo
continuamente-; "esto no es para mí", "yo tengo el corazón seco"... La
oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama,
esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada.
465. "Un minuto de rezo intenso; con eso basta". -Lo decía uno que nunca
rezaba. -¿Comprendería un enamorado que bastase contemplar intensamente
durante un minuto a la persona amada?
466. Este ideal de guerrear -y vencer- las batallas de Cristo, solamente se
hará realidad por la oración y el sacrificio, por la Fe y el Amor. -Pues...
a orar, y a creer, y a sufrir, y a Amar!
467. La mortificación es el puente levadizo, que nos facilita la entrada en
el castillo de la oración.
468. No desmayes: por indigna que sea la persona, por imperfecta que resulte
la oración, si ésta se alza humilde y perseverante, Dios la escucha siempre.
469. Señor, no merezco que me oigas, porque soy malo, rezaba un alma
penitente. Y añadía: ahora... escúchame "quoniam bonus" - porque Tú eres
bueno.
470. El Señor, después de enviar a sus discípulos a predicar, a su vuelta,
los reúne y les invita a que vayan con El a un lugar solitario para
descansar... Qué cosas les preguntaría y les contaría Jesús! Pues... el
Evangelio sigue siendo actual.
471. Te entiendo perfectamente cuando me escribes sobre tu apostolado: "voy
a hacer tres horas de oración con la Física. Será un bombardeo para que
caiga otra posición, que se halla al otro lado de la mesa de la
biblioteca..., y usted ya le conoció cuando vino por aquí". Recuerdo tu
alegría, mientras me escuchabas que entre la oración y el trabajo no debe
haber solución de continuidad.
472. Comunión de los Santos: bien la experimentó aquel joven ingeniero
cuando afirmaba: "Padre, tal día, a tal hora, estaba usted pidiendo por mí".
Esta es y será la primera ayuda fundamental que hemos de prestar a las
almas: la oración.
473. Acostúmbrate a rezar oraciones vocales, por la mañana, al vestirte,
como los niños pequeños. -Y tendrás más presencia de Dios luego, durante la
jornada.
474. El Rosario es eficacísimo para los que emplean como arma la
inteligencia y el estudio. Porque esa aparente monotonía de niños con su
Madre, al implorar a Nuestra Señora, va destruyendo todo germen de
vanagloria y de orgullo.
475. "Virgen Inmaculada, bien sé que soy un pobre miserable, que no hago más
que aumentar todos los días el número de mis pecados..." Me has dicho que
así hablabas con Nuestra Madre, el otro día. Y te aconsejé , seguro, que
rezaras el Santo Rosario: bendita monotonía de avemarías que purifica la
monotonía de mis pecados!
476. Un triste medio de no rezar el Rosario: dejarlo para última hora. Al
momento de acostarse se recita, por lo menos, de mala manera y sin meditar
los misterios. Así, difícilmente se evita la rutina, que ahoga la verdadera
piedad, la única piedad.
477. El Rosario no se pronuncia sólo con los labios, mascullando una tras
otra las avemarías. Así, musitan las beatas y los beatos. -Para un
cristiano, la oración vocal ha de enraizarse en el corazón, de modo que,
durante el rezo del Rosario, la mente pueda adentrarse en la contemplación
de cada uno de los misterios.
478. Siempre retrasas el Rosario para luego, y acabas por omitirlo a causa
del sueño. -Si no dispones de otros ratos, recítalo por la calle y sin que
nadie lo note. Además, te ayudará a tener presencia de Dios.
479. "Reza por mí", le pedí como hago siempre. Y me contestó asombrado:
"¿pero es que le pasa algo?" Hube de aclararle que a todos nos sucede o nos
ocurre algo en cualquier instante; y le añadí que, cuando falta la oración,
"pasan y pesan más cosas".
480. Renueva durante el día tus actos de contrición: mira que a Jesús se le
ofende de continuo y, por desgracia, no se le desagravia con ese ritmo. Por
eso vengo repitiendo desde siempre: los actos de contrición, cuántos más,
mejor! Hazme tú eco, con tu vida y con tus consejos.
481. Cómo enamora la escena de la Anunciación. -María - cuántas veces lo
hemos meditado!- está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y
todas sus potencias al hablar con Dios. En la oración conoce la Voluntad
divina; y con la oración la hace vida de su vida: no olvides el ejemplo de
la Virgen!
TRABAJO
482. El trabajo es la vocación inicial del hombre, es una bendición de Dios,
y se equivocan lamentablemente quienes lo consideran un castigo. El Señor,
el mejor de los padres, colocó al primer hombre en el Paraíso, "ut
operaretur" - para que trabajara.
483. Estudio, trabajo: deberes ineludibles en todo cristiano; medios para
defendernos de los enemigos de la Iglesia y para atraer - con nuestro
prestigio profesional- a tantas otras almas que, siendo buenas, luchan
aisladamente. Son arma fundamentalísima para quien quiera ser apóstol en
medio del mundo.
484. Pido a Dios que te sirvan también de modelo la adolescencia y la
juventud de Jesús, lo mismo cuando argumentaba con los doctores del Templo,
que cuando trabajaba en el taller de José .
485. Treinta y tres años de Jesús!...: treinta fueron de silencio y
oscuridad; de sumisión y trabajo...
486. Me escribía aquel muchachote: "mi ideal es tan grande que no cabe más
que en el mar". -Le contesté : ¿y el Sagrario, tan "pequeño"?; ¿y el taller
"vulgar" de Nazaret? -En la grandeza de lo ordinario nos espera El!
487. Ante Dios, ninguna ocupación es por sí misma grande ni pequeña. Todo
adquiere el valor del Amor con que se realiza.
488. El heroísmo del trabajo está en "acabar" cada tarea.
489. Insisto: en la sencillez de tu labor ordinaria, en los detalles
monótonos de cada día, has de descubrir el secreto - para tantos escondido-
de la grandeza y de la novedad: el Amor.
490. Te está ayudando mucho -me dices- este pensamiento: desde los primeros
cristianos, ¿cuántos comerciantes se habrán hecho santos? Y quieres
demostrar que también ahora resulta posible... -El Señor no te abandonará en
este empeño.
491. Tú también tienes una vocación profesional, que te "aguijonea". -Pues,
ese "aguijón" es el anzuelo para pescar hombres. Rectifica, por tanto, la
intención, y no dejes de adquirir todo el prestigio profesional posible, en
servicio de Dios y de las almas. El Señor cuenta también con "esto".
492. Para acabar las cosas, hay que empezar a hacerlas. -Parece una
perogrullada, pero te falta tantas veces esta sencilla decisión!, y... cómo
se alegra satanás de tu ineficacia!
493. No se puede santificar un trabajo que humanamente sea una chapuza,
porque no debemos ofrecer a Dios tareas mal hechas.
494. A fuerza de descuidar detalles, pueden hacerse compatibles trabajar sin
descanso y vivir como un perfecto comodón.
495. Me has preguntado qué puedes ofrecer al Señor. -No necesito pensar mi
respuesta: lo mismo de siempre, pero mejor acabado, con un remate de amor,
que te lleve a pensar más en El y menos en ti.
496. Una misión siempre actual y heroica para un cristiano corriente:
realizar de manera santa los más variados quehaceres, aun aquellos que
parecen más indiferentes.
497. Trabajemos, y trabajemos mucho y bien, sin olvidar que nuestra mejor
arma es la oración. Por eso, no me canso de repetir que hemos de ser almas
contemplativas en medio del mundo, que procuran convertir su trabajo en
oración.
498. Me escribes en la cocina, junto al fogón. Está comenzando la tarde.
Hace frío. A tu lado, tu hermana pequeña - la última que ha descubierto la
locura divina de vivir a fondo su vocación cristiana- pela patatas.
Aparentemente - piensas- su labor es igual que antes. Sin embargo, hay tanta
diferencia! -Es verdad: antes "sólo" pelaba patatas; ahora, se está
santificando pelando patatas.
499. Afirmas que vas comprendiendo poco a poco lo que quiere decir "alma
sacerdotal"... No te enfades si te respondo que los hechos demuestran que lo
entiendes sólo en teoría. - Cada jornada te pasa lo mismo: al anochecer, en
el examen, todo son deseos y propósitos; por la mañana y por la tarde, en el
trabajo, todo son pegas y excusas. ¿Así vives el "sacerdocio santo, para
ofrecer víctimas espirituales, agradables a Dios por Jesucristo"?
500. Al reanudar tu tarea ordinaria, se te escapó como un grito de protesta:
siempre la misma cosa! Y yo te dije: - sí, siempre la misma cosa. Pero esa
tarea vulgar - igual que la que realizan tus compañeros de oficio- ha de ser
para ti una continua oración, con las mismas palabras entrañables, pero cada
día con música distinta. Es misión muy nuestra transformar la prosa de esta
vida en endecasílabos, en poesía heroica.
501. Aquel "stultorum infinitus est numerus" -es infinito el número de los
necios-, que se lee en la Escritura, parece crecer cada día. - En los
puestos más diversos, en las situaciones más inesperadas, encubiertos con la
capa del prestigio que dan los cargos - y aun las "virtudes"- , cuánto
despiste y cuánta falta de sindéresis habrás de soportar! Pero no me explico
que pierdas el sentido sobrenatural de la vida, y permanezcas indiferente:
muy baja es tu condición interior, si aguantas esas situaciones- y no tienes
más remedio que aguantarlas!- por motivos humanos... Si no les ayudas a
descubrir el camino, con un trabajo responsable y bien acabado -
santificado!-, te haces como ellos - necio-, o eres cómplice.
502. Interesa que bregues, que arrimes el hombro... De todos modos, coloca
los quehaceres profesionales en su sitio: constituyen exclusivamente medios
para llegar al fin; nunca pueden tomarse, ni mucho menos, como lo
fundamental. Cuántas "profesionalitis" impiden la unión con Dios!
503. Perdona mi machaconería: el instrumento, el medio, no debe convertirse
en fin. - Si, en lugar de su peso corriente, una azada pesase un quintal, el
labrador no podría cavar con esa herramienta, emplearía toda su energía en
acarrearla, y la semilla no arraigaría, al quedar inutilizada.
504. Siempre ha ocurrido lo mismo: el que trabaja, por muy recta y limpia
que sea su actuación, fácilmente levanta celos, suspicacias, envidias. - Si
ocupas un puesto de dirección, recuerda que esas aprensiones de algunos,
respecto a un colega concreto, no son motivo bastante para prescindir del
"encartado"; más bien muestran que puede ser útil en mayores empresas.
505. ¿Obstáculos?... -A veces, los hay.- Pero, en ocasiones, te los inventas
por comodidad o por cobardía. -Con qué habilidad formula el diablo la
apariencia de esos pretextos para no trabajar...!, porque bien conoce que la
pereza es la madre de todos los vicios.
506. Desarrollas una incansable actividad. Pero no te conduces con orden y,
por tanto, careces de eficacia. - Me recuerdas lo que oí, en una ocasión, de
labios muy autorizados. Quise alabar a un súbdito delante de su superior, y
comenté: cuánto trabaja! - Me dieron esta respuesta: diga usted mejor cuánto
se mueve!... - Desarrollas una incansable actividad estéril... Cuánto te
mueves!
507. Para quitar importancia a la labor de otro, susurraste: no ha hecho más
que cumplir con su deber. Y yo añadí: - ¿te parece poco?... Por cumplir
nuestro deber nos da el Señor la felicidad del Cielo: "euge serve bone et
fidelis... intra in gaudium Domini tui" - muy bien, siervo bueno y fiel,
entra en el gozo eterno!
508. El Señor tiene derecho -y cada uno de nosotros obligación- a que "en
todo instante" le glorifiquemos. Luego, si desperdiciamos el tiempo, robamos
gloria a Dios.
509. Te consta que la labor es urgente, y que un minuto concedido a la
comodidad supone un tiempo sustraído a la gloria de Dios. - ¿A qué esperas,
pues, para aprovechar a conciencia todos los instantes? Además, te aconsejo
que consideres si esos minutos que te sobran, a lo largo de la jornada -bien
sumados, resultan horas!- , no obedecen a tu desorden o a tu poltronería.
510. La tristeza y la intranquilidad son proporcionales al tiempo perdido.
-Cuando sientas impaciencia santa por aprovechar todos los minutos, la
alegría y la paz te colmarán, porque no pensará s en ti.
511. ¿Preocupaciones?... - Yo no tengo preocupaciones -te dije- , porque
tengo muchas ocupaciones.
512. Pasas por una etapa crítica: un cierto temor vago; dificultad en
adaptar el plan de vida; un trabajo agobiador, porque no te alcanzan las
veinticuatro horas del día, para cumplir con todas tus obligaciones... -¿Has
probado a seguir el consejo del Apóstol: "hágase todo con decoro y con
orden"?, es decir, en la presencia de Dios, con El, por El y sólo para El.
513. Cuando distribuyas tu tiempo, has de pensar también en qué empleará s
los espacios libres que se presenten a horas imprevistas.
514. Siempre he entendido el descanso como apartamiento de lo contingente
diario, nunca como días de ocio. Descanso significa represar: acopiar
fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupación, para
volver después - con nuevos bríos- al quehacer habitual.
515. Ahora, que tienes muchas cosas que hacer, han desaparecido todos "tus
problemas"... - Sé sincero: como te has decidido a trabajar por El, ya no te
queda tiempo para pensar en tus egoísmos.
516. Las jaculatorias no entorpecen la labor, como el latir del corazón no
estorba el movimiento del cuerpo.
517. Santificar el propio trabajo no es una quimera, sino misión de todo
cristiano...: tuya y mía. - Así lo descubrió aquel ajustador, que comentaba:
"me vuelve loco de contento esa certeza de que yo, manejando el torno y
cantando, cantando mucho - por dentro y por fuera-, puedo hacerme santo...:
qué bondad la de nuestro Dios!"
518. La labor se te antoja ingrata, especialmente cuando contemplas lo poco
que aman a Dios tus compañeros, al paso que huyen de la gracia y del bien
que deseas prestarles. Has de procurar compensar tú todo lo que ellos
omiten, dándote también a Dios en el trabajo -como no lo habías hecho hasta
ahora-, convirtiéndolo en oración que sube al Cielo por la humanidad.
519. Trabajar con alegría no equivale a trabajar "alegremente", sin
profundidad, como quitándose de encima un peso molesto... -Procura que, por
atolondramiento o por ligereza, no pierdan valor tus esfuerzos y, a fin de
cuentas, te expongas a presentarte ante Dios con las manos vacías.
520. Algunos se mueven con prejuicios en el trabajo: por principio, no se
fían de nadie y, desde luego, no entienden la necesidad de buscar la
santificación de su oficio. Si les hablas, te responden que no les añadas
otra carga a la de su propia labor, que soportan de mala gana, como un peso.
-Esta es una de las batallas de paz que hay que vencer: encontrar a Dios en
la ocupación y -con El y como El- servir a los demás.
521. Te asustas ante las dificultades, y te retraes. ¿Sabes qué resumen
puede trazarse de tu comportamiento?: comodidad, comodidad y comodidad!
Habías dicho que estabas dispuesto a gastarte, y a gastarte sin
limitaciones, y te me quedas en aprendiz de héroe. Reacciona con madurez!
522. Estudiante: aplícate con espíritu de apóstol a tus libros, con la
convicción de que esas horas y horas son ya, ahora!, un sacrificio
espiritual ofrecido a Dios, provechoso para la humanidad, para tu país, para
tu alma.
523. Tienes un caballo de batalla que se llama estudio: te propones mil
veces aprovechar el tiempo y, sin embargo, te distrae cualquier cosa. A
veces te cansas de ti mismo, por la escasa voluntad que muestras; aunque
todos los días recomienzas de nuevo. ¿Has probado a ofrecer tu estudio por
intenciones apostólicas concretas?
524. Es más fácil bullir que estudiar, y menos eficaz.
525. Si sabes que el estudio es apostolado, y te limitas a estudiar para
salir del paso, evidentemente tu vida interior anda mal. Con ese abandono,
pierdes el buen espíritu y, como sucedió a aquel trabajador de la parábola
que escondió con cuquería el talento recibido, si no rectificas, puedes
autoexcluirte de la amistad con el Señor, para encenagarte en tus cálculos
de comodidad.
526. Es necesario estudiar... Pero no es suficiente. ¿Qué se conseguirá de
quien se mata por alimentar su egoísmo, o del que no persigue otro objetivo
que el de asegurarse la tranquilidad, para dentro de unos años? Hay que
estudiar..., para ganar el mundo y conquistarlo para Dios. Entonces,
elevaremos el plano de nuestro esfuerzo, procurando que la labor realizada
se convierta en encuentro con el Señor, y sirva de base a los demás, a los
que seguir nuestro camino... -De este modo, el estudio será oración.
527. Después de conocer tantas vidas heroicas, vividas por Dios sin salirse
de su sitio, he llegado a esta conclusión: para un católico, trabajar no es
cumplir, es amar!: excederse gustosamente, y siempre, en el deber y en el
sacrificio.
528. Cuando comprendas ese ideal de trabajo fraterno por Cristo, te sentirá
s más grande, más firme, y todo lo feliz que se puede ser en este mundo, que
tantos se empeñan en hacer destartalado y amargo, porque andan
exclusivamente tras de su yo.
529. La santidad está compuesta de heroísmos. - Por tanto, en el trabajo se
nos pide el heroísmo de "acabar" bien las tareas que nos corresponden, día
tras día, aunque se repitan las mismas ocupaciones. Si no, no queremos ser
santos!
530. Me convenció aquel sacerdote amigo nuestro. Me hablaba de su labor
apostólica, y me aseguraba que no hay ocupaciones poco importantes. Debajo
de este campo cuajado de rosas -decía-, se esconde el esfuerzo silencioso de
tantas almas que, con su trabajo y oración, con su oración y trabajo, han
conseguido del Cielo un raudal de lluvias de la gracia, que todo lo fecunda.
531. Pon en tu mesa de trabajo, en la habitación, en tu cartera..., una
imagen de Nuestra Señora, y dirígele la mirada al comenzar tu tarea,
mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzará -te lo aseguro!- la
fuerza para hacer, de tu ocupación, un diálogo amoroso con Dios.
FRIVOLIDAD
532. Cuando se piensa con la mente clara en las miserias de la tierra, y se
contrasta ese panorama con las riquezas de la vida con Cristo, a mi juicio,
no se encuentra más que una palabra que califique - con expresión rotunda-
el camino que elige la gente: necedad, necedad, necedad. La mayoría de los
hombres no es que nos equivoquemos; nos sucede algo bastante peor: somos
tontos de remate.
533. Triste cosa, que no quieras esconderte como un sillar, para sostener el
edificio. Pero que te conviertas en piedra, donde tropiezan los demás...:
eso me parece de malvados!
534. No te escandalices porque haya malos cristianos, que bullen y no
practican. El Señor - escribe el Apóstol- "ha de pagar a cada uno según sus
obras": a ti, por las tuyas; y a mí, por las mías. - Si tú y yo nos
decidimos a portarnos bien, de momento ya habrá dos pillos menos en el
mundo.
535. Mientras no luches contra la frivolidad, tu cabeza semejará al puesto
de un chamarilero: no guardará más que utopías, ilusiones y... trastos
viejos.
536. Tienes una dosis de frescura que, si la emplearas con sentido
sobrenatural, te serviría para ser un cristiano formidable... - Pero, tal
como la usas, no pasas de ser un formidable fresco.
537. Con ese tomarte todo a la ligera, me recuerdas aquella vieja jácara: -
Qué viene el león!, le dijeron. Y contestó el cándido naturalista: - Y a mí,
qué : si yo cazo mariposas!
538. Una persona terrible: el ignorante y, a la vez, trabajador infatigable.
Cuídame, aunque te caigas de viejo, el afán de formarte más.
539. Excusa propia del hombre frívolo y egoísta: "no me gusta comprometerme
en nada".
540. No quieres ni lo uno - el mal- ni lo otro - el bien- ... Y así,
cojeando con entrambos pies, además de equivocar el camino, tu vida queda
llena de vacío.
541. "In medio virtus..." - En el medio está la virtud, dice la sabia
sentencia, para apartarnos de los extremismos. - Pero no vayas a caer en la
equivocación de convertir ese consejo en eufemismo para encubrir tu
comodidad, cuquería, tibieza, frescura, falta de ideales, adocenamiento.
Medita aquellas palabras de la Escritura Santa: " ojalá fueras frío, o
caliente! Mas por cuanto eres tibio y no frío, ni caliente, estoy para
vomitarte de mi boca".
542. Nunca llegas al meollo. Siempre te quedas en lo accidental! - Permíteme
que te repita con la Escritura Santa: no haces más que "hablar al aire"!
543. No te comportes tú como ésos que, oyendo un sermón, en lugar de
aplicarse personalmente la doctrina, juzgan: qué bien le irá esto a Fulano!
544. A veces, algunos piensan que la calumnia no tiene mala intención: es la
hipótesis - dicen- con que la ignorancia explica lo que desconoce o no
comprende, para darse tono de enterada. Pero es doblemente mala: por
ignorante y por mentirosa.
546. ¿Eres tú mismo el que crea esa atmósfera de descontento entre los que
te rodean? - Perdona entonces que te diga que, además de malvado, eres...
estúpido.
547. Ante la desgracia o el error, resulta una triste satisfacción poder
decir: "lo había previsto".
Significaría que no te importaba la desventura ajena: porque deberías
haberla remediado, si estaba en tu mano.
548. Hay muchos modos de sembrar desorientación... - Basta, por ejemplo,
señalar la excepción como regla general.
549. Dices que eres católico... - Por eso, qué pena me das, cuando compruebo
que tus convicciones no son lo suficientemente sólidas, como para llevarte a
vivir un catolicismo de acción, sin soluciones de continuidad y sin
salvedades.
550. Causaría risa, si no fuera tan dolorosa, esa ingenuidad tuya con la que
aceptas - por ligereza, ignorancia, complejo de inferioridad...- las
paparruchas más burdas.
551. Suponen los tontos, los desaprensivos, los hipócritas, que los demás
son también de su condición... Y - esto es lo penoso- , como si lo fueran,
los tratan.
552. Malo sería que perdieses tú el tiempo, que no es tuyo, sino de Dios, y
para su gloria. Pero si, además, haces que otros lo pierdan, disminuyes por
un lado tu prestigio y, por otro, acrecientas el fraude de gloria que debes
a Dios.
553. Te falta la madurez y el recogimiento propios de quien camina por la
vida con la certeza de un ideal, de una meta. - Reza a la Virgen Santa, para
que aprendas a ensalzar a Dios con toda tu alma, sin dispersiones de ningún
género.
NATURALIDAD
554. Cristo resucitado: el más grande de los milagros no fue visto más que
por unos pocos..., los necesarios. La naturalidad es la firma de las
empresas divinas.
555. Cuando se trabaja única y exclusivamente por la gloria de Dios, todo se
hace con naturalidad, sencillamente, como quien tiene prisa y no puede
detenerse en "mayores manifestaciones", para no perder ese trato -
irrepetible e incomparable- con el Señor.
556. ¿Por qué - preguntabas indignado- el ambiente y los medios de
apostolado han de ser feos, sucios... y complejos? - Y añadías: si cuesta lo
mismo! - A mí me pareció tu indignación muy razonable. Y pensé que Jesús se
dirigía y atraía a todos: pobres y ricos, sabios e ignorantes, alegres y
tristes, jóvenes y ancianos... Qué amable y natural - sobrenatural- es su
figura!
557. Para la eficacia, naturalidad. - ¿Qué cabe esperar de un pincel - aun
en manos de un gran pintor- , si lo envuelven con caperuza de seda?
558. Los santos resultan siempre "incómodos" para los demás.
559. ¿Santos, anormales?... Ha llegado la hora de arrancar ese prejuicio.
Hemos de enseñar, con la naturalidad sobrenatural de la ascética cristiana,
que ni siquiera los fenómenos místicos significan anormalidad: es ésa la
naturalidad de esos fenómenos..., como otros procesos psíquicos o
fisiológicos tienen la suya.
560. Te hablaba del horizonte, que se abre a nuestros ojos, y del camino que
debemos recorrer. - No tengo pegas!, declaraste, como extrañado de "no
tenerlas"... - Grábate bien esto en la cabeza: es que no debe haberlas!!
561. Evita esa adulación ridícula que, quizá de un modo inconsciente,
manifiestas a veces al que hace cabeza, convirtiéndote en altavoz
sistemático de sus gustos o de sus opiniones en puntos intrascendentes. -
Pon más cuidado aún, sin embargo, en no empeñarte en mostrar sus defectos
como detalles graciosos, llegando a una familiaridad que le desautoriza, o -
triste servicio le prestarías!- a la deformación de convertir lo que está
mal en algo chistoso.
562. Creas a tu alrededor un clima artificial, de desconfianza, de sospecha,
porque, cuando hablas, causas la impresión de jugar al ajedrez: cada
palabra, pensando en la cuarta jugada posterior. Fíjate que el Evangelio, al
relatar la triste figura cautelosa e hipócrita de los escribas y fariseos,
refiere que hacían preguntas a Jesús, le exponían cuestiones, "ut caperent
eum in sermone" - para retorcer sus palabras! - Huye de ese comportamiento.
563. La naturalidad nada tiene que ver con la zafiedad, ni con la suciedad,
ni con la pobretería, ni con la mala educación. Algunos se empeñan en
reducir el servicio a Dios al trabajo con el mundo de la miseria y -
perdonad- de los piojos. Esta tarea es y será necesaria y admirable; pero,
si nos quedamos exclusivamente ahí, aparte de que abandonaríamos a la
inmensa mayoría de las almas, cuando hayamos sacado a los necesitados de esa
situación, ¿les ignoraremos?
564. ¿Que eres indigno? - Pues... procura hacerte digno. Y se acabó.
565. Qué ansias tienes de ser extraordinario!... - Lo que te pasa es
vulgarísimo!
566. Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. -
La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica
atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su
prima, porque "lleva" a Cristo.
VERACIDAD
567. Hacías tu oración delante de un Crucifijo, y tomaste esta decisión: más
vale sufrir por la verdad, que la verdad tenga que sufrir por mí.
568. Muchas veces la verdad es tan inverosímil!... Sobre todo, porque
siempre exige coherencia de vida.
569. Si te molesta que te digan la verdad, entonces... ¿para qué preguntas?
- ¿Quizá pretendes que te respondan con tu verdad, para justificar tus
descaminos?
570. Aseguras que tienes mucho respeto a la verdad... ¿Por eso te colocas
siempre a tan "respetuosa" distancia?
571. No te portes como un memo: nunca es fanatismo querer cada día conocer
mejor, y amar más, y defender con mayor seguridad, la verdad que has de
conocer, amar y defender.
En cambio - lo digo sin miedo- , caen en el sectarismo los que se oponen a
esta lógica conducta, en nombre de una falsa libertad.
572. Resulta fácil - también ocurría en tiempo de Jesucristo- decir que no:
negar o poner en entredicho una verdad de fe. - Tú , que te declaras
católico, has de partir del "sí"
- Después, con el estudio, serás capaz de exponer los motivos de tu certeza:
de que no hay contradicción - no la puede haber- entre Verdad y ciencia,
entre Verdad y vida.
573. No me abandones la tarea, no te apartes del camino, aunque hayas de
convivir con personas llenas de prejuicios, como si la base de los
razonamientos, o el significado de los términos, quedase definido por el
comportamiento o por las afirmaciones de ellos.
- Esfuérzate para que te entiendan..., pero, si no lo consigues, sigue
adelante.
574. Encontrarás gentes a las que, por su obtusa tozudez, podrás
difícilmente persuadir... Pero, fuera de esos casos, merece la pena aclarar
las discordancias, y aclararlas con toda la paciencia que haga falta.
575. Algunos no oyen - no desean oír- más que las palabras que llevan en su
cabeza.
576. Para tantos, la comprensión que exigen a los demás consiste en que
todos se pasen a su partido.
577. No puedo creer en tu veracidad, si no sientes desazón, y desazón
molesta!, ante la mentira más pequeña e inocua, que nada tiene de pequeña ni
de inocua, porque es ofensa a Dios.
578. ¿Por qué miras, y oyes, y lees, y hablas con intención bajuna, y tratas
de recoger lo "malo" que reside, no en la intención de los demás, sino sólo
en tu alma?
579. Cuando no hay rectitud en el que lee, resulta difícil que descubra la
rectitud del que escribe.
580. El sectario no ve más que sectarismo en todas las actividades de los
demás. Mide al prójimo con la medida enteca de su corazón.
581. Pena me causó aquel hombre de gobierno. Intuía la existencia de algunos
problemas, lógicos por otra parte en la vida..., y se asustó y se molestó
cuando se los comunicaron. Prefería desconocerlos, vivir con la media luz o
con la penumbra de su visión, para permanecer tranquilo. * Le aconsejé que
los afrontara con crudeza y con claridad, precisamente para que dejaran de
existir, y le aseguré que entonces sí viviría con la verdadera paz.
Tú , no resuelvas los problemas, propios y ajenos, ignorándolos: esto sería
comodidad, pereza, abrir la puerta a la acción del diablo.
582. ¿Has cumplido con tu deber?... ¿Tu intención ha sido recta?... ¿Sí? -
Entonces no te preocupes porque haya personas anormales, que descubran el
mal que no existe más que en su mirada.
583. Te preguntaron - inquisitivos- si juzgabas buena o mala aquella
decisión tuya, que ellos consideraban indiferente.
Y, con segura conciencia, contestaste: "sólo sé dos cosas: que mi intención
es limpia y que... conozco bien lo que me cuesta". Y añadiste: Dios es la
razón y el fin de mi vida, por eso me consta que nada hay indiferente.
584. Le has explicado tus ideales y tu conducta, segura, firme, de católico:
y pareció que aceptaba y comprendía el camino. - Pero luego te has quedado
con la duda de si habrá ahogado su comprensión entre sus no muy ordenadas
costumbres...
- Búscale de nuevo, y aclárale que la verdad se acepta para vivirla o para
intentar vivirla.
585. ¿Quiénes son ellos para experimentar?... ¿Por qué tienen que
desconfiar?, me comentas. - Mira: respóndeles, de mi parte, que desconfíen
de su propia miseria,... y continúa con tranquilidad tus pasos.
586. Te dan compasión... - Con una total falta de gallardía, tiran la piedra
y esconden la mano.
Mira lo que de ellos sentencia el Espíritu Santo: "confusos y avergonzados
quedarán todos los forjadores de errores; a una serán cubiertos de oprobio".
Sentencia que se cumplirá inexorablemente.
587. ¿Que bastantes difaman y murmuran de aquella empresa apostólica?... -
Pues, en cuanto tú proclames la verdad, por lo menos ya habrá uno que no
criticará .
588. En el trigal más hermoso y prometedor, es fácil escardar carretones de
jaramagos, de amapolas y de grama...
- De la persona más íntegra y responsable no falta - a lo largo de la
historia- con qué henchir páginas negras... Piensa también cuánto han
hablado y escrito contra Nuestro Señor Jesucristo.
- Te aconsejo que - como con el trigal- recojas las espigas blancas y
granadas: la verdadera verdad.
589. Para ti, que me has asegurado que quieres tener una conciencia recta:
no olvides que recoger una calumnia, sin impugnarla, es convertirse en
colector de basura.
590. Esa propensión tuya - apertura, la llamas- para admitir fácilmente
cualquier afirmación, que vaya contra aquella persona, sin oírla, no es
precisamente justicia..., ni mucho menos caridad.
591. La calumnia a veces causa daño a los que la padecen... Pero
verdaderamente deshonra a quienes la lanzan y difunden..., y después llevan
este peso en el fondo de su alma.
592. ¿Por qué tantos murmuradores?, te preguntas dolorido... - Unos, por
error, por fanatismo o por malicia. - Pero, los más, repiten el bulo por
inercia, por superficialidad, por ignorancia.
Por eso, vuelvo a insistir: cuando no puedas alabar, y no sea necesario
hablar, calla!
593. Cuando la víctima calumniada padece en silencio, "los verdugos" se
ensañan con su valiente cobardía.
Desconfía de esas afirmaciones rotundas, si los que las propugnan no han
intentado, o no han querido, hablar con el interesado.
594. Existen muchos modos de hacer una encuesta. Con un poco de malicia,
escuchando las murmuraciones, se recogen diez tomos en cuarto, contra
cualquier persona noble o entidad digna. - Y más, si esa persona o entidad
trabaja con eficacia. - Y mucho más aún, si esa eficacia es apostólica...
Triste labor la de los organizadores, pero más triste todavía la postura de
los que se prestan para altavoces de esas inicuas y superficiales
afirmaciones.
595. Esos - decía con pena- no tienen inteligencia de Cristo, sino careta de
Cristo... Por eso carecen de criterio cristiano, no alcanzan la verdad, y no
dan fruto.
No podemos olvidar, los hijos de Dios, que el Maestro anunció: "quien a
vosotros oye, a Mí me oye..." - Por eso... hemos de tratar de ser Cristo;
nunca caricatura de El
596. En este caso, como en tantos otros, los hombres se mueven - todos creen
tener razón- ..., y Dios los guía; es decir, por encima de sus razones
particulares, acabará por triunfar la inescrutable y amorosísima Providencia
de Dios.
Déjate, pues, "guiar" por el Señor, sin oponerte a sus planes, aunque
contradigan tus "fundamentales razones".
597. Resulta experiencia penosa observar que algunos, menos preocupados de
aprender, de tomar posesión de los tesoros adquiridos por la ciencia, se
dedican a construirla a su gusto, con procedimientos más o menos
arbitrarios.
Pero esa comprobación te ha de llevar a redoblar tu empeño por profundizar
en la verdad.
598. Más cómodo que investigar es escribir contra los que investigan, o
contra los que aportan nuevos descubrimientos a la ciencia y a la técnica. -
Pero no hemos de tolerar que, además, esos "críticos" pretendan erigirse en
señores absolutos del saber y de la opinión de los ignorantes.
599. "No está claro, no está claro", oponía ante la afirmación segura de los
demás... Y la que estaba clara era su ignorancia.
600. Te molesta herir, crear divisiones, demostrar intolerancias..., y vas
transigiendo en posturas y puntos - no son graves, me aseguras!- , que traen
consecuencias nefastas para tantos.
Perdona mi sinceridad: con ese modo de actuar, caes en la intolerancia - que
tanto te molesta- más necia y perjudicial: la de impedir que la verdad sea
proclamada.
601. Dios, por su justicia y por su misericordia - infinitas y perfectas- ,
trata con el mismo amor, y de modo desigual, a los hijos desiguales.
Por eso, igualdad no significa medir a todos con el mismo rasero.
602. Dices una verdad a medias, con tantas posibles interpretaciones, que
puede calificarse de... mentira.
603. La duda - en el terreno de la ciencia, de la fama ajena- es una planta
que se siembra fácilmente, pero que cuesta mucho arrancar.
604. Me recuerdas a Pilatos: "quod scripsi, scripsi!" - lo que escribí no se
cambia..., después de haber permitido el más horrible crimen. - Eres
inconmovible!, pero deberías asumir antes esa postura..., no luego!
605. Es virtud mantenerse coherente con las propias resoluciones. Pero, si
con el tiempo cambian los datos, es también un deber de coherencia
rectificar el planteamiento y la solución del problema.
606. No confundas la intransigencia santa con la tozudez cerril.
"Me rompo, pero no me doblego", afirmas ufano y con cierta altanería.
- Oyeme bien: el instrumento roto queda inservible, y deja abierto el campo
a los que, con aparente transigencia, imponen luego una intransigencia
nefasta.
607. "Sancta Maria, Sedes Sapientiae" - Santa María, Asiento de la
Sabiduría. - Invoca con frecuencia de este modo a Nuestra Madre, para que
Ella llene a sus hijos, en su estudio, en su trabajo, en su convivencia, de
la Verdad que Cristo nos ha traído.
AMBICION
608. Ante los que reducen la religión a un cúmulo de negaciones, o se
conforman con un catolicismo de media tinta; ante los que quieren poner al
Señor de cara a la pared, o colocarle en un rincón del alma...: hemos de
afirmar, con nuestras palabras y con nuestras obras, que aspiramos a hacer
de Cristo un auténtico Rey de todos los corazones..., también de los suyos.
609. No trabajes en empresas apostólicas, solamente construyendo para
ahora... Dedícate a esas tareas con la esperanza de que otros - hermanos
tuyos con el mismo espíritu- recojan lo que siembras a voleo, y rematen los
edificios que vas cimentando.
610. Cuando te anime de veras el espíritu cristiano, tus afanes se
rectificarán. - Ya no sentirás ansias de conseguir renombre, sino de
perpetuar tu ideal.
611. Si no es para construir una obra muy grande, muy de Dios - la santidad-
, no vale la pena entregarse.
Por eso, la Iglesia - al canonizar a los santos- proclama la heroicidad de
su vida.
612. Cuando trabajes en serio por el Señor, tu mayor delicia consistirá en
que muchos te hagan la competencia.
613. En esta hora de Dios, la de tu paso por este mundo, decídete de verdad
a realizar algo que merece la pena: el tiempo urge, y es tan noble, tan
heroica, tan gloriosa la misión del hombre - de la mujer- sobre la tierra,
cuando enciende en el fuego de Cristo los corazones mustios y podridos!
- Vale la pena llevar a los demás la paz y la felicidad de una recia y
jubilosa cruzada.
614. Te juegas la vida por la honra... Juégate la honra por el alma.
615. Por la Comunión de los Santos, has de sentirte muy unido a tus
hermanos. Defiende sin miedo esa bendita unidad!
- Si te encontraras solo, las nobles ambiciones tuyas estarían condenadas al
fracaso: una oveja aislada es casi siempre una oveja perdida.
616. Me hizo gracia tu vehemencia. Ante la falta de medios materiales de
trabajo y sin la ayuda de otros, comentabas: "yo no tengo más que dos
brazos, pero a veces siento la impaciencia de ser un monstruo con cincuenta,
para sembrar y recoger la cosecha".
- Pide al Espíritu Santo esa eficacia..., te la concederá !
617. Vinieron a tus manos dos libros en ruso, y te entraron unas ganas
enormes de estudiar esa lengua. Imaginabas la hermosura de morir como grano
de trigo en esa nación, ahora tan árida, que con el tiempo dará crecidos
trigales...
- Me parecen bien tus ambiciones. Pero, ahora, dedícate al pequeño deber, a
la gran misión de cada día, a tu estudio, a tu trabajo, a tu apostolado y,
sobre todo, a tu formación, que - por lo mucho que aún debes podar- no es
tarea ni menos heroica, ni menos hermosa.
618. ¿Para qué sirve un estudiante que no estudia?
619. Cuando te resulte muy cuesta arriba estudiar, ofrece a Jesús ese
esfuerzo. Dile que continúas sobre los libros, para que tu ciencia sea el
arma con que combatas a sus enemigos y le ganes muchas almas... Entonces,
ten la seguridad de que tu estudio lleva camino de hacerse oración.
620. Si pierdes las horas y los días, si matas el tiempo, abres las puertas
de tu alma al demonio. Ese comportamiento equivale a sugerirle: "aquí tienes
tu casa".
621. ¿Que es difícil no perder el tiempo? - Te lo concedo... Pero mira que
el enemigo de Dios, los "otros", no descansan.
Además, acuérdate de esa verdad que Pablo, un campeón del amor de Dios,
proclama: "tempus breve est!" - esta vida se nos escapa de las manos, y no
cabe la posibilidad de recuperarla.
622. ¿Te das cuenta de lo que supone que tú seas o no una persona con sólida
preparación? - Cuántas almas!...
- ¿Y, ahora, dejarás de estudiar o de trabajar con perfección?
623. Existen dos maneras de llegar alto: una - cristiana- , por el esfuerzo
noble y gallardo de subir para servir a los demás; y otra - pagana-, por el
esfuerzo bajo e innoble de hundir al prójimo.
624. No me asegures que vives cara a Dios, si no te esfuerzas en vivir -
siempre y en todo- con sincera y clara fraternidad cara a los hombres, a
cualquier hombre.
625. Los "ambiciosos" - de pequeñas personales ambiciones miserables- no
entienden que los amigos de Dios busquen "algo", por servicio, y sin
"ambición".
626. Una ansiedad te llena: la prisa por forjarte pronto, por moldearte, por
machacarte y pulirte, para llegar a ser la pieza armónica que cumpla
eficazmente la labor prevista, la misión asignada..., en el gran campo de
Cristo.
Mucho te encomiendo para que ese afán sea acicate a la hora del cansancio,
del fracaso, de la oscuridad..., porque "la misión asignada en el gran campo
de Cristo" no puede cambiar.
627. Lucha decididamente contra esa falsa humildad - comodidad, deberías
llamarla- , que te impide comportarte con la madurez del buen hijo de Dios:
tienes que crecer!
- ¿No te causa vergüenza contemplar que tus hermanos mayores llevan años de
trabajo entregado, y tú aún no eres capaz - no quieres ser capaz- de
levantar un dedo para ayudarles?
628. Deja que se consuma tu alma en deseos... Deseos de amor, de olvido, de
santidad, de Cielo... No te detengas a pensar si llegará s alguna vez a
verlos realizados - como te sugerirá algún sesudo consejero- : avívalos cada
vez más, porque el Espíritu Santo dice que le agradan los "varones de
deseos".
Deseos operativos, que has de poner en práctica en la tarea cotidiana.
629. Si el Señor te ha llamado "amigo", has de responder a la llamada, has
de caminar a paso rápido, con la urgencia necesaria, al paso de Dios! De
otro modo, corres el riesgo de quedarte en simple espectador.
630. Olvídate de ti mismo... Que tu ambición sea la de no vivir más que para
tus hermanos, para las almas, para la Iglesia; en una palabra, para Dios.
631. En medio del júbilo de la fiesta, en Caná , sólo María advierte la
falta del vino... Hasta los detalles más pequeños de servicio llega el alma
si, como Ella, se vive apasionadamente pendiente del prójimo, por Dios.
HIPOCRESIA
632. La hipocresía hace llevar siempre, a los que la cultivan, una vida de
mortificación amarga y rencorosa.
633. Ante propuestas como la de Herodes: "id, e informaos puntualmente de lo
que hay de ese Niño y, habiéndole hallado, dadme aviso, para ir yo también a
adorarle", pidamos al Espíritu Santo su ayuda, para que nos guarde de las
"protecciones o de las buenas promesas" de aparentes bienintencionados.
- No nos faltará la luz del Paráclito si, como los Magos, buscamos la verdad
y hablamos con sinceridad.
634. ¿Que hay quien se molesta, porque dices las cosas claras? - Quizá se
mueven con la conciencia turbia, y necesitan encubrirla así.
- Persevera en tu conducta, para ayudarles a reaccionar.
635. Mientras interpretes con mala fe las intenciones ajenas, no tienes
derecho a exigir comprensión para ti mismo.
636. Hablas continuamente de que hay que corregir, de que es preciso
reformar. Bien...: refórmate tú ! - que buena falta te hace- , y ya habrás
comenzado la reforma.
Mientras tanto, no daré crédito a tus proclamas de renovación.
637. Los hay tan farisaicos que... se escandalizan, al oír que otras
personas repiten precisamente lo mismo que antes escucharon de sus labios.
638. Eres tan entrometido, que parece que no te ocupa más misión que la de
bucear en la vida del prójimo. Y cuando, al fin, has tropezado con un hombre
digno, de voluntad enérgica, que te ha parado los pies, te lamentas
públicamente como si te hubiera ofendido.
- Hasta ahí llega tu impudor y tu conciencia deformada..., y la de muchos.
639. En una sola jugada, pretendes apropiarte de la "honradez" de la opinión
verdadera y de las "ventajas" innobles de la opinión opuesta...
- Eso, en cualquier idioma, se llama doblez.
640. Qué bondad la de aquéllos!!... - Están dispuestos a "disculpar" lo que
sólo merece alabanza.
641. Vieja añagaza es que el perseguidor se diga perseguido... - El pueblo
lo ha denunciado, hace tiempo, en claro castellano: tirar la piedra y
ponerse la venda.
642. ¿Será cierto que - desgraciadamente- abundan los que faltan a la
justicia con sus calumnias y, después, invocan la caridad y la honradez,
para que su víctima no pueda defenderse?
643. Triste ecumenismo el que está en boca de católicos que maltratan a
otros católicos!
644. Qué equivocada visión de la objetividad! Enfocan las personas o las
tareas con las deformadas lentes de sus propios defectos y, con ácida
desverguenza, critican o se permiten vender consejos.
- Propósito concreto: al corregir o al aconsejar, hablar en la presencia de
Dios, aplicando esas palabras a nuestra conducta.
645. No recurras jamás al método - siempre deplorable- de organizar
agresiones calumniosas contra nadie... Mucho menos en nombre de motivos
moralizadores, que nunca justifican una acción inmoral.
646. No hay desapasionamiento ni rectitud de intención en tus consejos, si
te molesta o consideras una muestra de desconfianza que oigan, también, a
otras personas de probada formación y recta doctrina.
- Si de veras, como aseguras, te interesa el bien de las almas, o la
afirmación de la verdad, ¿por qué te ofendes?
647. Ni a José comunica María el misterio que Dios ha obrado en Ella. - Para
que nos acostumbremos a no ser ligeros, a dar cauce debido a nuestras
alegrías y a nuestras tristezas: sin buscar que nos ensalcen o que nos
compadezcan. "Deo omnis gloria!" - todo para Dios!
VIDA INTERIOR
648. Más consigue aquél que importuna más de cerca... Por eso, acércate a
Dios: empéñate en ser santo.
649. Me gusta comparar la vida interior a un vestido, al traje de bodas de
que habla el Evangelio. El tejido se compone de cada uno de los hábitos o
prácticas de piedad que, como fibras, dan vigor a la tela. Y así como un
traje con un desgarrón se desprecia, aunque el resto esté en buenas
condiciones, si haces oración, si trabajas..., pero no eres penitente - o al
revés- , tu vida interior no es - por decirlo así- cabal.
650. A ver cuándo te enteras de que tu único camino posible es buscar
seriamente la santidad!
Decídete - no te ofendas- a tomar en serio a Dios. Esa ligereza tuya, si no
la combates, puede acabar en una triste burla blasfema.
651. Unas veces dejas que salte tu mal carácter, que aflora, en más de una
ocasión, con una dureza disparatada. Otras, no te ocupas en aderezar tu
corazón y tu cabeza, con el fin de que sean aposento regalado para la
Santísima Trinidad... Y siempre, acabas por quedarte un tanto lejos de
Jesús, a quien conoces poco...
- Así, jamás tendrás vida interior.
652. "Iesus Christus, perfectus Deus, perfectus Homo" - Jesucristo, perfecto
Dios y perfecto Hombre.
Muchos son los cristianos que siguen a Cristo, pasmados ante su divinidad,
pero le olvidan como Hombre..., y fracasan en el ejercicio de las virtudes
sobrenaturales - a pesar de todo el armatoste externo de piedad- , porque no
hacen nada por adquirir las virtudes humanas.
653. Remedio para todo: santidad personal! - Por eso, los santos han estado
llenos de paz, de fortaleza, de alegría, de seguridad...
654. Hasta ahora no habías comprendido el mensaje que los cristianos traemos
a los demás hombres: la escondida maravilla de la vida interior.
Qué mundo nuevo les estás poniendo delante!
655. Cuántas cosas nuevas has descubierto! - Sin embargo, a veces eres un
ingenuo, y piensas que has visto todo, que está ya enterado de todo...
Luego, tocas con tus manos la riqueza única e insondable de los tesoros del
Señor, que siempre te mostrará "cosas nuevas", si tú respondes con amor y
delicadeza: y entonces comprendes que estás al principio del camino, porque
la santidad consiste en la identificación con Dios, con ese Dios nuestro,
que es infinito, inagotable.
656. Con el Amor, más que con el estudio, se llega a comprender las "cosas
de Dios".
Por eso, has de trabajar, has de estudiar, has de aceptar la enfermedad, has
de ser sobrio... amando!
657. Para tu examen diario: ¿he dejado pasar alguna hora, sin hablar con mi
Padre Dios?... ¿He conversado con El, con amor de hijo? - Puedes!
658. Vamos a no engañarnos... - Dios no es una sombra, un ser lejano, que
nos crea y luego nos abandona; no es un amo que se va y ya no vuelve. Aunque
no lo percibamos con nuestros sentidos, su existencia es mucho más verdadera
que la de todas las realidades que tocamos y vemos. Dios está aquí, con
nosotros, presente, vivo: nos ve, nos oye, nos dirige, y contempla nuestras
menores acciones, nuestras intenciones más escondidas.
Creemos esto..., pero vivimos como si Dios no existiera! Porque no tenemos
para El ni un pensamiento, ni una palabra; porque no le obedecemos, ni
tratamos de dominar nuestras pasiones; porque no le expresamos amor, ni le
desagraviamos...
- ¿Vamos a seguir viviendo con una fe muerta?
659. Si tuvieras presencia de Dios, cuántas actuaciones "irremediables"
remediarías.
660. ¿Cómo vas a vivir la presencia de Dios, si no haces más que mirar a
todas partes?... - Estás como borracho de futilidades.
661. Es posible que te asuste esta palabra: meditación. - Te recuerda libros
de tapas negras y viejas, ruido de suspiros o de rezos como cantinelas
rutinarias... Pero eso no es meditación.
Meditar es considerar, contemplar que Dios es tu Padre, y tú , su hijo,
necesitado de ayuda; y después darle gracias por lo que ya te ha concedido y
por todo lo que te dará .
662. El único medio para conocer a Jesús: tratarlo! En El, encontrarás
siempre un Padre, un Amigo, un Consejero y un Colaborador para todas las
actividades nobles de tu vida cotidiana...
- Y, con el trato, se engendrará el Amor.
663. Si eres tenaz para asistir a diario a unas clases, sólo porque allí
adquieres unos conocimientos... muy limitados, ¿cómo no tienes constancia
para frecuentar al Maestro, siempre deseoso de enseñarte la ciencia de la
vida interior, de sabor y contenido eternos?
664. ¿Qué vale el hombre o el galardón más grande de la tierra, comparado
con Jesucristo, que está siempre esperándote?
665. Un rato de meditación diaria - unión de amistad con Dios- es cosa
propia de personas que saben aprovechar rectamente su vida; de cristianos
conscientes, que obran en consecuencia.
666. Los enamorados no saben decirse adiós: se acompañan siempre.
- Tú y yo, ¿amamos así al Señor?
667. ¿No has visto cómo, para agradar y bien parecer, se arreglan los que se
aman?... - Pues así has de arreglar y componer tu alma.
668. La gracia actúa, de ordinario, como la naturaleza: por grados. - No
podemos propiamente adelantarnos a la acción de la gracia: pero, en lo que
de nosotros depende, hemos de preparar el terreno y cooperar, cuando Dios
nos la concede.
Es menester lograr que las almas apunten muy alto: empujarlas hacia el ideal
de Cristo; llevarlas hasta las últimas consecuencias, sin atenuantes ni
paliativos de ningún género, sin olvidar que la santidad no es
primordialmente obra de brazos. La gracia, normalmente, sigue sus horas, y
no gusta de violencias.
Fomenta tus santas impaciencias..., pero no me pierdas la paciencia.
669. Corresponder a la gracia divina - preguntas- , ¿es de justicia...?, ¿de
generosidad...?
- De Amor!
670. "Me bullen en la cabeza los asuntos en los momentos más
inoportunos...", dices.
Por eso te he recomendado que trates de lograr unos tiempos de silencio
interior,... y la guarda de los sentidos externos e internos.
671. "Qué date con nosotros, porque ha oscurecido..." Fue eficaz la oración
de Cleofás y su compañero.
- Qué pena, si tú y yo no supiéramos "detener" a Jesús que pasa!, qué dolor,
si no le pedimos que se quede!
672. Esos minutos diarios de lectura del Nuevo Testamento, que te aconsejé -
metiéndote y participando en el contenido de cada escena, como un
protagonista más- , son para que encarnes, para que "cumplas" el Evangelio
en tu vida..., y para "hacerlo cumplir".
673. Antes te "divertías" mucho... - Pero ahora que llevas a Cristo en ti,
se ha llenado tu vida entera de sincera y comunicativa alegría. Por eso
atraes a otros.
- Trátale más, para llegar a todos.
674. Cuidado: hila muy fino! - Procura que, al alzar tú la temperatura del
ambiente que te rodea, no baje la tuya.
675. Acostúmbrate a referir todo a Dios.
676. ¿No observas cómo muchos de tus compañeros saben demostrar gran
delicadeza y sensibilidad, en su trato con las personas que aman: su novia,
su mujer, sus hijos, su familia...?
- Diles - y exígete tú mismo!- que el Señor no merece menos: que le traten
así! Y aconséjales, además, que sigan con esa delicadeza y esa sensibilidad,
pero vividas con El y por El, y alcanzarán una felicidad nunca soñada,
también aquí en la tierra.
677. El Señor sembró en tu alma buena simiente. Y se valió - para esa
siembra de vida eterna- del medio poderoso de la oración: porque tú no
puedes negar que, muchas veces, estando frente al Sagrario, cara a cara, El
te ha hecho oír - en el fondo de tu alma- que te quería para Sí, que habías
de dejarlo todo... Si ahora lo niegas, eres un traidor miserable; y, si lo
has olvidado, eres un ingrato.
Se ha valido también - no lo dudes, como no lo has dudado hasta ahora- de
los consejos o insinuaciones sobrenaturales de tu Director, que te ha
repetido insistentemente palabras que no debes pasar por alto; y se valió al
comienzo, además - siempre para depositar la buena semilla en tu alma- , de
aquel amigo noble, sincero, que te dijo verdades fuertes, llenas de amor de
Dios.
- Pero, con ingenua sorpresa, has descubierto que el enemigo ha sembrado
cizaña en tu alma. Y que la continúa sembrando, mientras tú duermes
cómodamente y aflojas en tu vida interior. - Esta, y no otra, es la razón de
que encuentres en tu alma plantas pegajosas, mundanas, que en ocasiones
parece que van a ahogar el grano de trigo bueno que recibiste...
- Arráncalas de una vez! Te basta la gracia de Dios. No temas que dejen un
hueco, una herida... El Señor pondrá ahí nueva semilla suya: amor de Dios,
caridad fraterna, ansias de apostolado... Y, pasado el tiempo, no
permanecerá ni el mínimo rastro de la cizaña: si ahora, que está s a tiempo,
la extirpas de raíz; y mejor, si no duermes y vigilas de noche tu campo.
678. Dichosas aquellas almas bienaventuradas que, cuando oyen hablar de
Jesús - y El nos habla constantemente- , le reconocen al punto como el
Camino, la Verdad y la Vida!
- Bien te consta que, cuando no participamos de esa dicha, es porque nos ha
faltado la determinación de seguirle.
679. Una vez más has sentido a Cristo muy cerca. - Y una vez más has
comprendido que todo lo tienes que hacer por El.
680. Acércate más al Señor..., más! - Hasta que se convierta en tu Amigo, en
tu Confidente, en tu Guía.
681. Cada día te notas más metido en Dios..., me dices. - Entonces, cada día
estarás más cerca de tus hermanos.
682. Si hasta ahora, antes de encontrarle, querías correr en tu vida con los
ojos abiertos, para enterarte de todo; desde este momento..., a correr con
la mirada limpia!, para ver con El lo que verdaderamente te interesa.
683. Cuando hay vida interior, con la espontaneidad con que la sangre acude
a la herida, así se recurre a Dios ante cualquier contrariedad.
684. "Este es mi Cuerpo...", y Jesús se inmoló, ocultándose bajo las
especies de pan. Ahora está allí, con su Carne y con su Sangre, con su Alma
y con su Divinidad: lo mismo que el día en el que Tomás metió los dedos en
sus Llagas gloriosas.
Sin embargo, en tantas ocasiones, tú cruzas de largo, sin esbozar ni un
breve saludo de simple cortesía, como haces con cualquier persona conocida
que encuentras al paso.
- Tienes bastante menos fe que Tomás!
685. Si, para liberarte, hubieran encarcelado a un íntimo amigo tuyo, ¿no
procurarías ir a visitarle, a charlar un rato con é l, a llevarle obsequios,
calor de amistad, consuelo?... Y, ¿si esa charla con el encarcelado fuese
para salvarte a ti de un mal y procurarte un bien..., la abandonarías? Y,
¿si, en vez de un amigo, se tratase de tu mismo padre o de tu hermano?
- Entonces!
686. Jesús se ha quedado en la Hostia Santa por nosotros!: para permanecer a
nuestro lado, para sostenernos, para guiarnos. - Y amor únicamente con amor
se paga.
- ¿Cómo no habremos de acudir al Sagrario, cada día, aunque sólo sea por
unos minutos, para llevarle nuestro saludo y nuestro amor de hijos y de
hermanos?
687. ¿Has visto la escena? - Un sargento cualquiera o un alferecillo con
poco mando...; de frente, se acerca un recluta bien plantado, de
incomparables mejores condiciones que los oficiales, y no falta el saludo ni
la contestación.
Medita en el contraste. - Desde el Sagrario de esa iglesia, Cristo -
perfecto Dios, perfecto Hombre- , que ha muerto por ti en la Cruz, y que te
da todos los bienes que necesitas..., se te acerca. Y tú , pasas sin
fijarte.
688. Comenzaste con tu visita diaria... - No me extraña que me digas:
empiezo a querer con locura la luz del Sagrario.
689. Que no falte a diario un "Jesús, te amo" y una comunión espiritual - al
menos- , como desagravio por todas las profanaciones y sacrilegios, que
sufre El por estar con nosotros.
690. ¿No se saluda y se trata con cordialidad a todas las personas queridas?
- Pues, tú y yo vamos a saludar - muchas veces al día- a Jesús, a María y a
José , y a nuestro Angel Custodio.
691. Ten una devoción intensa a Nuestra Madre. Ella sabe corresponder
finamente a los obsequios que le hagamos.
Además, si rezas todos los días, con espíritu de fe y de amor, el Santo
Rosario, la Señora se encargará de llevarte muy lejos por el camino de su
Hijo.
692. Sin el auxilio de Nuestra Madre, ¿cómo vamos a sostenernos en la lucha
diaria? - ¿Lo buscas constantemente?
693. El Angel Custodio nos acompaña siempre como testigo de mayor excepción.
El será quien, en tu juicio particular, recordará las delicadezas que hayas
tenido con Nuestro Señor, a lo largo de tu vida. Más: cuando te sientas
perdido por las terribles acusaciones del enemigo, tu Angel presentará
aquellas corazonadas íntimas - quizá olvidadas por ti mismo- , aquellas
muestras de amor que hayas dedicado a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios
Espíritu Santo.
Por eso, no olvides nunca a tu Custodio, y ese Príncipe del Cielo no te
abandonará ahora, ni en el momento decisivo.
694. Tus comuniones eran muy frías: prestabas poca atención al Señor: con
cualquier bagatela te distraías... - Pero, desde que piensas - en ese íntimo
coloquio tuyo con Dios- que están presentes los Angeles, tu actitud ha
cambiado...: " Que no me vean así!", te dices...
- Y mira cómo, con la fuerza del "qué dirán" - esta vez, para bien- , has
avanzado un poquito hacia el Amor.
695. Cuando te veas con el corazón seco, sin saber qué decir, acude con
confianza a la Virgen. Dile: Madre mía Inmaculada, intercede por mí.
Si la invocas con fe, Ella te hará gustar - en medio de esa sequedad- de la
cercanía de Dios.
SOBERBIA
696. Arrancar de cuajo el amor propio y meter el amor a Jesucristo: aquí
radica el secreto de la eficacia y de la felicidad.
697. Aunque afirmas que le sigues, de una manera o de otra pretendes siempre
obrar "tú ", según "tus" planes, y con "tus" solas fuerzas. - Pero el Señor
ha dicho: "sine Me nihil!" - sin Mí, nada puedes hacer.
698. Han desconocido eso que tú llamas tu "derecho", que te he traducido yo
como tu "derecho a la soberbia"... Pobre mamarracho! - Has sentido, porque
no te podías defender - era poderoso el atacante- , el dolor de cien
bofetones. - Y, a pesar de todo, no aprendes a humillarte.
Ahora es tu conciencia la que te arguye: te llama soberbio... y cobarde. -
Da gracias a Dios, porque ya vas entreviendo tu "deber de la humildad".
699. Estás lleno de ti, de ti, de ti... - Y no será s eficaz hasta que no te
llenes de El, de El, de El, actuando "in nomine Domini" - en nombre y con la
fuerza de Dios.
700. ¿Cómo pretendes seguir a Cristo, si giras solamente alrededor de ti
mismo?
701. Una impaciente y desordenada preocupación por subir profesionalmente,
puede disfrazar el amor propio so capa "de servir a las almas". Con falsía -
no quito una letra- , nos forjamos la justificación de que no debemos
desaprovechar ciertas coyunturas, ciertas circunstancias favorables...
Años escondidos surgieron coyunturas y circunstancias "muy favorables", para
anticipar su vida pública. A los doce años, por ejemplo, cuando los doctores
de la ley se admiraron de sus preguntas y de sus respuestas... Pero
Jesucristo cumple la Voluntad de su Padre, y espera: obedece!
- Sin perder esa santa ambición tuya de llevar el mundo entero a Dios,
cuando se insinúa en esas iniciativas - ansias quizá de deserción- ,
recuerda que también a ti te toca obedecer y ocuparte de esa tarea oscura,
poco brillante, mientras el Señor no te pida otra cosa: El tiene sus tiempos
y sus sendas.
702. Fatuos y soberbios se demuestran todos aquéllos que abusan de su
situación de privilegio - dada por el dinero, por el linaje, por el grado,
por el cargo, por la inteligencia...- , para humillar a los menos
afortunados.
703. La soberbia, antes o después, acaba por humillar, cara a los demás, al
hombre "más hombre", que actúa como una marioneta vanidosa y sin cerebro,
movida por los hilos que acciona satanás.
704. Por presunción o por simple vanidad, muchos sostienen un "mercado
negro", para alzar artificialmente sus propios valores personales.
705. Cargos... ¿Arriba o abajo? - Qué más te da!... Tú - así lo aseguras-
has venido a ser útil, a servir, con una disponibilidad total: pórtate en
consecuencia.
706. Hablas, criticas... Parece que sin ti nada se hace bien. - No te
enfades si te digo que te conduces como un déspota arrogante.
707. Si con lealtad, caritativamente, un buen amigo te advierte, a solas, de
puntos que afean tu conducta, se alza dentro de ti la convicción de que se
equivoca: no te comprende. Con ese falso convencimiento, hijo de tu orgullo,
siempre serás incorregible.
- Me das lástima: te falta decisión para buscar la santidad.
708. Malicioso, suspicaz, complicado, desconfiado, receloso,... adjetivos
todos que mereces, aunque te molesten.
- Rectifica!, ¿por qué los demás han de ser siempre malos... y tú bueno?
709. Te encuentras solo..., te quejas..., todo te molesta. - Porque tu
egoísmo te aísla de tus hermanos, y porque no te acercas a Dios.
710. Siempre pretendiendo que te hagan caso ostensiblemente!... Pero, sobre
todo, que te hagan más caso que a los demás!
711. ¿Por qué imaginas que todo lo que te dicen va con segunda intención?...
Con tu susceptibilidad, estás limitando de continuo la acción de la gracia,
que te llega por medio de la palabra, no lo dudes, de quienes luchan por
ajustar sus obras al ideal de Cristo.
712. Mientras sigas persuadido de que los demás han de vivir siempre
pendientes de ti, mientras no te decidas a servir - a ocultarte y
desaparecer- , el trato con tus hermanos, con tus colegas, con tus amigos,
será fuente continua de disgustos, de malhumor...: de soberbia.
713. Detesta la jactancia. - Repudia la vanidad. - Combate el orgullo, cada
día, en todo instante.
714. Los pobrecitos soberbios sufren por mil pequeñas tonterías, que
agiganta su amor propio, y que a los otros pasan inadvertidas.
715. ¿Crees que los demás no han tenido nunca veinte años? ¿Crees que no han
estado nunca copados por la familia, como menores de edad? ¿Crees que se han
ahorrado los problemas - mínimos o no tan mínimos- con los que tropiezas?...
No. Ellos han pasado por las mismas circunstancias que tú atraviesas ahora,
y se han hecho maduros - con la ayuda de la gracia- , pisoteando su yo con
perseverancia generosa, cediendo en lo que se podía ceder, y manteniéndose
leales, sin arrogancia y sin herir - con serena humildad- , cuando no se
podía.
716. Ideológicamente eres muy católico. El ambiente de la Residencia te
gusta... Lástima que la Misa no sea a las doce, y las clases por la tarde,
para estudiar después de cenar, saboreando una o dos copas de coñac! - Ese
"catolicismo" tuyo no responde a la verdad, se queda en simple
aburguesamiento.
- ¿No comprendes que no cabe pensar así a tus años? Sal de tu poltronería,
de tu egolatría..., y acomódate a las necesidades de los demás, a la
realidad que te rodea, y vivirás en serio el catolicismo.
717. Este santo - decía aquél, que había regalado la imagen puesta al culto-
... me debe todo lo que es.
No pienses en una caricatura: también tú estimas - al menos eso parece por
tu comportamiento- que cumples con Dios, por llevar unas medallas o por unas
prácticas de piedad, más o menos rutinarias.
718. Que vean mis obras buenas!... - Pero, ¿no adviertes que parece que las
llevas en un cesto de baratijas, para que contemplen tus cualidades?
Además, no olvides la segunda parte del mandato de Jesús: "y glorifiquen a
vuestro Padre que está en los cielos".
719. "A mí mismo, con la admiración que me debo". - Esto escribió en la
primera página de un libro. Y lo mismo podrían estampar muchos otros
pobrecitos, en la última hoja de su vida.
Qué pena, si tú y yo vivimos o terminamos así! - Vamos a hacer un examen
serio.
720. No tomes nunca una actitud de suficiencia frente a las cosas de la
Iglesia, ni frente a los hombres, tus hermanos... Pero, en cambio, esa
actitud puede ser necesaria en la actuación social, cuando se trata de
defender los intereses de Dios y de las almas, porque ya no se trata de
suficiencia, sino de fe y fortaleza, que viviremos con serena y humilde
seguridad.
721. Es indiscreto, pueril y ñoño decir amabilidades de los demás o elogiar
sus cualidades, delante de los interesados.
- Así se fomenta la vanidad, y se corre el riesgo de que se "robe" gloria a
Dios, a Quien todo se le debe.
722. Procura que tu buena intención vaya siempre acompañada de la humildad.
Porque, con frecuencia, a las buenas intenciones se unen la dureza en el
juicio, una casi incapacidad de ceder, y un cierto orgullo personal,
nacional o de grupo.
723. No te descorazones ante tus errores: reacciona.
- La esterilidad no es tanto consecuencia de las faltas - sobre todo, si uno
se arrepiente- , cuanto de la soberbia.
724. Si has caído, levántate con más esperanza... Sólo el amor propio no
entiende que el error, cuando se rectifica, ayuda a conocerse y a
humillarse.
725. "No servimos para nada". - Afirmación pesimista y falsa. - Si se
quiere, con la gracia de Dios - requisito previo y fundamental- , se puede
llegar a servir, como buen instrumento, en muchas empresas.
726. Me hizo pensar la frase dura, pero cierta, de aquel varón de Dios, al
contemplar la altanería de aquella criatura: "se viste con la misma piel del
diablo, la soberbia".
Y vino a mi alma, por contraste, el deseo sincero de revestirme con la
virtud que predicó Jesucristo, "quia mitis sum et humilis corde", - soy
manso y humilde de corazón- ; y que ha atraído la mirada de la Trinidad
Beatísima sobre su Madre y Madre nuestra: la humildad, el sabernos y
sentirnos nada.
AMISTAD
727. Cuando te cueste prestar un favor, un servicio a una persona, piensa
que es hija de Dios, recuerda que el Señor nos mandó amarnos los unos a los
otros. * - Más aún: ahonda cotidianamente en este precepto evangélico; no te
quedes en la superficie. Saca las consecuencias - bien fácil resulta- , y
acomoda tu conducta de cada instante a esos requerimientos.
728. Se vive de modo tan precipitado, que la caridad cristiana ha pasado a
constituir un fenómeno raro, en este mundo nuestro; aunque - al menos de
nombre- se predica a Cristo...
- Te lo concedo. Pero, ¿qué haces tú que, como católico, has de
identificarte con El y seguir sus huellas?: porque nos ha indicado que hemos
de ir a enseñar su doctrina a todas las gentes, a todas!, y en todos los
tiempos.
729. Los hombres - ha ocurrido siempre en la historia- coaligan sus vidas,
para cumplir una misión y un destino colectivos.
- ¿Valdrá menos, para los hombres y las mujeres de hoy, el "único destino"
de la felicidad eterna?
730. Has comprendido el sentido de la amistad, cuando llegaste a sentirte
como el pastor de un rebaño pequeñito, al que habías tenido abandonado, y
que ahora procuras reunir nuevamente, ocupándote de servir a cada uno.
731. No puedes ser un elemento pasivo tan sólo. Tienes que convertirte en
verdadero amigo de tus amigos: "ayudarles". Primero, con el ejemplo de tu
conducta. Y luego, con tu consejo y con el ascendiente que da la intimidad.
732. Te ha entusiasmado ese espíritu de hermandad y compañerismo, que
descubriste inesperadamente... - Claro: es algo que habías soñado con tanta
fuerza, pero que nunca habías visto. No lo habías visto, porque los hombres
olvidan que son hermanos de Cristo, de ese amable Hermano nuestro, que
entregó su vida por los otros, por todos y por cada uno, sin condiciones.
733. Has tenido la gran suerte de encontrar maestros de verdad, amigos
auténticos, que te han enseñado sin reservas todo cuanto has querido saber;
no has necesitado de artimañas para "robarles" su ciencia, porque te han
indicado el camino más fácil, aunque a ellos les haya costado duro trabajo y
sufrimientos descubrirlo... Ahora, te toca a ti hacer otro tanto, con éste,
con aquél, con todos!
734. Medítalo bien, y actúa en consecuencia: esas personas, a las que
resultas antipático, dejarán de opinar así, cuando se den cuenta de que "de
verdad" les quieres. De ti depende.
735. No basta ser bueno: has de parecerlo. ¿Qué dirías de un rosal que no
produjera más que espinas?
736. Para caldear a los tibios, es preciso que les rodee el fuego del
entusiasmo.
Muchos podrían gritarnos: no os lamentéis de mi estado!, enseñadme el camino
para salir de esta situación, que tanto os entristece!
737. El deber de la fraternidad, con todas las almas, hará que ejercites el
"apostolado de las cosas pequeñas", sin que lo noten: con afán de servicio,
de modo que el camino se les muestre amable.
738. Qué alma más estrecha la de los que guardan celosamente su "lista de
agravios"!... Con esos desgraciados es imposible convivir.
La verdadera caridad, así como no lleva cuenta de los "constantes y
necesarios" servicios que presta, tampoco anota, "omnia suffert" - soporta
todo- , los desplantes que padece.
739. Cumples un plan de vida exigente: madrugas, haces oración, frecuentas
los Sacramentos, trabajas o estudias mucho, eres sobrio, te mortificas...,
pero notas que te falta algo!
Lleva a tu diálogo con Dios esta consideración: como la santidad - la lucha
para alcanzarla- es la plenitud de la caridad, has de revisar tu amor a Dios
y, por El, a los demás. Quizá descubrirás entonces, escondidos en tu alma,
grandes defectos, contra los que ni siquiera luchabas: no eres buen hijo,
buen hermano, buen compañero, buen amigo, buen colega; y, como amas
desordenadamente "tu santidad", eres envidioso.
Te "sacrificas" en muchos detalles "personales": por eso estás apegado a tu
yo, a tu persona y, en el fondo, no vives para Dios ni para los demás: sólo
para ti.
740. Te consideras amigo porque no dices una palabra mala. - Es verdad; pero
tampoco veo una obra buena de ejemplo, de servicio... * - Esos son los
peores amigos.
741. Primero maltratas... Y, antes de que nadie reaccione, gritas: "ahora,
caridad entre todos!" * - Si empezaras por lo segundo, no llegarías nunca a
lo primero.
742. No seas cizañero, como aquél del que afirmaba su propia madre: "usted
preséntele a sus amigos, que él se encargará de que esos amigos riñan con
usted".
743. No me parece cristiana la fraternidad, de que alardea contigo aquel
amigo, que te previene: "me han dicho de ti esta o aquella bárbara calumnia:
no te fíes de alguna persona que debe estar metida en tu intimidad"...
No me parece cristiana, porque a ese "hermano" le falta el arranque noble de
acallar al calumniador antes y, después, de comunicarte lealmente su nombre.
* - Si no tiene carácter para exigirse esta conducta, ese "hermano" te
expone a dejarte solo en la vida, empujándote a que desconfíes de todos y a
que faltes a la caridad con todos.
744. No posees ni pizca de visión sobrenatural y, en los demás, ves sólo
personas de mejor o peor posición social. De las almas, ni te acuerdas para
nada, ni las sirves. Por eso no eres generoso..., y vives muy lejos de Dios
con tu falsa piedad, aunque mucho reces.
Bien claro ha hablado el Maestro: "apartaos de mí, e id al fuego eterno,
porque tuve hambre..., tuve sed..., estaba en la cárcel..., y no me
atendisteis".
745. No resulta compatible amar a Dios con perfección, y dejarse dominar por
el egoísmo - o por la apatía- en el trato con el prójimo.
746. La amistad verdadera supone también un esfuerzo cordial por comprender
las convicciones de nuestros amigos, aunque no lleguemos a compartirlas, ni
a aceptarlas.
747. No permitas nunca que crezca la hierba mala en el camino de la amistad:
sé leal.
748. Un propósito firme en la amistad: que en mi pensamiento, en mi palabra,
en mis obras respecto a mi prójimo - sea quien sea- , no me conduzca como
hasta ahora: es decir, que nunca deje de practicar la caridad, que jamás dé
paso en mi alma a la indiferencia.
749. Tu caridad ha de estar adecuada, ajustada, a las necesidades de los
demás...; no a las tuyas.
750. Hijos de Dios!: una condición que nos transforma en algo más
trascendente que en personas que se soportan mutuamente. Escucha al Señor:
"vos autem dixi amicos!" - somos sus amigos, que, como El, dan gustosamente
su vida los unos por los otros, en la hora heroica y en la convivencia
corriente.
751. ¿Cómo se puede pretender que quienes no poseen nuestra fe vengan a la
Iglesia Santa, si contemplan el desairado trato mutuo de los que se dicen
seguidores de Cristo?
752. La atracción de tu trato amable ha de ensancharse en cantidad y
calidad. Si no, tu apostolado se extinguirá en cenáculos inertes y cerrados.
753. Con tu amistad y con tu doctrina - me corrijo: con la caridad y con el
mensaje de Cristo- , moverás a muchos no católicos a colaborar en serio,
para hacer el bien a todos los hombres.
754. Tomé nota de las palabras de aquel obrero, que comentaba entusiasmado
después de participar en esa reunión, que promoviste: "nunca había oído
hablar, como se hace aquí, de nobleza, de honradez, de amabilidad, de
generosidad..." - Y concluía asombrado: "frente al materialismo de
izquierdas o de derechas, esto es la verdadera revolución!"
- Cualquier alma entiende la fraternidad que Jesucristo ha instaurado:
empeñémonos en no desvirtuar esa doctrina!
755. A veces pretendes justificarte, asegurando que eres distraído,
despistado; o que, por carácter, eres seco, reservón. Y añades que, por eso,
ni siquiera conoces a fondo a las personas con quienes convives.
- Oye: ¿verdad que no te quedas tranquilo con esa excusa?
756. Pon mucha visión sobrenatural en todos los detalles de tu vida
ordinaria, te aconsejé . Y añadí inmediatamente: la convivencia te ofrece
muchas ocasiones, a lo largo del día.
757. Vivir la caridad significa respetar la mentalidad de los otros;
llenarse de gozo por su camino hacia Dios..., sin empeñarse en que piensen
como tú , en que se unan a ti.
- Se me ocurrió hacerte esta consideración: esos caminos, distintos, son
paralelos; siguiendo el suyo propio, cada uno llegará a Dios...; no te
pierdas en comparaciones, ni en deseos de conocer quién va más alto: eso no
importa, lo que interesa es que todos alcancemos el fin.
758. Que el otro está lleno de defectos! Bien... Pero, además de que sólo en
el Cielo están los perfectos, tú también arrastras los tuyos y, sin embargo,
te soportan y, más aún, te estiman: porque te quieren con el amor que
Jesucristo daba a los suyos, que bien cargados de miserias andaban!
- Aprende!
759. Te quejas de que no es comprensivo... - Yo tengo la certeza de que hace
lo posible por entenderte. Pero tú , ¿cuándo te esforzarás un poquito por
comprenderle?
760. De acuerdo!, lo admito: esa persona se ha portado mal; su conducta es
reprobable e indigna; no demuestra categoría ninguna.
- Merece humanamente todo el desprecio!, has añadido.
- Insisto, te comprendo, pero no comparto tu última afirmación; esa vida
mezquina es sagrada: Cristo ha muerto para redimirla! Si El no la despreció,
¿cómo puedes atreverte tú ?
761. Si tu amistad se rebaja hasta convertirse en cómplice de las miserias
ajenas, se reduce a triste compadreo, que no merece el mínimo aprecio.
762. Verdaderamente la vida, de por sí estrecha e insegura, a veces se
vuelve difícil. - Pero eso contribuirá a hacerte más sobrenatural, a que
veas la mano de Dios: y así serás más humano y comprensivo con los que te
rodean.
763. La indulgencia es proporcional a la autoridad. Un simple juez ha de
condenar - quizá reconociendo las atenuantes- al reo convicto y confeso. El
poder soberano de un país, algunas veces, concede una amnistía o un indulto.
Al alma contrita, Dios la perdona siempre.
764. "A través de vosotros he visto a Dios, que olvidaba mis locuras y mis
ofensas, y me acogía con cariño de Padre". Esto escribió a los suyos,
contrito, de regreso a la casa paterna, un hijo pródigo del siglo XX.
765. Te ha costado mucho ir apartando y olvidando las preocupacioncillas
tuyas, tus ilusiones personales: pobres y pocas, pero arraigadas. - A
cambio, ahora estás bien seguro de que tu ilusión y tu ocupación son tus
hermanos, y sólo ellos, porque en el prójimo has aprendido a descubrir a
Jesucristo.
766. " El ciento por uno!"... Cómo te acordabas hace unos días de esa
promesa del Señor!
- En la fraternidad que se vive entre tus compañeros de apostolado, te lo
aseguro, encontrarás ese ciento por uno.
767. Cuántos temores y cuántos peligros puede disipar el amor verdadero
entre los hermanos, que no se nombra - porque entonces parece como si se
profanase- , pero que resplandece en cada detalle!
768. Acude en confidencia segura, todos los días, a la Virgen Santísima. Tu
alma y tu vida saldrán reconfortadas. - Ella te hará participar de los
tesoros que guarda en su corazón, pues "jamás se oyó decir que ninguno de
cuantos han acudido a su protección ha sido desoído".
VOLUNTAD
769. Para ir adelante, en la vida interior y en el apostolado, no es la
devoción sensible lo necesario; sino la disposición decidida y generosa, de
la voluntad, a los requerimientos divinos.
770. Sin el Señor no podrás dar un paso seguro. - Esta certeza de que
necesitas su ayuda, te llevará a unirte más a El, con recia confianza,
perseverante, ungida de alegría y de paz, aunque el camino se haga áspero y
pendiente.
771. Mira la gran diferencia que media entre el modo de obrar natural y el
sobrenatural. El primero comienza bien, para acabar aflojando luego. El
segundo comienza igualmente bien..., pero después se esfuerza por proseguir
aún mejor.
772. No es malo comportarse bien por nobles razones humanas. - Pero... qué
diferencia cuando "mandan" las sobrenaturales!
773. Al contemplar esa alegría ante el trabajo duro, preguntó aquel amigo:
pero ¿se hacen todas esas tareas por entusiasmo? - Y le respondieron con
alegría y con serenidad: "¿por entusiasmo?..., nos habríamos lucido!"; "per
Dominum Nostrum Iesum Christum!" - por Nuestro Señor Jesucristo!, que nos
espera de continuo.
774. El mundo está necesitando que despertemos a los somnolientos, que
animemos a los tímidos, que guiemos a los desorientados; en una palabra, que
los encuadremos en las filas de Cristo, para que no se echen a perder tantas
energías.
775. Quizá a ti también te aproveche aquella industria sobrenatural -
delicadeza de voluntario amor- que se repetía un alma muy de Dios, ante las
distintas exigencias: "ya es hora de que te decidas, de verdad, a hacer algo
que merezca la pena".
776. ¿Qué perfección cristiana pretendes alcanzar, si haces siempre tu
capricho, "lo que te gusta"...? Todos tus defectos, no combatidos, darán un
lógico fruto constante de malas obras. Y tu voluntad - que no estará
templada en una lucha perseverante- no te servirá de nada, cuando llegue una
ocasión difícil.
777. La fachada es de energía y reciedumbre. - Pero cuánta flojera y falta
de voluntad por dentro! - Fomenta la decisión de que tus virtudes no se
transformen en disfraz, sino en hábitos que definan tu carácter.
778. "Conozco a algunas y a algunos que no tienen fuerzas ni para pedir
socorro", me dices disgustado y apenado. - No pases de largo; tu voluntad de
salvarte y de salvarles puede ser el punto de partida de su conversión.
Además, si recapacitas, advertirás que también a ti te tendieron la mano.
779. La gente blandengue, la que se queja de mil pequeñeces ridículas, es la
que no sabe sacrificarse en esas minucias diarias por Jesús,... y mucho
menos por los demás.
Qué vergüenza si tu comportamiento - tan duro, tan exigente con los otros!-
adolece de esa blandenguería en tu quehacer cotidiano! hacer más y con mayor
eficacia, pero a menudo actúas totalmente atolondrado, o no te atreves.
"Contra spem, in spem!" - vive de esperanza segura, contra toda esperanza.
Apóyate en esta roca firme que te salvará y empujará . Es una virtud
teologal, estupenda!, que te animará a adelantar, sin temor a pasarte de la
raya, y te impedirá detenerte.
- No me mires así!: sí!, cultivar la esperanza significa robustecer la
voluntad.
781. Cuando tu voluntad flaquee ante el trabajo habitual, recuerda una vez
más aquella consideración: "el estudio, el trabajo, es parte esencial de mi
camino. El descrédito profesional - consecuencia de la pereza- anularía o
haría imposible mi labor de cristiano. Necesito - así lo quiere Dios- el
ascendiente del prestigio profesional, para atraer y ayudar a los demás".
- No lo dudes: si abandonas tu tarea, te apartas - y apartas a otros- de los
planes divinos!
782. Te asustaba el camino de los hijos de Dios porque, en nombre del Señor,
te urgían a cumplir, a negarte, a salir de tu torre de marfil. Te
excusaste..., y te confieso que no me extraña nada esa carga, que te pesa:
un conjunto de complejos y retorcimientos, de melindres y escrúpulos, que te
deja inútil.
No te enfades si te digo que te has portado con menos entereza - como si
fueras peor o inferior- que la gente depravada, pregonera audaz del mal.
"Surge et ambula!" - levántate y camina, decídete!, todavía puedes liberarte
de ese fardo nefasto si, con la gracia de Dios, oyes lo que El pide y, sobre
todo, si le secundas plenamente
783. Es bueno que te coman el alma esas impaciencias. - Pero no tengas
prisas; Dios quiere y cuenta con tu decisión de prepararte seriamente,
durante los años o meses necesarios. - No le faltaba razón a aquel
emperador: "el tiempo y yo contra otros dos".
784. Así resumía la celotipia o la envidia un hombre recto: "muy mala
voluntad deben de tener, para enturbiar un agua tan clara".
785. ¿Que si has de mantenerte silencioso e inactivo?... - Ante la agresión
injusta a la ley justa, no!
786. Cada día te vas "chiflando" más... - Se nota en esa seguridad y en ese
aplomo formidable, que te da el saberte trabajando por Cristo.
- Ya lo ha proclamado la Escritura Santa: "vir fidelis, multum laudabitur" -
el varón fiel, de todos merece alabanzas.
787. Nunca te habías sentido más absolutamente libre que ahora, que tu
libertad está tejida de amor y de desprendimiento, de seguridad y de
inseguridad: porque nada fías de ti y todo de Dios.
788. ¿Has visto cómo se represan las aguas en los embalses, para los tiempos
de sequía?... Del mismo modo, para lograr esa igualdad de carácter que
necesitas en el tiempo de dificultad, has de represar la alegría, las
razones claras y las luces que el Señor te manda.
789. Al extinguirse las llamaradas del primer entusiasmo, el avance a
oscuras se torna penoso. - Pero ese progreso, que cuesta, es el más firme. Y
luego, cuando menos lo esperes, cesará la oscuridad y volverán el entusiasmo
y el fuego. Persevera!
790. Dios nos quiere a sus hijos como fuerzas de ofensiva. - No podemos
quedarnos a la espectativa: lo nuestro es luchar, allá donde nos
encontremos, como un ejército en orden de batalla.
791. No se trata de realizar tus obligaciones apresuradamente, sino de
llevarlas a término sin pausa, al paso de Dios.
792. No te falta el trato agradable de conversador inteligente... Pero
también eres muy apático. - "Si no me buscan...", te excusas.
- Si no cambias - puntualizo- y no vas al encuentro de quienes te esperan,
nunca podrás ser un apóstol eficaz.
793. Tres puntos importantísimos para arrastrar las almas al Señor: que te
olvides de ti, y pienses sólo en la gloria de tu Padre Dios; que sometas
filialmente tu voluntad a la Voluntad del Cielo, como te enseñó Jesucristo;
que secundes dócilmente las luces del Espíritu Santo.
794. Tres días con sus noches busca María al Hijo que se ha perdido. Ojalá
podamos decir tú y yo que nuestra voluntad de encontrar a Jesús tampoco
conoce descanso.
CORAZON
795. Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda,
sino un corazón enamorado.
796. Después de veinte siglos, hemos de pregonar con seguridad plena que el
espíritu de Cristo no ha perdido su fuerza redentora, la única que sacia los
anhelos del corazón humano. - Comienza por meter esa verdad en el tuyo, que
estará en perpetua inquietud - como escribió San Agustín- mientras no lo
pongas enteramente en Dios.
797. Amar es... no albergar más que un solo pensamiento, vivir para la
persona amada, no pertenecerse, estar sometido venturosa y libremente, con
el alma y el corazón, a una voluntad ajena... y a la vez propia.
798. Todavía no quieres al Señor como el avaro sus riquezas, como una madre
a su hijo..., todavía te preocupas demasiado de ti mismo y de pequeñeces
tuyas! Sin embargo, notas que Jesús ya se ha hecho indispensable en tu
vida...
- Pues, en cuanto correspondas por completo a su llamada, te será también
indispensable en cada uno de tus actos.
799. Grítaselo fuerte, que ese grito es chifladura de enamorado!: Señor,
aunque te amo..., no te fíes de mí! Atame a Ti, cada día más!
800. No lo dudes: el corazón ha sido creado para amar. Metamos, pues, a
Nuestro Señor Jesucristo en todos los amores nuestros. Si no, el corazón
vacío se venga, y se llena de las bajezas más despreciables.
801. No existe corazón más humano que el de una criatura que rebosa sentido
sobrenatural. Piensa en Santa María, la llena de gracia, Hija de Dios Padre,
Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo: en su Corazón cabe la
humanidad entera sin diferencias ni discriminaciones. - Cada uno es su hijo,
su hija.
802. Las personas, cuando tienen el corazón muy pequeño, parece que guardan
sus afanes en un cajón pobre y apartado.
803. Has de conducirte cada día, al tratar a quienes te rodean, con mucha
comprensión, con mucho cariño, junto - claro está - con toda la energía
necesaria: si no, la comprensión y el cariño se convierten en complicidad y
en egoísmo.
804. Decía - sin humildad de garabato- aquel amigo nuestro: "no he
necesitado aprender a perdonar, porque el Señor me ha enseñado a querer".
805. Perdonar. Perdonar con toda el alma y sin resquicio de rencor! Actitud
siempre grande y fecunda.
- Ese fue el gesto de Cristo al ser enclavado en la cruz: "Padre,
perdónales, porque no saben lo que hacen", y de ahí vino tu salvación y la
mía.
806. Pena grande te produjo el comentario, bien poco cristiano, de aquella
persona: "perdona a tus enemigos - te decía- : no imaginas la rabia que les
da!"
- No te pudiste contener, y replicaste con paz: "no quiero baratear el amor
con la humillación del prójimo. Perdono, porque amo, con hambre de imitar al
Maestro".
807. Evita con delicadeza todo lo que pueda herir el corazón de los demás.
808. ¿Por qué , entre diez maneras de decir que "no", has de escoger siempre
la más antipática? - La virtud no desea herir.
809. Mira: tenemos que amar a Dios no sólo con nuestro corazón, sino con el
"Suyo", y con el de toda la humanidad de todos los tiempos...: si no, nos
quedaremos cortos para corresponder a su Amor.
810. Me duele que, quienes se han entregado a Dios, presenten la imagen o
den pie a que se les tome por solterones: si tienen el Amor por antonomasia!
- Solterones serán, si no saben amar a Quien tanto ama.
811. Alguno ha comparado el corazón a un molino, que se mueve por el viento
del amor, de la pasión...
Efectivamente, ese "molino" puede moler trigo, cebada, estiércol... -
Depende de nosotros!
812. El demonio - padre de la mentira y víctima de su soberbia- intenta
remedar al Señor hasta en el modo de hacer prosélitos. ¿Te has fijado?: lo
mismo que Dios se vale de los hombres para salvar almas y llevarlas a la
santidad, satanás se sirve de otras personas, para entorpecer esa labor y
aun para perderlas. Y - no te asustes- de la misma manera que Jesús busca,
como instrumentos, a los más próximos - parientes, amigos, colegas, etc.- ,
el demonio también intenta, con frecuencia, mover a esos seres más queridos,
para inducir al mal.
Por eso, si los lazos de la sangre se convierten en ataduras, que te impiden
seguir los caminos de Dios, córtalos con decisión. Y quizá tu determinación
desate también a quienes estaban enredados en las mallas de Lucifer.
813. Gracias, Jesús mío!, porque has querido hacerte perfecto Hombre, con un
Corazón amante y amabilísimo, que ama hasta la muerte y sufre; que se llena
de gozo y de dolor; que se entusiasma con los caminos de los hombres, y nos
muestra el que lleva al Cielo; que se sujeta heroicamente al deber, y se
conduce por la misericordia; que vela por los pobres y por los ricos; que
cuida de los pecadores y de los justos...
- Gracias, Jesús mío, y danos un corazón a la medida del Tuyo!
814. Pide a Jesús que te conceda un Amor como hoguera de purificación, donde
tu pobre carne - tu pobre corazón- se consuma, limpiándose de todas las
miserias terrenas... Y, vacío de ti mismo, se colme de El. Pídele que te
conceda una radical aversión a lo mundano: que sólo te sostenga el Amor.
815. Has visto muy clara tu vocación - querer a Dios- , pero sólo con la
cabeza. Me aseguras que has metido el corazón en el camino..., pero a veces
te distraes, e incluso intentas volver la mirada atrás: señal de que no lo
has metido del todo. - Afina!
816. "He venido - así se expresa el Maestro- a enfrentar al hombre contra su
padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra..."
Cumpliendo lo que El te exige, demostrará s que los amas verdaderamente. Por
eso, no te escudes en el cariño que les tienes - total debe ser- , a la hora
de tu sacrificio personal. Si no, créeme, antepones, al amor de Dios, el de
tus padres; y, al de tus padres, tu amor propio.
- ¿Has entendido ahora, con más profundidad, la congruencia de las palabras
evangélicas?
817. El corazón! De vez en cuando, sin poder evitarlo, se proyecta una
sombra de luz humana, un recuerdo torpe, triste, "pueblerino"...
- Acude enseguida al Sagrario, física o espiritualmente: y tornarás a la
luz, a la alegría, a la Vida.
818. La frecuencia con que visitamos al Señor está en función de dos
factores: fe y corazón; ver la verdad y amarla.
819. El Amor se robustece también con negación y mortificación.
820. Si tuvieras un corazón grande y algo más de sinceridad, no te
detendrías a mortificar, ni te sentirías mortificado..., por detallitos.
821. Si te enfadas - en ocasiones es un deber; en otras, una flaqueza- , que
dure sólo pocos minutos. Y además, siempre con caridad: cariño!
822. ¿Reprender?... Muchas veces es necesario. Pero enseñando a corregir el
defecto. Nunca, por un desahogo de tu mal carácter.
823. Cuando hay que corregir, se ha de actuar con claridad y amabilidad; sin
excluir una sonrisa en los labios, si procede. Nunca - o muy rara vez- , por
la tremenda.
824. ¿Te sientes depositario del bien y de la verdad absoluta y, por tanto,
investido de un título personal o de un derecho a desarraigar el mal a toda
costa?
- Por ese camino no arreglarás nada: sólo por Amor y con amor!, recordando
que el Amor te ha perdonado y te perdona tanto.
825. Ama a los buenos, porque aman a Cristo... - Y ama también a los que no
le aman, porque tienen esa desgracia..., y especialmente porque El ama a
unos y a otros.
826. La gente de aquella tierra - tan apartada de Dios, tan desorientada- te
ha recordado las palabras del Maestro: "andan como ovejas sin pastor".
- Y has sentido que a ti también se te llenan las entrañas de compasión...:
decídete, desde el lugar que ocupas, a dar la vida en holocausto por todos.
827. Los pobres - decía aquel amigo nuestro- son mi mejor libro espiritual y
el motivo principal para mis oraciones. Me duelen ellos, y Cristo me duele
con ellos. Y, porque me duele, comprendo que le amo y que les amo.
828. Poniendo el amor de Dios en medio de la amistad, este afecto se depura,
se engrandece, se espiritualiza; porque se queman las escorias, los puntos
de vista egoístas, las consideraciones excesivamente carnales. No lo
olvides: el amor de Dios ordena mejor nuestros afectos, los hace más puros,
sin disminuirlos.
829. Esta situación te quema: se te ha acercado Cristo, cuando no eras más
que un miserable leproso! Hasta entonces, sólo cultivabas una cualidad
buena: un generoso interés por los demás. Después de ese encuentro,
alcanzaste la gracia de ver a Jesús en ellos, te enamoraste de El y ahora le
amas en ellos..., y te parece muy poco - tienes razón!- el altruismo que
antes te empujaba a prestar unos servicios al prójimo.
830. Acostúmbrate a poner tu pobre corazón en el Dulce e Inmaculado Corazón
de María, para que te lo purifique de tanta escoria, y te lleve al Corazón
Sacratísimo y Misericordioso de Jesús.
PUREZA
831. La castidad - la de cada uno en su estado: soltero, casado, viudo,
sacerdote- es una triunfante afirmación del amor.
832. El "milagro" de la pureza tiene como puntos de apoyo la oración y la
mortificación.
833. Más peligrosa se demuestra la tentación contra la castidad, cuanto más
disimulada viene: por presentarse insidiosamente, engaña mejor.
- No transijas, ni siquiera con la excusa de no "parecer raro"!
834. La santa pureza: humildad de la carne! Señor - le pedías- , siete
cerrojos para mi corazón. Y te aconsejé que le pidieses siete cerrojos para
tu corazón y, también, ochenta años de gravedad para tu juventud...
Además, vigila..., porque antes se apaga una centella que un incendio;
huye..., porque aquí es una vil cobardía ser "valiente"; no andes con los
ojos desparramados..., porque eso no indica ánimo despierto, sino insidia de
satanás.
Pero toda esta diligencia humana, con la mortificación, el cilicio, la
disciplina y el ayuno, qué poco valen sin Ti, Dios mío!
835. Así mató aquel confesor la concupiscencia de un alma delicada, que se
acusó de ciertas curiosidades: - " Bah!: instintos de machos y de hembras".
836. En cuanto se admite voluntariamente ese diálogo, la tentación quita la
paz del alma, del mismo modo que la impureza consentida destruye la gracia.
837. Ha seguido el camino de la impureza, con todo su cuerpo..., y con toda
su alma. - Su fe se ha ido desdibujando..., aunque bien le consta que no es
problema de fe.
838. "Usted me dijo que se puede llegar a ser otro" San Agustín, después de
mi pasado. No lo dudo, y hoy más que ayer quiero tratar de comprobarlo".
Pero has de cortar valientemente y de raíz, como el santo obispo de Hipona.
839. Sí, pide perdón contrito, y haz abundante penitencia por los sucesos
impuros de tu vida pasada, pero no quieras recordarlos.
840. Esa conversación... sucia, de cloaca!
- No basta con que no la secundes: manifiesta reciamente tu repugnancia!
841. Parece como si el "espíritu" se fuera reduciendo, empequeñeciendo,
hasta quedar en un puntito... Y el cuerpo se agranda, se agiganta, hasta
dominar. - Para ti escribió San Pablo: "castigo mi cuerpo y lo esclavizo, no
sea que, habiendo predicado a otros, venga yo a ser reprobado".
842. Qué pena dan los que afirman - por su personal experiencia triste- que
no se puede ser casto, viviendo y trabajando en medio del mundo!
- Con ese ilógico razonamiento, no deberían molestarse si otros ofenden la
memoria de sus padres, de sus hermanos, de su mujer, de su marido.
843. Aquel confesor, un poco rudo, pero experimentado, contuvo los desvaríos
de un alma y los redujo al orden, con esta afirmación: "andas ahora por
caminos de vacas; luego, ya te conformarás con ir por los de cabras; y
luego..., siempre como un animal, que no sabe mirar al cielo".
844. Tú serás... eso, lo que eres: un animalito. - Pero me has de reconocer
que otros son enterizos y castos. Ah!, y no te irrites luego, cuando no
cuenten contigo o cuando te ignoren: ellos y ellas organizan sus planes
humanos con personas que tienen alma y cuerpo..., no con animales.
845. Hay quien trae hijos al mundo para su industria, para su servicio, para
su egoísmo... Y no se acuerdan de que son un don maravilloso del Señor, del
que tendrán que dar especialísima cuenta.
Traer hijos, sólo para continuar la especie, también lo saben hacer - no te
me enfades- los animales.
846. Un matrimonio cristiano no puede desear cegar las fuentes de la vida.
Porque su amor se funda en el Amor de Cristo, que es entrega y sacrificio...
Además, como recordaba Tobías a Sara, los esposos saben que "nosotros somos
hijos de santos, y no podemos juntarnos a manera de los gentiles, que no
conocen a Dios".
847. Cuando éramos pequeños, nos pegábamos a nuestra madre, al pasar por
caminos oscuros o por donde había perros.
Ahora, al sentir las tentaciones de la carne, debemos juntarnos
estrechamente a Nuestra Madre del Cielo, por medio de su presencia bien
cercana y por medio de las jaculatorias.
- Ella nos defenderá y nos llevará a la luz.
848. Ni son más hombres, ni son más mujeres, por llevar esa vida
desordenada.
Se ve que, quienes así razonan, ponen su ideal de persona en las meretrices,
en los invertidos, en los degenerados..., en los que tienen el corazón
podrido y no podrán entrar en el Reino de los Cielos.
849. Permíteme un consejo, para que lo pongas en práctica a diario. Cuando
el corazón te haga notar sus bajas tendencias, reza despacio a la Virgen
Inmaculada: mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! - Y aconséjalo a
otros.
PAZ
850. Fomenta, en tu alma y en tu corazón - en tu inteligencia y en tu
querer- , el espíritu de confianza y de abandono en la amorosa Voluntad del
Padre celestial... - De ahí nace la paz interior que ansías.
851. ¿Cómo vas a tener paz, si te dejas arrastrar - contra los "tirones" de
la gracia- por esas pasiones, que ni siquiera intentas dominar?
El cielo empuja para arriba; tú - sólo tú : no busques excusas!- , para
abajo... - Y de este modo te desgarras.
852. Tanto la paz, como la guerra, están dentro de nosotros.
No se puede llegar al triunfo, a la paz, si faltan la lealtad y la decisión
de vencer en el combate.
853. Un remedio contra esas inquietudes tuyas: tener paciencia, rectitud de
intención, y mirar las cosas con perspectiva sobrenatural.
854. Aleja enseguida de ti - si Dios está contigo!- el temor y la
perturbación de espíritu...: evita de raíz esas reacciones, pues sólo sirven
para multiplicar las tentaciones y acrecentar el peligro.
855. Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al
revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose.
Además, recuerda la oración confiada del profeta: "el Señor es nuestro Juez,
el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; El es quien nos ha
de salvar".
- Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de
la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien.
856. Si - por tener fija la mirada en Dios- sabes mantenerte sereno ante las
preocupaciones, si aprendes a olvidar las pequeñeces, los rencores y las
envidias, te ahorrarás la pérdida de muchas energías, que te hacen falta
para trabajar con eficacia, en servicio de los hombres.
857. Aquel amigo nos confiaba sinceramente que jamás se había aburrido,
porque nunca se había encontrado solo, sin nuestro Amigo.
- Caía la tarde, con un silencio denso... Notaste muy viva la presencia de
Dios... Y, con esa realidad, qué paz!
858. Un saludo vibrante de un hermano te recordó, en aquel ambiente viajero,
que los caminos honestos del mundo están abiertos para Cristo: únicamente
falta que nos lancemos a recorrerlos, con espíritu de conquista.
Sí, Dios ha creado el mundo para sus hijos, para que lo habiten y lo
santifiquen: ¿a qué esperas?
859. Eres extraordinariamente feliz. A veces, cuando te das cuenta de que un
hijo de Dios le abandona, sientes - en medio de tu paz y de tu gozo íntimos-
un dolor de cariño, una amargura, que ni turba ni inquieta.
- Bien, pero... a poner todos los medios humanos y sobrenaturales para que
reaccione..., y a confiar con certidumbre en Jesucristo! Así, las aguas
vuelven siempre a su cauce.
860. Cuando te abandones de verdad en el Señor, aprenderás a contentarte con
lo que venga, y a no perder la serenidad, si las tareas - a pesar de haber
puesto todo tu empeño y los medios oportunos- no salen a tu gusto... Porque
habrán "salido" como le conviene a Dios que salgan.
861. Sigues teniendo despistes y faltas, y te duelen! A la vez, caminas con
una alegría que parece que te va a hacer estallar.
Por eso, porque te duelen - dolor de amor- , tus fracasos ya no te quitan la
paz.
862. Cuando se está a oscuras, cegada e inquieta el alma, hemos de acudir,
como Bartimeo, a la Luz. Repite, grita, insiste con más fuerza, "Domine, ut
videam!" - Señor, que vea!... Y se hará el día para tus ojos, y podrá s
gozar con la luminaria que El te concederá .
863. Lucha contra las asperezas de tu carácter, contra tus egoísmos, contra
tu comodidad, contra tus antipatías... Además de que hemos de ser
corredentores, el premio que recibirás - piénsalo bien- guardará relación
directísima con la siembra que hayas hecho.
864. Tarea del cristiano: ahogar el mal en abundancia de bien. No se trata
de campañas negativas, ni de ser atinada. Al contrario: vivir de afirmación,
llenos de optimismo, con juventud, alegría y paz; ver con comprensión a
todos: a los que siguen a Cristo y a los que le abandonan o no le conocen.
- Pero comprensión no significa abstencionismo, ni indiferencia, sino
actividad.
865. Por caridad cristiana y por elegancia humana, debes esforzarte en no
crear un abismo con nadie..., en dejar siempre una salida al prójimo, para
que no se aleje aún más de la Verdad.
866. La violencia no es buen sistema para convencer..., y mucho menos en el
apostolado.
867. El violento pierde siempre, aunque gane la primera batalla..., porque
acaba rodeado de la soledad de su incomprensión.
868. La táctica del tirano es conseguir que riñan entre sí los que, unidos,
podrían hacerle caer. - Vieja artimaña usada por el enemigo - por el diablo
y por sus corifeos- , para desbaratar muchos planes apostólicos.
869. Esos..., que ven contrincantes donde sólo hay hermanos, niegan con sus
obras su profesión de cristianos.
870. Con la polémica agresiva, que humilla, raramente se resuelve una
cuestión. Y, desde luego, nunca se alcanza esclarecimiento cuando, entre los
que disputan, hay un fanático.
871. No me explico tu enfado, ni tu desencanto. Te han correspondido con tu
misma moneda: el deleite en las injurias, a través de la palabra y de las
obras.
Aprovecha la lección y, en adelante, no me olvides que también tienen
corazón los que contigo conviven.
872. Para que no me pierdas la paz, en aquellos tiempos de dura e injusta
contradicción, te recordé : "si nos abren la cabeza, no le daremos mayor
importancia: será que debemos llevarla abierta".
873. Paradoja: desde que me decidí a seguir el consejo del Salmo: "arroja
sobre el Señor tus preocupaciones, y El te sostendrá ", cada día tengo menos
preocupaciones en la cabeza... Y a la vez, con el trabajo oportuno, se
resuelve todo, con más claridad!
874. Santa María es - así la invoca la Iglesia- la Reina de la paz. Por eso,
cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la
convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con
ese título: "Regina pacis, ora pro nobis!" - Reina de la paz, ruega por
nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... - Te
sorprenderás de su inmediata eficacia.
MAS ALLA
875. El verdadero cristiano está siempre dispuesto a comparecer ante Dios.
Porque, en cada instante - si lucha para vivir como hombre de Cristo- , se
encuentra preparado para cumplir su deber.
876. Cara a la muerte, sereno! - Así te quiero. - No con el estoicismo frío
del pagano; sino con el fervor del hijo de Dios, que sabe que la vida se
muda, no se quita. - ¿Morir?... Vivir!
877. Doctor en Derecho y en Filosofía, preparaba una oposición a cátedra, en
la Universidad de Madrid. Dos carreras brillantes, realizadas con
brillantez.
Recibí un aviso suyo: estaba enfermo, y deseaba que fuera a verle. Llegué a
la pensión, donde se hospedaba. - "Padre, me muero", fue su saludo. Le animé
, con cariño. Quiso hacer confesión general. Aquella noche falleció.
Un arquitecto y un médico me ayudaron a amortajarle. - Y, a la vista de
aquel cuerpo joven, que rápidamente comenzó a descomponerse..., coincidimos
los tres en que las dos carreras universitarias no valían nada, comparadas
con la carrera definitiva que, buen cristiano, acababa de coronar.
878. Todo se arregla, menos la muerte... Y la muerte lo arregla todo.
879. La muerte llegará inexorable. Por lo tanto, qué hueca vanidad centrar
la existencia en esta vida! Mira cómo padecen tantas y tantos. A unos,
porque se acaba, les duele dejarla; a otros, porque dura, les aburre... No
cabe, en ningún caso, el errado sentido de justificar nuestro paso por la
tierra como un fin.
Hay que salirse de esa lógica, y anclarse en la otra: en la eterna. Se
necesita un cambio total: un vaciarse de sí mismo, de los motivos
egocéntricos, que son caducos, para renacer en Cristo, que es eterno.
880. Cuando pienses en la muerte, a pesar de tus pecados, no tengas miedo...
Porque El ya sabe que le amas..., y de qué pasta estás hecho.
- Si tú le buscas, te acogerá como el padre al hijo pródigo: pero has de
buscarle!
881. "Non habemus hic manentem civitatem" - no se halla en esta tierra
nuestra morada definitiva. - Y, para que no lo olvidemos, aparece con
crudeza, a veces, esta verdad a la hora de la muerte: incomprensión,
persecución, desprecio,... - Y siempre la soledad, porque - aunque estemos
rodeados de cariño- cada uno muere solo.
- Soltemos ya todas las amarras! Preparé monos de continuo para ese paso,
que nos llevará a la presencia eterna de la Trinidad Santísima.
882. El tiempo es nuestro tesoro, el "dinero" para comprar la eternidad.
883. Te has consolado con la idea de que la vida es un gastarse, un quemarla
en el servicio de Dios. - Así, gastándonos íntegramente por El, vendrá la
liberación de la muerte, que nos traerá la posesión de la Vida.
884. Aquel sacerdote amigo trabajaba pensando en Dios, asido a su mano
paterna, y ayudando a que los demás asimilaran estas ideas madres. Por eso,
se decía: cuando tú mueras, todo seguirá bien, porque continuará ocupándose
El.
885. No me hagas de la muerte una tragedia!, porque no lo es. Sólo a los
hijos desamorados no les entusiasma el encuentro con sus padres.
886. Todo lo de aquí abajo es un puñado de ceniza. Piensa en los millones de
personas - ya difuntas- "importantes" y "recientes", de quienes no se
acuerda nadie.
887. Esta ha sido la gran revolución cristiana: convertir el dolor en
sufrimiento fecundo; hacer, de un mal, un bien. Hemos despojado al diablo de
esa arma...; y, con ella, conquistamos la eternidad.
888. Tremendo se revelará el juicio para los que, sabiendo perfectamente el
camino, y habiéndolo enseñado y exigido a los otros, no lo hayan recorrido
ellos mismos.
- Dios los juzgará y los condenará con sus propias palabras.
889. EL purgatorio es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de
los que desean identificarse con El.
890. Sólo el infierno es castigo del pecado. La muerte y el juicio no son
más que consecuencias, que no temen quienes viven en gracia de Dios.
891. Si alguna vez te intranquiliza el pensamiento de nuestra hermana la
muerte, porque te ves tan poca cosa!, anímate y considera: ¿qué será ese
Cielo que nos espera, cuando toda la hermosura y la grandeza, toda la
felicidad y el Amor infinitos de Dios se viertan en el pobre vaso de barro
que es la criatura humana, y la sacien eternamente, siempre con la novedad
de una dicha nueva?
892. Cuando se choca con la amarga injusticia de esta vida, cómo se goza el
alma recta, al pensar en la Justicia eterna de su Dios eterno!
- Y, dentro del conocimiento de sus propias miserias, se le escapa, con
eficaces deseos, aquella exclamación paulina: "non vivo ego" - no soy yo
quien vive ahora!, es Cristo quien vive en mí!: y vivirá eternamente.
893. Qué contento se debe morir, cuando se han vivido heroicamente todos los
minutos de la vida! - Te lo puedo asegurar porque he presenciado la alegría
de quienes, con serena impaciencia, durante muchos años, se han preparado
para ese encuentro.
894. Pide que ninguno de nosotros falle al Señor. - No nos será difícil, si
no hacemos el tonto. Porque nuestro Padre Dios ayuda en todo: incluso
haciendo temporal este destierro nuestro en el mundo.
895. El pensamiento de la muerte te ayudará a cultivar la virtud de la
caridad, porque quizá ese instante concreto de convivencia es el último en
que coincides con éste o con aquél...: ellos o tú , o yo, podemos faltar en
cualquier momento.
896. Decía un alma ambiciosa de Dios: por fortuna, los hombres no somos
eternos!
897. Me hizo meditar aquella noticia: cincuenta y un millones de personas
fallecen al año; noventa y siete al minuto. El pescador - ya lo dijo el
Maestro- echa sus redes al mar, el Reino del Cielo es semejante a una red
barredera..., y de ahí serán escogidos los buenos; los malos, los que no
reúnen condiciones, desechados para siempre! Cincuenta y un millones mueren
al año, noventa y siete al minuto: díselo también a otros.
898. En cuerpo y alma ha subido a los Cielos nuestra Madre. Repítele que,
como hijos, no queremos separarnos de Ella... Te escuchará !
LA LENGUA
899. Don de lenguas, saber transmitir la ciencia de Dios: recurso
imprescindible para quien ha de ser apóstol. - Por eso, todos los días pido
a Dios Nuestro Señor que lo conceda a cada una y a cada uno de sus hijos.
900. Aprende a decir que no, sin herir innecesariamente, sin recurrir al
rechazo tajante, que rasga la caridad.
- Recuerda que estás siempre delante de Dios!
901. ¿Te molesta que insista, del mismo modo, en las mismas cosas
esenciales?, ¿que no tenga en cuenta esas corrientes en boga? - Mira; de
igual manera se ha definido en los siglos la línea recta, porque es la más
clara y breve. Otra definición resultaría más oscura y complicada.
LA LENGUA
902. Acostúmbrate a hablar cordialmente de todo y de todos; en particular,
de cuantos trabajan en el servicio de Dios.
Y cuando no sea posible, calla!: también los comentarios bruscos o
desenfadados pueden rayar en la murmuración o en la difamación.
903. Decía un muchachote que acababa de entregarse más íntimamente a Dios:
"ahora lo que me hace falta es hablar menos, visitar enfermos y dormir en el
suelo".
- Aplícate el cuento.
904. De los sacerdotes de Cristo no se ha de hablar más que para alabarles!
- Deseo con toda mi alma que mis hermanos y yo lo tengamos muy en cuenta,
para nuestra conducta diaria.
905. La mentira tiene muchas facetas: reticencia, cabildeo, murmuración... -
Pero es siempre arma de cobardes.
906. No hay derecho a que te dejes impresionar por la primera o por la
última conversación!
Escucha con respeto, con interés; da crédito a las personas..., pero tamiza
tu juicio en la presencia de Dios.
907. Murmuran. Y luego ellos mismos se encargan de que alguno venga
enseguida a contarte el "se dice"... - ¿Villanía? - Sin duda. Pero no me
pierdas la paz, ya que ningún daño podrá hacerte su lengua, si trabajas con
rectitud... - Piensa: qué bobos son, qué poco tacto humano tienen, qué falta
de lealtad con sus hermanos..., y especialmente con Dios!
Y no me caigas tú en la murmuración, por un mal entendido derecho de
réplica. Si has de hablar, sírvete de la corrección fraterna, como aconseja
el Evangelio.
908. No te preocupen esas contradicciones, esas habladurías: ciertamente
trabajamos en una labor divina, pero somos hombres... Y resulta lógico que,
al andar, levantemos el polvo del camino.
Eso que te molesta, que te hiere..., aprovéchalo para tu purificación y, si
es preciso, para rectificar.
909. Murmurar, dicen, es muy humano. - He replicado: nosotros hemos de vivir
a lo divino.
La palabra malvada o ligera de un solo hombre puede formar una opinión, y
aun poner de moda que se hable mal de alguien... Luego, esa murmuración sube
de abajo, llega a la altura, y quizá se condensa en negras nubes.
- Pero, cuando el hostigado es un alma de Dios, las nubes se resuelven en
lluvia fecunda, suceda lo que suceda; y el Señor se encarga de ensalzar, en
lo que pretendían humillarle o difamarle.
910. No querías creerlo, pero has tenido que rendirte a la evidencia, a
costa tuya: aquellas afirmaciones que pronunciaste sencillamente y con sano
sentido católico, las han retorcido con malicia los enemigos de la fe.
Es verdad, "hemos de ser cándidos como las palomas..., y prudentes como las
serpientes". No hables a destiempo ni fuera de lugar.
911. Porque no sabes - o no quieres- imitar la conducta noble de aquel
hombre, tu secreta envidia te empuja a ridiculizarle.
912. La maledicencia es hija de la envidia; y la envidia, el refugio de los
infecundos.
Por eso, ante la esterilidad, examina tu punto de mira: si trabajas y no te
molesta que otros también trabajen y consigan frutos, esa esterilidad es
sólo aparente: ya recogerá s la cosecha a su tiempo.
913. Hay algunos que, cuando no causan daño o no mortifican a los demás,
parecen considerarse desocupados.
914. A veces, pienso que los murmuradores son como pequeños endemoniados...
- Porque el demonio se insinúa siempre con su espíritu maligno de crítica a
Dios, o a los seguidores de Dios.
915. Pollinerías!, comentas despreciativo.
- ¿Las conoces? ¿No? - Entonces, ¿cómo hablas de lo que no sabes?
916. Responde a ese murmurador: ya se lo contaré o hablaré con el
interesado.
917. Ha escrito un autor contemporáneo: "el chismorreo es siempre inhumano;
revela una valía personal mediocre; es un signo de ineducación; demuestra
falta de sentimiento distinguido; es indigno del cristiano".
918. Evita siempre la queja, la crítica, las murmuraciones...: evita a
rajatabla todo lo que pueda introducir discordia entre hermanos.
919. Tú , que estás constituido en muy alta autoridad, serías imprudente si
interpretases el silencio de los que escuchan como signo de aquiescencia:
piensa que no les dejas que te expongan sus sugerencias, y que te sientes
ofendido si llegan a comunicártelas. - Has de corregirte.
920. Esta ha de ser tu actitud ante la difamación. Primero, perdonar: a
todos, desde el primer instante y de corazón. - Después, querer: que no se
te escape ni una falta de caridad: responde siempre con amor!
- Pero, si se ataca a tu Madre, a la Iglesia, defiéndela valientemente; con
calma, pero con firmeza y con entereza llena de reciedumbre, impide que
manchen, o que estorben, el camino por donde han de ir las almas, que
quieren perdonar y responder con caridad, cuando sufren injurias personales.
921. El pueblo más pequeño - comentaba uno, cansado de murmuraciones-
debería ser como la capital.
- No sabía, pobre, que es lo mismo.
- Tú , por amor a Dios y al prójimo, no caigas en un defecto tan
pueblerino..., y tan poco cristiano. - De los primeros seguidores de Cristo
se afirmaba: mirad cómo se quieren! ¿Cabe decir lo mismo de ti, de mí, a
toda hora?
922. Las críticas contra las obras de apostolado suelen ser de dos estilos:
unos presentan la labor como una estructura complicadísima...; otros la
tildan de faena cómoda y fácil.
En el fondo, esa "objetividad" se reduce a miras estrechas, con una buena
dosis de charlatana gandulería. - Pregúntales sin enfado: ¿vosotros, qué
hacéis?
923. Para los mandatos de tu fe, quizá no puedes pedir simpatía, pero has de
exigir respeto.
924. Quienes te han hablado mal de ese amigo leal a Dios, son los mismos que
murmurarán de ti, cuando te decidas a portarte mejor.
925. Determinados comentarios solamente pueden herir a los que se sienten
tocados. Por eso, cuando se camina - cabeza y corazón- tras el Señor, las
críticas se acogen como purificación, y sirven de acicate para avivar el
paso.
926. La Trinidad Beatísima ha coronado a nuestra Madre.
- Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, nos pedirá cuenta de toda
palabra ociosa. Otro motivo para que digamos a Santa María que nos enseñe a
hablar siempre en la presencia del Señor.
PROPAGANDA
927. Convéncete: tu apostolado consiste en difundir bondad, luz, entusiasmo,
generosidad, espíritu de sacrificio, constancia en el trabajo, profundidad
en el estudio, amplitud en la entrega, estar al día, obediencia absoluta y
alegre a la Iglesia, caridad perfecta...
- Nadie da lo que no tiene.
928. Para ti, todavía joven y que acabas de emprender el camino, este
consejo: como Dios se lo merece todo, procura destacar profesionalmente,
para que puedas después propagar tus ideas con mayor eficacia.
929. No lo olvides: tanto mejor convencemos cuanto más convencidos estamos.
930. "No se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un
candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa; brille así vuestra
luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen
a vuestro Padre que está en los cielos".
Y, al final de su paso por la tierra, manda: "euntes docete" - id y enseñad.
Quiere que su luz brille en la conducta y en las palabras de sus discípulos,
en las tuyas también.
931. Resulta chocante la frecuencia con que, en nombre de la libertad!,
tantos tienen miedo - y se oponen!- a que los católicos sean sencillamente
buenos católicos.
932. Guárdate de los propagadores de calumnias e insinuaciones, que unos
recogen por ligereza y otros por mala fe, destruyendo la serenidad del
ambiente y envenenando la opinión pública.
En ocasiones, la verdadera caridad pide que se denuncien esos atropellos y a
sus promotores. Si no, con su conciencia desviada o poco formada, ellos y
quienes les oyen pueden razonar: callan, luego otorgan.
933. Vociferan los sectarios contra lo que llaman "nuestro fanatismo",
porque los siglos pasan y la Fe católica permanece inmutable.
En cambio, el fanatismo de los sectarios - porque no guarda relación con la
verdad- cambia en cada tiempo de vestidura, alzando contra la Santa Iglesia
el espantajo de meras palabras, vacías de contenido por sus hechos:
"libertad", que encadena; "progreso", que devuelve a la selva; "ciencia",
que esconde ignorancia... Siempre un pabellón que encubre vieja mercancía
averiada.
Ojalá se haga cada día más fuerte "tu fanatismo" por la Fe, única defensa de
la única Verdad!
934. No te asustes ni te asombres, ante la cerrazón de algunos. Nunca dejará
de haber fatuos que esgriman, con alardes de cultura, el arma de su
ignorancia.
935. Qué pena comprobar cómo marchan unidos, por distintas pasiones - pero
unidos contra los cristianos, hijos de Dios- , los que odian al Señor y
algunos que afirman que están a su servicio!
936. En ciertos ambientes, sobre todo en los de la esfera intelectual, se
aprecia y se palpa como una consigna de sectas, servida a veces hasta por
católicos, que - con cínica perseverancia- mantiene y propaga la calumnia,
para echar sombras sobre la Iglesia, o sobre personas y entidades, contra
toda verdad y toda lógica.
Reza a diario, con fe: "ut inimicos Sanctae Ecclesiae - enemigos, porque así
se proclaman ellos- humiliare digneris, te rogamus audi nos!" Confunde,
Señor, a los que te persiguen, con la claridad de tu luz, que estamos
decididos a propagar.
937. ¿Que es vieja esa idea del catolicismo, y por tanto inaceptable?... -
Más antiguo es el sol, y no ha perdido su luz; más arcaica el agua, y aún
quita la sed y refresca.
938. No se puede tolerar que nadie, ni aun con buen fin, falsee la historia
o la vida. - Pero supone una gran equivocación levantar un pedestal a los
enemigos de la Iglesia, que han gastado sus días en esa persecución.
Convéncete: la verdad histórica no padece, porque un cristiano no colabore a
construir un pedestal, que no debe existir: ¿desde cuándo el odio se ha
colocado como modelo?
939. La propaganda cristiana no necesita provocar antagonismos, ni maltratar
a los que no conocen nuestra doctrina. Si se procede con caridad - "caritas
omnia suffert!" - el amor lo soporta todo- , quien era contrario, defraudado
de su error, sincera y delicadamente puede acabar comprometiéndose. - Sin
embargo, no caben cesiones en el dogma, en nombre de una ingenua "amplitud
de criterio", porque, quien así actuara, se expondría a quedarse fuera de la
Iglesia: y, en lugar de lograr el bien para otros, se haría daño a sí mismo.
940. El cristianismo es "insólito", no se acomoda a las cosas de este mundo.
Y é se es quizá su "mayor inconveniente", y la bandera de los mundanos.
941. Algunos no saben nada de Dios..., porque no les han hablado en términos
comprensibles.
942. Donde no te llegue la inteligencia, pide que te alcance la santa
pillería, para servir más y mejor a todos.
943. Créeme, el apostolado, la catequesis, de ordinario, ha de ser capilar:
uno a uno. Cada creyente con su compañero inmediato.
A los hijos de Dios nos importan todas las almas, porque nos importa cada
alma.
944. Ampárate en la Virgen, Madre del Buen Consejo, para que de tu boca no
salgan jamás ofensas a Dios.
RESPONSABILIDAD
945. Si los cristianos viviéramos de veras conforme a nuestra fe, se
produciría la más grande revolución de todos los tiempos... La eficacia de
la corredención depende también de cada uno de nosotros! - Medítalo.
946. Te sentirás plenamente responsable cuando comprendas que, cara a Dios,
sólo tienes deberes. Ya se encarga El de concederte derechos!
947. Ojalá te acostumbres a ocuparte a diario de los demás, con tanta
entrega, que te olvides de que existes!
948. Un pensamiento que te ayudará , en los momentos difíciles: cuanto más
aumente mi fidelidad, mejor contribuiré a que otros crezcan en esta virtud.
- Y resulta tan atrayente sentirnos sostenidos unos por otros!
949. No me seas "teórico": han de ser nuestras vidas, cada jornada, las que
conviertan esos ideales grandiosos en una realidad cotidiana, heroica y
fecunda.
950. Efectivamente, lo viejo merece respeto y agradecimiento. Aprender, sí.
Tener en cuenta esas experiencias, también. Pero no exageremos: cada cosa a
su tiempo. ¿Acaso nos vestimos con chupa y calzón, y cubrimos nuestras
cabezas con una peluca empolvada?
951. No te enfades: muchas veces un comportamiento irresponsable denota
falta de cabeza o de formación, más que carencia de buen espíritu.
Necesario será exigir a los maestros, a los directores, que colmen esas
lagunas con su cumplimiento responsable del deber.
- Necesario será que te examines..., si ocupas tú uno de esos puestos.
952. Corres el gran peligro de conformarte con vivir - o de pensar en que
debes vivir- como un "niño bueno", que se aloja en una casa ordenada, sin
problemas, y que no conoce más que la felicidad.
Eso es una caricatura del hogar de Nazaret: Cristo, porque traía la
felicidad y el orden, salió a propagar esos tesoros entre los hombres y
mujeres de todos los tiempos.
953. Me parecen muy lógicas tus ansias de que la humanidad entera conozca a
Cristo. Pero comienza con la responsabilidad de salvar las almas de los que
contigo conviven, de santificar a cada uno de tus compañeros de trabajo o de
estudio... - Esta es la principal misión que el Señor te ha encomendado.
954. Compórtate como si de ti, exclusivamente de ti, dependiera el ambiente
del lugar donde trabajas: ambiente de laboriosidad, de alegría, de presencia
de Dios y de visión sobrenatural.
- No entiendo tu abulia. Si tropiezas con un grupo de compañeros un poco
difícil - que quizá ha llegado a ser difícil por tu abandono- , te
desentiendes de ellos, escurres el bulto, y piensas que son un peso muerto,
un lastre que se opone a tus ilusiones apostólicas, que no te entenderán...
- ¿Cómo quieres que te oigan si, aparte de quererles y servirles con tu
oración y mortificación, no les hablas?...
- Cuántas sorpresas te llevará s el día en que te decidas a tratar a uno, a
otro, y a otro! Además, si no cambias, con razón podrán exclamar,
señalándote con el dedo: "hominem non habeo!" - no tengo quien me ayude!
955. Oyeme: las cosas santas, cuando se ven santamente, cuando se viven
todos los días santamente..., no se convierten en cosas "de todos los días".
El quehacer entero de Jesucristo en esta tierra fue humano, y divino!
956. No puedes conformarte con vivir - dices- como los demás, con fe del
montón. - Efectivamente, has de tener fe personal: con sentido de
responsabilidad.
957. La Trinidad Santísima te concede su gracia, y espera que la aproveches
responsablemente: ante tanto beneficio no cabe andar con posturas cómodas,
lentas, perezosas..., porque, además, las almas te esperan.
958. Para ti, que tienes ese gran problema. - Si se plantea bien el asunto,
es decir, con serena y responsable visión sobrenatural, la solución se
encuentra siempre.
59. Al coger a sus niños en brazos, las madres - las buenas madres- procuran
no llevar alfileres que puedan herir a esas criaturas...: al tratar con las
almas, hemos de poner toda la suavidad... y toda la energía necesaria.
960. "Custos, quid de nocte!" - Centinela, alerta!
Ojalá tú también te acostumbraras a tener, durante la semana, tu día de
guardia: para entregarte más, para vivir con más amorosa vigilancia cada
detalle, para hacer un poco más de oración y de mortificación.
Mira que la Iglesia Santa es como un gran ejército en orden de batalla. Y tú
, dentro de ese ejército, defiendes un "frente", donde hay ataques y luchas
y contraataques. ¿Comprendes?
Esa disposición, al acercarte más a Dios, te empujará a convertir tus
jornadas, una tras otra, en días de guardia.
961. En el reverso de una vocación "perdida" o de una respuesta negativa a
esas llamadas constantes de la gracia, se debe ver la voluntad permisiva de
Dios. - Ciertamente: pero, si somos sinceros, bien nos consta que no
constituye eximente ni atenuante, porque apreciamos, en el anverso, el
personal incumplimiento de la Voluntad divina, que nos ha buscado para Sí, y
no ha encontrado correspondencia.
962. Si tú amas de verdad a tu Patria - y estoy seguro de que la amas- ,
ante un alistamiento voluntario para defenderla de un peligro inminente, no
dudarías en inscribir tu nombre. En momentos de emergencia, ya te lo he
escrito, todos son útiles: hombres y mujeres; viejos, maduros, jóvenes y
hasta adolescentes. Sólo quedan al margen los incapaces y los niños.
Cada día se convoca, no ya un alistamiento voluntario - eso es poco- , sino
una movilización general de almas, para defender el Reino de Cristo. Y el
mismo Rey, Jesús, te ha llamado expresamente por tu nombre. Te pide que
luches las batallas de Dios, poniendo a su servicio lo más elevado de tu
alma: tu corazón, tu voluntad, tu entendimiento, todo tu ser.
- Escúchame: la carne, con tu pureza de vida y especialmente con la
protección de la Virgen, no es problema. - ¿Serás tan cobarde, que
intentarás librarte del llamamiento, excusándote con que tienes enfermo el
corazón, la voluntad o el entendimiento?... ¿Pretendes justificarte y
quedarte en servicios auxiliares?
- El Señor quiere hacer de ti un instrumento de vanguardia - ya lo eres- y,
si vuelves la espalda, no mereces más que lástima, por traidor!
963. Si el tiempo fuera solamente oro..., podrías perderlo quizá . - Pero el
tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda.
964. El Señor convirtió a Pedro - que le había negado tres veces- sin
dirigirle ni siquiera un reproche: con una mirada de Amor.
- Con esos mismos ojos nos mira Jesús, después de nuestras caídas. Ojalá
podamos decirle, como Pedro: " Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te
amo!", y cambiemos de vida.
965. Razonan que, en nombre de la caridad, proceden con delicadeza y
comprensión, ante los que atropellan.
- Ruego a Dios que esa delicadeza y esa comprensión no sean el camuflaje
de... sus respetos humanos, de su comodidad!, para permitir que cometan el
mal. Porque entonces... su delicadeza y su comprensión sólo serían
complicidad en la ofensa a Dios.
966. No cabe facilitar la conversión de un alma, a costa de hacer posible la
perversión de otras muchas.
967. Si alguno aceptara que, entre los corderos, se criasen lobos..., puede
imaginarse con facilidad la suerte que correrían sus corderos.
968. Los hombres mediocres, mediocres en cabeza y en espíritu cristiano,
cuando se alzan en autoridad, se rodean de necios: su vanidad les persuade,
falsamente, de que así nunca perderán el dominio.
Los discretos, en cambio, se rodean de doctos - que añadan al saber la
limpieza de vida- , y los transforman en hombres de gobierno. No les engaña
su humildad, pues - al engrandecer a los demás- se engrandecen ellos.
969. No es prudente elevar a hombres inéditos hasta una labor importante de
dirección, para ver qué sale. - Como si el bien común pudiera depender de
una caja de sorpresas!
970. ¿Constituido en autoridad, y obras por el qué dirán los hombres? -
Vejestorio! - Primero, te ha de importar el qué dirá Dios; luego - muy en
segundo término, y a veces nunca- , habrás de ponderar lo que puedan pensar
los demás. "A todo aquél - dice el Señor- que me reconociere delante de los
hombres, yo también le reconoceré delante de mi Padre, que está en los
cielos. Mas a quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré
delante de mi Padre, que está en los cielos".
971. Tú , que ocupas un puesto de responsabilidad, al ejercer tu tarea,
recuerda: lo que es personal, perece con la persona que se hizo
imprescindible.
972. Una norma fundamental de buen gobierno: repartir responsabilidades, sin
que esto signifique buscar comodidad o anonimato. Insisto, repartir
responsabilidades: pidiendo a cada uno cuentas de su encargo, para poder
"rendir cuentas" a Dios; y a las almas, si es preciso.
973. Al resolver los asuntos, procura no exagerar nunca la justicia hasta
olvidarte de la caridad.
974. La resistencia de una cadena se mide por su eslabón más débil.
975. No digas de ninguno de tus subordinados: no vale. - Eres tú el que no
vale: porque no sabes colocarlo en el sitio donde puede funcionar.
976. Rechaza la ambición de honores; contempla, en cambio, los instrumentos,
los deberes y la eficacia. - Así, no ambicionará s los cargos y, si llegan,
los mirarás en su justa medida: cargas en servicio a las almas.
977. A la hora del desprecio de la Cruz, la Virgen está allá , cerca de su
Hijo, decidida a correr su misma suerte. - Perdamos el miedo a conducirnos
como cristianos responsables, cuando no resulta cómodo en el ambiente donde
nos desenvolvemos: Ella nos ayudará .
PENITENCIA
978. Nuestro Señor Jesús lo quiere: es preciso seguirle de cerca. No hay
otro camino. Esa es la obra del Espíritu Santo en cada alma - en la tuya- :
sé dócil, no opongas obstáculos a Dios, hasta que haga de tu pobre carne un
Crucifijo.
979. Si la palabra amor sale muchas veces de la boca, sin estar respaldada
con pequeños sacrificios, llega a cansar.
980. Desde todos los puntos de vista, es de una importancia extraordinaria
la mortificación.
- Por razones humanas, pues el que no sabe dominarse a sí mismo jamás
influirá positivamente en los demás, y el ambiente le vencerá , en cuanto
halague sus gustos personales: será un hombre sin energía, incapaz de un
esfuerzo grande cuando sea necesario.
- Por razones divinas: ¿no te parece justo que, con estos pequeños actos,
demostremos nuestro amor y acatamiento al que todo lo dio por nosotros?
981. El espíritu de mortificación, más que como una manifestación de Amor,
brota como una de sus consecuencias. Si fallas en esas pequeñas pruebas,
reconócelo, flaquea tu amor al Amor.
982. ¿No te has fijado en que las almas mortificadas, por su sencillez,
hasta en este mundo gozan más de las cosas buenas?
983. Sin mortificación, no hay felicidad en la tierra.
984. Cuando te decidas a ser mortificado, mejorará tu vida interior y serás
mucho más fecundo.
985. No lo debemos olvidar: en todas las actividades humanas, tiene que
haber hombres y mujeres con la Cruz de Cristo en sus vidas y en sus obras,
alzada, visible, reparadora; símbolo de la paz, de la alegría; símbolo de la
Redención, de la unidad del género humano, del amor que Dios Padre, Dios
Hijo y Dios Espíritu Santo, la Trinidad Beatísima ha tenido y sigue teniendo
a la humanidad.
986. "¿No se reirá , Padre, si le digo que - hace unos días- me sorprendí
ofreciéndole al Señor, de una manera espontánea, el sacrificio de tiempo que
me suponía tener que arreglar, a uno de mis pequeños, un juguete
descompuesto?"
- No me sonrío, gozo!: porque, con ese Amor, se ocupa Dios de recomponer
nuestros desperfectos.
987. Sé mortificado, pero no ramplón ni amargado. - Sé recogido, pero no
encogido.
988. Un día sin mortificación es un día perdido, porque no nos hemos negado,
no hemos vivido el holocausto.
989. ¿No has contrariado, alguna vez, en algo, tus gustos, tus caprichos? -
Mira que Quien te lo pide está enclavado en una Cruz - sufriendo en todos
sus sentidos y potencias- , y una corona de espinas cubre su cabeza... por
ti.
990. Te presentas como un teórico formidable... - Pero no cedes ni en
menudencias insignificantes! - No creo en ese espíritu tuyo de
mortificación!
991. Cuidar las cosas pequeñas supone una mortificación constante, camino
para hacer más agradable la vida a los demás.
992. Prefiero las virtudes a las austeridades, dice con otras palabras Yavé
al pueblo escogido, que se engaña con ciertas formalidades externas.
Por eso hemos-
de cultivar la penitencia y la mortificación, como muestras verdaderas de
amor a Dios y al prójimo.
993. En la meditación, la Pasión de Cristo sale del marco frío de la
historia o de la piadosa consideración, para presentarse delante de los
ojos, terrible, agobiadora, cruel, sangrante..., llena de Amor.
- Y se siente que el pecado no se reduce a una pequeña "falta de
ortografía": es crucificar, desgarrar a martillazos las manos y los pies del
Hijo de Dios, y hacerle saltar el corazón.
994. Si de veras deseas ser alma penitente - penitente y alegre- , debes
defender, por encima de todo, tus tiempos diarios de oración - de oración
íntima, generosa, prolongada- , y has de procurar que esos tiempos no sean a
salto de mata, sino a hora fija, siempre que te resulte posible. No cedas en
estos detalles.
Sé esclavo de este culto cotidiano a Dios, y te aseguro que te sentirás
constantemente alegre.
995. El cristiano triunfa siempre desde la Cruz, desde su propia renuncia,
porque deja que actúe la Omnipotencia divina.
996. Cuando recuerdes tu vida pasada, pasada sin pena ni gloria, considera
cuánto tiempo has perdido y cómo lo puedes recuperar: con penitencia y con
mayor entrega.
997. Al pensar en todo lo de tu vida que se quedará sin valor, por no
haberlo ofrecido a Dios, deberías sentirte avaro: ansioso de recogerlo todo,
también de no desaprovechar ningún dolor. - Porque, si el dolor acompaña a
la criatura, ¿qué es sino necedad el desperdiciarlo?
998. ¿Tienes espíritu de oposición, de contradicción?... Bien: ejercítalo en
oponerte, en contradecirte a ti mismo!
999. Mientras descansa la Sagrada Familia, se aparece el Angel a José , para
que huyan a Egipto. María y José toman al Niño y emprenden el camino sin
demora. No se rebelan, no se excusan, no esperan a que termine la noche...:
di a Nuestra Madre Santa María y a Nuestro Padre y Señor San José que
deseamos amar prontamente toda la penitencia pasiva.
1000. Escribo este número para que tú y yo acabemos el libro sonriendo, y se
queden tranquilos los benditos lectores que, por simplicidad o por malicia,
buscaron la cábala en los 999 puntos de Camino. |
|