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Amy Welborn

"Descodificando a Da Vinci"


Los hechos reales ocultos en "El Código Da Vinci".
“Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. Prólogo a Isaías. 
Palabra, X.04

Índice:
Prólogo
Cómo usar este libro
Introducción
Capítulo 1: Secretos y mentiras
Evangelios gnósticos
Los «otros» Evangelios
Capítulo 2: ¿Quién seleccionó los Evangelios?
Un desarrollo no tan sorprendente
Pues bien: sencillamente, eso no sucedió.
Dichos e historias
Ahora, volvamos atrás y veamos hasta dónde hemos llegado.
Innumerables traducciones, adiciones y revisiones
Ahora, si os tomáis la molestia, atended a esto:
La formación del Canon
¿Por qué no figuran hoy en nuestro Nuevo Testamento?
¿Y qué?
Capítulo 3: Elección divina
Constantino
El Concilio de Nicea
¡Jesús es el Señor!
Arrio y el Concilio
Un error más
Capítulo 4: ¿Reyes derrocados?
Detengámonos un momento y hagamos un balance:
Destronando reyes y atrayendo a millones
¿De qué habló?
Un Jesús más humano
¿Estuvo casado Jesús?
Meier concluye:
La verdad y las consecuencias
Capítulo 5: María, llamada Magdalena
¿Quién fue María Magdalena?
Entonces, ¿qué sucedió?
«La Cristiandad Magdalena»
Capítulo 6: ¿La era de las diosas?
Lo «sagrado femenino»
Herejes y brujas
¿No estamos olvidando algo?
Capítulo 7: ¿Dioses robados? El cristianismo y las religiones mistéricas
La evidencia
Misterios sobre misterios
El Dios-Sol
¿Hablamos ahora del domingo?
El tema fundamental
Capítulo 8: ¿Seguro que ha entendido correctamente a Leonardo?
¿Quién fue Leonardo?
¿Fue Leonardo un hereje?
La Virgen de las Rocas
La Adoración de los Magos
La Mona Lisa
La Última Cena
Capítulo 9: El Grial, el Priorato y los Caballeros Templarios
El Santo Grial
Los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión
Capítulo 10: El código católico
El Opus Dei
¿Los únicos cristianos?
Epílogo: ¿Por qué importa?
Seamos lógicos
El encuentro con Jesús

 


Prólogo

        En la primavera del 2003, Doubleday publicó una novela titulada The Da Vinci Code, de Dan Brown.
        Desembarcó apoyada por una extraordinariamente intensa campaña de marketing previa a su aparición, y al cabo de poco más de un año, había vendido casi seis millones de ejemplares; y muy pronto podréis ver en cualquier sala cercana una película sobre ella dirigida por Ron Howard (Apolo 13, Una mente maravillosa).
        Las estanterías de vuestra librería local están repletas de novelas de intriga, pero parece suceder algo especial con El Código Da Vinci... la gente no habla de ella como de las novelas de James Patterson o John Grisham. ¿Qué está pasando?
        Bueno; para decir toda la verdad, lo primero que está pasando es que cuenta con un marketing espléndido. Es importante ser conscientes de que en estos días, si un producto especial va rodeado de un “zumbido”, en la mayoría de los casos se debe a que la compañía ha trabajado duro para crear ese zumbido, como hizo Doubleday con este libro antes de su publicación.
        Pero, por supuesto, hay algo más. Una vez que la gente empieza a leer no puede evitar preguntarse por algunas de las desconcertantes afirmaciones que el autor, Dan Brown, expresa en su novela:
        • ¿Empleó realmente Leonardo da Vinci su arte para comunicar sus conocimientos secretos sobre el Santo Grial?
• ¿Es cierto que los Evangelios no relatan la verdadera historia de Jesús?
• ¿Estuvieron casados Jesús y María Magdalena?
• ¿Designó Jesús realmente a María Magdalena cono líder de su movimiento, y no a Pedro?
        Lo que parece intrigar a los lectores es que los personajes de la novela tienen respuesta a sus preguntas, y que las expresan en el libro como hechos basados objetivamente, apoyados en el trabajo y en las opiniones de historiadores e investigadores. Brown llega incluso a citar libros reales como fuentes de su novela. Naturalmente los lectores se preguntan cómo no habían oído hablar antes de todo esto. Y también se preguntan si lo que dice Brown es verdad y qué implicaciones puede tener para su fe. Después de todo, si lo que narran los Evangelios es falso, ¿no será una mentira todo el cristianismo?
        Este libro pretende ayudaros a desenredar todo esto y a explorar la verdad que oculta El Código Da Vinci. Investigaremos las fuentes de Brown y veremos si merecen ser consideradas como testimonios históricos. Estudiaremos la exactitud de sus interpretaciones de los escritos del cristianismo primitivo, sus enseñanzas y sus controversias, unos hechos que han sido ampliamente documentados y estudiados durante cientos de años por investigadores inteligentes y sin prejuicios. Y a lo largo de este estudio encontraremos un número sorprendente de errores flagrantes y manifiestos tanto sobre temas importantes como de poca importancia que deberían llamarnos la atención al leer la novela, considerándola como de ciencia ficción.
        En El Código Da Vinci se nos recuerda constantemente que las cosas no son realmente como parecen.
        Leed este libro sin prejuicios y descubriréis dónde está la auténtica verdad.

Cómo usar este libro

        No necesitas leer El Código Da Vinci para sacar provecho de este libro: te proporciona una sinopsis del argumento que te ayudará a comprender las importantes cuestiones que plantea la novela con objeto de que estés mejor informado cuando las discutas con otros.
        En Descodificando a Da Vinci, he tratado las cuestiones más frecuentes que me han planteado los lectores de aquella novela, especialmente las que se refieren a temas históricos y teológicos. Este libro encierra también un material que corrige y clarifica muchos de los errores e inexactitudes que se contienen en El Código Da Vinci.
        Este libro será útil a individuos y a grupos.
        Las afirmaciones de la novela dan pie a un propósito más importante. El hecho de examinarlas nos brinda la oportunidad de repasar la enseñanza cristiana sobre la persona de Jesucristo y su misión, la historia de la Iglesia de los primeros siglos, el papel de las mujeres en la religión y la conexión entre la fe apostólica y la fe de nuestros días. Tanto si has leído la novela como si no, espero que encuentres en este libro una oportunidad para crecer en el conocimiento de las raíces históricas de la auténtica fe cristiana.

Introducción

        El Código Da Vinci incluye unos elementos atractivos para muchos lectores: intriga, secretos, un enigma, un indicio de romance, la sospecha de que el mundo no es lo que parece y que los poderes establecidos no desean que conozcas la verdad que está ahí fuera.
        La novela comienza cuando Robert Langdon, personaje que es profesor de “simbología religiosa” en Harvard (por cierto, esa asignatura no existe), de visita en París, es convocado a la escena de un crimen en el Louvre. Otro personaje, un conservador del museo, llamado Jacques Sauniere, considerado un experto en diosas y en “lo sagrado femenino”, aparece muerto –probablemente, asesinado– en una de las galerías.
        Parece que, antes de su muerte, Sauniere tuvo tiempo para colocarse sobre el suelo en la postura del dibujo de Leonardo da Vinci, Homo vitruvianus –la famosa imagen de una figura humana con los brazos extendidos dentro de un círculo– así como para dejar dibujados sobre su cuerpo, con su propia sangre, algunas otras claves relacionadas con números, anagramas y el símbolo de un pentáculo.
        En ese momento, aparece en escena sophie Neveu, una criptóloga que es también la nieta de Sauniere. Ha recibido una llamada de su abuelo pidiéndole que vaya a verle para reconciliarse con ella y darle a conocer algo importante relacionado con la familia. Sophie logra descifrar las claves que ha dejado su abuelo, mantiene varias conversaciones con Langdon a propósito del culto a las diosas, encuentra una clave muy importante oculta detrás de otra pintura de Leonardo, y... hasta aquí.
        ¿Quién mató a Sauniere? ¿Qué secreto guardaba? ¿Qué deseaba que supiera Sophie? ¿Por qué el personaje del “monje” albino del Opus Dei pretendía matar a todo el mundo? El resto de la novela abarca quinientas cincuenta y siete páginas en ciento cinco capítulos, pero, sorprendentemente, su trama, que ocupa poco más de un día, nos remite a varios lugares europeos junto a Langdon y Sophie, en busca de una respuesta que, sencillamente, es la siguiente:
        (Perdón por descubrir la trama, pero no hay más remedio que hacerlo).
        Sauniere era el Gran Maestre de una oscura sociedad secreta llamada el “Priorato de Sión”, dedicada a la causa de proteger la verdad sobre Jesús, María Magdalena y, por extensión, a toda la raza humana.
        Según se nos dice en el libro, originalmente y durante milenios, la humanidad practicaba una espiritualidad equilibrada entre lo masculino y lo femenino en la que se veneraba a las diosas y al poder de las mujeres.
        Este fue el mensaje de Jesús. Vivió y predicó un mensaje de paz, amor y unidad humana, y para plasmarlo, tomó como esposa a María Magdalena y le confió el liderazgo de este movimiento. En el momento de la crucifixión, ella estaba embarazada del hijo de ambos.
        Pedro, celoso del papel de María, se puso a la cabeza del movimiento formado en torno a Jesús, dedicándose exclusivamente a suprimir la auténtica enseñanza del Maestro, sustituyéndola por la suya propia, y suplantando a María Magdalena como líder de ese movimiento.
        María se vio obligada a huir a Francia, donde finalmente murió. Ella y el hijo póstumo de Jesús fueron el origen de la dinastía merovingia francesa, y ella la “deidad femenina” que encarnaba –no una copa material– son el auténtico “Santo Grial”.
        ¿Fue la familia real merovingia la fundadora de París, como dice Brown? (ver El Código Da Vinci , p. 319). Nada más lejos de la realidad. París fue fundada por una tribu céltica gala llamada los Parisii en el siglo III a.C. Los merovingios hicieron de París la capital del reino franco en el 508 d.C.
        De este modo, según la novela, la historia de los dos mil años pasados es, en el trasfondo de los acontecimientos relatados en los libros de historia (por los “vencedores”, por supuesto), la historia de la lucha entre la Iglesia católica, (atención: no el cristianismo en su conjunto, sino la Iglesia católica) y el Priorato de Sión. La Iglesia, después de establecer el Canon de la Sagrada Escritura, las verdades doctrinales e, incluso, el trato con las mujeres, trató de ocultar la verdad sobre el Santo Grial y, por extensión sobre la “deidad femenina”, mientras que los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión luchaban por proteger el Santo Grial (que eran los huesos de María), su descendencia y la devoción a lo “sagrado femenino”.
        Sauniere custodiaba estos conocimientos, unos conocimientos que Leonardo da Vinci, miembro del Priorato, había incluido en su obra. Además, Sauniere tenía un interés personal en el asunto: él y, en consecuencia, su nieta Sophie pertenecían a la dinastía merovingia. Por supuesto, Sophie desconocía todo aquello y llevaba varios años distanciada de su abuelo porque una vez irrumpió en una habitación secreta de su casa de campo y lo encontró con una mujer en una especie de éxtasis ritual sexual al que acompañaban los cánticos de una multitud de espectadores enmascarados.
        Por supuesto, al final veremos que la mujer era su abuela y que lo que hacía con su abuelo en aquella habitación era mantener viva la fe. También nos enteramos de que el “Grial” –los restos de María Magdalena y los documentos que acreditan su descendencia– están enterrados en el interior de los setenta pies de la brillante pirámide de cristal del arquitecto I. M. Pie, situada en la nueva entrada del Louvre, donde, al final de la novela, Langdon cae respetuosamente de rodillas, oyendo, según cree, la sabiduría de los Tiempos a través de la voz de una mujer que le llega desde lo más profundo de la tierra.
Capítulo 1: Secretos y mentiras
        Todo El Código Da Vinci está basado en secretos: sociedades secretas, conocimientos secretos, documentos secretos e incluso, familias secretas.
        El secreto más importante, por supuesto, se refiere a Jesús y a María Magdalena. Los personajes de Brown afirman con frecuencia que el conocimiento tradicional cristiano de la vida de Jesús y de su ministerio es falso. Esto significaría que el Nuevo Testamento, y la base de ese conocimiento, no merece ser considerado como una fuente de información.
        Ya está. Así lo afirma la novela y no da más explicaciones. Déjate intrigar por las posibilidades, si quieres, pero si das crédito alguno a las supuestas afirmaciones históricas de El Código Da Vinci, llevarás las cosas a su final lógico; al rechazo del relato de Jesús que hace el Nuevo Testamento, de su misión y de los primeros tiempos del cristianismo.
        ¿Es una postura razonable? ¿Será realmente inútil el Nuevo Testamento o, lo que es peor será un fraude?
        Consideremos también esto: ¿Acaso las fuentes que emplea Brown sobre Jesús son realmente superiores a las del Nuevo Testamento?
        Por ejemplo, todos esos otros “evangelios”, de los que hablan continuamente los personajes de Brown, esos misteriosos escritos. ¿Hemos de creer que dicen la verdad sobre Jesús sólo porque ellos así lo afirman? Veamos.

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