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EL GUSTO DE VIVIR APRENDER A DISFRUTAR Saber estar Acerca del respeto jose pedro manglano castellary Reconocimiento
de lo que hay * a)
Unas realidades * b)
Un escenario * c)
Un argumento * Las
fuerzas que desajustan * El
yo aplastado por la realidad * El
yo servil * El
yo enajenado * El
yo humillado * El
yo que aplasta la realidad * El
yo cretino * El
yo sensual * El
yo manipulador * De
tú a tú con la realidad * Admirar
* Disfrutar
* Potenciar-Servir
* El
sentimiento de seguridad * Para
crecer en respeto * Facilidad
para el cambio * Rodearse
de buenos consejeros * Arrepentimiento
* No
poner entre las cuerdas a la verdad * Atentos
a la curiosidad * Una
realidad especial: la persona * El
primer respeto: a uno mismo * He
acabado por estimarte: se ve, me dije, que sabe mantenerse en su puesto. Dostoievski Cuando
Alicia se introduce en la pequeña madriguera siguiendo al pequeño conejo
vestido con un elegante chaleco, aparece, tras una larguísima caída, en el País
de las Maravillas. ¡Qué sorpresa la suya! De repente se ve en un mundo
fantástico, desconocido para ella. Para ella, claro, pero no absolutamente
nuevo: allí estaba antes de caer en él. Lógicamente,
lo primero que hace Alicia es observar. Así, poco a poco, descubre en aquel
nuevo escenario una extraordinaria variedad de realidades que lo pueblan:
personajes, lugares, objetos, fauna, vegetación... todos algo singulares, y por
supuesto, distintos a los que hasta entonces conocía: la Oruga sabia, el
curioso Cerdo, la tremenda Tortuga y la extraña Langosta... la mágica seta, el
jardín fantástico. Enseguida se da cuenta de que situarse no es cuestión de
minutos. Todo eso que ha conocido está vivo, y ¡caramba! necesita saber cosas
de su pasado, las relaciones entre unos y otros, las normas de
funcionamiento... y las misteriosas fuerzas que se esconden en el brebaje del
frasquito determinado que le hace disminuir de tamaño repentinamente, o en el
pastelito misterioso que dilata y dilata su cuerpo hasta tener que sacar los
brazos por las ventanas de la habitación, o en la gran seta con rarísimos
poderes. No
es más que un cuento. Está claro. Pero solo en un cuento resulta posible entrar
de golpe en un mundo. ¿Quién recuerda su entrada en el planeta Tierra? Es tan
poco a poco, tan progresiva, que no gozamos de la experiencia del impacto.
Mafalda dice que los niños nacen y viven sus primeros meses tumbados porque no
es fácil mantenerse en pié al ver el mundo al que uno llega y en el que tendrá
que pasar sus años de vida. Pero no es así. El encuentro con el mundo es tan
gradual como el encuentro con uno mismo. Desde el primer momento la conciencia
del yo y del mundo van entrelazadas, dependen entre
sí, se implican mutuamente, y resulta difícil concebir al mundo como algo
distinto e independiente de uno mismo. Sin
embargo, la fantasiosa experiencia del impacto de Alicia al entrar en aquella madriguera
resulta interesante. Desde el primer momento, Alicia se abre correctamente al
País de las Maravillas. ¿... que "se abre" correctamente? Sí: la
actitud con la que se mueve Alicia, el modo como se relaciona con todo aquello,
la forma de instalarse en aquel contexto y de entenderse a sí misma... es
acertada, es genial, es sabia: tiene conciencia de habitar en un mundo en
funcionamiento –anterior a uno mismo-, le mueve un sincero interés por
reconocer y aceptar lo que es, el deseo de encontrar el lugar de ella misma, un
afán por mantenerse en su puesto, una disposición a reconocer las realidades
superiores a uno mismo. Alicia sabe estar. Y este saber estar es la actitud
primera del ser humano que se dirige hacia el mundo. De esta actitud vamos a
hablar en estas páginas. La palabra ‘respeto’ es muy antigua y ¡se le han dado
tantos usos! pero también se le podría llamar así a esta actitud, si se le
limpia de algunos sentidos que lo desvirtúan. El
lector del cuento de Lewis Carroll puede encontrar fantasía en muchas de sus
páginas, y la hay; pero me gustaría decir –se que es una provocación- que más
irreal que un conejo con chaleco y reloj de bolsillo, y que la Oruga y el
cerdo... mucho más irreal, lo más irreal del cuento, me parece que es la
espontaneidad y facilidad con la que Alicia se relaciona con el nuevo País
conocido. Podría haberlo despreciado, o pisoteado, o haberse cohibido, o podría
haber impuesto allí las reglas del mundo del que procedía, o tantas otras
relaciones desvirtuadas. Sin embargo, Alicia sabe estar, mantiene una correcta
relación con aquel mundo, de tú a tú, sin conflictos ni invasiones. Alicia y
mundo permanecen en su sitio. Y esto, en la vida real, no es tan fácil. ¿Por
qué? Reconocimiento
de lo que hay Recuerdo
la serie televisiva ‘El túnel del tiempo’; cada semana, el protagonista era
enviado a una época del pasado; se metía en el túnel y era trasladado hasta el
nuevo escenario elegido, en el que entraba rodando por el suelo. Hagamos el
esfuerzo de imaginar que hoy entramos por primera vez en nuestro mundo, rodando
por el suelo de nuestra casa; compartamos así con Alicia la experiencia de
entrar de golpe. Lo primero es observar con la disposición de reconocer qué es
lo que hay, descubrir su valor y aceptar lo que es, tal y como es. ¿Qué
es lo que encontramos? Resulta imposible ponerse a describir todo lo que
tenemos delante. Pero si se nos insiste, podríamos llegar a una solución de
compromiso, y decir: lo que encuentro es un todo de elementos valiosos que se
da en el tiempo. Esto es: un montón de realidades, cada una distinta, que se
encuentran relacionadas entre sí formando una unidad –un gran escenario -, y
que tienen un pasado, se encuentran en un momento presente y les espera un
futuro –un argumento -. Empecemos por el escenario. >>> NO SE MUESTRAN COMPLETOS LOS LIBROS CUYOS DERECHOS DE AUTOR ESTÁN VIGENTES, COMO OCURRE CON ESTE <<<
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